Conejillo de Indias

29 Mar

Con una inversión de 17 mil millones de pesos, lo cual es casi tres veces el presupuesto estatal anual de seguridad, la licitación para desarrollar el Proyecto Monterrey VI ha sido lanzada por Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey.

Todos quieren llevarse una tajada. Los motores están calientes. Cuando todo parece estar listo, uno se pregunta: ¿alguien está midiendo el riesgo?

Aunque sus promotores lo publicitan como necesario para el futuro abastecimiento de agua en la zona metropolitana, el Proyecto Monterrey VI está siendo gravemente cuestionado. Cabe preguntarnos si en lugar de comprarnos ropa más holgada no valdría la pena bajar de peso. Proyectar un crecimiento poblacional sin límite es un disparate costosísimo, pero éste apenas es el primer cuestionamiento.

Los 5 metros cúbicos de agua por segundo que el Proyecto Monterrey VI pretende “transportar” significarían una pérdida inconmensurable para las poblaciones que desde el Río Pánuco verán sus tierras secarse, encareciendo su vida.

Pero aún hay más. El Proyecto sería la puerta de entrada para otro negocio aún más controvertido. Según lo confirmó el mismo Gobernador, el agua bombeada 365 kilómetros no está descartada para usarla en parte para la operación de la extracción hidráulica de gas y petróleo, conocida como “fracking”, en los 10 mil nuevos pozos proyectados por la industria energética en la Cuenca de Burgos.

En estos profundos pozos se inyecta a muy alta presión arena, agua y cientos de químicos para quebrar las rocas y “liberar” gas y petróleo. Este método de extracción es un experimento. Sus riesgos se están midiendo y nosotros somos su laboratorio.

Le recomiendo que revise el documental “Gasland” (2010) para que conozca lo que otras poblaciones ya están denunciando, pero además que se informe sobre los graves daños ambientales apenas confirmados: el suelo, el aire y el agua son altamente contaminados por una variedad de químicos, metano y dióxido de carbono con consecuencias directas para el ambiente, incluidos los cuerpos de las personas.

La industria energética, sin embargo, prefiere decir que los riesgos del “fracking” aún están por confirmarse. Muchas de estas compañías, conviene recordarlo, siguen negando los irreversibles impactos de sus “accidentes” petroleros a mar abierto.

Es decir, no creo que valga la pena esperar a que los dueños del negocio transparenten sus impactos para cuestionar nuestro papel de “voluntarios del experimento”.

La única razón por la que estos dos negocios no son considerados criminales es porque los legisladores no contemplan el despojo ambiental y el ecocidio como crímenes. Por el contrario, siguen copiando el dictado, diseñando leyes “a modo”.

De hecho, el Proyecto Monterrey VI no podría efectuarse, con lo cual se pondría en riesgo la explotación por “fracking”, si no se sostuviera íntegramente en la Ley de Asociaciones Público-Privadas. Una ley que, como ahora lo denuncian sus coautores panistas, institucionalizó el derecho de saqueo.

Aunque la complejidad de cada uno de estos proyectos merece un análisis más pausado, creo pertinente terminar la reflexión sobre el riesgo que otros toman por nosotros, con un ejemplo muy cercano, en la Colonia Las Brisas, en Monterrey.

Un “desarrollador” arrasó con las últimas 23 hectáreas naturales que le quedaban al cerro Las Brisas. Sin consultas ni avisos, mandó remover la corteza vegetal para construir casas, que es lo que vende.

Los vecinos han presentado estudios que demuestran que la inclinación del terreno excede el límite previsto por la Ley de Desarrollo Urbano, lo cual los pone en grave riesgo de quedar sepultados por deslaves.

La vida de estas familias y su patrimonio, por no mencionar el sacrificio del ecosistema, valieron poco menos que un comino para los funcionarios públicos que aprobaron los permisos.

Al no contemplar los riesgos, ni consultar nuestra opinión, las “autoridades” nos orillan a escenarios de conflicto entre la defensa de la vida y el derecho de lucro de unos pocos.

ximenaperedo@gmail.com

Anuncios

Una respuesta to “Conejillo de Indias”

  1. Enrique abril 26, 2014 a 5:02 pm #

    Yo siempre recomiendo ver el documental FRACKNATION como antídoto a las mentiras vertidas por su director Joshua Fox en Gasland. Necesitamos dejar atrás las fantasías de los ecologistas que sustentan sus alegatos en prejuicios personales o filias políticas, y no en estudios científicos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: