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¿Ya lo pensaste bien?

3 Jun

TIPS para electores.

  1. Primero que nada verifica que tus principios irrenunciables estén a salvo. Por supuesto que no existe el candidato ideal y siempre hay cosas que no te gustan o convencen pero de ninguna forma conviene que termines cediendo sobre ciertas cuestiones que yo llamo “principios irrenunciables” y que constituyen nuestra postura ética individual. Te propongo que des una última repasada al sentido de tu voto y que lo confrontes con lo que definitivamente nunca estarías dispuesto a apoyar. Algunas preguntas que quizá te puedan ayudar son: ¿estaré apoyando la política de guerra, las desapariciones de personas, las matanzas y secuestros ejecutadas por el propio Ejército y los mandos policiales del Estado? ¿estoy legitimando de alguna forma el reparto del dinero público entre las mafias? ¿estoy fortaleciendo la impunidad?viñeta corrupción
  2. Verifica que no estés creyendo únicamente en el discurso electoral sin pruebas empíricas, es decir, sin una experiencia personal que te confirme tu creencia o bien sin información que valide tu corazonada, intención o convicción. Las campañas políticas por desgracia no son la exhibición de los exitosos resultados obtenidos en administraciones anteriores ni los candidatos son personas elegidas por los pueblos que vivieron su gobierno. Prácticamente la campaña es un ramo de propuestas, promesas y especialmente, un conglomerado de ideas con las cuales el elector pueda sentirse identificado. El candidato es un producto político, acondicionado para que el mayor número posible de personas se identifiquen con él.  Sin embargo, ¿no corremos el riesgo de creer en lo que el político en campaña dice sobre sí mismo? ¿Será que si apagamos la mercadotecnia electoral podríamos referirnos a los candidatos por tener una carrera honesta, será que podemos referir prácticas de gobierno o prácticas sociales anteriores a su campaña?
  3. Verifica si no estás reduciendo los problemas que observas económicos, políticos y sociales para que éstos puedan ser solucionados con discursos políticos. Las campañas políticas tienen el cometido de crearnos una realidad precipiciopolítica que no existe en tiempo normal, es decir, durante los últimos meses hemos sido violentamente bombardeados por una orquesta de productos políticos que anuncian soluciones sencillas a problemas verdaderamente complejos. Un ejemplo emblemático de Nuevo León, “el problema de la inseguridad”, lo entrecomillo porque no existe tal cosa. La inseguridad se volvió un problema para que los políticos pudieran resolverlo pero, como lo sabemos, su causa no es la falta de policías, ni de Ejército patrullando las calles, por lo tanto combatir la inseguridad con ello en realidad sólo aumenta la percepción de vulnerabilidad y riesgo en las poblaciones.  La inseguridad es el resultado del pésimo reparto de la riqueza que generan las grandes mayorías empobrecidas, y de la política de Estado que empuja a las poblaciones más vulnerables a enrolarse en el crimen organizado como medio de subsistencia familiar. El combate a “las drogas”, de nuevo entrecomillado, es una solución típica de políticos al problema de la inseguridad porque, de nuevo, puede generar percepciones o sensaciones de que algo bueno se está haciendo pero los siete años de guerra nos aclaran lo contrario. ¿Te estás dando cuenta de la complejidad que queda fuera de la discusión propagandística? ¿Estás seguro de estás eligiendo como representantes a quienes antes que esconderla confronten la complejidad de nuestros problemas?
  4. Verifica que no reduzcas la política a lo político. Es decir, verifica si tu voto abona a un mejor futuro para tu sociedad y no que estés cayendo en un juego particular entre grupos económicos y mafias políticas. No es un juego de barajitas, ni una historieta de traiciones. Al votar estás confirmando el funcionamiento de todo el sistema que soporta las elecciones. ¿Será que la mejor forma de organizarnos es a partir de las instituciones que aquí ya probaron su fracaso y que lo comienzan a probar en Europa?
  5. Verifica cuál es tu fuerza. Una vez entregado tu voto qué. ¿Votar te fortalece o te debilita? ¿Crees que votar es una acción que mejora tu experiencia de vida? ¿lo has comprobado? ¿Desde dónde estás votando? ¿es un acto racional, emocional? ¿lo haces por obligación, por disciplina? ¿con qué poder te quedarás después de votar? sh

En un momento de crisis es normal tener dudas sobre las decisiones que uno toma. No hay respuestas fáciles. Es realmente difícil probar que votar no es una acción que se ciega al pasado de derrotas sociales, pero es igual de difícil probar que no votando las cosas mejorarán. Lo que deseo al menos es que al final la participación o no participación sea un indiciador de una conciencia asumida, que sea una señal de autonomía.

Por último, nos invito a reflexionar sobre el valor democrático del silencio y del secreto. Démonos un respirito. Platiquemos con nosotros mismos. No corramos a explicar en redes sociales lo que nos ocurre mentalmente. Procuremos un reposo que nos ayude a mejor pensar.

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¿Qué haces el 7 de Junio?

3 Abr

La idea de que votar en estas próximas elecciones es legitimar un sistema podrido permea cada vez con mayor intensidad. Más personas están llegando a la conclusión de que las condiciones están dadas para un boicot, o un paro electoral. Sin embargo no le ven condiciones subjetivas, es decir, creen que “la gente” no será capaz de organizar algo así, espontáneamente (¿sin partidos?), pero además creen que aunque así sucediera como quiera tendríamos resultados electorales y seguiríamos igual. Hay muchas formas de responder a estas posturas, voy a explorar dos que me vienen a la cabeza.

Mientras las ideas estúpidas requieren millones de publicidad para parecer convincentes –tomar Coca Cola, por ejemplo, o votar por X partido- las ideas lógicas se esparcen de boca en boca, generando cambios en nuestra mirada que ya no tienen retorno.  Creo que si manifestamos públicamente las razones que tenemos para no votar, las causas de nuestra radical protesta, podremos convertir el 7 de Junio en una protesta histórica –a nivel mundial- contra el fracaso de la “modernidad democrática” que  terminó convertida en otro tipo de colonización desastrosa. Sobre la segunda cuestión, dando por cierto que el Tribunal Electoral legitimará al que gane más votos sin interesarle el porcentaje del padrón que votó, es decir, asumiendo que tendremos nuevos gobernantes electos, pensaría que el escenario aún sería mejor que el acostumbrado porque en esta ocasión nuestra postura sí sería diferente. Estos cambios de miradas no tienen retorno y constituyen la sustancia de todo proceso emancipador. Los acontecimientos suceden, pero no aparecen de la nada. Un momento de verdad siempre tiene potencial desconocido.

Una de las dudas que en lo personal tengo tiene que ver más con lo que haremos el día 7 de junio que no será votar. Una de las ideas que me han gustado más es que ese domingo nos reunamos en un espacio público a determinada hora en todo el País. En el extranjero se pueden replicar actos igual de significativos.

¿Qué hubiera pasado si los mayas hubieran “descubierto” Europa?

21 Mar

¿Si los mexicas? ¿los chichimecas? Piénselo un segundo. Olvídese de los “cómos”. Imagine cómo sería hoy la cultura Europea, imagine el olor de las ciudades, los problemas públicos, los desafíos que estarían enfrentando esas sociedades. Me lo pregunté apenas hace unas horas y mi cabeza voló.

El conocimiento, el pensamiento religioso, la tecnología de hoy serían completamente diferentes a las actuales, ¿o se parecerían? ¿serían todavía más osadas, más peligrosas, más bellas? Me pregunto, ¿los conquistadores habrían respetado los castillos, las iglesias cristianas, las tradiciones? ¿habrían saqueado los pocos recursos naturales?

I07-02-14-cultura-ilustracion_41ea89d95767904c0f09a965ff404f6cmaginemos que sí. Que entre los tres hipotéticos grupos exploradores se dividieron todo el territorio “descubierto” para luego hacerle la guerra a sus sociedades hasta dominarlas espiritual, militar, política y económicamente. No habrían habido Hobbes, ni revolución francesa, ni Van Gogh, ni Beatles.

Los hombres blancos habrían sido explotados por los indígenas. El cabello rubio, la piel clara, la altura, los labios delgados  serían hoy códigos de inferioridad, las tradiciones celtas, por ejemplo, el derecho romano, la escritura alfabética, todo el conocimiento acumulado habría sido tachado como insignificante o peligroso. Las instituciones políticas se encargarían de mantener a la “raza” blanca vigilada, como si se tratara de potenciales criminales.

Me parece interesante que el ejercicio de imaginar qué hubiera pasado si Europa hubiera sido colonia de los indígenas nos permite reconocer que hoy los pueblos mexicanos son desvalorados producto de un proceso largo y aterrador de dominación. Los rasgos indígenas que llevamos marcados en nuestro cuerpo nos siguen pareciendo marcas de dominado, de subalterno, de inferior frente al blanco. Hemos llevado el absurdo demasiado lejos, casi cinco siglos de equivocación. ¿Cómo puede explicarse tanta estupidez? ¿cómo pudo sostenerse tanto, tanto tiempo?

Descolonizar las mentes, recordar.

A propósito del 21 de Marzo, Día internacional contra el racismo (y yo agregaría el pensamiento eurocéntrico).

¿Por qué ya no interesa ser líder?

18 Feb

Los líderes son una invención relativamente reciente. Ni a mis papás ni a mis abuelos los intoxicaron con la cantaleta del liderazgo. En los ochentas y noventas todos debíamos convertirnos en un líder aunque, nos aclaraban, algunos ya habían nacido “líderes”, es decir, el discurso acusaba ya su corte neoliberal al mezclarse con categorías como la clase y lo divino, en corto, con el darwinismo social.paradigm-shift-cartoon

Llevamos miles de años dando por sentado que el ser humano es un animal que se organiza bajo modelos piramidales: monarquías, iglesias, repúblicas, Estados. Sus fracasos son estudiados como eventos políticos, de ambición, de corrupción, pero sólo apenas, en el siglo 21, se ha disparado la sospecha de que el problema político más añejo es el sistema de organización verticial.

Se imprimieron miles de libros de consejos para entonar la voz, pasar por seguro de sí mismo, aprender a dar órdenes que parezcan genialidades y quizá por décadas casi todos los diplomados en administración de empresas incluyeron la palabra liderazgo. “México necesita uno, pero uno de a de veras” y con esa solución, ¡voilá! Simplficamos el complejo problema de ponernos de acuerdo para construir un futuro en donde quepamos todos.

Pero, ¿qué hacen los líderes para que puedan ser reconocidos? Básicamente, organizan y son amados.elefantes

¿Pueden organizar cualquier cosa y ser amados de cualquier forma? Un líder organiza asuntos de relevancia para el grupo en el Poder. El “líder” que llama a acciones de emancipación individual ya no es llamado líder, recibe otro nombre. Los líderes son productivos para el sistema capitalista. Llaman a hacer, a crecer, a mejorar lo establecido. Tampoco pueden ser amados de cualquier forma. Deben ser amados sin que ese amor amenace al poder establecido.

Visto así, los líderes son la servidumbre del sistema autoritario.

LeadershipHabrá quien me diga que debo distinguir a los políticos de los líderes porque ciertos liderazgos son deseables. Opino lo contrario. El papel del líder ciudadano, o del líder moral en este País es igualmente dañino porque confunde a la persona imperfecta con la causa justa. Si la persona nos comienza a caer mal, se desprestigia la causa. Si el líder comete errores, el movimiento se cae. Esto, además, convierte a algunos   en personajes de ficción, idealizados, santones, que al paso del tiempo  viven más en un performance del líder que en ellos mismos, y esto casi siempre genera fuertes  dolores de egocentrismo.

Estamos, cierto, en una transición. Ante el fracaso piramidal, de liderazgos, entramos al paradigma de la red de compromisos personales en donde cada uno toma su papel en su historia personal. Hoy nuestra Ciudad está siendo reconstruida por este tipo de encuentros horizontales en lo cuales cada quien se representa así mismo. Así por ejemplo, los nuevos movimientos sociales, que claramente emergieron en México en el 2012, y cuya últipa erupción fue provocada por #Ayotzinapa, están encabezados por todos sus integrantes.

Pero, ¿cómo son esas relaciones horizontales? Son lo más revolucionario porque dependen de cada uno de nosotros, son una decisión individual llevada a nuestras relaciones. Es la democracia más relevante y más radical jamás politizada. Claro, siempre habrá quién prefiere que llegue el líder a salvar al mundo aunque la Historia nos demuestra que hasta ahora todos fracasaron.

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Con fragmentos de “La muerte de los líderes” publicado en El Norte el 21 de Octubre de 2011.

Sobre el riesgo de fingir que esto no va a estallar

15 Feb

Las incongruencias tarde o temprano terminan por estallar. Hoy toca el turno al PAN de Nuevo León.
Vamos a ver el desenlace de un muy penoso jaloneo entre auténticas mafias del poder. Pero, ¿qué esperábamos? ¿acaso hay por ahí algún ingenuo que crea que los partidos políticos -esas élites que se sirven a sus anchas de lo nuestro- no terminarían convertidas en cárteles? resurrección
A pesar de su putrefacción, los partidos siguen con su jueguito. Y sí, en unas horas sabremos -qué emoción- quién irá por la gubernatura respaldado por lo que queda del PAN… la única virtud de Felipe de Jesús, y lo comento porque suele ser el último mérito que les conocemos a los precandidatos, es no ser Margarita Arellanes.
A riesgo de mostrar mis incongruencias, -finalmente mi manera de pensar no cancela las elecciones de hoy- tengo que decir que deseo que la carrera política de Arellanes y de su equipo reciban un buen revés. Lástima que no será un castigo emanado del pueblo, que tendría que haber revocado su mandato, sino meros azares, accidentes, de la política traicionera a la cual se deben.
¡En fin! gane quien gane hoy es irrelevante -aunque se enojen los “elizondistas”- porque Ivonne va a ganar. No se me tome como ave de mal agüero, y si se me toma pues nimodo… sencillamente hagan un mínimo trabajo de cálculo político. Midan fuerzas, no inteligencias. Midan contratos, alianzas, apoyos mediáticos, recursos económicos.
Pero esto no es tan pésima noticia… al menos no para quienes ya comienzan a enterarse que el sistema capitalista-democrático, partidista, representativo, va de salida.
matchesNosotros nos quedamos, las personas,  pero la política que nos enseñó a creernos organizados, civilizados, representados, va de salida. ¿Me voy a deprimir porque los partidos están en crisis? ¡Qué va, me daría más miedo que siguieran adelante! Sólo quien sigue esperando en ellos la solución puede angustiarse de veras. ¿Me voy a deprimir porque Ivonne va a ser gobernadora? … ¡No! Claro que sufriremos porque el gobierno va a acelerar su autodestrucción con alguien como ella de CEO pero eso tendrá que abrirnos los ojos para llamarle “derecho” a poder decidir cómo organizarnos políticamente, rompiendo el contrato de servidumbre al que nos tienen sujetados nuestros mismos valores cívicos. Todo conocimiento encarna una ideología y esconde otras. ¿Quién se beneficia de que vengamos creyendo muy ejemplar y muy civilizado votar y ser violado?
Estoy buscando mi centro político en otro lado. De hecho, lo quiero construir con la gente que ya está convirtiendo su espacio y así está transformando su vida, y así está llevándonos a un nuevo tiempo político.

A mi no me gusta la sufriedera (y este proyecto se sostiene a base de no mirar al que sufre, luego, sin darnos cuenta cómo ni cuándo nos convertimos en combustible de quienes manejan la máquina, sufrimos, pero nadie nos mira, ni nos escucha porque súbitamente nos volvimos invisibles). Tampoco me gusta hacerme pendeja. A veces lo soy, claro, como todos, pero cuando a fuerza de trabajo mental, de procesos emocionales, de duelos, de desilusiones, la certeza me pone en la palma unas gotitas yo agradezco con fidelidad.

El nacimiento de un escándalo

15 Ago

¿Qué constituye un escándalo? ¿Por qué ciertas situaciones estremecedoras no merecen la atención que otros eventos banales sí capturan?

Me lo pregunto a raíz del video en el que aparece un grupo de panistas, vamos a decir, “portándose mal” entre edecanes, copas y música de tambora en Puerto Vallarta junto a Edelmiro Sánchez, implicado en el asesinato del ex Diputado local Hernán Belden.

Ante la necesidad de los medios de generar contenido “caliente” para mantenerse dinámicos en las redes sociales, algunos apuestan al morbo.

Por eso, en un principio, no me interesó ver otro videoescándalo más en el que la clase política se despacha a su antojo. Sólo cuando el episodio mereció la destitución de los cargos del coordinador y vicecoordinador del grupo parlamentario del PAN “por dañar la vida y la imagen del partido”, es que me decidí a verlo.

¿Qué podría dañar aún más la imagen decadente del PAN? Traficar con cargos, exigir moches para “liberar” dinero público y hasta golpear a la cónyuge fueron delitos que el mismo Gustavo Madero dejó pasar respectivamente a los Diputados Luis Alberto Villarreal y Jorge Villalobos.

Si a pesar de la existencia de grabaciones, videos y testigos, ninguna de estas conductas criminales valió para deponerlos, ¿qué contendría aquel video?

Para mi sorpresa, no vi nada que me pareciera más inmoral que lo que estos mismos señores realizan por las mañanas durante las sesiones ordinarias del Congreso, a las que asisten con sus disfraces de decencia y sus corbatas apretadas.

En esas jornadas televisadas en tiempo real impactan desastrosamente el futuro de una Nación y de las generaciones de mexicanos que están por venir sin que estas conductas merezcan el tratamiento público de escándalo.

Con esto quiero decir que generalmente las narrativas moralistas, como la recientemente expuesta con el videoescándalo de los panistas, esconden otro tipo de decadencias no visibles.

El hecho de que se “castigara” a dos políticos por su mala conducta durante una fiesta juega a volver aún más invisibles las conductas criminales que no sólo ejercen en sus puestos de partido, sino como representantes populares.

Nos gusta creer que la moralidad es un conjunto de valores que regulan nuestra sana convivencia. Sin embargo, generalmente nos pasa desapercibido que la moral funciona como instrumento político. Es decir, la moral es un invento para regular nuestra servidumbre y rebelión política.

De ahí, por ejemplo, que en México de pronto se haya vuelto legítimo matar “a los malitos” o a quien lo pareciera, o todavía más ridículo, se haya reconocido como legítima una supuesta guerra contra las drogas -para lo que fue necesario un arsenal de publicidad-, que sólo sirvió para incentivar la industria “de la seguridad” y desmoronar a las instituciones del País.

Es decir, podemos ser manipulados muy fácilmente con argumentos “morales” para aceptar lo que, de hecho, nos arruina.

Para evitar este control es necesario recordar que somos animales sin moral. Lo que entendemos por moral es una reproducción cultural que debe ser constantemente revisada para que no termine traicionándonos.

Es decir, lo moral, como cualquier palabra, es un concepto en pugna. Sólo cuando se reconoce su porosidad es que advertimos nuestra participación como co-creadores de la realidad.

Esto es una lucha política que genera una nueva relación -más dinámica- con los medios de comunicación, los actores políticos y otros creadores de realidad acostumbrados a no recibir nuestra respuesta.

En este sentido, comienzo a encontrarle un sabor artificial al concepto de “ciudadanía” y advierto que asumimos un perfil cada vez más político de público. No de un público pasivo, sino de un público activo, emancipado.

Un público, en fin, cuya presencia no puede desestimarse porque es una red anónima de inteligencias políticas que comienza a poner en duda el nacimiento de los escándalos.

ximenaperedo@gmail.com

Publicado en el periódico EL Norte de Monterrey, México, el 15 de Agosto de 2014.

Revolución calostral

8 Ago

“La civilización comenzará el día en que la preocupación por el bienestar de los recién nacidos prevalezca sobre cualquier otra consideración”, escribió el psicoanalista Wilhelm Reich en una de sus últimas reflexiones.

No sólo le otorgo toda la razón, sino que creo que esta mudanza ha comenzado.

Observo un viraje hacia la economía del cuidado, aquella que protege, nutre y da cariño y que, a diferencia de la economía monetaria, basa el intercambio en la doble riqueza de dar y recibir.

Generalmente cuando pensamos en economía, pensamos en dinero, líderes, empresas y empleos, pero ésta es sólo una entre las muchas economías que circulan alrededor de nosotros.

En nuestros hogares y familias practicamos otro tipo de economía que ha pasado desapercibida en la historia no por falta de méritos, ni de importancia, sino porque los historiadores han preferido narrar repartos de poder.

Sin embargo, a esta economía del cuidado nos debemos. No sólo porque alguna vez fuimos alimentados y cuando enfermamos fuimos atendidos, sino porque ésta nos educa intuitivamente para cuidar de los otros.

Todo esto viene a colación por los sentimientos encontrados que dejó la semana internacional de la lactancia materna, que ayer terminó.

Por un lado, las cifras que circularon dan cuenta, precisamente, del rotundo fracaso de creer que el sentido de la vida es cumplirle al mercado; por el otro, es claro que las inteligencias en red, el amor hacia el futuro y el mismo desengaño del capitalismo nos harán ambicionar transformaciones.

Cada vez más personas tomamos la decisión de trazar puertas hacia la trascendencia que deseamos.

Creemos que es posible plantear la experiencia de vida en términos propios, y asumimos la diaria batalla por autorizarnos a nosotros mismos el derecho de paso.

Así optamos por lo que muchas veces se juzga como insignificante, innecesario e impráctico, pero que, sin embargo, llena de sentido nuestros días.

Uno de estos actos es dar el pecho.

Apenas recientemente la maternidad comenzó a ser narrada en primera persona. Lo maternal había sido definido desde una perspectiva médica o comercial casi siempre desde una mirada patriarcal y misógina.

