La gravedad del pensamiento

2 May

Suele sucedernos a todos, que nos creemos muy críticos cuando en realidad estamos cooperando.

El lunes pasado, el multipremiado cineasta Alfonso Cuarón lanzó 10 preguntas sobre la reforma energética al Presidente Peña Nieto, quien días antes había declarado que el director no estaba bien informado sobre el tema.

En México uno tiene que ser Alfonso Cuarón para que el Presidente atienda. Los desplegados firmados por intelectuales, los videos en los que varias comunidades artísticas cuestionaron en su momento la reforma energética, así como el irrefutable reclamo popular no merecieron una respuesta tan puntual y expedita como la que mereció esta semana Cuarón con su desplegado “10 preguntas del ciudadano Alfonso Cuarón al Presidente Enrique Peña Nieto”.

Esto me hace pensar en cuán “pop” se ha vuelto la discusión política. Si no eres mencionado por la revista Time como uno de los personajes más influyentes del mundo, a Presidencia no le interesa tu opinión.

tintanPero más allá de eso, lo lamentable es que la controversia EPN-Cuarón parezca saldar la deuda de debate cuando es la misma reproducción del no-debate que tuvimos.

Poco faltó para que Presidencia agradeciera la oportunidad de reiterar que todo será una maravilla y que seremos ricos. Es decir, el cuestionario de Cuarón sirvió de prólogo a la propaganda oficial.

Dos días después, las 10 preguntas fueron contestadas en un tono de adivinador autorizado, presentando datos y proyecciones que Cuarón no podrá revirar de la misma forma que no se pueden discutir los horóscopos de Walter Mercado, para seguir en el mundo pop.

Quizá Cuarón sintió en algún momento que estaba “exigiendo” respuestas cuando en realidad sólo prestó sus reflectores. No pienso que tuvo la intención de favorecer a los promotores de la reforma energética, pero lo hizo. El historiador Marc Angenot tiene una explicación a lo ocurrido: lo que se agita en la hegemonía termina reforzándola.

gravityAlgunas de sus inquietudes podrían resumirse así: ¿cuándo vamos a ver los beneficios en el precio de los hidrocarburos? ¿Cómo evitarán la corrupción, cómo controlarán la contaminación? ¿Qué hay acerca de las energías alternativas?

¡Ésas me las sé de memoria!, habrán dicho los aliviados señores Secretarios al leer las dudas del director de cine.

Cuando Cuarón pregunta cuándo bajarán los precios de los hidrocarburos, Presidencia contesta: “Reducción de precio de gas y luz dos años después de que se aprueben las leyes reglamentarias”. ¿Qué es esto: predicciones al aire, promesas de campaña? Pero olvidemos eso, lo lamentable es la pregunta que no se hizo: ¿en qué nos beneficia bajar el precio a los peores contaminantes?

Otro ejemplo. Cuando Cuarón pregunta cómo evitarán la corrupción y el daño al medio ambiente, Presidencia contesta cómodamente que con la creación de nuevas instituciones y órganos desconcentrados.

Cuando pregunta por la investigación en tecnologías de energía alternativa, obtiene una respuesta obvia: ese negocio nos interesa, ya lo estamos armando.

Las respuestas son pésimas, pero corresponden a la superficialidad con que fueron pensadas las preguntas.

Me pasó con sus “10 preguntas” lo que con su película “Gravedad”: el contenido termina desaprovechando los escenarios únicos. En su película Cuarón nos llevó al espacio para contarnos una historia sin chiste, y de la misma forma, sus preguntas a EPN son una réplica del corte de entrevistas pactadas que ya conocíamos. Lástima de escenarios.

Recupero esta peculiar controversia porque retrata muchos de nuestros infructuosos esfuerzos. La pregunta sería: ¿cómo evitar caer en este oxímoron del “crítico cooperador”?

óralePara Marc Angenot, la posibilidad de una “ruptura fecunda” depende de un proceso histórico de ejercicio crítico, que termine posicionando un nuevo marco de credibilidad. Es decir, no hay otra más que esforzarse colectivamente en pensar mejor.

ximenaperedo@gmail.com

     Publicado en el periódico El Norte, el viernes 2 de Mayo de 2014 en Monterrey, México.
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Una respuesta to “La gravedad del pensamiento”

  1. José Cabrera mayo 5, 2014 a 5:42 pm #

    Muy coherente reflexión. Coherente de punta a cabo, sin duda. Tanto así que termina autodefiniéndose. Una certera crítica que termina abonando, como la de Cuarón, a la misma causa. Una crítica que termina confirmando la perspectiva hegemónica, porque se esgrime y se agita desde la hegemonía (lo siento, un medio como El Norte, tan bien posicionado en el “mainstream” por su línea editorial, por muy “abierto” que se ostente, forma parte de cierta hegemonía de la perspectiva) , y como dice Marc Angenot “lo que se agita en la hegemonía termina reforzándola”. ¿O no?

    ¿Se encuentra su propia crítica en un marco de credibilidad aceptable? ¿Se encuentra ya en ese nuevo marco? Si no es así, ¿no termina siendo tan “cooperadora” como la de Cuarón? Si se encuentra ya en ese nuevo marco, ¿podría decirme quienes lo establecieron y en base a qué criterios lo convalidaron?

    Y sólo una duda más:

    ¿Por qué considera que las preguntas de Cuarón fueron pensadas superficialmente?

    Me interesa mucho saberlo, pues a mí me parecieron bien planteadas y temo estar equivocado. Agradecería mucho que me lo esclareciera, pues a cualquiera le gustaría salir del error.

    Saludos desde Querétaro.

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