Las mejores playas

5 Jul

Edward Snowden está siendo perseguido por violar ciertos acuerdos de secrecía con la NSA (la Agencia Nacional de Seguridad, por sus siglas en inglés). Nos confirmó lo que, de alguna forma, nos advierten al abrir casi cualquier tipo de cuenta de correo y de redes sociales: podemos ser vigilados.

Datos, fotografías y contactos son comercializados al mejor postor, incluidos empresas y gobiernos. Snowden tiró el velo que cubría las prácticas colonizadoras del espacio virtual.

Hablar de internet es como hablar del mar. Son espacios inabarcables. Podemos reflexionar sobre algunas de sus partes, pero el todo nos rebasa.

la nube.

la nube.

La información se sostiene en un tejido apretado y complejo que llamamos “nube”. Conectarnos a ese cerebro flotante nos abre miles de posibilidades aunque casi siempre nos conectamos para consumir información o para entretenernos. Todavía no aprendemos a devolver el balón, es decir, no generamos contenidos ni producimos entretenimiento.

Es común que confundamos Facebook, YouTube o nuestro correo electrónico de Gmail con internet, los usamos casi como sinónimos: “Lo vi en internet”, cuando queremos decir “lo vi en el muro de Facebook de Juan”.

Estas tres empresas apenas son la playa del mar por explorar. Comprendiendo esto podríamos sopesar mejor las declaraciones de Snowden, pues a mi parecer nos está advirtiendo de los espacios que ya han sido conquistados, pero resta un ancho mar.

¿Cuál sería la importancia de hacernos de un espacio seguro dentro del mundo virtual? Aunque no puedo negar el flujo de información tendenciosa, el internet también ha probado ser una máquina desmitificadora de creencias. Ha roto tabús porque permite que la gente se lea a sí misma, lo que nos ha hecho comprender dos cosas: que nuestros problemas no son únicos y que las soluciones se construyen mejor al compartir información.

índiceMientras el internet es el nuevo territorio comercial que las corporaciones pretenden colonizar, también es un espacio que sostiene una nueva ecología de conocimientos. Podríamos encontrar soluciones a problemas concretos: desde psicológicos o médicos hasta políticos y ambientales si aprendemos a investigar, a discernir información y, sobre todo, a dialogar. Me parece un asunto de responsabilidad generacional transmitir a los niños y niñas la importancia de aprender a informarse.

La nueva autonomía es poder liberarse de los mitos y los engaños que alimentan a la crisis del sistema. Ésa es la libertad del futuro: poder imaginar soluciones. Para eso es indispensable convertirnos en “hackers” del sistema que basa su permanencia en mantener sus candados cerrados. Abrir para ver lo que permanece oculto es el inicio de un cambio de paradigma. Eso trató de hacer Ed Snowden: abrir al escrutinio público decisiones que no deben recaer sólo en un grupo.

Aunque la crisis tiende a volvernos más competitivos y conservadores, hay tripulantes en esta nave adictos al riesgo y a la libertad. Ahí está Snowden, y también el chico que participa en una red de fabricación de software sin licencia y cuyo diseño es público, y la señora que comparte su receta, antes secreta, de tamales norteños. Contrario a lo que generalmente pensamos, la gente que comparte recoge mucho más de lo que ofreció en primera instancia.

Emiliano Kargieman, en una charla TED que usted puede encontrar en YouTube bajo el título “Hackeando el espacio”, nos explica la importancia de intervenir la tecnología que tenemos a nuestro alcance.

Esas intervenciones libres y simultáneas benefician no a los autores, sino a las ideas, con lo cual el beneficio es para un mayor número de personas. Abrir la tecnología espacial podría garantizarnos en un futuro la autonomía para conectarnos a otra “nube” sin ser espiados.

En tanto esto va ocurriendo es necesario que advirtamos la importancia de exigir que la información de lo público se abra -a propósito: bien por San Pedro Garza García que ha puesto en línea información relevante sobre sus programas públicos- y que nuestros datos privados sean considerados propiedad infranqueable por los gobiernos o corporaciones.

playa  Si la plataforma tiene dueño habrá entonces que diseñar otra. Ésta es la lógica del teorista de medios Douglas Rushkoff: programar para no ser programado. Modifiquemos pues las playas que otros han diseñado para disfrute nuestro y de quienes están por llegar.

ximenaperedo@gmail.com

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Una respuesta to “Las mejores playas”

  1. Raul G julio 10, 2013 a 6:49 pm #

    la colonizacion de redes esta mas avanzada de lo que muchos imaginamos. por ejemplo: http://socialmediatoday.com/michellelamarspiral16/1585111/can-you-spot-fake-twitter-account-infographic
    urge como menciona el articulo, enseñar a las nuevas generaciones a informarse

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