Quienes se estrenaban madres lo hacían desde la inseguridad y el miedo de entrar a una experiencia cuyas reglas y desafíos ya habían sido planteados por otros. Amar a los hijos era, pues, obedecer al médico y al mercado.

Dar el pecho se volvió un sacrificio no sólo innecesario, sino denigrante. Así, la madre moderna y liberada daba biberón, chupón y leche en polvo.

Aunque esas invenciones industriales ya comprobaron su fracaso, todavía existe un mercado -con pediatras incluidos- que se beneficia de encadenar a generaciones de madres y de niños y niñas a la industria farmacéutica. De la misma forma que existe un sistema económico, protegido por el Estado, que valora al recién nacido en tanto consumidor.

En este contexto en el que el ser humano se ha convertido en instrumento para producir y consumir, recordar que somos mamíferos es un acto de franca insubordinación.

De ahí el extraño potencial revolucionario de una práctica tan antigua como dar el pecho.

El obstetra francés Michel Odent, gran inspirador para la crianza consciente, llama “revolución calostral” a este nuevo encuentro con nuestro ser mamífero que tiene el potencial para recordar nuestra primera economía, ese intercambio sin egos, sin género, sin raza, entre seres que se alimentan de su madre biósfera, que toman y dan sin creer que han nacido para sacar provecho de ella.

Creo que la civilización que avizoraba Reich ha comenzado porque las familias que viven esta revolución la contagian.

Si cumplí un año y medio de dar el pecho a mi hija es gracias a los relatos de otras madres, a la generosidad de mi compañero de vida, al privilegio de trabajar en casa y, sin duda, a esa mirada de amor que me ha hecho fuerte y que he visto crecer abrazada a mi pecho.

ximenaperedo@gmail.com

Sobre el derecho de hacer negocio

1 Ago

“Si yo traigo un carro usado y usted me lo compra, y a usted se le descompone en la esquina, bueno, pues ya es cosa de usted”, así defendió Juan Manuel Cavazos Uribe, líder del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado, que el Isssteleón venda un terreno para el megadesarrollo inmobiliario “Nueva Ciudad García”, aunque se encuentre dentro de los límites de una pedrera.

Si el carro no trae frenos, efectivamente, será problema del comprador.

La metáfora ilustra como inobjetable el derecho de hacer negocio en nuestra Ciudad. Todo lo demás puede ser arrebatado -de hecho, ha sido arrebatado-, menos el “espíritu emprendedor”.

Al paso de un siglo esta filosofía evidencia graves quebrantos.

El primero de todos ellos, el cognitivo. Seguimos pensando que para “salir adelante” hacen falta más y mejores negocios.

Bajo esta lógica es que los Gobiernos y los institutos públicos, como el Isssteleón, se atreven a defender su derecho de participar en empresas económicas olvidándose de sus funciones o, peor aún, traicionándolas sin el menor escrúpulo.

pedreraLo mismo podemos decir del Municipio de García que en el año 2009 aprobó el Plan Maestro del proyecto “Nueva Ciudad García” a pesar de que casi la totalidad de esta megaurbanización (con 4 mil 681 lotes habitacionales unifamiliares y casi mil multifamiliares) se ubica al pie de las pedreras que explotan el Cerro de las Mitras.

Sandra Tristán, titular del Isssteleón, justificó la participación del instituto en este proyecto inhumano, alegando que por las 132 hectáreas de terreno con las que participan, la quinta parte del total, se ganarían 400 mil pesos mensuales durante 12 años.

Ante los últimos descalabros financieros del instituto, la directora subrayó que la empresa desarrolladora, Terra Regia, es la que estaría absorbiendo todos los riesgos.

Se equivoca.

Siguiendo la metáfora de la compra del carro usado, cuando los futuros compradores mueran de cáncer o vean a sus hijos crecer enfermos será responsabilidad de ellos por fincar su patrimonio en esa zona; para entonces Terra Regia mostrará sus permisos sellados y se lavará las manos diciendo: yo sólo vendí las casas.

Ésa es la respuesta que obtienen las miles de familias enfermas que depositaron sus ahorros en casas al lado de ríos contaminados, frente a industrias tóxicas, gaseras, al lado de marraneras, etc.

Bajo la misma impunidad, sin duda alguna, se construiría “Nueva Ciudad García” si no fuera porque la historia ha dado un giro inesperado.

Por acuerdo aprobado en 1995 por la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano, quedaron establecidas zonas de amortiguamiento de 2 kilómetros alrededor de las pedreras que explotan al Cerro de las Mitras.

Amparada en este acuerdo, la pedrera Industrializadora de Caliza ganó el primer round legal contra Terra Regia, al obtener una suspensión del Tribunal de Justicia Administrativa contra el proyecto inmobiliario.

Es decir, el proyecto no fue detenido por las autoridades por los riesgos contra la salud y la vida de las personas, sino por efecto de la colisión entre dos grupos industriales que reclaman como inobjetable su derecho a “hacer negocio”.

Estamos viviendo las consecuencias del razonamiento utilitarista. Ya sea como victimarios o como víctimas, hemos sido educados como medios para que el capital fluya, se reproduzca y se acumule.

Esa lógica, sin embargo, está siendo debilitada, por un lado, por sus propias avaricias en colisión, pero por el otro, por la sed de los habitantes de esta Ciudad de una nueva fórmula de trascendencia que embellezca el espacio que compartimos.

ximenaperedo@gmail.com

Columna publicada en el periódico El Norte, en Monterrey, N.L México.

La gran familia mexicana

25 Jul

Todo puede ser justificado con un buen relato, especialmente cuando lo que justificamos es nuestra historia de vida.

Con respecto a la controvertida “Mamá Rosa”, directora del hospicio clausurado “La Gran Familia”, en Zamora, Mich., una de las víctimas la defendió así: “Ella fue una de las que se encargó de nuestra educación, nos dio un lugar donde vivir pobremente y depravadamente, pero nos dio un lugar donde vivir”.

Cuando hablamos de “educación” parece que nos referimos a un concepto dado, con un peso específico, siempre positivo.

Sin embargo, es posible educar para la resignación y para la servidumbre voluntaria. Es posible educar en el miedo y en la dependencia. Todavía peor, es posible educar a golpes: para no ver, no oír, no hablar.

La educación que recibieron las generaciones de niños y niñas durante los 60 años que duró el hospicio los programaba para soportar lo que ahora juzgamos repugnante.

La revuelta o la resistencia organizada, aunque hubiera sido plenamente justificada, no pudo ser pensada en aquel contexto.

La Policía Federal que, auxiliada por soldados, “liberó” a 458 niños del hospicio en Michoacán, refirió que actuaba ante las reiteradas denuncias de explotación y abusos sexuales que dentro de la institución se cometían.

En efecto, las imágenes que circularon de las condiciones del lugar retrataron una decadencia largamente silenciada.

Los testimonios desprendidos del caso que podrían parecen contradictorios en realidad se corresponden. No todos los niños estaban de la misma forma arrojados a su suerte; algunos pertenecían al coro, otros eran obligados a mendigar. Unos eran fotografiados, otros eran escondidos.

Para controlar a partir del reparto de privilegios es indispensable la escasez. En contextos de terror el privilegiado, aunque sea con un colchón sucio, acepta que otro duerma en el piso.

Las declaraciones que hoy conocemos de los niños abusados, de las ratas, la comida podrida, las palizas, la explotación comercial y los encierros refieren todo lo que ahí fue soportado, pero también nos hablan de una adaptación.

Dentro de aquel caos había una organización que daba sentido a los días. Ésa es la educación que más pesa. La cotidianidad doma. El problema ya no es estar preso, sino no tener dinero para comprar la libertad.

Conocemos casos igualmente estrujantes de familias que viven encerradas en sótanos, o sectas que pierden el contacto con el exterior. “Colmillo” (“Dogtooth”, 2009), película dirigida por el griego Yorgos Lanthimos, es la historia de tres jóvenes sometidos por sus padres a una realidad cercada.


Tienen más de 30 años y no conocen, jamás han visto “el afuera”. Su educación es una violación física, mental y espiritual permanente, pero ¿y nosotros? ¿Qué soportamos?

En México, estamos soportando realidades inaceptables. No sólo me refiero a la violencia policiaca, al abuso y la humillación como entretenimientos masivos, o a la decadencia política que está dejando en ruinas al País, sino a la educación que media entre estas realidades y cada uno de nosotros.

A pesar de que estamos atestiguando una apertura de información inédita, México se vive como un lugar de encierro que en mucho me recuerda a “La Gran Familia” de “Mamá Rosa”.

El caos, el saqueo, la depredación febril, ocupan todas las habitaciones de esta casa amada que llamamos patria. La insurgencia estaría justificada, pero después de la rutina de la sobrevivencia no queda tiempo ni energía para soñar.

A nosotros no nos va a “rescatar” un operativo de la Policía Federal. No saldrán a cuadro nuestras calles, prisiones, hospitales, cuentas públicas, ni la larga lista de desaparecidos como evidencia del maltrato que hemos soportado.

Nuestro rescate ocurrirá, sin duda, pero éste comenzará por un rompimiento con el pensamiento establecido en “la gran familia mexicana”.

ximenaparedo@gmail.com

Columna publicada el 25 de Julio de 2014 en el periódico El Norte, de Monterrrey, México.

Contra la resignación

18 Jul

 

Es claro que el Dr. José Manuel Mireles es uno de los presos políticos del Gobierno de Enrique Peña Nieto. No es el primero ni será el último en pagar con encierro la autoridad moral que lo distingue frente a su pueblo, y frente a muchos mexicanos más.

Mireles es un ícono de valentía por levantarse frente a un Gobierno convertido en cártel, pero sobre todo por luchar contra la servidumbre política.

Lo que pasó con nuestro País apenas puede creerse. La convulsión actual supera por mucho los escenarios prerrevolucionarios de inicios de siglo 20.

Los trabajadores volvieron a la condición de seres desechables. La riqueza natural de nuestro territorio es tratada con un profundo menosprecio hacia la vida que atesora. La salud, la educación y el retiro digno volvieron a ser privilegios que muy pocos pueden pagar.

En tan sólo 30 años la incipiente sociedad civil mexicana fue trozada por políticas inmisericordes que la redujeron a segmentos de mercado.

El narcotráfico es apenas una de las fallas más evidentes del sistema neoliberal, pero de ninguna forma habríamos sobrepasado todos los límites de la violencia imaginada si el aparato estatal, los partidos políticos y los gobernantes no estuvieran reventados por sus propios excesos.

Esto ha incitado en muchos nuevas aspiraciones que ya no son aquellas de ser jefe o comprarse un Ferrari; la crisis de civilización nos ha hecho desear una vida austera, sin desperdicios, en la cual podamos cultivar valores que nos hagan trascender, como la paciencia y el cuidado hacia el otro. Aspirar sencillamente a disfrutar de nuestro trabajo, a sentirnos productivos al compartir y a disfrutar la diversidad de inteligencias en red, de la que formamos parte, es una respuesta ante la asfixia consumista.

Quienes ambicionamos esta transformación, sin embargo, no podemos evitar preguntarnos si cabemos y si habrá lugar para nuestros hijos en un territorio colonizado por el capitalismo más salvaje.

No aspiramos a derrotar a los Gobiernos impostores, ni a combatir a los poderes financieros, sino a construir nuevos acuerdos al margen de circuitos podridos, ¿será posible?

La aprehensión, la sucia imputación de delitos, la humillación de raparlo y de condicionarle los medicamentos, así como el auto de formal prisión dictado contra el Dr. Mireles retratan a un Estado que, pese a su estado pútrido, aún conserva un enorme poder.

Ciertamente no se trata de autoridad, sino de un poder fascista que usa su fuerza contra el pueblo. Esto constituye la destrucción del Estado democrático, por eso la pregunta vuelve a emerger: ¿cómo sobrevivir a la decadencia estatal? ¿Será posible construir un modelo político alternativo?

Este escenario se vislumbró en Michoacán desde dos cosmogonías y luchas distintas, la purépecha, en el municipio de Cherán, y la “mestiza”, en los municipios de la región conocida como Tierra Caliente.

En la primera se ganó ya la autonomía político-electoral; el pueblo de Cherán se manda solo. La segunda está en erupción y ha cobrado ya suficientes vidas.

El aparato estatal nos está negando con un excesivo uso de la fuerza el derecho que nos garantiza el nostálgico Artículo 39 constitucional, que a la letra dice: “El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Pero más allá de remitirme a un contrato roto me pregunto, ¿no debería ser un derecho elemental de todo ser humano la autogestión? ¿Acaso este sistema político-económico es una condena perpetua? Si nuestras aspiraciones no forman parte de la agenda de las élites que tienen secuestrado al País (y a nuestras ciudades), ¿debemos resignarnos?

La respuesta individual es el inicio, pero ésta es una reflexión para construir en familia, con nuestros amigos, colegas, vecinos, profesores.

 
 
ADENDA
 
Dulce María González tejió en el pecho de sus lectores un nido inocente y lúcido en donde hoy ella misma se acurruca y descansa. Hasta pronto, querida maestra.

ximenaperedo@gmail.com

Columna publicada el 18 de Julio de 2014 en los diarios El Norte y Reforma, en México.

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