Parque Gezi

14 Jun

En Estambul se está librando la primera guerra por un parque. El espacio público movió a miles de turcos a defenderlo del sacrificio “modernizador” que lo convertiría en otra plaza comercial.

parqueEl emblemático Parque Gezi representó algo así como el último bastión del sentido común. Preservarlo fue un deber tan poderoso que familias enteras, académicos y miles de jóvenes acamparon en su resguardo. El Gobierno respondió de la peor forma arrastrando el desacuerdo a un escenario de guerra.
El Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan, con 10 años en el poder, ha tomado el caso como una afrenta personal. Esto sucede cuando quien gobierna se intoxica con el poder. Por ello el 31 de mayo pasado los turcos que mantenían un discurso claramente pacífico, pero que habían conseguido detener los bulldozers, fueron sorprendidos con gases lacrimógenos, balas de goma y cañonazos de agua.

bulldozersÉste y los siguientes asaltos policiacos, catalogados por el Parlamento Europeo como “excesivos” -hasta ahora van cinco muertos y más de 5 mil heridos por los gases-, no inhibieron la participación. Al contrario, la reacción provocó que el movimiento de protesta se replicara en al menos 78 ciudades de Turquía y que en Estambul la plaza se fuera “reconquistando” de nuevo.

Regresaron las tiendas de campaña, las mantas, los conciertos. Así han transcurrido casi 15 días: en un forcejeo por el parque que eleva el nivel de violencia.

Erdogan ha señalado a estos ciudadanos como “grupos marginales” que intentan desestabilizar la economía turca y dar una mala imagen del país. Luego los acusó de terroristas, aunque no dio pruebas de ello. Ante la indignación internacional, el Ministro de Finanzas preguntó si Estados Unidos permitiría que miembros de Al-Qaeda ocuparan Union Square, en Nueva York.
chingo de turcos
Mientras escribo este texto la plaza sigue ocupada por ciudadanos y el Primer Ministro ha ofrecido un referéndum con un ultimátum para desalojar la plaza. Ya le han colmado la paciencia, dijo, como si los ciudadanos existieran para mantener su estado de ánimo. La cuerda está llegando a su punto de tensión más alto.

Pero Turquía no estaría en la antesala de una revuelta civil si su Gobierno hubiera respondido a las primeras protestas con mesas de diálogo. Se tuvo que sostener una resistencia implacable, incluso con pérdidas humanas, para arrancar al Primer Ministro algo muy sencillo, un referéndum sobre el destino del parque público.gases

La pregunta que se esparce desde el Parque Gezi hasta estremecer nuestro sentido común es qué tendrían que arrebatarnos en Monterrey para presentar una resistencia tan consistente como la turca. Aquí el sacrificio de los parques nos ha pasado desapercibido, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales también.

Quizá sea necesario preguntarnos qué no estamos dispuestos a perder, ¿cuál es el “irrenunciable” para la sociedad regiomontana?

terreno estadio monterrey la pastora

Los conflictos emanados de la defensa de espacios verdes frente a megaproyectos serán cada vez más comunes entre gobernados y gobernantes. Los regiomontanos tenemos dos posibilidades, o esperamos a que nos encuentren el botón de “basta” o evitamos llegar a ese escenario. Ése es el mensaje del Parque Gezi.

vestido rojoEl conflicto entre gobernado y gobernante parece insalvable. La relación se caracteriza por el choque, por una competencia escalonada y sin rumbo que resulta en tragedia cuando uno de los polos se radicaliza hasta justificar su violencia para apagar la voz oponente. Éste es el laberinto típico de las relaciones piramidales.

Una respuesta incipiente, pero acogida con éxito es la idea de las relaciones de red u horizontales, que resultan más efectivas para conseguir objetivos comunes. Se basan en compartir información y responsabilidad y, por lo general, el triunfo de unos no depende de la derrota de otros.

Por supuesto que esto no elimina el antagonismo orgánico y la tensión necesaria de toda democracia. No se trata de que todos terminemos pensando de la misma forma, sino de que se garantice un mínimo de equidad para discutir los asuntos públicos. Modelos como el de Gobierno Abierto o la Noocracia nos acercan a la comprensión del acuerdo.


La victoria es común o no es.

ximenaperedo@gmail.com

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