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¿Qué haces el 7 de Junio?

3 Abr

La idea de que votar en estas próximas elecciones es legitimar un sistema podrido permea cada vez con mayor intensidad. Más personas están llegando a la conclusión de que las condiciones están dadas para un boicot, o un paro electoral. Sin embargo no le ven condiciones subjetivas, es decir, creen que “la gente” no será capaz de organizar algo así, espontáneamente (¿sin partidos?), pero además creen que aunque así sucediera como quiera tendríamos resultados electorales y seguiríamos igual. Hay muchas formas de responder a estas posturas, voy a explorar dos que me vienen a la cabeza.

Mientras las ideas estúpidas requieren millones de publicidad para parecer convincentes –tomar Coca Cola, por ejemplo, o votar por X partido- las ideas lógicas se esparcen de boca en boca, generando cambios en nuestra mirada que ya no tienen retorno.  Creo que si manifestamos públicamente las razones que tenemos para no votar, las causas de nuestra radical protesta, podremos convertir el 7 de Junio en una protesta histórica –a nivel mundial- contra el fracaso de la “modernidad democrática” que  terminó convertida en otro tipo de colonización desastrosa. Sobre la segunda cuestión, dando por cierto que el Tribunal Electoral legitimará al que gane más votos sin interesarle el porcentaje del padrón que votó, es decir, asumiendo que tendremos nuevos gobernantes electos, pensaría que el escenario aún sería mejor que el acostumbrado porque en esta ocasión nuestra postura sí sería diferente. Estos cambios de miradas no tienen retorno y constituyen la sustancia de todo proceso emancipador. Los acontecimientos suceden, pero no aparecen de la nada. Un momento de verdad siempre tiene potencial desconocido.

Una de las dudas que en lo personal tengo tiene que ver más con lo que haremos el día 7 de junio que no será votar. Una de las ideas que me han gustado más es que ese domingo nos reunamos en un espacio público a determinada hora en todo el País. En el extranjero se pueden replicar actos igual de significativos.

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La destrucción del arrecife veracruzano

26 Nov

Para Marisol

La estrategia es hacernos creer, a partir de una excesiva intervención en el espacio público desde la radio, la televisión, la prensa y gigantescos anuncios panorámicos, que cuentan con el apoyo de la enorme mayoría silenciosa. Persuaden a muy pocos pero sus atroces proyectos avanzan porque nos hacen creer lo contrario. Los impostores en el poder y sus empresas patrocinadoras gastan desorbitantes cantidades en publicidad, en manejo de la imagen, para justificar sus patéticos triunfos. Al final, cuando los vemos desfilar orondos con sus permisos de construcción, con su banda presidencial, con su reforma aprobada creemos que consiguieron convencer a muchos, pero, ¿y si su estrategia es sólo hacernos creer derrotados? Esta parece ser la trágica historia detrás de los megaproyectos que han saqueado hasta decir basta a la naturaleza, antes tupida y paradisíaca, que forraba de vida el territorio mexicano. Este es el caso del desastre ecológico de consecuencias inenarrables, incuantificables, de la ampliación recientemente aprobada del puerto de Veracruz, que destruirá al Sistema Arrecifal Veracruzano.

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Obedecer y no cuestionar

12 Nov

Una reflexión sobre la campaña empresarial “Hagámoslo bien”

La pregunta es qué podemos hacer.  Vivir bajo el arbitrio de la corrupción y ser testigos de una degradación social sin precedentes nos obliga a mover piezas pero, ¿cuáles?, ¿hacia dónde?, (¿a qué horas?).  Todos de una forma u otra nos estamos preguntando lo mismo: qué hacer en Monterrey, cómo re-tejer el desgarro, cómo sentirnos útiles. Nuestra voluntad individual tiene una repercusión muy limitada en la vida de la Ciudad, es indispensable unir esfuerzos pero, ¿hacia dónde jalamos esta cuerda?, ¿qué deseamos transformar?

casino royaleLlevamos diez años escuchando que la Ciudad está de cabeza porque no hemos sido “buenos ciudadanos”, porque no participamos y, últimamente, porque no formamos parte de la “cultura de la legalidad”. Este discurso apuesta a responsabilizar al regiomontano promedio –que todo el día cumple órdenes, regresa tarde a casa, y sólo tiene los domingos para descansar y ver a su familia- de una falla sistémica. Con este llamado “al orden” generalmente se neutralizan las preguntas que cualquier habitante de la Ciudad de Monterrey debería hacerse frente escenarios cada vez de mayor escasez. Detrás de estos discursos “democráticos” se camufla un llamado a la sumisión política, a la obediencia a las reglas del fracaso, pues cuando un ciudadano no puede modificar, desechar ni participar en la creación de sus leyes la “cultural de la legalidad” tiene un componente de imposición.

Bajo esta lógica, parecería que el fracaso del sistema lo originamos usted y yo por abstracciones como “no participar”, o “no ser ciudadano”. Pero, ¿qué es participar? , ¿quién lo define? Existe una serie de actividades -bastante infructuosas, hay que decirlo-, a las que llamamos “participación política” como votar, llevar alguna iniciativa de ley al Congreso, acordar con los vecinos una cuota para el policía de barrio, organizarnos por alguna causa o incluso protestar.  Parece entonces que la invitación a ser un ciudadano participativo es un llamado a insertarnos en acciones predeterminadas, en agendas decididas, en diagnósticos impuestos. Esto limita nuestro potencial para la creación política, es decir, para intervenir los acuerdos con libertad tomando en cuenta nuestras preocupaciones más sinceras. Pienso, por ejemplo, lo difícil que se ha vuelto tener tiempo para disfrutar a la familia, especialmente cuando existen hijos. Disfrutar la crianza debería ser un derecho conquistado, pero ni siquiera existe como exigencia. ¿Es que no nos interesa, o nos resulta impensable exigirlo?

Ahora bien, ¿quién define lo que es ser ciudadano en una Ciudad como la nuestra, sin espacios para su ejercicio? ¿En dónde podríamos encontrarnos para deliberar, para discutir asuntos públicos: en el Starbucks, en la sala de juntas de la asociación, en el set de “Cambios”? ¿Quién puede sentirse ciudadano en Monterrey: será que el ejercicio de la “ciudadanía” está relacionado con gozar de tiempo libre y de cierta posición económica? ¿es una condición de clase social?mty

La cúpula empresarial local, apoyada por 150 organizaciones, lanzó hace un par de semanas la campaña motivacional “Hagámoslo bien” que parte del diagnóstico descontextualizado de que la crisis que vivimos responde a una opción individual por el caos y que, por lo tanto, para recuperar el antiguo orden hay que cumplir las reglas. Según esta versión, la crisis la originamos por desobedientes. Algo tipo Adán y Eva.

Aunque la campaña más bien ha pasado desapercibida, me parece oportuno revisarla aunque sea brevemente, pues la opinión empresarial es un indicador clave para entender la cultura regiomontana.  Según el guión de esta campaña ser pobre o nacer en condiciones de exclusión no nos hace delincuentes, al contrario, cualquiera puede nacer en la colonia CROC, o en la Garza Nieto y ser “un ciudadano ejemplar”. De hecho, en el video promocional se presentan algunos “casos excepcionales”. Lo que oculta este discurso es el por qué existen estos cinturones de pobreza, estos “ambientes de ilegalidad”. Lo que este discurso oculta es la violencia anterior a la violencia que hoy condenamos. Se exige solidaridad, “porque así somos los regios”, cuando la miseria es, por naturaleza, insolidaria. La desigualdad social no aparece en el radar del grupo de empresarios como una causa directa de la violencia. Desde su óptica la pobreza es natural, luego, basta con motivar a “los pobres” a rechazar la delincuencia, pero nunca se cuestionan porqué nuestra ciudad es una máquina productora de pobreza.

La acumulación por desposesión, a decir de David Harvey, es la historia detrás de esta crisis que ha trastocado absolutamente a todas nuestras instituciones desde las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, las familias. El acaparamiento de tanto poder en tan pocas manos, el autoritarismo sutil en el que hemos sido educados, y la anulación de la historia “no oficial” para comprender nuestro presente ha generado esta crisis sistémica en todo el mundo pero que en epicentros neoliberales, como nuestra Ciudad, resultan desgarradores.

Es difícil que precisamente estos empresarios adviertan el fracaso de un sistema económico de cuyas reglas se han beneficiado tanto. El hecho de que esta realidad tan evidente flote en su punto ciego los retrata extraviados, apostando por una retórica emotiva que ha perdido sus significados. No sorprende que quienes fueron los líderes de un proyecto que terminó en desastre hoy no sepan qué proponer que no sea llamar a un decoro y a una responsabilidad social que, precisamente, extrañamos en sus prácticas empresariales.

 ¿Cuál es el futuro de las empresas que no comprenden la historia de la crisis? Muy sencillo, estas empresas resuelven los obstáculos reduciendo su nómina, rasurando derechos laborales, abaratando procesos industriales que ponen en riesgo la salud de sus empleados y de poblaciones enteras, y acaparando el resto de recursos naturales que le quedan a las ciudades en donde operan. Esta es la forma de “hacer negocios” obsoleta, dispuesta a sacrificar la calidad de vida de las poblaciones. Muchos empresarios y empresarias ya están mudándose hacia el futuro con modelos mucho más sostenibles.

El discurso detrás de la campaña “hagámoslo bien” no me parece que retrata ni a todas las personas ni a todas las organizaciones suscriptoras. Quizá la mayoría decidió sumarse a alguna iniciativa que podría tener algún tipo de “éxito”, sin revisar el fondo del mensaje. Sin embargo, la realidad de violencia, contaminación y desastre político –por resumir- precisa de nosotros que construyamos mensajes mucho más críticos, que se acerquen a comprender el origen de esta crisis compleja.

 Desde este desgarro; desde la lucha diaria por sobrevivir, por disfrutar de la vida aun en condiciones tan adversas es de donde nacerá el nuevo acuerdo. No espere que sea votado en el Congreso, ni que sea patrocinado por alguna marca. Será el resultado de nuestro sincero cansancio de vivir para saciar el hambre de un sistema depredador.

Una joyita recién descubierta…

4 Ene

Javier Orellana Cota (1959-2006) fue un articulista de lujo aunque, por desgracia, sus comentarios se encuentran diseminados en varios periódicos y hasta ahora no han sido reunidos.  En Internet se encuentra muy poca de su producción, pero el día de hoy nos encontramos esta columna cuya vigencia es demoledora. Debo agregar que me conmueve especialmente encontrar este tipo de documentos porque ahora forman parte de mi historia familiar pues el autor terminó siendo mi suegro …

El artículo que se anexa se publicó el día jueves 29 de diciembre de 2005 en el periódico abc de Monterrey, Nuevo León, México y forma parte de un ensayo sobre sociología urbana titulado “La movilidad urbana: el caso Monterrey”.

Los interese$ en el transporte

Por Javier Orellana Cota

abuelo sonrienteEn la ciudad conurbada de Monterrey, N.L., México, donde actualmente habitamos más de 3 millones y medio de personas, el transporte urbano ha sido un problema histórico y actualmente es uno de los principales con implicaciones políticas de primer orden.

Desde hace más de 50 años el crecimiento y evolución del transporte ha sido anárquico y obedecido a los intereses mezquinos de dos o tres empresarios y a la dinámica perversa del poder político. La miseria económica permitió que un grupo de golpeadores profesionales crearan y se apoderaran de organizaciones sociales que acabaron prestando el servicio del transporte sin importarles la misión y vocación original del sentido social del transporte público.

Es importante hacer un pequeño alto en la narración y también reconocer que existieron y existen (son garbanzos de a libra) verdaderos empresarios cuentan con una responsabilidad social y que tienen claro la delicada misión de su actividad. También hubo y hay (muy pocos) líderes sindicales que ven en el transporte una oportunidad de desarrollo humano digno y que se encuentran comprometidos con las mejores causas de los trabajadores y por ende de la sociedad entera.

Paralelo a estos grupos sociales existen lo que llamo los achichincles del transporte que son todos aquellos, educados en la cultura de ser enanos y doblegarse ante cualquier tipo de interés, y son los que operan el pésimo transporte que tenemos y han hecho un daño social quizá irreversible.

javier y nacho
En las empresas transportistas los achichincles son los gerentes, o los segundones, a quienes no les interesa el futuro del negocio, sólo lo quieren explotar y sueñan con algún día tener un camión o una “pequeña” ruta; también son los familiares “convenientes” que no tienen escrúpulos e imponen sus criterios, ellos piensan en como engrosar su chequera personal y san se acabo.

En los sindicatos, son los “lideres”, los delegados, quién a punta de pistola comandan a porros y luchan por sus “conquistas”, ellos viven por la cuota semanal y su mundo es la corrupción.

Pero en el ámbito público también hay achichincles, son los políticos, venidos a menos, (por cierto duran mucho en esos puestos) que se ocupan del transporte pensando en sacar una tajada, tener el respaldo de los sindicatos, y quizá, por qué no, “si el voto los favorece”, ser diputados o alcaldes, lo importante es estar en el “ajo”. Estos son nocivos en grado mortal, no se dan cuenta y cometen tonterías que afectan a millones de usuarios, no les importa que mueran ciudadanos por el pésimo servicio y miles terminen lisiados.

Hacen “negocios” pensando en “chips”, en el control y, en meter “nuevos sistemas inteligentes de cobro”, donde un gran grupo empresarial está detrás y ha ofrecido millones de pesos, (esa denuncia la haremos en su momento).

Son los burócratas del transporte. Ellos “meten las cuatros”, aconsejados por los “sabios camioneros” y terminan siendo el papel de baño de los “empresarios” del transporte, son quienes “pagan el pato”, a veces, pues otras veces terminan “logrando su sueño” (en el transporte no hay cuentos de hadas, más bien de policías y de muchos ladrones). Estos grupos tienen una visión social del transporte anacrónica. Pero de eso hablaremos en otro momento.
Espero que tod@s tengan un feliz año 2006 y les deseo, incluso a los “indeseables camioneros y políticos que los acompañan”, que tengan salud, paz, armonía, felicidad, amor y que estas palabras se conviertan en hechos y tod@s hagamos algo para lograrlas, no importa el tamaño y lo imposible de la utopía.

alianza usuarios

Nosotros repetidores

7 Dic

Cuando la información era monopolio de una empresa, y los ciudadanos se comunicaban a fuerza de “volantes” o de boca en boca el engaño podía perpetuarse por años. Pero en pleno siglo 21 basta una minoría de ciudadanos con cámaras y cuentas de YouTube para hacer tambalear la vieja estrategia de infiltrar provocadores en protestas pacíficas para justificar la represión a tabla rasa.

Quien quiera defender a los vándalos que el 1 de diciembre causaron destrozos en la Ciudad de México elevando el nivel de violencia es un insensato. Lo mismo podría decirse de quien se atreva a cerrar los ojos a las decenas de videos, crónicas y reportajes de la prensa independiente que registraron las golpizas y las detenciones arbitrarias de ciudadanos ejerciendo pacíficamente su derecho a disentir.

Dos días después de estos eventos, nos enteramos que algunos de los detenidos declararon haber cometido actos vandálicos a cambio de 300 pesos, pero no dijeron, o el Ministerio Público no nos dejó saber, el nombre del patrón.

elnorte

No me sorprendería en absoluto -de hecho, lo sugiero abiertamente- que el aparato policiaco del nuevo Presidente haya planteado esta fallida estrategia. Se creyeron que el mago podía realizar el mismo truco 40 años después, como si el tiempo se hubiera suspendido. El viejo régimen fue incapaz de advertirse en otro tiempo, con nuevos actores y otras tecnologías.

Han exhibido su incapacidad para reinventarse, pero lo mismo puede decirse de la ciudadanía cautiva en las trampas de la repetición. Es muy difícil que por la vía de la protesta se enderece la democracia.

Por supuesto cada marcha o protesta tiene consecuencias culturales insoslayables, pero su efectividad en lo concreto es excepcional. Si volvemos una y otra vez a las mismas respuestas es porque para eso fuimos educados.

Creemos que por haber terminado la preparatoria, o más aún, por tener un título profesional ya no formamos parte del “problema educativo mexicano”. Sin embargo, los conocimientos acumulados, si bien podrían proveernos de un salario, están resultando inútiles para plantear salidas de las crisis o los colapsos de nuestros tiempos. Parece que más bien fuimos educados para permanecer en el barco que se hunde.

Pero además no tenemos más referentes que la misma crisis. Sobre esto Gisela Pérez de Acha, una ex integrante de #YoSoy132 y ex comentarista del programa de televisión “Sin Filtro” (del canal Foro TV de Televisa), explicó que renunciaba al programa porque estaba repitiendo la misma clase de televisión que criticaba. Gisela descubre en este testimonio publicado en el sitio Animal Político que no pudo hacer una televisión distinta de la única que conoce (y que nos ha educado, complementaría yo).

Esto nos invita a que reconozcamos la seguridad de un fracaso cuando pretendemos construir una obra sin planos ni maquetas o, peor aún, copiando los planos de lo que criticamos. La pregunta es cómo reeducarnos, cómo destapar nuestra creatividad para imaginar nuevas formas de organización política, cómo reinventar el rol de la ciudadanía.

Es difícil plantearnos estas preguntas cuando hay una poderosa inercia por proteger el status quo, es decir, que el show continúe como está. Hay algunos que, sin saberlo y sin recibir un solo peso, trabajan para legitimar lo indefendible. Son los ilusos, que siguen creyendo en las entradas triunfales de los gobiernos. En otro costal están quienes advierten la impostura y la negligencia, pero prefieren tener a este poder de socio que de enemigo.

Además están las agencias internacionales, los evaluadores financieros y organismos como el Fondo Monetario Internacional que califican de “democráticos” a países como el nuestro, en los que la ciudadanía sólo tiene permiso de participar eligiendo a sus gobiernos de entre malas y peores opciones, sin posibilidad de revocarles el mandato. ¿Cómo contradecirlos?

Estamos frente al enorme dilema de sucumbir en el caldo de confusión o aprovechar esta crisis para replantear nuestras respuestas. Pero mientras revisamos lo complejo no podemos dejar de exigir lo urgente: la liberación de los ciudadanos inocentes aprehendidos ilegalmente el 1 de diciembre.

ximenaperedo@gmail.com

Canta y no llores

30 Nov

Es imposible no perturbarse al estar frente a la “obra negra” de Francisco de Goya. Cada imagen es un alarido de dolor, un reclamo del pintor hacia su tiempo. Su creatividad lo exorcizó del horror que advirtió en el espíritu humano. Yo confieso que en mi afán por comprender lo incomprensible he perdido el grito que necesito verter sobre esta página a unas horas de que tome posesión Peña Nieto como Presidente.

Cuando el 1 de julio el presidente del IFE anunció el triunfo de Peña Nieto los priistas escucharon a su candidato dirigirles un mensaje que alguien más escribió y que él tuvo que leer. La escena de tan siniestro festejo con cascada de papelitos tricolores y una familia instruida para sonreír a las cámaras fue amenizada, casi como un accidente de la superproducción, por un coro muy ad hoc con tan lamentable acontecimiento: “Y… canta y no llores…”.

Hay todo un aparato trabajando para despistar nuestro dolor. Su triunfo es, precisamente, deshumanizar nuestra percepción de lo real. Terminamos creyendo que quizá estamos exagerando la nota; o que tal vez nos falta aceptar que la vida es cruel. Ahogamos nuestra confusión entretenidos en una guerra de declaraciones frívolas mientras jugamos a explicarnos la decadencia sin advertir que al intentarlo nos denigramos.

Goya_Un viejo y un fraile

No se trata de discutir gabinetes, ni de confiar en supuestos pactos “nacionales” que son firmados por partidos políticos en los que sólo 2.4 por ciento de la población mexicana deposita su plena confianza (según encuesta de este año de la Segob). Se trata justamente de evitar caer en distracciones cuando lo que se está comprometiendo es el gozo de las cosas más sencillas.

Estamos frente a un desafío histórico en el que las reacciones puramente intelectuales nos condenan al cinismo, pero complementadas con una lógica emocional podrían despertar nuestra creatividad. Por eso es importante sacar el llanto y validar nuestra tristeza. No hay respuesta más valiente ante la descomposición de la política que rehuir al protocolo de los resignados y declararnos vivos y conscientes.

Porque mañana 1 de diciembre tenemos una cita con nuestro destino. Veremos a la máxima expresión de la frivolidad y de la prepotencia recibir licencia para matar y coaccionarnos. Esto nos condena a una dictadura de facto. Nos recordarán a palos el peso de la “verdad legal”, pero con esto sólo irá perdiendo sentido la ley, de la misma forma que la impostura ha vaciado de significados a la política.

¿Qué distingue a nuestros gobiernos de una banda de delincuentes armados? Peña Nieto ganó la Presidencia valiéndose de la ignorancia, que es mucha, y del hambre, que es insoportable. ¿Quién se atreverá a respetarlo como Presidente?

Lo que está ocurriendo en México es mucho más grave que la impunidad con la que se despide Felipe Calderón, o el triunfo del vacío moral que representa Peña Nieto. Estamos en una encrucijada histórica y dudamos qué papel asumir. Nos confunde la superproducción que hace pasar por normal la decadencia y que le llama “daño colateral” al sufrimiento de las 300 mil víctimas de la guerra perdida.

goya saturn

Quizá los escépticos no somos tan pocos ni tan inocuos como a veces lo creemos. Si algo acusa el excesivo cerco de “seguridad” militar que instalaron en San Lázaro, es que tanto Calderón como Peña se saben débiles y cuestionados. Han tirado demasiado de la cuerda y temen por nuestra respuesta.

El nacimiento de la democracia griega nació a partir de un contexto similar al nuestro. Para tomar el poder de Atenas el tirano Iságoras (siglo 6 a. C) se hizo acompañar del temerario ejército de Esparta, llevando al límite la tolerancia del pueblo. Pero algo inesperado sucedió después. Los atenienses despertaron de su resignación, derrocaron al tirano y crearon una forma de elegir por primera vez a su autoridad.

Lo paradójico es que 2 mil 600 años después en México habría que librarse de esta suerte de sofisticada tiranía que llamamos “democracia”. Esta liberación puede darse usando la lógica, sin derramar una gota de sangre. Basta que abandonemos la postura del “canta y no llores” para desatar la creatividad que habrá de guiarnos hacia las salidas de emergencia.

Jugar al tonto

25 Nov

Se acaban los argumentos. Pronto tendremos que aceptar que la mariguana no es lo que la propaganda prohibicionista nos hizo creer. Así como hoy nos cuesta trabajo imaginar cómo se logró prohibir el alcohol durante 13 años en Estados Unidos, de igual forma será penoso tratar de rescatar las razones lógicas que tuvieron los gobiernos de los últimos 40 años para penalizar el consumo de esta planta. ¿Tanta destrucción, muerte y sufrimiento por esto?, se preguntarán los mexicanos del futuro.

La mariguana es la droga ilegal de mayor consumo en el mundo y México es su principal productor. Esto nos podría abrir las puertas a enormes posibilidades de crecimiento, sin embargo, algunos prejuicios nos atoran. Todavía hay quien defiende una guerra que banaliza al extremo el valor de la vida humana antes que apoyar la única estrategia que ha probado reducir la violencia y restar poder a las mafias: despenalizar y regularla.

En la medida en que seamos más conscientes del poder de la propaganda, del manejo discrecional de la información y de la impostura sistemática de quienes nos representan, abandonaremos el indigno rol de repetidores de lo que no nos consta.

¿Y qué nos consta? Que nadie ha muerto por sobredosis de mariguana. Que la adicción que causa no se compara a la del tabaco, alcohol u otras drogas más fuertes. Que tiene espléndidos beneficios como analgésico y relajante, y que podría aliviar los síntomas de quienes luchan contra el cáncer o la esclerosis múltiple sin los efectos secundarios de las drogas que encontramos en farmacias. El único síndrome de abstinencia más frecuente en usuarios que suspendieron su consumo son problemas de insomnio por algunos días.

Podríamos -merecemos, necesitamos- saber mucho más, pero es difícil que un laboratorio farmacéutico se anime a financiar o publicar investigaciones cuyos resultados podrían mermar sus ventas; lo mismo sucede con los gobiernos que se niegan a alimentar el debate con información oficial.

El Gobierno mexicano tuvo que ser presionado por académicos y activistas para publicar la última Encuesta Nacional de Adicciones, del 2011, que comprueba la sospecha de que el consumo de drogas ilegales sigue creciendo.

Esto quiere decir que la guerra contra las drogas fue un fracaso que devino en desastre. No sólo no se ha conseguido erradicar el narcotráfico -fuente de ingresos de miles de familias mexicanas-, sino que, además, ni siquiera consiguió reducir el consumo. Quizá es momento de advertir que la gente que quiere consumir mariguana, cocaína, opiáceos, entre otros, no dejará de hacerlo porque esté prohibido. Nuestra relación con las drogas es muy anterior a la idea de Estado; me arriesgo a decir que antes cae el Estado que las drogas.

México tiene suficientes motivos para abandonar el paradigma prohibicionista. Es una lástima que espere a formarse en la fila de los arrepentidos obligado por el contexto internacional. Con la legalización del uso recreativo de la cannabis en los estados de Washington y Colorado, el 6 de noviembre pasado, se cruzó un punto sin retorno. Estas dos experiencias serán fuente de información, que es lo único que precisamos para desmantelar la mitología del absurdo que ha vuelto demoniaca a una planta del planeta.

Pero además, el Presidente de Uruguay, José Mujica, propuso al Congreso que el Gobierno sembrara toda la mariguana que consumen los ciudadanos uruguayos -aproximadamente 27 mil kilogramos anuales.

“Lo que me asusta es el narcotráfico, no las drogas”, dijo Mujica. Con esto, se arrebataría a la mafia la posibilidad de adueñarse de un mercado incipiente, y los recursos generados serían invertidos en investigación y rehabilitación de adictos a otras drogas.

Quizá valga la pena subrayar la diferencia entre consumo responsable y adicción. No sería justo creer que disfrutar de la cerveza o del buen vino nos vuelve alcohólicos y el alcohol, basta recordarlo, es mucho más adictivo que la planta cannabis.

Por último, Portugal mantiene despenalizado el uso de mariguana desde el 2001, con lo que redujo significativamente la población de sus cárceles sin incrementar el índice de su consumo nacional.

¿Seguimos jugando al tonto o ya nos ponemos serios?

La revancha

9 Nov

Cuando me enteré que el Ayuntamiento de Monterrey acusó de falsificación de firma al ciudadano que promovió un amparo contra la separación de Fernando Larrazabal de su cargo de Alcalde me tuve que tallar los ojos.

No me sorprendió la bajeza moral que esta imputación denota, sino la apuesta por el disparate: ¿qué motivos tendría el ciudadano Eduardo Montemayor para falsificar una firma en un documento que él mismo entregó al Juez, cuya firma ratificó dos días después?

La conclusión del caso Paulette -“el cadáver de la niña siempre estuvo ahí, entre el colchón y los barandales de su cama”-, así como la defensa de Jonás Larrazabal de cobrar “quesos” en casinos que días antes fueron atacados por comandos armados, son sólo dos ejemplos de cómo el absurdo suele ser la última escapatoria a la avalancha de un escándalo. Pero ¿quién les va creer reverendas sandeces?, reaccionamos con indignación mientras leemos atónitos sus alegatos.

¿Importa que les creamos?, es la pregunta que rebota después, cuando vemos que los personajes más siniestros terminan saliéndose con la suya.

Lo mismo sucede con políticos cuya trayectoria está plagada de saqueos, corruptelas y escándalos. El apoyo popular lo consiguen a base de relaciones clientelares, derroche de recursos públicos y tráfico de influencias. Ellos los fuertes, nosotros los débiles, suele ser la conveniente conclusión a la que arribamos en innumerables episodios de nuestra historia “democrática”.

Pero ¿qué tan fuerte es un político que no puede sostenerse sin propaganda?

Regresemos a los trágicos, largos días, que siguieron al ataque del Casino Royale, cuando descubrimos al hermano de nuestro entonces Alcalde cobrando fuertes cantidades de dinero a negocios recién atacados por la delincuencia.

Esto hacía pedazos la carrera política de Fernando Larrazabal, ¿quién podría salir en su defensa? Salieron los mismos panistas que hoy están acomodados en sus nuevos puestos municipales, y “el comando mediático”, es decir, los mercenarios de la comunicación.

El Alcalde elevó en 81 por ciento su gasto en imagen, en comparación al mismo trimestre del año anterior. Lo hizo, claro está, con recursos públicos. De la misma forma que, con nuestros impuestos, el Ayuntamiento de Monterrey pretende sentenciar a Eduardo Montemayor para así librar a los integrantes del anterior Cabildo de la acción penal en su contra solicitada por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa por desacatar hasta la mofa la orden de regresar a Larrazabal a su puesto de Alcalde.

Comunicación e información tienden a confundirse. La comunicación casi siempre juega a favor de los políticos, la información en su contra. A menudo creemos que los noticieros televisivos son espacios informativos sin advertir que más bien hacen el trabajo de las secretarías de comunicación social de los gobiernos.

Querer informarse sin esfuerzo es una ilusión que vende la televisión comercial. “Informarse cansa, pero es el precio de adquirir el derecho a participar inteligentemente en la vida democrática”, escribe Ignacio Ramonet.

El Ayuntamiento de Monterrey, en complicidad con Margarita Arellanes, quien parece cuidarse de no contradecir las órdenes de Larrazabal, pretende no sólo fincar responsabilidades penales sobre este ciudadano, sino desacreditar a los Magistrados que en su momento otorgaron la razón a quien supo probar que sus derechos democráticos -como la representación- quedaron afectados cuando el Alcalde abandonó su puesto de elección popular.

Larrazabal ya es Diputado federal, aunque un tribunal colegiado le haya ordenado cuando fue candidato volver a su Alcaldía. En ese sentido, ya se salió con la suya. El interés de inculpar a Eduardo Montemayor y a su abogado, Olmo Guerrero, de falsificación de firma, no sólo es una revancha, sino la “coartada” perfecta para corresponder a la lealtad de los integrantes del Cabildo “larrazabalista”. Pregunto, ¿vamos a volver a financiar su ilegítima defensa?

Estamos ante una escena del teatro del absurdo de la que sólo podemos salir en tanto usted y yo lo decidamos. Negarnos al engaño tiene consecuencias políticas.

ximenaperedo@gmail.com

En busca del agua perdida

26 Oct

El martes pasado murió el Ing. Jaime Leal, un científico comprometido con su comunidad; inventor, investigador y una de las pocas voces críticas sobre el manejo del agua en Nuevo León.

Como buen conocedor del ciclo del agua, quiero creer que el Ing. Leal abrazaba la certeza de que un buen día los frutos de su trabajo serían recogidos por una nueva generación de regiomontanos dispuestos a cuestionar.

El ex integrante del Consejo de Administración de Agua y Drenaje fue quien hizo público el extravío del 28 por ciento del agua que potabilizamos en Nuevo León. La dependencia conocía el dato, pero lo consideraba “agua fugada”.

El Ing. Leal, que gozaba de una lógica clara y directa, advirtió entonces que, de “fugarse” 93 millones de metros cúbicos, la Ciudad estaría permanentemente encharcada. Es tanta cantidad de agua -equivalente casi a tres veces la Presa La Boca llena- que, forzosamente, tendríamos que verla.

El año pasado, el Ing. Leal denunció que el alza a las tarifas del agua del 19 por ciento se debió a una pésima administración de la deuda que asumió Agua y Drenaje con el proyecto Monterrey V. Las autoridades de la dependencia negaron su dicho, pero nunca respaldaron con datos su defensa.

El ingeniero también nos alertó sobre la estafa que representa el proyecto Monterrey VI. En un reportaje del estudiante de Comunicación Gustavo Cantú titulado “El agua como negocio en Monterrey”, que usted puede encontrar en YouTube, se resguardan las opiniones del hidrólogo que servirán como contrapeso a la propaganda que hace ver al proyecto como indispensable.

De hecho, en su pasado informe, el Gobernador Rodrigo Medina presentó el proyecto como parte de la agenda de “desarrollo sustentable” y volvió a subrayar la importancia de la obra para garantizar el suministro del agua por los próximos 50 años.

Cualquier ciudadano sin información podría aplaudir la propuesta; quedarse sin agua es uno de los miedos más populares del siglo 21, pero esto podría tratarse de una vil estrategia para especular con el precio del agua.

Voy a mencionar sólo tres graves inconsistencias del proyecto Monterrey VI. De ninguna forma es sustentable motivar aún más el crecimiento de la mancha urbana metropolitana. El agua no se acaba, lo que sucede es que los gobiernos están permitiendo un crecimiento caótico en los centros urbanos y por ello falta el agua. Un buen Gobierno motivaría el crecimiento de nuevos polos de desarrollo. La obesidad no se resuelve comprando ropa más holgada.


El disparate de transportar agua 400 kilómetros cuesta arriba desde la cuenca del Pánuco, en los límites de San Luis Potosí y Veracruz, hasta Linares fue la opción más cara: ¡casi 15 mil millones de pesos! Se manejaron otras propuestas más económicas, entre las que destacaría la construcción de cuatro presas en la zona citrícola, con lo cual se garantizaría el mismo suministro de agua con una inversión 10 veces menor.

Pero los promotores del proyecto aseguran que quien adquirirá la deuda será la empresa que gane la licitación del proyecto -lo que debe estar pactado desde el 2010-, la cual recuperaría su inversión por cada metro cúbico que nos entregue y que los usuarios pagaremos: ¿a cuánto? Así funcionan los proyectos público-privados en Nuevo León: el Gobierno genera los problemas para que, luego, los compadres de la administración nos vendan la solución más cara.

