Sobre el boicot

10 Oct

Suspender nuestro voto en tanto no encontremos condiciones para una competencia democrática me parece una obligación con el País. Es una obligación, sin embargo, que emana del pensamiento crítico y se distingue por ello de la obligación de ir a votar. Nos educan a creer que tenemos la obligación (y el derecho, complementamos “los ciudadanos” a coro) de votar y ser votado. Bueno, pues ya basta de hacernos el tonto. La verdad es que ser votado es un derecho apenas por experimentar. Qué bueno que nos acercamos. Me congratulo, pero eso no significará una mudanza de acuerdos políticos. El sistema representativo es el que debe de transformarse, no los perfiles que claro que pueden hacer la diferencia, pero con un límite que conviene observar. El sistema representativo sigue apostando a la representación más teatral que real. Es un espectáculo bien montado que por lo menos un siglo se pudo sostener como ilusión, pero ya se cayó.

Se cayó porque ni las mejores actuaciones logran convencer. Las excepciones son sólo eso, excepciones, que sirven para hacernos creer en una pluralidad inexistente. Y no hablo de pluralidad ideológica, sino de una pluralidad de inteligencias que es realmente lo que, desde mi opinión, tendría que establecerse como nuevo paradigma de organización política. En el sistema representativo está imperando el pensamiento racional, eurocéntrico, colonizador, que, por supuesto, no tiene ningún interés en democratizarse. Por otro lado, no se puede hablar de una pluralidad ideológica cuando sólo hay una decena de partidos políticos y dos ideologías monopólicas. Esa es otra representación teatral. No es creando un nuevo partido “pero ahora sí de a de veras” que saldremos de la crisis sistémica, aunque esa es otra discusión. El sistema de toma de decisiones sobre lo común tiene que reinventarse. Por eso estoy proponiendo que hagamos evidente su colapso y que ya no juguemos a que no nos damos cuenta. Algo tiene que mudar de raíz. Y creo que nos corresponden acciones radicales.

Este es un adendum a mi columna de hoy, publicada en El Norte, bajo el título “Boicot a la resignación”.

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Una respuesta to “Sobre el boicot”

  1. Luis octubre 11, 2014 a 12:43 am #

    ¿Tendríamos que empezar por entender que estamos bajo una forma de dictadura, y que eso ocurre también bajo un estado de guerra multidimensional no declarada contra nuestros pueblos? ¿Y que “las autoridades elegidas” en esas entelequias de “elección” son o los convierten rápidamente en el objeto, el agente o incluso el arma de la agresión?

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