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¿Ya lo pensaste bien?

3 Jun

TIPS para electores.

  1. Primero que nada verifica que tus principios irrenunciables estén a salvo. Por supuesto que no existe el candidato ideal y siempre hay cosas que no te gustan o convencen pero de ninguna forma conviene que termines cediendo sobre ciertas cuestiones que yo llamo “principios irrenunciables” y que constituyen nuestra postura ética individual. Te propongo que des una última repasada al sentido de tu voto y que lo confrontes con lo que definitivamente nunca estarías dispuesto a apoyar. Algunas preguntas que quizá te puedan ayudar son: ¿estaré apoyando la política de guerra, las desapariciones de personas, las matanzas y secuestros ejecutadas por el propio Ejército y los mandos policiales del Estado? ¿estoy legitimando de alguna forma el reparto del dinero público entre las mafias? ¿estoy fortaleciendo la impunidad?viñeta corrupción
  2. Verifica que no estés creyendo únicamente en el discurso electoral sin pruebas empíricas, es decir, sin una experiencia personal que te confirme tu creencia o bien sin información que valide tu corazonada, intención o convicción. Las campañas políticas por desgracia no son la exhibición de los exitosos resultados obtenidos en administraciones anteriores ni los candidatos son personas elegidas por los pueblos que vivieron su gobierno. Prácticamente la campaña es un ramo de propuestas, promesas y especialmente, un conglomerado de ideas con las cuales el elector pueda sentirse identificado. El candidato es un producto político, acondicionado para que el mayor número posible de personas se identifiquen con él.  Sin embargo, ¿no corremos el riesgo de creer en lo que el político en campaña dice sobre sí mismo? ¿Será que si apagamos la mercadotecnia electoral podríamos referirnos a los candidatos por tener una carrera honesta, será que podemos referir prácticas de gobierno o prácticas sociales anteriores a su campaña?
  3. Verifica si no estás reduciendo los problemas que observas económicos, políticos y sociales para que éstos puedan ser solucionados con discursos políticos. Las campañas políticas tienen el cometido de crearnos una realidad precipiciopolítica que no existe en tiempo normal, es decir, durante los últimos meses hemos sido violentamente bombardeados por una orquesta de productos políticos que anuncian soluciones sencillas a problemas verdaderamente complejos. Un ejemplo emblemático de Nuevo León, “el problema de la inseguridad”, lo entrecomillo porque no existe tal cosa. La inseguridad se volvió un problema para que los políticos pudieran resolverlo pero, como lo sabemos, su causa no es la falta de policías, ni de Ejército patrullando las calles, por lo tanto combatir la inseguridad con ello en realidad sólo aumenta la percepción de vulnerabilidad y riesgo en las poblaciones.  La inseguridad es el resultado del pésimo reparto de la riqueza que generan las grandes mayorías empobrecidas, y de la política de Estado que empuja a las poblaciones más vulnerables a enrolarse en el crimen organizado como medio de subsistencia familiar. El combate a “las drogas”, de nuevo entrecomillado, es una solución típica de políticos al problema de la inseguridad porque, de nuevo, puede generar percepciones o sensaciones de que algo bueno se está haciendo pero los siete años de guerra nos aclaran lo contrario. ¿Te estás dando cuenta de la complejidad que queda fuera de la discusión propagandística? ¿Estás seguro de estás eligiendo como representantes a quienes antes que esconderla confronten la complejidad de nuestros problemas?
  4. Verifica que no reduzcas la política a lo político. Es decir, verifica si tu voto abona a un mejor futuro para tu sociedad y no que estés cayendo en un juego particular entre grupos económicos y mafias políticas. No es un juego de barajitas, ni una historieta de traiciones. Al votar estás confirmando el funcionamiento de todo el sistema que soporta las elecciones. ¿Será que la mejor forma de organizarnos es a partir de las instituciones que aquí ya probaron su fracaso y que lo comienzan a probar en Europa?
  5. Verifica cuál es tu fuerza. Una vez entregado tu voto qué. ¿Votar te fortalece o te debilita? ¿Crees que votar es una acción que mejora tu experiencia de vida? ¿lo has comprobado? ¿Desde dónde estás votando? ¿es un acto racional, emocional? ¿lo haces por obligación, por disciplina? ¿con qué poder te quedarás después de votar? sh

En un momento de crisis es normal tener dudas sobre las decisiones que uno toma. No hay respuestas fáciles. Es realmente difícil probar que votar no es una acción que se ciega al pasado de derrotas sociales, pero es igual de difícil probar que no votando las cosas mejorarán. Lo que deseo al menos es que al final la participación o no participación sea un indiciador de una conciencia asumida, que sea una señal de autonomía.

Por último, nos invito a reflexionar sobre el valor democrático del silencio y del secreto. Démonos un respirito. Platiquemos con nosotros mismos. No corramos a explicar en redes sociales lo que nos ocurre mentalmente. Procuremos un reposo que nos ayude a mejor pensar.

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¿Qué haces el 7 de Junio?

3 Abr

La idea de que votar en estas próximas elecciones es legitimar un sistema podrido permea cada vez con mayor intensidad. Más personas están llegando a la conclusión de que las condiciones están dadas para un boicot, o un paro electoral. Sin embargo no le ven condiciones subjetivas, es decir, creen que “la gente” no será capaz de organizar algo así, espontáneamente (¿sin partidos?), pero además creen que aunque así sucediera como quiera tendríamos resultados electorales y seguiríamos igual. Hay muchas formas de responder a estas posturas, voy a explorar dos que me vienen a la cabeza.

Mientras las ideas estúpidas requieren millones de publicidad para parecer convincentes –tomar Coca Cola, por ejemplo, o votar por X partido- las ideas lógicas se esparcen de boca en boca, generando cambios en nuestra mirada que ya no tienen retorno.  Creo que si manifestamos públicamente las razones que tenemos para no votar, las causas de nuestra radical protesta, podremos convertir el 7 de Junio en una protesta histórica –a nivel mundial- contra el fracaso de la “modernidad democrática” que  terminó convertida en otro tipo de colonización desastrosa. Sobre la segunda cuestión, dando por cierto que el Tribunal Electoral legitimará al que gane más votos sin interesarle el porcentaje del padrón que votó, es decir, asumiendo que tendremos nuevos gobernantes electos, pensaría que el escenario aún sería mejor que el acostumbrado porque en esta ocasión nuestra postura sí sería diferente. Estos cambios de miradas no tienen retorno y constituyen la sustancia de todo proceso emancipador. Los acontecimientos suceden, pero no aparecen de la nada. Un momento de verdad siempre tiene potencial desconocido.

Una de las dudas que en lo personal tengo tiene que ver más con lo que haremos el día 7 de junio que no será votar. Una de las ideas que me han gustado más es que ese domingo nos reunamos en un espacio público a determinada hora en todo el País. En el extranjero se pueden replicar actos igual de significativos.

¿Por qué ya no interesa ser líder?

18 Feb

Los líderes son una invención relativamente reciente. Ni a mis papás ni a mis abuelos los intoxicaron con la cantaleta del liderazgo. En los ochentas y noventas todos debíamos convertirnos en un líder aunque, nos aclaraban, algunos ya habían nacido “líderes”, es decir, el discurso acusaba ya su corte neoliberal al mezclarse con categorías como la clase y lo divino, en corto, con el darwinismo social.paradigm-shift-cartoon

Llevamos miles de años dando por sentado que el ser humano es un animal que se organiza bajo modelos piramidales: monarquías, iglesias, repúblicas, Estados. Sus fracasos son estudiados como eventos políticos, de ambición, de corrupción, pero sólo apenas, en el siglo 21, se ha disparado la sospecha de que el problema político más añejo es el sistema de organización verticial.

Se imprimieron miles de libros de consejos para entonar la voz, pasar por seguro de sí mismo, aprender a dar órdenes que parezcan genialidades y quizá por décadas casi todos los diplomados en administración de empresas incluyeron la palabra liderazgo. “México necesita uno, pero uno de a de veras” y con esa solución, ¡voilá! Simplficamos el complejo problema de ponernos de acuerdo para construir un futuro en donde quepamos todos.

Pero, ¿qué hacen los líderes para que puedan ser reconocidos? Básicamente, organizan y son amados.elefantes

¿Pueden organizar cualquier cosa y ser amados de cualquier forma? Un líder organiza asuntos de relevancia para el grupo en el Poder. El “líder” que llama a acciones de emancipación individual ya no es llamado líder, recibe otro nombre. Los líderes son productivos para el sistema capitalista. Llaman a hacer, a crecer, a mejorar lo establecido. Tampoco pueden ser amados de cualquier forma. Deben ser amados sin que ese amor amenace al poder establecido.

Visto así, los líderes son la servidumbre del sistema autoritario.

LeadershipHabrá quien me diga que debo distinguir a los políticos de los líderes porque ciertos liderazgos son deseables. Opino lo contrario. El papel del líder ciudadano, o del líder moral en este País es igualmente dañino porque confunde a la persona imperfecta con la causa justa. Si la persona nos comienza a caer mal, se desprestigia la causa. Si el líder comete errores, el movimiento se cae. Esto, además, convierte a algunos   en personajes de ficción, idealizados, santones, que al paso del tiempo  viven más en un performance del líder que en ellos mismos, y esto casi siempre genera fuertes  dolores de egocentrismo.

Estamos, cierto, en una transición. Ante el fracaso piramidal, de liderazgos, entramos al paradigma de la red de compromisos personales en donde cada uno toma su papel en su historia personal. Hoy nuestra Ciudad está siendo reconstruida por este tipo de encuentros horizontales en lo cuales cada quien se representa así mismo. Así por ejemplo, los nuevos movimientos sociales, que claramente emergieron en México en el 2012, y cuya últipa erupción fue provocada por #Ayotzinapa, están encabezados por todos sus integrantes.

Pero, ¿cómo son esas relaciones horizontales? Son lo más revolucionario porque dependen de cada uno de nosotros, son una decisión individual llevada a nuestras relaciones. Es la democracia más relevante y más radical jamás politizada. Claro, siempre habrá quién prefiere que llegue el líder a salvar al mundo aunque la Historia nos demuestra que hasta ahora todos fracasaron.

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Con fragmentos de “La muerte de los líderes” publicado en El Norte el 21 de Octubre de 2011.

Una de fut

20 Jun

En la que parecía la última oportunidad de gol frente a Brasil, ya en los 5 minutos finales del partido, cuando el balón pateado se levantó sobre nosotros como la última esperanza en vuelo, salté de la silla y grité quién-sabe-qué-cosa cargando mi ser en vilo.

Pero nada. Regresé entonces sobre mis pasos a mi asiento, junto a miles, quizá millones, maldiciendo entre dientes nuestra suerte. Ante mi desconcertado marido sólo pude decir: fue la pasión del futbol.

Pero ¿qué es esa pasión que consigue doblegar a los críticos del “opio del pueblo”?, ¿ante qué estamos realmente? ¿Somos víctimas de la millonaria publicidad de una fiesta que reproduce valores neoliberales o más bien tomamos parte de esta fiesta a pesar de la violencia que encarna, porque despierta en nosotros afectos y lazos cuasirreligiosos?

El análisis de este fenómeno no ha sido lo suficientemente atendido por las ciencias sociales a pesar de formar las identidades colectivas de barrios, clubes e incluso naciones, de marcar los ritmos de la política local y de ser un dispositivo de cultura global dirigido por poderosas marcas.

Para advertir las implicaciones del futbol en nuestra experiencia cotidiana tendríamos que despegarnos del nivel de cancha y reconocer su poder simbólico.

Este poder subjetivo a veces fluye a contrapelo de uno de los negocios más lucrativos del mundo, pero la mayor parte del tiempo el poder simbólico del juego, sus conexiones antropológicas tribales, el instinto guerrero que despierta, la necesidad psicológica que satisface de inventarnos un enemigo, y los mecanismos de válvula de escape que representa, propios de los rituales religiosos más antiguos, son aprovechados por un mercado que nos vende el derecho a “descansar consumiendo” y que ofrece a la venta la sensación de formar parte de algo superior.

En su ensayo “Deporte o religión: un análisis del futbol como fenómeno religioso” (1998), los autores Roberto Cachán y Óscar Fernández trenzan dos esferas que parecían distantes, lo sagrado y el futbol.

El manejo ceremonial del tiempo, la energía libidinal con su apremio de muerte, el sufrimiento como antesala de la alegría, el poder del árbitro para dar a las apariencias un sentido de verdad, el balón como centro espiritual y, en general, los seguidores uniformados litúrgicamente para el ritual, activan en nosotros un recuerdo antiguo y poderoso.

Eduardo Galeano escribe en “El futbol a sol y sombra” (1995) que el negocio de este deporte es un triste viaje del placer hacia el deber. Los megaeventos comerciales no se organizan para jugar, sino para evitar que se juegue.

Esta distancia entre un juego libre y otro meticulosamente producido la encarnarían respectivamente “Garrincha” o Pelé, frente a los modelos actuales de Beckham o Cristiano Ronaldo.

Al hablar de este viaje del placer al deber no podemos pasar por alto la forma ruin en la que las demandas legítimas del pueblo brasileño fueron arrasadas por una aplanadora sin freno de mano.

No podemos dejar de ver cuán repudiable puede ser una fiesta autoritaria, que se impone por las buenas o las malas, dejando a su paso una historia de violencias y despojos que estamos obligados a reconocer.

Los estadios, y en general el espectáculo del futbol, prestan un servicio excepcional a las sociedades industriales.

Es el único espacio en donde los trabajadores, y en particular los hombres, tienen permiso de verter sus pasiones, de hacer públicas sus emociones, de llorar si así lo quieren, sin ser señalados -qué espanto- de femeninos.

Esto podría generar la sensación de rebeldía o de ruptura con el orden establecido, pero es pura ilusión porque la libertad no necesita de ser autorizada.

La pasión del futbol no es de ninguna forma racional, pero vale la pena observar cómo opera en cada uno de nosotros para así distinguir lo que nos gusta de lo que nos repugna.

Sin este ejercicio crítico, el futbol está condenado por sus propios seguidores a convertirse en una industria antisocial.

Columna publicada en el periódico El Norte, el 20 de junio de 2014, en Monterrey, México.

La gravedad del pensamiento

2 May

Suele sucedernos a todos, que nos creemos muy críticos cuando en realidad estamos cooperando.

El lunes pasado, el multipremiado cineasta Alfonso Cuarón lanzó 10 preguntas sobre la reforma energética al Presidente Peña Nieto, quien días antes había declarado que el director no estaba bien informado sobre el tema.

En México uno tiene que ser Alfonso Cuarón para que el Presidente atienda. Los desplegados firmados por intelectuales, los videos en los que varias comunidades artísticas cuestionaron en su momento la reforma energética, así como el irrefutable reclamo popular no merecieron una respuesta tan puntual y expedita como la que mereció esta semana Cuarón con su desplegado “10 preguntas del ciudadano Alfonso Cuarón al Presidente Enrique Peña Nieto”.

Esto me hace pensar en cuán “pop” se ha vuelto la discusión política. Si no eres mencionado por la revista Time como uno de los personajes más influyentes del mundo, a Presidencia no le interesa tu opinión.

tintanPero más allá de eso, lo lamentable es que la controversia EPN-Cuarón parezca saldar la deuda de debate cuando es la misma reproducción del no-debate que tuvimos.

Poco faltó para que Presidencia agradeciera la oportunidad de reiterar que todo será una maravilla y que seremos ricos. Es decir, el cuestionario de Cuarón sirvió de prólogo a la propaganda oficial.

Dos días después, las 10 preguntas fueron contestadas en un tono de adivinador autorizado, presentando datos y proyecciones que Cuarón no podrá revirar de la misma forma que no se pueden discutir los horóscopos de Walter Mercado, para seguir en el mundo pop.

Quizá Cuarón sintió en algún momento que estaba “exigiendo” respuestas cuando en realidad sólo prestó sus reflectores. No pienso que tuvo la intención de favorecer a los promotores de la reforma energética, pero lo hizo. El historiador Marc Angenot tiene una explicación a lo ocurrido: lo que se agita en la hegemonía termina reforzándola.

gravityAlgunas de sus inquietudes podrían resumirse así: ¿cuándo vamos a ver los beneficios en el precio de los hidrocarburos? ¿Cómo evitarán la corrupción, cómo controlarán la contaminación? ¿Qué hay acerca de las energías alternativas?

¡Ésas me las sé de memoria!, habrán dicho los aliviados señores Secretarios al leer las dudas del director de cine.

Cuando Cuarón pregunta cuándo bajarán los precios de los hidrocarburos, Presidencia contesta: “Reducción de precio de gas y luz dos años después de que se aprueben las leyes reglamentarias”. ¿Qué es esto: predicciones al aire, promesas de campaña? Pero olvidemos eso, lo lamentable es la pregunta que no se hizo: ¿en qué nos beneficia bajar el precio a los peores contaminantes?

Otro ejemplo. Cuando Cuarón pregunta cómo evitarán la corrupción y el daño al medio ambiente, Presidencia contesta cómodamente que con la creación de nuevas instituciones y órganos desconcentrados.

Cuando pregunta por la investigación en tecnologías de energía alternativa, obtiene una respuesta obvia: ese negocio nos interesa, ya lo estamos armando.

Las respuestas son pésimas, pero corresponden a la superficialidad con que fueron pensadas las preguntas.

Me pasó con sus “10 preguntas” lo que con su película “Gravedad”: el contenido termina desaprovechando los escenarios únicos. En su película Cuarón nos llevó al espacio para contarnos una historia sin chiste, y de la misma forma, sus preguntas a EPN son una réplica del corte de entrevistas pactadas que ya conocíamos. Lástima de escenarios.

Recupero esta peculiar controversia porque retrata muchos de nuestros infructuosos esfuerzos. La pregunta sería: ¿cómo evitar caer en este oxímoron del “crítico cooperador”?

óralePara Marc Angenot, la posibilidad de una “ruptura fecunda” depende de un proceso histórico de ejercicio crítico, que termine posicionando un nuevo marco de credibilidad. Es decir, no hay otra más que esforzarse colectivamente en pensar mejor.

ximenaperedo@gmail.com

     Publicado en el periódico El Norte, el viernes 2 de Mayo de 2014 en Monterrey, México.

Amor a la patria

22 Nov

bp-ecocidio-1370Después de la explosión del pozo petrolero Dos Bocas sobrevino un temblor largo, las aves se desplomaron del cielo, las copas de los árboles ardieron y la laguna de Tamiahua recibió el espeso río de fuego que terminaría por envenenar a todo ser vivo a cientos de kilómetros de la comunidad San Diego de la Mar, Veracruz, en 1908.

Cinco años después, en 40 hectáreas alrededor del cráter del pozo no había señales de vida. Nada se movía. El silencio lo era todo. El ácido sulfhídrico había devastado al antiguo paraíso.

Uno de los proyectos ideológicos más exitosos del régimen priista mexicano fue la construcción de “la patria”. Todavía hoy en día en la escuela se aprende un discurso neurótico sobre el amor, la lealtad y el respeto que le debemos, pero nunca se define qué es eso que llamamos “madre patria”. Su indefinición permite un amplio margen para el chantaje político. Por ello, en el polarizado debate sobre la reforma petrolera uno y otro bando apelan al valor de la patria.

patriaselva 2Hace un par de años escuché una definición que me pareció lógica y, sobre todo, digna de amor y de respeto. Antes de “dar el grito” aquel 15 de septiembre, el Presidente Municipal de Mazunte, Oaxaca, nos dirigió un breve discurso que atesoro. La patria son los árboles, las selvas y los bosques. La patria son las aguas que bañan nuestras costas, los mares. La patria es la historia de nuestros ancestros, nuestro legado cultural. Nunca me había parecido más emotivo unirme al grito de “¡Viva México!”.

Ahora bien, el Gobierno federal, usando recursos públicos, está promoviendo una reforma legal que permitirá que empresas extranjeras exploten y comercialicen el petróleo que se encuentra en territorio mexicano. A falta de argumentos consistentes, apuestan a inyectar angustia sobre las oportunidades que perderíamos, sobre el retraso tecnológico, la reversa al desarrollo, etc. Intentan vendernos el apremio por deshacernos rápido de los tesoros que, supuestamente, administra el Gobierno para los mexicanos.

Pero nadie habla de los riesgos. En un autismo político temerario, cualquier mención a las calamidades relacionadas con la industria petrolera es sistemáticamente ignorada. Comprender el riesgo parece una señal de debilidad que el canon machista prohíbe.

Pese a la dramática evidencia del cambio climático, pese a la urgencia que reclaman los millones de víctimas en el mundo de catástrofes ambientales, el Gobierno mexicano se obstina en seguir tirando de la cuerda.

La industria petrolera es sumamente violenta. Sus efectos adversos están a la vista de todos: basar todo un plataformasistema económico en la combustión de un recurso no renovable y altamente contaminante es un fracaso tecnológico que ha cambiado la composición de la biósfera. Amén de los altísimos costos que pagan las comunidades cercanas a los pozos y refinerías.

ecocidio verPreguntemos a los veracruzanos, a los tabasqueños, campechanos, carmelitas, ¿cuál es el valor total del sacrificio, del saqueo a los “recursos” naturales que los gobiernos y corporaciones siguen empeñados en llamar “progreso”? Durante más de 100 años las tragedias humanas y ambientales han quedado sepultadas debajo de un discurso patriótico que protege la “renta” sobre nuestra calidad de vida.

La Dra. Myrna Santiago ha investigado precisamente la historia no dicha detrás de la explotación extranjera del petróleo de 1900-1935. No sólo ha desenterrado la evidencia del desastre ambiental no cuantificado en México, también ha revelado las resistencias locales históricas de quienes no pudieron soportar la muerte de su tierra, de su más cercana patria.

desgracia tifonCon la información disponible sobre las catástrofes ambientales provocadas por el petróleo y las alternativas de energía libre y limpia, con la evidencia de costos ecológicos y violencia social alrededor de esta industria, la apuesta ciega por el petróleo resulta imperdonable.

Publicado en el periódico EL NORTE, el 22 de Noviembre de 2013 en Monterrey, Mx.
ximenaperedo@gmail.com

Endeudar y arraigar

25 Sep

102414La reforma financiera fue aprobada sin que se discutiera públicamente. Quienes trabajan para la marca “Pacto por México” dieron su voto sin profundizar en la gravedad de los nuevos ordenamientos.

Algunos intereses, como los de la Banca privada, están sobrerrepresentados en la gestión pública. Es el caso de esta reforma financiera que facilita el endeudamiento, el arraigo y el embargo y se atreve a decir que con ello se recupera la función social de la Banca. Desvergonzados.

Son varias capas de un mismo problema. La primera que distingo es que existe un desconocimiento programado en materia financiera. Siendo un poder tan importante, desconocemos su funcionamiento. Se cree que es asunto que requiere de especialidad, como si se tratara de materia científica y no de la vil sofisticación de la usura que es.

Es mejor que no nos enteremos cómo se crea dinero del dinero, cómo se inflan burbujas de especulación y cómo se desploman economías nacionales, ya no digamos domésticas, con un par de clics.

Si comprendiéramos el poder de la élite financiera mundial y de cómo impacta gravemente en nuestra cotidianidad, advertiríamos que el tratamiento secundario que se ha dado a esta reforma ha sido una estrategia deliberada para evitar dar explicaciones.

El segundo problema es que mientras unos cuantos están sobrerrepresentados, las expectativas de las grandes mayorías son sistemáticamente desoídas. Es un problema enorme porque corrompe el último aliento democrático que le queda al País. No ser tomados en cuenta en la discusión de asuntos que impactan nuestra vida debería de comenzar a estimarse como criminal.

Abaratar los créditos -es decir, la contratación de deuda- en un país pobre denota falta de escrúpulos, sobre todo cuando para garantizar su pago el riesgo lo asume únicamente el contratante. Con estas reformas a 34 leyes, quien no paga podría ser privado de su libertad, y/o sus bienes podrían ser tomados como pago. A esto le llama Luis Videgaray, Secretario de Hacienda, “agilizar la ejecución de garantías”, pero él lo justifica como condición justa para abaratar los créditos.

Esto quiere decir que a los mexicanos se nos están recetando créditos chatarra. Es decir, créditos arriesgados y baratos. Los riesgos, como siempre, los corre quien se atreva a contratar. El problema es que el consumidor no tiene la información mínima para saberse en riesgo. Peor aún cuando la publicidad oficial y de la propia Banca comercial celebrará la idea de que todos nos endeudemos sin temor.

Podríamos pensar que los bancos no se pondrían en riesgo de otorgar créditos a quien no pueda pagar, pero, ya lo vimos en 1995, estas corporaciones no saben perder. Si todo les llegara a salir mal, el Gobierno respondería rescatando con dinero público su negligencia financiera. Por eso no es sospecha infundada que jueguen a generar crisis. Lo difícil de creer es que inviten otra vez a los mexicanos a perder.

Un argumento que escuchamos en los defensores del Pacto por México -un nuevo ente político, cuya única ideología es neoliberal- es sugerir un atraso tan sólo por no estar haciendo lo que otros países hacen. Como si las economías estadounidense o europeas no se estuvieran yendo a pique, el discurso oficial intenta convencernos de que nos alineemos por las buenas a las malas.

El Gobierno federal y la gran mayoría de los Gobiernos estatales y municipales, sin importar el partido político, están programados para copiar modelos que han fracasado, cuyo costo es asumido por las mayorías. Aunque poco se advierta, el capital financiero no sólo vulnera nuestros derechos económicos al ofrecernos apetitosos créditos tóxicos, sino que afecta nuestras democracias al imponer una política sin consenso.

El desarrollo es deseable, por supuesto, pero este objetivo no puede encomendársele a la Banca comercial. Desarrollo es distribuir riqueza, de lo cual entienden muy poco los banqueros. Es como poner la sangre en resguardo de vampiros.

La Banca nacional de desarrollo, en cambio, sí tiene vocación social. El paquete de modificaciones promueve a la Banca pública como competidor en el mercado de créditos. Es una apuesta interesante, pero mal manejada podría ser desastrosa.

Este Gobierno nos conduce hacia la bancarrota. Para colmo de males, hay quien lo agradece.

ximenaperedo@gmail.com

Entras, robas y te quedas

23 Ago

La reforma energética que promueve Peña Nieto y sus estrellas es un contrato de asalto ad eternum: entras, robas y te quedas.

Con la historia de saqueos que nos antecede no deberíamos tener la menor duda en rechazar esta privatización de la explotación petrolera. Es ridículo siquiera prestar oídos a los actores que hoy se presentan como expertos en materia para vendernos como la gran oportunidad de modernización lo que no es más que un asalto por las buenas.

Pemex-privatizacin  No me acompleja que me llamen “enemiga del progreso”. Ni me aterra quedar fuera de la lógica impuesta por la euforia capitalista. Al contrario. Advierto como patológica la obsesión por producir sin límites. El petróleo es el lubricante clave de esta máquina sin ética programada para no necesitar descanso. Bajo esta idea de eficiencia industrial es que se ha planteado el resto de nuestra economía. Habrá luego que consumirlo todo, ésa es nuestra importancia.

El petróleo es un símbolo civilizatorio. Luego de su descubrimiento, uso y explotación el mundo se transformó. La creación de plásticos, telas sintéticas, químicos, fertilizantes y combustibles nos hizo sentir modernos aunque hoy vivamos en auténticos basureros coloridos. La toma de conciencia sobre la importancia de preservar la vida sobre cualquier otro interés se contagia lenta, pero inexorablemente. El tiempo del petróleo está pasando.

Ahora bien, aunque podamos comprender el desgaste histórico de algunas ilusiones la inercia del sistema impera. México tiene el petróleo que Estados Unidos desea. Más que eso, México posee un bien estratégico para la seguridad nacional de su vecino. En el 2025, Estados Unidos consumirá 30 millones de barriles de petróleo diarios. De no hacerse de yacimientos, necesitará importar el 70 por ciento de estos insumos, destacó la Dra. María Fernanda Campa, catedrática de la UNAM, experta en la materia.

Debería ser muy afortunado tener tanto de lo que Estados Unidos necesita, aunque en nuestro caso esto parece ser una desgracia. Lo conocemos. Nuestro vecino es un país obeso cuya economía se sostiene inventando necesidades de consumo, incluidas guerras. Pero también conocemos a nuestro Gobierno. Vimos su desastroso arribo al poder. Conocemos la forma en cómo fragua sus negocios.

Por eso es tan difícil de aceptar que haya quien crea el discurso de que necesitamos ser saqueados. Esta idea sólo se sostiene bajo la lógica de que el objetivo es producir y generar ganancia sin importar quiénes sean los beneficiarios. La diferencia entre una corporación privada y otra pública es el interés que persiguen. La primera se rige bajo la inercia de la acumulación, la segunda está obligada a repartir sus ganancias.Reforma de pemex

Pemex pone 40 centavos por peso que se destina al gasto público. Las empresas más poderosas mexicanas siguen gozando de privilegios fiscales injustificables. Es decir, son flujos de direcciones contrarias.

Si se tratara de desahogar a Petróleos Mexicanos de la carga fiscal que le impide invertir en tecnología o financiar nuevas refinerías tendrían que obligar, se ha dicho hasta el cansancio, a que los grandes consorcios mexicanos paguen los impuestos sobre sus millonarias ganancias. Por eso llamo impostores a quienes dicen representar los intereses públicos, pero trabajan exactamente en evitar el reparto.

¿Podemos evitar este atraco? Cualquier democracia que se respete tendría que garantizar a sus ciudadanos la vía del plebiscito para desahogar asuntos tan directamente relacionados con la propia soberanía. Sin embargo, la ley reglamentaria que en México haría viable esta salida aún no es aprobada. Por lo tanto, aunque desgastantes, no veo otro canal para manifestarnos informados que las demostraciones públicas.

Los escépticos del discurso ideológico de la izquierda mexicana y quienes estamos convencidos de que urge poner un límite a la explotación de los recursos naturales habremos de abrir un nuevo espacio en el hasta ahora bipolar debate.

La otra opción es dejarse engañar.

ximenaperedo@gmail.com

Publicado por el periódico EL NORTE el 23 de Agosto de 2013, en Monterrey, México.

Morir al comer

14 Jun

Es oficial, somos los más gordos del mundo o lo que es igual, somos quienes comemos peor.

Según el reciente informe de la FAO, presentado el martes, nuestra ignorancia ya superó el límite fijado por Estados Unidos, símbolo internacional del mal comer.

“El país con el mayor nivel de obesidad actualmente es México, más que Estados Unidos. Una política oficial puede marcar la diferencia”, dijo Jomo Sundaram, asistente de la dirección de la FAO.

bombonesEn muy pocos años nuestra riqueza cultural, nuestros más hondos saberes, han sido trasplantados por la irracionalidad muy bien empaquetada. Nos estamos matando al comer, es lo que hace falta advertir, ante la indiferencia de un Estado asociado al “cártel” de la chatarra y el azúcar.

El 70 por ciento de los mexicanos tienen sobrepeso u obesidad. La deformación de su cuerpo es lo menos trágico del retrato, aunque exista una industria ávida en tratar el problema como meramente estético.

Nuestras barrigas son bombas de tiempo. Tenemos literalmente frente a nosotros un abismal problema de salud pública. Los padecimientos relacionados con esta enfermedad, como la diabetes, matan a 70 mil mexicanos al año. Una cifra desgarradora que nos pasa inadvertida, pues la obesidad la abordamos como un asunto privado y no como una falla de nuestro sistema cultural.

El Estado mexicano no sólo no reconoce ni comprende la dimensión del problema, sino que forma parte de él. Esto quedó muy bien ilustrado cuando en la mentada Cruzada contra el Hambre se ignoró por completo el tema de la obesidad y se atendió pésimamente el problema de la insuficiencia alimentaria -que sufren 7.4 millones de personas- ofreciendo galletas y comida chatarra.
gorda sofa
Es común que la gente reaccione eximiendo a las marcas y al Gobierno de su participación en esta epidemia. Se percibe como “muy liberal” responsabilizar a las personas por sus irracionales consumos, pero advierto que el asunto es mucho más complejo porque la realidad es que no sabemos comer. De saberlo seguramente enseñaríamos a nuestros hijos a valorar las frutas y las verduras y no los premiaríamos con veneno ni los mandaríamos a la escuela con un cereal que sólo contiene azúcar y harinas refinadas.

Entendemos muy superficialmente el problema si acusamos a la gula o a la falta de voluntad por nuestro sobrepeso. Ya se nos olvidó qué necesitaba el cuerpo para estar bien. Y lo que es peor, nos quedamos “sin tiempo” para preparar los alimentos y comerlos lentamente. Esto es porque el sistema completo se mudó al paradigma irracional de vivir para trabajar y de gratificar este sacrificio con consumo.

ninio popEs importante recordar y exigir al Estado que tome cartas en el asunto. Que publicite la importancia de tomar agua sola, regule la publicidad de alimentos chatarra y elimine de una vez por todas estos productos de las escuelas. Pero la gravedad del asunto no puede esperar a que la solución venga de un Gobierno postrado ante el poder de ciertas empresas trasnacionales.

Así lo han entendido organizaciones civiles mexicanas organizadas en la Alianza por la Salud Alimentaria, quienes hace poco presentaron a la opinión pública al “Cártel de la Chatarra” integrado por Toño, alias “El Tigre”, Ronald McDonald, alias “El Payaso”, Melvin, alias “El Elefante”, y el oso polar, alias “La Coca”, como culpables de dos “delitos”: manipular a los niños con publicidad engañosa y expandir la obesidad.

A la luz de esto, el problema menos importante de la obesidad infantil es la burla. Éste es el último eslabón de la violencia que se ejerce en contra de los niños. Lo más trágico son las secuelas en sus órganos vitales -el 22 por ciento padece hipertensión- y la desconexión del cuerpo: se dejan de conocer sus potencialidades, se ignora su elasticidad, la velocidad que puede alcanzar, su fortaleza.

Pero si los niños son el extremo más cruel de esta realidad, también son ellos mismos la otra punta del mismo lazo. Por redes sociales se está compartiendo el diálogo de un niño con su madre, quien le sirve en su periquera un pulpo para comer. El niño pregunta por la cabeza del animal y la madre dice que se ha quedado en la pescadería. “No me gusta que mueran los animales”, dice el pequeño sin conocer la escalofriante industria detrás.

La ética más lógica nos desafía. Tal vez sea tiempo de comprender que al comer nadie merece morir.

ximenaperedo@gmail.com

Publicado por el periódico El Norte el 7 de Junio de 2013, en Monterrey, N.L, México

Ser freelancer

3 May

trabajo-freelanceEl trabajo ha sido una de las más importantes preocupaciones del ser humano en los últimos 200 años. La voluntad para transformar la naturaleza, la destreza para construir bienes, la astucia para acomodarlos en el mercado dotó de sentido nuestra vida. Muy poco se advirtió sobre las consecuencias negativas de identificarnos tanto con nuestro empleo. Así perdimos nuestro derecho al ocio, a la recreación y al trabajo por placer.

La generación de menores de 35 años se pregunta si es feliz con lo que hace. Es una pregunta que no cabía en la reflexión de generaciones anteriores que relacionaban la felicidad a la disciplina y al honor de trabajar. Pero los posmodernos que no conocen más que de crisis económicas se preguntan, de pie en la fila del desempleo u ofreciendo tarjetas de crédito por teléfono, si vale la pena “perder la vida para ganar la vida”.

La pregunta no es ociosa. Hemos visto cómo el ser humano dilapida sus horas de vida encerrado, haciendo cuentas, limpiando cocinas. Las horas de trabajo se extienden, el estrés se incrementa. Quedarse sin trabajo en este momento representa lo que al cavernícola significaba caer del árbol hacia las fauces de la bestia. Estas condiciones dieron pie al nacimiento de un nuevo tipo de trabajador que se autoemplea: el “freelancer”.
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En México, 10.5 millones de personas trabajan por su cuenta, mientras que el IMSS reporta un total de 15 millones de afiliados.

El trabajador independiente es una tendencia al alza no sólo porque escapa así del desempleo, o porque en principio mejora sus condiciones de trabajo, sino porque las empresas están encontrando atractivo emplear “freelancers” para reducir algunos de sus gastos operativos.

freelanceSin embargo, este fenómeno no ha merecido la atención ni de los gobiernos ni de la opinión pública. Si estuviéramos en presencia de un Estado comprometido con garantizar la seguridad y la vida a sus ciudadanos, tendríamos un debate público sobre la importancia de que el trabajo no sólo sea intercambiado por dinero, sino que, además, sea un vehículo de desarrollo y realización personal.

En un principio “freelancear” parecía la mejor solución ante empleos cada vez menos atractivos. Se trataba de quedarse en casa o de viajar, de manejar los horarios con entera libertad; podría uno permanecer en pijama mientras enviara a tiempo su trabajo.

Sin embargo, estas ventajas comienzan a verse pequeñas frente a la desprotección que en México existe hacia esta gran comunidad de trabajadores independientes.

Muchas compañías se abocan a fortalecer su marca, aparentar una vocación y atraer clientes, pero emplean a un tercero para hacer “el trabajo”. El “freelancer”, sea éste arquitecto, diseñador, financiero, compite contra enormes corporaciones desde la soledad de su escritorio. No es fácil cobrar sus servicios. La ferocidad del mercado lo obliga a abaratar su trabajo y a desenvainar la espada contra deudores. Por si fuera poco, debe llevar la administración de su “jale” y buscar nuevos clientes. Es decir, una sola persona hace la chamba de un equipo.

El “freelancer” es un fenómeno paradójico, pues nace huyendo del lado más oscuro del neoliberalismo, pero en este intento ha mudado a su propia casa, a su habitación, la jaula que creyó dejar atrás.

Hoy en día una sola persona enfrenta las inercias del sistema capitalista. Esta nueva posición para observar al sistema, aunado a la pregunta existencial de si vale la pena vivir para trabajar podría generar nuevas alternativas para sobrevivir en el mercado sin sacrificar calidad de vida. Éste es el desafío último del trabajador del siglo 21.

Mientras en la discusión política se sigan omitiendo las evidentes causas del desajuste económico que nos está acarreando a la crisis: es decir, la acumulación sin límites, la concentración de capital, la explotación irracional de los recursos naturales, seguiremos siendo usados como piezas intercambiables de producción. Procuremos pues una discusión pública que obligue a atender lo que nos importa.

ximenaperedo@gmail.com
Publicado en el periódico El Norte el 3 de Mayo de 2013 en Monterrey,   México

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