Pero además, el proyecto está generando obvios conflictos con San Luis Potosí. La Comisión Nacional del Agua entregó la concesión de 15 mil litros por segundo a Rodrigo Medina sin el aval del Gobierno potosino, ni consulta pública a los afectados, ni la autorización de Semarnat, dependencia que luego negó la autorización del proyecto -por ser ambientalmente inviable-, pero que finalmente otorgará, pues sus decisiones son controladas por gestores de negocios sin escrúpulos.

Los promotores aseguran que cuando el proyecto esté funcionando a su máxima capacidad recibiremos 5 metros cúbicos por segundo del Pánuco. Hace unos meses, el Ing. Leal se preguntaba, ¿por qué no mejor encontramos esos 3 metros cúbicos por segundo “extraviados”? Si usted tiene información sobre su paradero, le ruego dar aviso a su comunidad; “las autoridades” seguramente ya conocen esta información.

ximenaperedo@gmail.com
*Gracias a Gustavo Alonso Cantú “El aprendiz de reportero” por compartir este trabajo. El conocimiento se va armando entre todos, y la conciencia no llega a manifestarse hasta que nos enciende colectivamente.  Esfuerzos como este abonan a que construyamos un mejor futuro hoy.

** y de nuevo, agradezco a Realidad Expuesta su trabajo constante de periodismo independiente ciudadano. En el futuro todas estas piezas serán bien valoradas.

En NL, la impunidad se llama Larrazabal

8 Jul

Pocos políticos mexicanos son capaces de sumar tanta deuda y agravios hacia las poblaciones que suponen representan y proteger. El caso de Fernando Larrazabal Bretón no se puede explicar.  Su propio partido, el PAN, prefiere levantarse de hombros y bajar la mirada.    ¿Quién está protegiendo a este señor, con qué fondos millonarios cuenta?

Larrazabal se hizo famoso a nivel nacional con la desgracia del Casino Royale, atentado en el que murieron 53 personas calcinadas. Su hermano Jonás Larrazabal fue expuesto a los medios de comunicación como un cobrador que visitaba casinos. Dijo después que cobraba quesos aunque muchos pensamos que esta inverosímil declaración era su propia condena, sucedió que la versión se impuso primero como probable y luego como lógica en la mayor parte de los medios de comunicación. Especialmente en los noticieros de Televisa. Aquí les pongo un video en el que Brozo y su equipo defienden a Larrazabal y lo hacen pasar ¡por increíble que parezca! por víctima de un complot.

Aquí saliendo en una telenovela de Televisa, a lado de su compadre “Pedrito” Fernández.

En Noviemebre de 2011, Jonás Larrazabal fue liberado al recibir “el perdón” del apoderado legal del Casino Royale. A pesar de la evidencia de lo que a todas vistas era una carrera de extorsiones y complicades municipales, no hay ningún autor intelectual de esta tragedia penando por su participación.

Los intentos de expulsión del PAN fueron infructuosos. Nadie puede explicar cómo, después del escándalo desatado por el “quesogate”, Larrazabal permaneció no sólo como alcalde de Monterrey, sino como candidato primero de escaño plurinominal y luego, después de una resistencia importante de panistas de abolengo en NL, de una candidatura por mayoría relativa en el distrito 10, casi cien por ciento panista. Decidió competir pero en un distrito que prácticamente tenía ganado.

Antes de pasar al tema del Chapulinazo, me gustaría comentar que Larrazabal ha sido un pésimo alcalde. Monterrey se vino abajo en seguridad desde que él llegó a la administración. La policía Regia es de las más temidas por la población. Además desconectó la luz mercurial por razones desconcocidas y de noche nuestras colonias son prácticamente bocas de lobos. Su administración se ha distinguido por descoordinada y por ineficiente.  Aunque eso sí, logró sacar muy buenos negocios con los varios pasos a desnivel que dejaron la ciudad dividida en ghettos urbanos. Las veces que me ha tocado personalmente intentar entusiasmar al municipio con algún proyecto -acompañado a Pueblo Bicicletero en la inclusión de bicicletas en el reglamento de vialidad y tránisto- fuimos burdamente burlados por un alcalde cínico que primero nos llamó, se reunió para olfatearnos, y luego publicó un reglamento sin ningún tipo de atención a todo el trabajo realizado por la organización Pueblo Bicicletero.

Lo mismo podría decir de la extraña invitación que recibí para formar parte del Consejo Consultivo Ciudadano para la Revitalización del Centro de Monterrey ¡patrañas puras! Nos quisieron para legitimar su nuevo Plan de Desarrollo Urbano y cuando quisimos trabajar nuestra propia agenda dieron por disuelta la incipiente organización. De esa experiencia deduzco que el Centro de Monterrey es el nuevo “El Dorado” para la industria inmobiliaria. Pretenden hundir más al Centro para luego recibirlo a precio de remate. No me extrañaría que la sospecha de mi colega Diego Enrique Osorno sea verdad y que los asesinatos y la violencia desatada en el Barrio Antiguo tengan por objeto bajar la plusvalía de los terrenos para quedarse con ellos. En todo esto deben estar las manos del constructor Fernando Larrazabal.

Cuando Larrazbal se separa de su cargo como alcalde para competir como candidato a diputado federal, un grupo de ciudadanos protestan y un grupo de abogados inician un juicio de amparo.  Olmo Guerrero y Dinorah Cantú, abogados contra el chapulineo, demandan que los puestos de elección popular no pueden ser abandonados a voluntad de una sola persona pues queda vulnerado el derecho de representación democrática. El grupo de ciudadanos constituimos el Movimiento Chapulinazo.

Durante el proceso del juicio en contra de la separación de su cargo de alcalde de Larrzabal sucedió algo inverosímil en la historia del derecho.  Luego de que el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa nos otorgara la suspensión provisional que obligaba a Larrzabal a abandonar su campaña y regresar de alcalde, el juez Héctor Pérez Pérez decidió sobreseer el amparo fuera de audiencia. Este extraño sobreseimiento llamó a suspicacia. Parecía que el juez había recibido una presión enorme o una compensación a la que no pudo resistirse.

El IFE lo protege

Al resolverse el recurso de revisión interpuesto por el extraño sobreseimiento,  el 28 de Junio pasado, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa ordenó mediante suspensión definitiva a Fernando Larrazabal, candidato panista a Diputado federal, que regresara al cargo de Alcalde de Monterrey. Sin embargo, su cabildo rayó en el ridículo de cruzar sillones en las puertas del Ayuntamiento para evitar ser notificados. En la jornada electoral del 1 de Julio, Fernando Larrazabal participó como alcalde de Monterrey, es decir, no se separó de su cargo 90 días antes, como lo marca la Constitución.   Por ello es inelegible. Sin embargo, el día de ayer, sábado 7 de Julio, Fernando Larrazabal Bretón recibió su Constancia de Mayoría Relativa en el Distrito 10 del IFE, lo que lo acredita como diputado federal electo. A los consejeros electorales  Eva Nájera y Odvidio Reyna no se les permitió el uso de la palabra y en protesta dieron la espalda al alcalde Larrazabal al momento de recibir su Constancia.

El NORTE

Eva Nájera y Odvidio Reyna, consejeros electorales ejemplares.

Cabe señalar que la votación fue sumamente cerrada, habiendo recontado cada uno de los votos, Larrazabal ganó por menos de 500 sufragios lo cual es inédito en un Distrito de mayoría panista. Es evidente que la ciudadanía quiso castigar a Larrazabal, sin embargo, y dicho por el mercadólogo político y esposo de Marcela Guerra, Méntor Tijerina, “supo operar mejor que Aldo Fasci”,  candidato del PRI por el mismo Distrito. Esto quiere decir, que el reparto de despensas, la coacción y el acarreo tuvieron suficientes recursos como para terminar ganando el distrito.

El día de ayer, Dinorah Cantú y yo llevamos a la Junta Local del IFE una copia certificada de la suspensión definitiva. Pudimos platicar con el Ing. Sergio Bernal, Vocal Ejecutivo de la Junta y con el Lic. Alejandro Hernández M, representante de la Dirección Jurídica de la misma Junta. Fuimos a cuestionarles el porqué habían entregado una Constancia a un candidato inelegible, pero arguyeron que la suspensión definitiva no era definitiva -no veo, no oigo-. Le recordé al Ing. Bernal que en meses pasados cuando compañeros del Movimiento Chapulinazo fuimos a verlo por el caso de Ivonne Álvarez, quien por suspensión provisional fue regresada a su alcaldía y por lo tanto no cumplió con los 90 días antes de separación de su cargo de alcaldesa de Guadalupe, nos dijo que el IFE no entregaría constancias de mayoría cuando no se cumplieran los requisitos de elegibilidad. Le reclamé su falta de palabra, pero él dijo que la decisión había sido del Vocal Ejecutivo del Distrito 10, Miguel Márquez. Por su parte, Dinorah Cantú les preguntó cómo habrían actuado si el Cabildo de Monterrey hubiera decidido acatar la orden judicial y hubiera regresado a Larrazabal a la alcaldía, ¿le habrían entregado su Constancia? El Ing. Bernal y su abogado dijeron que no. Entonces concluyó Dinorah, “lo que ustedes están haciendo es proteger el desacato del Cabildo”. Para colmo de males, los señores nos dijeron que podríamos demandar en el TRIFE si ellos habían incurrido en algún error. Es decir, que las instituciones gozan de la impunidad cuando la ciudadanía no tiene recursos para defenderse de sus mismas pifias. ¿Por qué tenemos que defendernos de una Institución que debe revestir de legalidad, certeza, independencia, imparicialidad y autonomía cada uno de sus actos? La Junta Local del IFE decidió entre quedarle mal al Poder Judicial y a la ciudadanía, o al candidato Larrazabal. Optaron por quedarle mal a la mayoría. La parte más desesperante de esta reunión fue cuando tanto el Ing. Bernal como el Lic. Hernández trataron de hacer empatía con nuestra indignación al decir que como ciudadanos estaban de acuerdo con nosotras, pero que la Ley no les permitía darnos la razón. Esto lo dijeron teniendo en sus manos la Suspensión Definitiva, verdad legal inobjetable. Esta es la esquizofrenia institucional, la que nos dice, tienen razón, pero no podemos dárselas.  Me quedé con ganas de decirles que si no están recibiendo dinero de Larrazabal es todavía menos comprensible su negligencia.

Concluyo

La impunidad es el amparo de las ilegalidades ya no sólo cometidas por criminales armados, sino por políticos que suponen representarnos y que gozan de fuero y por las instituciones que protegen sus privilegios. Esa es la historia de México. La ciudadanía no tiene capacidad para judicializar todos los derechos transgredidos por sus propios gobiernos. Ni quiera somos capaces de inventariar los desfalcos y las trágicas omisiones. Sin embargo, lo que sí podemos hacer es formar parte de quienes combaten la impunidad social. Esto es, alzar la voz y decirlo fuerte, decir que el PAN y que el IFE están protegiendo a un delincuente. Podemos decir que con Larrazabal en el Congreso Federal, y es el mismo caso de Ivonne Álvarez en el Senado -válgame dios- las instituciones se hacen pedazos. ¿Qué clase de Cámaras son éstas que ahora son integradas por personajes tan desprestigiados? ¿qué es el Senado con la Senadora Ivonne Álvarez sino un vil teatro de simulaciones y tapaderas mutuas?

¿De dóne viene todo el poder que despliega Fernando Larrazabal, quiénes lo están patrocinando?

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