Archivo | Uncategorized RSS feed for this section

A mi Colegio Mexicano

13 Mar

En su 130 Aniversario

 

Más que el patio, la sensación del patio. Su amplitud. Los edificios rectos, de ladrillos grises, y su intacto olor por dentro. A penas cruzar las puertas y ahí está la dulce adolescencia. El uniforme de polyester color verde. Las calcetas no tan limpias como deberían. Los mocasines recién lustrados pero que ya no se ven bien. Subo corriendo por las escaleras que huelen exactamente a lo de antes, una prisa por subir, no tanto por llegar. Pasar de largo por la dirección de la maestra Conchita y llegar a mi verdadero territorio, mi secu. Tan mía. Yo me quedé en esos pasillos. Sigo llegando a mi salón, formada, detrás de mis amigas y al llegar al dintel de la puerta salto y me cuelgo. Soy del equipo de básquet. Debe perdonárseme mis incontenibles ganas de saltar. Debo probar si llego o no llego, y llego. Me rajo un dedo. Sangro. La pequeña y encantadora maestra que vigila esa sección del pasillo –el hada de las ciencias- me socorre. Toma mi dedo índice y aprieta mi herida, me lleva al baño a prisa, sin correr. Ahí en el lavabo veo lo que ha ocurrido. Soy una imbécil, pero qué bien que lo soy. Porque estoy con una de mis favoritas frente al espejo del baño que luce mucho más brillante. El sol nos da en la frente. Mi maestra es muy pequeñita y yo soy una bebé gigante. Su cabeza huele a algo interesante, como a polvos, ¿sería talco? No era un perfume, era un olor a ella. La maestra de biología. La querida robotina, una maestra absolutamente respetable. Rosy, mi amiga Rosy, la gran Rosy, nadie la imitaba mejor que ella. Cuando mi amiga estaba tan feliz, tan llena de sí y de todas las demás, le suplicábamos: por favor, ¡¡házla de robotina!! Y Rosy, que es tan buena, tan noble, se negaba. No, no. Ya no. Pero nosotras le insistíamos. Y Rosy terminaba accediendo y era como si se animara a reventar una bomba de hilaridad, una sensación exclusiva de la complicidad… Días de permanente felicidad. O así los recuerdo ahora. Nunca tuve tantas amigas juntas en mi vida. Hoy batallo tanto para verlas. Imposible concretar en una fecha. Y entonces eran absolutamente mías y yo de ellas. La amistad jamás era interrumpida. Aún en el tiempo de clases el convivio seguía, actuábamos todas a ser alumnas, a ser niñas, a volvernos señoritas. Danzábamos. Ahora así lo veo. Danzábamos siendo la música. Ayer que por fin llegué al lobby del piso de secundaria, caray, no sé qué sentí. Miré primero que nada el salón de la Sociedad de Alumnos en donde pasé horas de absoluta fascinación. De adolescente tuve un laboratorio ahí. Esto lo compartí con apenas tres o cuatro compañeras más, pero la salita en donde ahora está la coordinación de inglés fue el mejor lugar de mi escuela. Esas fueron mis primeras lecciones de política. Representar al alumnado con amor de adolescente. Es extraño, aquí siento un dolorcito viejo, como de una antigua soledad en llamas… Cada que las integrantes de la Sociedad de Alumnos salíamos de una de nuestras juntas con una risita jiji la directora nos torcía la boca pero se le notaba interés por conocer cuál era la nueva locura. Se nos reprimió poco. Sor Elena y el equipo de dirección, las titulares, la mayoría de los profes, nos querían. Nos querían en serio. Les gustábamos a pesar de todo. Nos jorobaban, claro. Se obsesionaban, sí. Se desquitaban a ratos. Pero en lo profundo éramos sus protegidas. Creían en nosotras. A mi me llenaron de confianza. Ahora se que eso no es fácil. Ayer me di cuenta que durante todos estos años de mi vida, he andado con un orgullo callado. Tuvieron que pasar más de veinte años, ¡qué testarudez!, para reconocer que la felicidad del Colegio Mexicano ha dado para rato. Aún la llevo conmigo. No puedo dejar de ser esa niña que fui. Qué fantástico es el espacio. Guarda tanto, tantísimo, y al mismo tiempo es tan transparente. Nadie nota lo que para mi significa ese salón. La emoción de que por fin llegaría el maestro Víctor y me miraría. Y yo a él. Nunca lo supe como ahora, con mis 36 años a cuestas: éramos amigos. La relación entonces era tan incomprensible que fue sacrificada por la inercia del tiempo (me fui a la prepa, la carrera, la vida…), pero ahora se que éramos cuates. Él me regaló la primer novela que leí. En ese salón ayer estuve sola. Las amigas se dispersaron, o yo me salí del tour… y de pronto apreció el Segundo B. ¿Qué pasa? ¿por qué lloro? Imposible realmente saberlo. El espacio me provocó una escalada de emociones que rebosaron. ¿Puede uno bendecir un tiempo que ya pasó? ¿Qué diría la ley de la relatividad, le preguntaría a la maestra Carmen?

Ayer el Colegio cumplió 130 años. Estuvimos ahí cientos de ex alumnas de todas las edades. Golpe al ego. Hubo muchas antes y muchas después que nosotras. Es peor. No somos las únicas que amamos al Colegio, y nuestros espacios fueron de otras de la misma intensa forma. Esa capilla, por ejemplo. Ay, ahora se que ese era el lugar para pensar. Rezaba, sí, pero ahora creo que lo más disfrutable era el silencio y el respeto al recogimiento de cada quien. Afuera uno vivía y en la capilla uno asimilaba. Claro, seguramente viví con enorme fervor mis constantes visitas y gocé al máximo mi propio misticismo pero ahora que regreso con la misa conmemorativa del aniversario pienso que me quedaría con la mitad de los significados y el resto de plano lo dejaría atrás. Hay una diferencia entre la profundidad espiritual y la retórica religiosa. Ahí en medio de todas las compañeras de la propia y de tantas generaciones, entre maestros y maestras, sores y personal de toda la vida del Colegio –como don Mónico y don Goyo- había muchas otras formas de lograr una verdadera comunión y, sin lugar a dudas, sor Gloria o tantas mujeres ahí presentes, hubieran dado una excelente homilía. Sentí cierta frustración por no poder romper el protocolo de una misa siendo que habían ahí reunidos tantas historias que nos congregarían de veras, como comunidad espoiritual. En fin. Siempre fui así en mi Colegio. Nunca dejé de criticar lo que me parecía debía cambiar. Y en una mañana tan bella de sábado, el 11 de Marzo de 2017, yo pensé que las monjas de ese Colegio debieron haber dado la Misa. Quien lo diría, una vez más volví a la capilla a asimilar mi fe.

Anuncios

El triunfo del Bronco y la “democracia” militarizada

8 Jun

Dos caras de la jornada

Lo primero que tendría que decir es que tuvimos una jornada de verdaderos contrastes, tan marcados, que parecía que se trataba de noticias de dos países distintos en elecciones. Mientras que los reportes de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, principalmente, pero también en Michoacán y Tamaulipas, nos dibujaban escenarios de guerra, en el resto de los estados, aunque plagadas de irregularidades y delitos, no hubo resistencia a la instalación de casillas. La gente votó porque quiso.

Lo segundo es que tuvimos una elección militarizada en por lo menos cuatro estados del País. Las imágenes de casillas resguardadas con soldados armados hasta los dientes, el desfile de tanquetas, el arribo espectacular de más mil 500 efectivos de la policía federal al estado de Oaxaca sólo esta mañana, las redadas de soldados, nos permiten hablar de una democracia tan fallida que su propia elección debe ser no sólo resguardada sino defendida hasta las últimas consecuencias, aunque con esto se ponga en duda, precisamente, la democracia de las elecciones.

La elección en Nuevo León fue histórica, sí, porque por primera vez se usó una nueva estrategia de mercadotecnia política novedosa que hizo creer a la mayoría que era posible vencer los lastres del “bipartidismo”. Este fenómeno, que El Bronco y su publicista Memo Rentería hicieron posible, fue la mezcla de mercadotecnia de marca pero con acentuación política, es decir, sostenida en discursos esperanzadores por un lado y vengativos por el otro. Por lo demás, fueron reportados delitos de acarreo y compra de voto por todo el estado, tuvimos información de varios operativos que seguramente a muy pocos preocupará porque el margen de triunfo es sumamente amplio y entonces la máxima “haiga sido como haiga sido” la aplican siempre los felices “ganadores”.

índicePor cierto que me quedé atónita viendo cómo la broncomanía terminó seduciendo a la mayoría. Cualquier duda, información, acusación hacia su candidato era asumida como guerra sucia y no era respondida para no entrar en provocaciones. Se cerraron todos los canales posibles de discusión: era ahora o nunca y era por El Bronco. No importo que fuera acusado por activistas de golpeador, no importó el récord de acusaciones graves durante sus 33 años de priista. Nada. Incluso, muchas personas me decían muy quitadas de la pena “no es el Bronco, es lo que significa”. No puedo dejar de preguntarme qué hubieran opinado de él si, como lo pretendió en un principio, hubiera sido elegido por el PRI como el candidato a la gubernatura… la pregunta es sólo para comprender el poder de un discurso electoral frente a un récord de calamidades comprobable.

Mi reflexión la aterrizo en la cortísima distancia que tenemos entre nosotros y la publicidad. Casi nadie quiere aceptarlo porque nos pone como totales idiotas pero la mercadotecnia domina nuestra capacidad de imaginación y de deseo. La mercadotecnia política es un contrasentido en cualquier democracia de alta intensidad en donde al representante se le conoce en persona, sin necesidad de volverlo un personaje. Sin embargo, nuestra democracia liberal, representativa, está casada, es amante, del capitalismo más salvaje, que usa de gestores de inversiones a los gobiernos.

Gane quien gane, ese capitalismo neoliberal se fortalece con cada elección porque pone a circular dimensiones absurdas de dinero y se presta a la especulación política con compras de candidatos, acuerdos de negocios, cierres de proyectos, etc… este año el gasto público ascendió a más de 39 mil millones de pesos (13 años de operación de la UANL).

No vamos a tener una democracia de alta intensidad mientras no seamos dueños soberanos de nuestros deseos y representemos a nuestra propia imaginación. La democracia es un momento que aparece entre individuos emancipados.

El día de la lucidez

6 Jun

Los funcionarios de casilla montaron las mesas, las mamparas, contaron las boletas y todavía algunos pidieron permiso para ir a la esquina por un café sin que hubiera rastro de los electores. La presidenta de la casilla no podía sentarse a esperar y, de pie, nerviosa, llamó por su celular a su marido, ¿vas a venir? ¡no ha venido nadie y son las diez!

A pesar de que se esperaba una copiosa participación la gente no aparecía. La sensación era como de haber confundido la hora o el día pero no, era exactamente el domingo 7 de Junio. Simplemente algo serio, inesperado y paralizador estaba sucediendo en todo el País sin que pudieran comprenderlo.

Las primeras señales de alarma llegaron vía Twitter. Efectivamente, como ellos, todos los funcionarios de casilla estaban reportando el fenómeno.

A las dos de la tarde los noticieros televisivos ya estaban trasmitiendo mensajes de artistas populares, de líderes sociales, llamando a la gente a votar.

A las cuatro de la tarde, como si se tratara de una hora acordada, la gente salió de sus casas, caminó hacia la casilla y tomó su lugar en una kilométrica fila. ¡Vaya, lo conseguimos! Gritaron los estrategas oficiales.

A las nueve y media de la noche la presidenta de la casilla colocó la manta con los resultados del conteo: el 80 por ciento de los electores había votado en blanco. Parecía una escena de ficción, un asunto que tendría que ser esclarecido por los especialistas de siempre.

A las dos de la mañana apareció en los canales de televisión el Consejero Presidente del INE acompañado del Secretario de Gobernación para decir que la elección tendría que repetirse el siguiente domingo pues la amenaza de abstención masiva y luego el sufragio en blanco permitían creer que había operado “un boicot electoral que debe ser investigado hasta las últimas consecuencias”.

Durante la semana siguiente los candidatos con y sin registro de partido se unieron en una coalición llamando a que la gente votara sin miedo y eligiera a alguno, el que fuera. Mientras tanto, el Estado había iniciado una investigación sobre los hechos. Daremos con los responsables de este acto terrorista, declaró el Presidente.

Las investigaciones fracasaron porque buscaban indicios de un operativo clandestino, una orden secreta, pagada, financiada por agentes externos.

El domingo siguiente los electores fueron a votar desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde. Los resultados, sin embargo, cambiaron mínimamente. 83 por ciento de los sufragios fueron en blanco.

Fue así que el Presidente, apoyado por el Congreso, declaró un Estado de Sitio. Los agentes policiales, todos, fueron suspendidos en tanto no se indicara una estrategia oficial. El Estado no sabía a quién reprimir ni por qué razón, por ello decidió esperar a que explotara la primer escena vandálica.

Entre tanto llegó el lunes. Sonaron las alarmas de los despertadores. La gente comenzó su jornada. Los cafés se tomaron, los motores arrancaron y la normalidad se instaló. Todos hicieron lo propio: ir a la escuela, al trabajo, a surtir la despensa. No había ningún ánimo triunfalista, ni siquiera algún hervor patriótico, nada.

La revuelta no llegó el lunes ni nunca. Reinaba la paz. Los políticos estaban encerrados en juntas y así estuvieron el suficiente tiempo para que se instalara en la memoria popular que aquel 7 de junio el País entero hizo evidente que sabía vivir sin policía porque de ella se había tenido que defender y que sabía organizarse porque había aprendido a hacerlo para sortear las omisiones, violaciones e ineficiencia de sus gobiernos.

El fenómeno, que José Saramago creó en su novela “Ensayo sobre la lucidez”, y que yo reescribo en esta colaboración, también envió al mundo la información de que los aparatos gubernamentales impostores, los corruptos y los saqueadores no son la mayoría sino una pequeña mafia de la cual es posible desprenderse.

* Nota de la autora: este es un texto nostálgico. Nadie se preocupe. La literatura no tiene poder en territorios del mercado.

Que diga cómo diablos

27 Abr

Hace un par de días me reenviaron de EL NORTE la carta de este lector. Me permito compartirla y contestarla toda vez que fue enviada para publicarse. El ejericio además tiene el objetivo de celebrar los diálogos que casi nunca comparto. Hoy cumple 17 años mi columna.


Señora Peredo:

Hemos leído ya sus diagnósticos sobre el aparato electoral mexicano y sobre la podredumbre del sistema político; a varios nos gustaría leerle  respuestas concretas y realistas a estas dos preguntas ¿Cuál es su modelo de Estado Nación?  ¿Cuál sería el camino para que una sociedad haga factible y realizable dicho modelo?

Ángel Sánchez Borges

Col. Las Torres

Monterrey. N.L.


Estimado Ángel:

El modelo de Estado Nación en el cual he inspirado las últimas columnas está en construcción. Le mentiría si le dijera que tengo uno mío, mi modelo. Eso sería precisamente escribir desde una gigantesca trampa.

Lo que estoy haciendo, eso sí, es aterrizar lo que me gustaría que fuera este nuevo marco político, que de entrada tendría que mudar de nombre (tal vez a “Estado-naciones” o quizá incluso dar por agotado el concepto porque nos ha costado carísimo en términos materiales y culturales imponer una homogeneidad inexistente).

Entiendo, sin embargo, que el par de preguntas me piden concreción. Atendiendo a la urgencia diría que mi modelo es un antimodelo, es decir la antítesis de lo ya-hecho o del patrón que debe replicarse.

El camino para que una sociedad recupere su derecho a la creación política es muy ancho, de ninguna forma existen rutas establecidas. Esto no quiere decir que le reste dificultad. Crear es una postura radical cuando estamos obligados a repetir un modelo.

Insistiría en que el 7 de Junio puede ser una fecha simbólica para que cada quien decida crear su postura política ante la podredumbre del sistema. No podría ser más concreta.

Te agradezco tu tiempo y compañía,

Ximena

ximenaperedo@gmail.com

15-4 La defensa histórica de Cherán

15 Abr

Una de las maravillas de la vida son sus consecuencias no calculadas. Podemos cruzar un umbral pero no sabemos hacia dónde nos arrojará. Ese momento es fascinante y sólo reconocible al paso del tiempo. Con este breve texto quiero honrar el segundo que dispara toda futura transformación.

Hoy, hace cuatro años un grupo de mujeres detuvo un camión de talamontes criminales. No tenían idea de todo lo que sucedería después. No podrían haber sabido que ese acto valiente y arriesgado, esa rabia digna, detendría un reloj en el pueblo y encendería uno nuevo.

En quince días, el 3 de Mayo, Cherán sostendrá sus segundas elecciones municipales sin partidos políticos, ni campañas, ni casillas. Se liberaron de la partidocracia y de buena parte de la opresión estatal y criminal, hoy toman en conjunto las decisiones públicas y conquistaron el reconocimiento legal a sus propia forma de gobierno pero, todo esto, lo lograron sólo después de que un grupo de mujeres saliendo de la primer misa decidió detener a un camión con  troncos de su deforestado bosque. ¿Quién iba a dejar solas a estas mujeres frente a los criminales? ¿sus amigas? ¿sus hijos? ¿sus parejas? ¿sus padres? ¿Quién iba a permitir que estas señoras fueran asesinadas? El pueblo reaccionó cruzando junto a ellas el umbral de la insurrección. Si ellas no se arrojan primero, no sucede lo siguiente.

La pregunta obligada de este caso es ¿y el resto mestizo, qué? ¿qué nos detiene a parar el siguiente camión de saqueo?

¡Larga vida a la libertad del pueblo de Cherán! Que la lucha por la emancipación sea la herencia de las próximas abuelas y abuelos y que el derecho a transformarnos sea una causa común.

Para saber más:

Aquí les dejo este video grabado el 16 de Abril de 2011, unas horas después de que las mujeres detuvieron a los talamontes y el pueblo asaltó el poder.

En este segundo video ya puede verse en qué se convirtió Cherán:

Amor espacial -diario de tésis-

3 Mar

Dejar Ciudad del Carmen y llegar a Monterrey fue una de las etapas más traumáticas de mi vida. Ahora, veinticuatro años después (what?!) lo advierto. Me arrancaron de un espacio total, en donde no faltaba absolutamente nada, y me arrojaron a una realidad que yo no construí, que ya estaba ahí.

Entonces tenía diez años pero la experiencia del espacio siempre es igual de intensa, no importa que acabes de nacer o que tengas ochenta años. Por espacio no me refiero sólo a lo levantado, a las paredes, los concretos, los trazos, sino a toda una red de signos, identidades, relaciones, creencias y temores, que proyectamos en un lugar pero que se desprenden del terreno y van con nosotros a todas partes. Constantino Cavafis lo dijo en verso: “No hallarás otra tierra ni otro mar. La ciudad irá en ti siempre”.

De niña cerraba mis ojos para no olvidar. Viajaba a la isla, caminaba por mi calle con charcos, siempre encharcada, el sol lo abarcaba todo, iluminado el pavimento, la fachada de la panadería Marisol. El camino a la escuela en el Tsuru rojo. Había cierto placer en recorrerlo con los ojos cerrados sintiendo el camino, reconociendo los baches, las sombras de los árboles, hasta los cambios de velocidad del motor. Jugaba a conocer el espacio. Abría los ojos y ahí estaba, tal como lo figuraba, mi universo: novedades Andrea a la izquierda, la casa de Rubén Ramón a la derecha, la barda blanca de los Re Bo, la plaza de los almendros, el golfito; luego parábamos en uno de los pocos semáforos de la isla y dábamos vuelta hacia la izquierda, entonces el pavimento adquiría una textura extraña, como corrugada, esa vibración era el anuncio de que cruzábamos por la iglesia de Fátima, y que en seguida estaba mi escuela. Durante mi primer año en Monterrey visité durante largas horas a mi añorada Ciudad del Carmen. Aquellos fueron auténticos viajes hacia un amor vivido con autonomía. Yo decidía en dónde comenzar el recorrido, a dónde ir, qué lugar re-visitar, cuánto tiempo me quedaba contemplando aquella entrada a la cantina Las Camelias. Ahora puedo sentir la certeza de que mis papás y mi hermana también hacían estos viajes solitarios. La familia entera se enfermó de nostalgia durante el largo, larguísimo aterrizaje a la Ciudad de Monterrey. Ya en la casa de octava avenida, mi papá al piano y yo de pie junto a él cantábamos: “Isla del Sol, tierra querida, jirón de Patria que me vio nacer, hoy te canto, con toda mi vida, Ciudad del Carmen, quiero volverte a ver …”.

El espacio es un sensación total.

02_you_are_here

Cuando llegamos a Coimbra, hace dos años y medio, nos trajimos a Monterrey. Ocupa nuestra mente como un recipiente de discusiones, como un laboratorio de análisis, pero éste es apenas la forma más obvia, más fácil de explicar. Volví a sufrir la dolorosa pérdida del espacio. Quedé fuera de él.  Recitaba como mantra por las noches: Arteaga, Salazar, Treviño, Isaac Garza, Tapia… Me consolaba viajando en mi imaginación: ir en bici sobre M. M del Llano, dar vuelta a la izquierda en Zaragoza… atar mi bici al poste del Nuevo Brasil, saludar a Moani. O voy hacia casa de Pulido, cruzo en una tarde fresca, no, en una tarde de intenso calor, arden los muros, el paseo en bici me atempera, voy gozando lo que veo, sea lo que sea… o camino con Víctor por las estrechísimas banquetas de la calle Guerrero en donde el ruido de los camiones no nos deja escucharnos. Me detengo. En este momento me siento jaloneada por Monterrey, el espacio favorito de mi ensueño. Mis dedos no pueden capturar tanta información emocional. Llegaron todos mis amores a volcarse sobre mi en este momento. Mi Monterrey más entrañable, el del cuarto de mis papás, la mesa del comedor de mi hermana, luego mis emociones cartografían una ciudad que no existe pero que siento totalmente viva. Seis de la tarde, atasco en Morones Prieto,  miro al Cerro de la Silla y pienso en cómo lo vería si dejara de llamarse así.

Y finalmente, hoy, que ya puedo contar los meses que me quedan en Coimbra recorro sus recovecos con la conciencia de que alimento mi amor espacial. “Coimbra de Choupal, ainda es capital do amor em Portugal, ainda”… Y soñaré, se que lo haré, con el musgo que nace entre sus piedras, con los cambios de temperamento del río Mondego, con la vecina de balcón que cariña a sus flores, con el dolor de piernas al subir las quebra costas, o con el amor que me reservo para las señoras del mercado que me llaman filhia. Viajaré al mágico jardín Sereia, que nunca es el mismo ni se visita por segunda vez. Sospecho que la única forma de sentir saudade es soñando con Portugal.

El amor espacial es una de las emociones más fuertes y menos explicables que me constituyen como persona. Soy efecto y causa de ese amor. El espacio me produce y el espacio es una producción mía. No puedo dividirme de él. No puedo describir sino a mi espacio, aunque lo desconozca. La mayor parte de mi amor espacial es inconsciente, está oculto, ha quedado enterrado en las profundidades de una caverna. Es todo lo que tengo. Es todo lo que soy. Es todo lo que haré.

La diferencia entre espacio y lugar, ahora lo comprendo, es que podemos hacer mapas de los lugares pero lo espacios no permiten ser dominados. Apenas podemos cartografiar nuestros diarios exploratorios, pero nada más. El espacio se aleja, nuestras redes emocionales sólo alcanzan a hacer conciente lo que ya no existe.

Sobre el boicot

10 Oct

Suspender nuestro voto en tanto no encontremos condiciones para una competencia democrática me parece una obligación con el País. Es una obligación, sin embargo, que emana del pensamiento crítico y se distingue por ello de la obligación de ir a votar. Nos educan a creer que tenemos la obligación (y el derecho, complementamos “los ciudadanos” a coro) de votar y ser votado. Bueno, pues ya basta de hacernos el tonto. La verdad es que ser votado es un derecho apenas por experimentar. Qué bueno que nos acercamos. Me congratulo, pero eso no significará una mudanza de acuerdos políticos. El sistema representativo es el que debe de transformarse, no los perfiles que claro que pueden hacer la diferencia, pero con un límite que conviene observar. El sistema representativo sigue apostando a la representación más teatral que real. Es un espectáculo bien montado que por lo menos un siglo se pudo sostener como ilusión, pero ya se cayó.

Se cayó porque ni las mejores actuaciones logran convencer. Las excepciones son sólo eso, excepciones, que sirven para hacernos creer en una pluralidad inexistente. Y no hablo de pluralidad ideológica, sino de una pluralidad de inteligencias que es realmente lo que, desde mi opinión, tendría que establecerse como nuevo paradigma de organización política. En el sistema representativo está imperando el pensamiento racional, eurocéntrico, colonizador, que, por supuesto, no tiene ningún interés en democratizarse. Por otro lado, no se puede hablar de una pluralidad ideológica cuando sólo hay una decena de partidos políticos y dos ideologías monopólicas. Esa es otra representación teatral. No es creando un nuevo partido “pero ahora sí de a de veras” que saldremos de la crisis sistémica, aunque esa es otra discusión. El sistema de toma de decisiones sobre lo común tiene que reinventarse. Por eso estoy proponiendo que hagamos evidente su colapso y que ya no juguemos a que no nos damos cuenta. Algo tiene que mudar de raíz. Y creo que nos corresponden acciones radicales.

Este es un adendum a mi columna de hoy, publicada en El Norte, bajo el título “Boicot a la resignación”.

Instituciones zombies

18 Abr

Según el sociólogo Ulrich Beck, “las categorías zombies” son una especie de muertos vivientes que gobiernan nuestro pensamiento y que no consiguen responder a la contemporaneidad.

Las instituciones que caen en esta categoría, explica el autor, están muertas, pero aún viven. No responden, pero siguen operando. El fenómeno es notorio en Nuevo León.

Una de las razones que degradan hasta su muerte a las instituciones es su aversión a la crítica. Los Gobiernos que confunden una legítima demanda con “golpeteo político” que es mejor ignorar comienzan su proceso de putrefacción.

Ya cuando distinguiendo la buena voluntad del demandante se burlan de él, lo ignoran o le mienten deliberadamente, estamos ante auténticos muertos vivientes.

Aunque me imagino que el lector ya tiene muchos más ejemplos en la mente, por razones de espacio voy a comentar sólo dos.

Uno es el caso del Municipio de García y de Profepa, incapaces de responder a los vecinos que denuncian el fuerte hedor tóxico que por las noches y madrugadas se libera del Parque Industrial Ciudad Mitras y fábricas de alrededor, y que les causa dolores de garganta y de cabeza, pérdida de memoria, caída de cabello, náuseas, pérdida de apetito.

El otro caso es el de las ridículas tarifas al transporte público, en particular el atraco en el que convirtieron a la Ecovía.

No puede decirse que la mafiosa operación con la que se calculó “el tarifazo” de 11 pesos por viaje no mereció y sigue mereciendo un gran rechazo popular, sin embargo, la Agencia Estatal de Transporte y la Secretaría de Desarrollo Sustentable, dos emblemáticas “instituciones zombies”, apuestan por estirar la tolerancia de los usuarios cautivos.

Pero ¿a quién habrían de contestar? En teoría a todos nosotros, pero al menos a quienes se han organizado para manifestar una demanda colectiva.

Los vecinos de la Colonia Mitras Poniente en García, por ejemplo, que llevan años luchando por defender su salud y la de sus hijos, sin embargo, sólo han recibido largas de Profepa y declaraciones envalentonadas, pero huecas de su ex Alcalde Jaime Rodríguez.

Por el otro lado, el proyecto Ecovía tuvo desde su origen un acercamiento con grupos de la sociedad civil interesados en este tema.

Aunque era de suponerse que este acompañamiento repercutiría positivamente en el resultado final, vemos, por el contrario, que el nuevo sistema de transporte cae en picada con un incumplimiento brutal de condiciones prometidas más el incremento pactado de su tarifa para los próximos 20 años.

Pero ¿cómo termina imponiéndose este nivel de burla? Desde hace algunos años vengo notando la presencia, dentro de estas “instituciones zombies”, de actores casi profesionales que interpretan el papel de “funcionarios públicos”. Una de sus encomiendas es neutralizar a quienes luchan.

En el segundo caso que hoy comento destaca el titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, Fernando Gutiérrez Moreno, quien apenas en noviembre pasado en un recorrido del circuito con un grupo de organizaciones ciudadanas, aseguró que la tarifa de Ecovía sería la más barata de la zona metropolitana y, a pregunta expresa, negó que habría aumento de tarifas para este año 2014. El sitio de internet Realidad Expuesta acaba de publicar el video de esta reunión en su canal de YouTube.


Al interpretar estas declaraciones del titular de la dependencia como confiables, las organizaciones ciudadanas apagaron la alerta. Así, sin esperarlo, la operación pillaje los sorprendió como balde de agua helada. El cinismo y la traición son prácticas con las cuales deliberadamente las instituciones nos dan la espalda.

Pero el mismo Ulrich Beck, en una entrevista en el 2001, explicó que estas categorías “zombies” no son sólo avisos de un fin, sino señales de otro comienzo.

En este sentido y para cerrar la reflexión me pregunto si en Nuevo León seremos capaces de reconstruir instituciones que abandonen este papel de “muertos vivientes” o si la futura organización política terminará gestándose al margen de estas instituciones.

ximenaperedo@gmail.com

Espejito, espejito…

18 Oct

Al creer que su desprestigio es provocado por un mal manejo de su imagen, los políticos cometen la estupidez de contratar más publicidad. Según lo entienden, si su popularidad está a la baja es porque ha faltado inversión en su imagen.

En este torpe intento nos llevan a la quiebra sin salvar su prestigio. No han comprendido que existen diferencias sustanciales entre el manejo de una marca y el de un Gobierno. La confusión los retrata ridículos, como opacas “estrellas” de la televisión local.

La publicidad tiene por objetivo persuadir. Un anuncio nos puede convencer de realizar alguna compra, pero es muy difícil que con propaganda se transforme la percepción que tenemos de un Gobierno ausente. Se pueden inflar burbujas, pero éstas terminan reventándose.

Los políticos en general, pero especialmente los nuevoleoneses, despilfarran dinero ajeno en el manejo de su imagen (ver el estudio “El costo de la legitimidad”, del Centro Fundar 2013 publicado en abril). Aunque pretenden retratarse fuertes y capaces, la grave dependencia que tienen de su aparato de comunicación los evidencia más bien temerosos. Esta inseguridad los hace obedecer los consejos de sus “chamanes” los publicistas con extrema sumisión, aunque eventualmente su impericia política los arrastre a los abismos de las rechiflas.

homero_2El éxito del asesor de imagen o de la dirección de Comunicación Oficial, sin embargo, no es convencer a las audiencias de la valía de un político, sino en saciar la angustia de su jefe o de su cliente. Hacerle creer que la estrategia está funcionando es lo que los ratifica o no en su puesto, es lo que extiende o cancela el contrato.

Margarita Arellanes es el ejemplo más actual de este fenómeno. Intenta cualquier receta, siempre con cargo al erario, y termina creyendo esas fantasías. La tendencia en este tipo de personajes egocéntricos es a convertir el Gobierno en una agencia de autopublicidad. Es el mismo caso de la Secretaría de Turismo de Nuevo León que abandona sus obligaciones de conservar y hacer accesibles los parajes turísticos, por ejemplo, para concentrarse en publicitar un idílico “Nuevo León Extraordinario”.

1349281011_443492506_5-Air-dancer-monos-bailarines-inflables-para-publicidad-y-propaganda-politica-Metropolitana-de-SantiagoSucede también que la popularidad deviene en fracaso. Es el típico caso de los esfuerzos encaminados a multiplicar seguidores en redes sociales para luego usar esos canales en promociones absurdas como regalar boletos para partidos de beisbol o rifar carnes asadas. Ante los cuestionamientos bien formulados de ciudadanos usuarios de las mismas redes los autoritarios políticos no saben cómo responder. Entonces uno se pregunta cuánto estamos pagando por el patético espectáculo.

Esto no tendría mayor gravedad si se tratara sólo de eso, un espectáculo mediocre o un pésimo producto publicitado hasta el hartazgo, pero nos está cancelando el derecho a un Gobierno. La política es la administración de recursos limitados para solucionar necesidades públicas complejas. El uso negligente de estos escasos recursos evidencia precisamente la incompetencia de sus administradores.

Pese a lo anterior considero que sería muy ingenuo creer que la política puede prescindir de estrategias para socializar mensajes o información. El poder de la publicidad podría ser determinante en la mejora de nuestras prácticas de convivencia e incluso en la madurez de ciertos valores democráticos. Pero para ello tendríamos que preguntarnos ¿qué clase de ideas merecerían ser difundidas con dinero público?

Hay publicidad mediocre que es prácticamente la que nos aburre a diario y publicidad exitosa, que efectivamente mueve voluntades. A diferencia de las marcas o los productos, es un absurdo publicitar gobiernos. No se puede gobernar y seguir en campaña. Sin embargo, no sólo es deseable, sino necesario que los gobiernos realicen esfuerzos por difundir cambios culturales imprescindibles para mejorar la calidad de vida de las poblaciones.images

La publicidad de los políticos debe cancelarse inmediatamente no sólo porque así lo estipula la ley, sino porque nos está negando derechos elementales como inversión en salud, transporte, recuperación de espacios públicos, mantenimiento de calles y parques, entre otros.

