El día de la lucidez

6 Jun

Los funcionarios de casilla montaron las mesas, las mamparas, contaron las boletas y todavía algunos pidieron permiso para ir a la esquina por un café sin que hubiera rastro de los electores. La presidenta de la casilla no podía sentarse a esperar y, de pie, nerviosa, llamó por su celular a su marido, ¿vas a venir? ¡no ha venido nadie y son las diez!

A pesar de que se esperaba una copiosa participación la gente no aparecía. La sensación era como de haber confundido la hora o el día pero no, era exactamente el domingo 7 de Junio. Simplemente algo serio, inesperado y paralizador estaba sucediendo en todo el País sin que pudieran comprenderlo.

Las primeras señales de alarma llegaron vía Twitter. Efectivamente, como ellos, todos los funcionarios de casilla estaban reportando el fenómeno.

A las dos de la tarde los noticieros televisivos ya estaban trasmitiendo mensajes de artistas populares, de líderes sociales, llamando a la gente a votar.

A las cuatro de la tarde, como si se tratara de una hora acordada, la gente salió de sus casas, caminó hacia la casilla y tomó su lugar en una kilométrica fila. ¡Vaya, lo conseguimos! Gritaron los estrategas oficiales.

A las nueve y media de la noche la presidenta de la casilla colocó la manta con los resultados del conteo: el 80 por ciento de los electores había votado en blanco. Parecía una escena de ficción, un asunto que tendría que ser esclarecido por los especialistas de siempre.

A las dos de la mañana apareció en los canales de televisión el Consejero Presidente del INE acompañado del Secretario de Gobernación para decir que la elección tendría que repetirse el siguiente domingo pues la amenaza de abstención masiva y luego el sufragio en blanco permitían creer que había operado “un boicot electoral que debe ser investigado hasta las últimas consecuencias”.

Durante la semana siguiente los candidatos con y sin registro de partido se unieron en una coalición llamando a que la gente votara sin miedo y eligiera a alguno, el que fuera. Mientras tanto, el Estado había iniciado una investigación sobre los hechos. Daremos con los responsables de este acto terrorista, declaró el Presidente.

Las investigaciones fracasaron porque buscaban indicios de un operativo clandestino, una orden secreta, pagada, financiada por agentes externos.

El domingo siguiente los electores fueron a votar desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde. Los resultados, sin embargo, cambiaron mínimamente. 83 por ciento de los sufragios fueron en blanco.

Fue así que el Presidente, apoyado por el Congreso, declaró un Estado de Sitio. Los agentes policiales, todos, fueron suspendidos en tanto no se indicara una estrategia oficial. El Estado no sabía a quién reprimir ni por qué razón, por ello decidió esperar a que explotara la primer escena vandálica.

Entre tanto llegó el lunes. Sonaron las alarmas de los despertadores. La gente comenzó su jornada. Los cafés se tomaron, los motores arrancaron y la normalidad se instaló. Todos hicieron lo propio: ir a la escuela, al trabajo, a surtir la despensa. No había ningún ánimo triunfalista, ni siquiera algún hervor patriótico, nada.

La revuelta no llegó el lunes ni nunca. Reinaba la paz. Los políticos estaban encerrados en juntas y así estuvieron el suficiente tiempo para que se instalara en la memoria popular que aquel 7 de junio el País entero hizo evidente que sabía vivir sin policía porque de ella se había tenido que defender y que sabía organizarse porque había aprendido a hacerlo para sortear las omisiones, violaciones e ineficiencia de sus gobiernos.

El fenómeno, que José Saramago creó en su novela “Ensayo sobre la lucidez”, y que yo reescribo en esta colaboración, también envió al mundo la información de que los aparatos gubernamentales impostores, los corruptos y los saqueadores no son la mayoría sino una pequeña mafia de la cual es posible desprenderse.

* Nota de la autora: este es un texto nostálgico. Nadie se preocupe. La literatura no tiene poder en territorios del mercado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: