Los hijos de Pavlov

31 May

Pavlov-y-sus-experimentos-de-reflejo-condicionado-1Ayer amanecimos con el nuevo delito del “ciberbullying”, según el cual su hijo o usted mismo podría pagar con prisión la difamación que hicieran de algún tercero en medios electrónicos. No me la creo.

Aunque se confirma todos los días su fracaso, los Diputados y Diputadas locales siguen apostando al castigo, siguen creyendo que legislar es crear delitos. ¿A quién tenemos de Diputados, a los hijos de Pavlov?

Aunque el paradigma del control bajo amenaza de castigo ha demostrado su desgaste histórico, nuestros legisladores trasnochados siguen acariciando la zanahoria y el garrote. Están anclados en el pasado. Apuestan a que el fuego se combate con antorchas encendidas. Proponen soluciones barbáricas para controlar la barbarie.

La adición del Artículo 345 Bis al Código Penal del Estado de Nuevo León es apenas un botón de muestra de la incapacidad de nuestro Congreso para comprenderse actores de su tiempo. En el caso hay un exceso de negligencia y frivolidad que devienen en torpeza y crueldad.

En principio de cuentas se crea un delito con tan poca claridad -¿qué es deshonrar?- que atenta contra uno de los derechos humanos fundamentales, la libertad de expresión. Es tan torpe la redacción del artículo que en lugar de que la sociedad se sienta más segura, se genera lo contrario.

Pero además, bajo el paradigma del castigo es prácticamente imposible regular los ciberacosos. No existen Ministerios Públicos ni cárceles suficientes para atender todos los potenciales casos. También por ello la aproximación al problema tropieza. Su simplismo cancela el acceso a la justicia tanto para víctimas como para victimarios.

Lo invito a leer la “exposición de motivos” que justificó la adición de este artículo para que comprenda la dimensión del problema (el documento lo puede descargar aquí).

Para la Diputada panista Carolina Garza, promotora de esta ocurrencia, basta decir que existen “estudios e investigaciones”, aunque no los cita, y exponer sus opiniones sobre fenómenos sociales altamente complejos para mandar encarcelar de uno a dos años al supuesto hostigador, aunque se trate de un menor.

Es difícil de creer que los legisladores ignoren que los centros de “readaptación social” se han convertido en laboratorios del horror. Presumir que el sistema penitenciario estatal es el lugar idóneo para que los acosadores se rehabiliten no sólo es absurdo, sino irresponsable.

En febrero pasado, en entrevista para Dominio Radio, las Diputadas Rebeca Clouthier y la misma Carolina Garza expusieron su postura sobre la tipificación del ciberacoso. Si las escuchara en un café confundir, como lo hicieron, tecnología, redes sociales e internet me preocuparía, pero esto tiene muchas mayores consecuencias.

Porque sí, el ciberacoso existe y es una realidad dolorosa para muchas personas y es insoportable cuando este sufrimiento lo viven niños y niñas. Pero ¿será que el ciberacoso es un producto de la tecnología, como queda sugerido en la iniciativa, o será uno de los últimos eslabones de la violencia cultural que soportamos?, ¿será que el niño acosador es un criminal o será que es víctima y también merece ser tratado como tal?

Por supuesto que es necesaria la intervención de los legisladores en este tipo de situaciones, pero el uso del garrote nos remite exactamente a la fuente del problema, es decir, a la saña, la crueldad, el escarnio. Para responder a estos fenómenos existe otro tipo de respuestas legislativas como la persuasión por medio de educación, campañas de comunicación y promoción de nuevas prácticas de convivencia.

¿Por qué no fortalecer en los niños sus recursos emocionales para sobrellevar este tipo de acosos?, ¿por qué no formar en los adolescentes una capacidad de resiliencia que les ayude a superar estas crisis? Los legisladores bien podrían obligar por medio de la ley a que las escuelas emprendan campañas diseñadas por equipos interdisciplinarios para restarle poder a quien pretende humillarnos.

Destapar la libertad es siempre mucho más efectivo que el encierro.

ximenaperedo@gmail.com

Publicado el viernes 31 de Mayo de 2013 en el periódico EL NORTE, en Monterrey, N.L

 

Más información sobre éste y otros temas en Realidad Expuesta .

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