Quizá es esperar demasiado, pero qué bien nos haría un cambio en la estrategia de imagen de los políticos de Nuevo León. Ser auténticos, comprender su responsabilidad con el futuro y prepararse intelectualmente también podría mantenerlos en el poder.

ximenaperedo@gmail.com

Publicado en el periódico El Norte el 18 de Octubre de 2013, en Monterrey, México www.elnorte.com

¡Qué bárbaros!

16 Ago

A veces quien gana es el más rotundo perdedor. Un ejemplo es la oronda señora texana que paga con cupones los productos que acomodó en 70 carritos de supermercado. A primera vista podríamos pensar que al obtener tanta mercancía gratis está derrotando a la tienda, pero si miramos qué productos está llevando a casa nos palmearíamos la frente para decir: ¡qué bárbara!, ¿cómo está llevando tanta chatarra?

asadaUn “ganador” puede retratar muy bien en la fotografía con su medalla dorada colgando de su pecho, pero a veces basta un abrir y cerrar de ojos para encontrar el cuadro ridículo. Es lo que está por suceder a los regiomontanos que han decidido apoyar la campaña publicitaria de algunas empresas (Coca Cola, Maseca, Grupo Modelo, Cablevisión, entre otras) y el Gobierno del Estado titulada: “La carne asada más grande del mundo”.

“Ganar” este Récord Guinness nos empujaría más hondo hacia el fracaso. Por supuesto habrá regiomontanos que paguen 80 pesos a cambio de una salchicha, un pedazo de carne en plato desechable, un refresco y la satisfacción de sentirse “ganador”. La intención de los organizadores es reunir en el Parque Fundidora (¡viva el agandalle de lo público!) a 45 mil personas que se crean el cuento del prestigio regiomontano y que confundan lo grandote con lo grandioso.

regioPor eso, el evento nos invita a que cuestionemos los elementos que nos representan culturalmente. ¿Quién se beneficia de hacernos creer que somos “jaladores”, “cerveceros” y “que nos encanta la carne asada”?

Las marcas detrás de esta ocurrencia muestran ignorancia o falta de preocupación al seguir promoviendo un alimento que se relaciona directamente con el cáncer de páncreas y de colon, enfermedades que en los últimos años se han incrementado en el Estado. Asar carne roja es aun más peligroso y chamuscarla o dejarla que se tueste ha sido señalado en múltiples informes como dañino, pues crecen las posibilidades de encontrar agentes cancerígenos en ella.

Pero eso no es todo. La producción de carne es la industria que más dióxido de carbono libera al ambiente. En el 2006, las Naciones Unidas a través de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declararon que la ganadería contamina más que todos los vehículos, aviones, trenes y barcos del planeta. La deforestación de bosques y selvas para convertirlos en pastos o para sembrar soya para alimentar vacas es uno de los crímenes más expandidos de la industria cárnica.

Ante los cuestionamientos elaborados por organizaciones ciudadanas no sólo sobre estas implicaciones ambientales, sino sobre el lamentable mensaje cultural de reforzar un hábito que es necesario replantear, los organizadores del evento decidieron anunciar que compensarían los daños que propiciarán al ambiente comprando bonos de carbono en Chiapas. Es decir, contaminan aquí, pero protegen en otro lado. Nuestra Ciudad es un espacio 100 por ciento explotable. Lo dramático es que esta desprotección a algunos los haga sentir orgullosos.

El evento también nos invita a que reflexionemos sobre las implicaciones de la megalomanía y sobre la construcción de la identidad regiomontana. El paradigma del crecimiento como fin ha producido poderes corporativos ingobernables, y con ellos ha generado daños ambientales y sociales incalculables. La obsesión de una empresa por crecer -no por desarrollarse- es una inercia que en no pocas ocasiones pasa por encima de los derechos de las personas que trabajan en ella y de la comunidad con la que se relaciona.

Jugar a romper un récord de tamaño nos retrata como una sociedad frívola, que ni siquiera comprende los problemas de primer orden que la aquejan como son la contaminación ambiental, la obesidad y la epidemia de cáncer. Es tiempo de que advirtamos que podemos elegir los elementos que nos representan. Es decir, que pasemos del rol de actores al de autores de nuestro futuro.

A pesar de todo esto estoy preparada para escuchar el júbilo que desatará el nuevo récord que ninguna ciudad consciente desearía romper. Percibo, sin embargo, que cada vez somos más los que nos palmearemos la frente para decir: ¡qué bárbaros!

Publicado el viernes 17 de Agosto de 2013 en el periódico El Norte, en Monterrey, N.L, México

A %d blogueros les gusta esto: