La libertad y la vida

30 May

Las controversias públicas son cartografías de los valores que una sociedad disputa. Retratan con toda su complejidad las relaciones sociales.

El desacuerdo, el conflicto, la controversia, son el corazón de la vida en sociedad. No son ni un fracaso, ni una ruptura, sino vida constante y sonante.

Así no lo entiende nuestro sistema político que suprime todo lo posible el conflicto, creando lo que conocemos por crisis.

A pesar de que es una constante en nuestra vida, no recibimos casi ningún tipo de formación para resolver conflictos, sino para evitarlos.

Por lo tanto, la controversia casi nunca llega a desempacarse ni a comprenderse, sino por el contrario, se le trata como la papa caliente que hay que pasar rápido, con un sí o no; a favor o en contra. Esa prisa por opinar nos ha condenado a debates dicotómicos de tipo “talk shows”.

Pero los conflictos reales no son entre dos antagonistas, sino entre cientos de miles al mismo tiempo. Estamos todos interrelacionados y nos afectamos unos a otros de formas todavía no esclarecidas.

Acabamos de ver cómo se aprobó en el Congreso local -en primera instancia- la reforma constitucional estatal que consideraría al cigoto, embrión y feto humano con derechos de persona nacida.

Según los Diputados del PRI y PAN, con esto se protegerán las garantías del no nacido. Otras voces reclaman que esta reforma cancela el derecho de las mujeres sobre nuestros cuerpos, pero también sobre las decisiones que construyen de manera irrefutable nuestra vida, como lo es tener un hijo.

Pero no tengamos prisa en opinar. De hecho, opinar sin escuchar y observar, sin estudiar información y sin contextualizar políticamente la discusión termina por legitimar el abuso de poder con el que el miércoles se aprobó por mayoría y en primera vuelta la llamada “ley antiaborto”.

Lo ocurrido fue un abuso de poder, pues más allá de las insalvables flaquezas jurídicas a la reforma del Artículo 1 de la Constitución estatal, que Luis Manuel Garza ya revisó en estas páginas, lo que la reforma pone en disputa es el significado filosófico de dos viejas palabras: vida y libertad.

No es una controversia menor. De hecho es una lucha sin solución, pero que nos (re)define como sociedad.

La persona es una invención reciente. Es decir, las creencias que nos definen pueden ser rastreadas, tienen historia, de hecho, son resultado de una lucha de poder. En cambio, el aborto siempre ha existido.

“Su aparición es seguramente consecuencia del surgimiento de la conciencia del hombre”, concluyó el antropólogo Luis Alberto Vargas al revisar la interrupción de la gravidez desde diferentes culturas y cosmovisiones, en diferentes territorios y tiempos.

Así, podemos inscribir la obsesión de los Diputados panistas y de los fundamentalistas religiosos por legislar contra el aborto como una actualización del abuso de poder que, desde la Edad Media, ha ejercido el cristianismo para dominar nuestros cuerpos y, por ende, nuestra voluntad.

A partir de la invención del pecado y de la culpa se pretende decretar delitos y castigos.

Pero además de la actitud de carismática violencia con que se ha encarnado esta controversia desde el Congreso local, no podemos dejar de ver que, de aprobarse, la reforma sucederá en un contexto de instituciones vacías de significados.

En este escenario de colapso político, el sistema legal no es más que el cadáver de la autoridad. Yo no podría celebrar nunca un “triunfo legislativo” en estas circunstancias.

Lo que celebro es que los flujos de información lenta pero inexorablemente terminarán por renovar nuestro pensamiento.

Emily Letts es una joven de 25 años que al quedar embarazada decidió interrumpir su embarazo y compartir esa experiencia por YouTube.

El video es un poderoso “desprogramador” de opiniones dadas, pues retrata la delicadeza, la valentía y el dolor que enfrenta un ser humano ante un dilema sin solución.

Autorizar nuestros propios actos de conciencia es la respuesta del siglo 21 a una controversia medieval.

ximenaperedo@gmail.com

Publicado en El Norte, en Monterrey, Mx el 30 de Mayo de 2014.
Anuncios

Una respuesta to “La libertad y la vida”

  1. Marisela Borrego Lorenzo julio 26, 2014 a 3:02 am #

    Vida y libertad. Yo te pregunto Ximena ¿cómo ejercer la libertad aquél a quien se le priva su derecho a la vida?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: