Volver a caminar

27 May

Un buen día usted y yo nos pusimos de pie por nuestra cuenta y, realizando un descomunal esfuerzo, dimos nuestro primer paso ¡sin ayuda! Ese día siendo apenas unos bebés empujamos una puerta hacia el derecho a la movilidad que luego encontraríamos tapiada. Aprendimos a aceptar como prudente guardar nuestros pies de la calle sin advertir lo que en realidad estábamos decidiendo.

Así nos olvidamos del placer de caminar. De hecho, andar a pie lo consideramos un verbo casi marginal. En la pirámide social regiomontana, el peatón, o más claramente “el sin auto”, ocupa el último escalón.

muerte peatonEn la Ciudad camina el que no tiene otro remedio sino poner en riesgo su vida. Sólo el año pasado se contabilizaron 794 atropellos, dos por día, en los cuales 37 regiomontanos perdieron la vida.

Cuando los Alcaldes muestran algún tipo de sensibilidad al respecto prometen más puentes peatonales sin comprender que estas infraestructuras son, precisamente, uno de los retratos del problema.

¿Por qué tenemos las personas que salirnos del camino del auto?, ¿por qué se privilegia un bien de consumo sobre el derecho a movernos con nuestra energía?

largo peatonMonterrey y la zona metropolitana, siendo la importante ciudad que es para el País, debería estar discutiendo las estrategias que nos salvarían del futuro nada halagüeño que nos espera ocupando el lugar número 18 en el ranking de ciudades más contaminadas del mundo (en partículas menores de 2.5 micras, las más nocivas). Una de las decisiones más lógicas sería, sencillamente, volver a caminar.

Volver caminable la Ciudad es mucho más barato que cualquiera de los disparatados megaproyectos que los Gobiernos imponen sin consultarnos. Pintar franjas cebradas en las esquinas de las calles, encender el alumbrado público, vigilar los límites de velocidad y rehabilitar banquetas parece muy poca cosa, pero con ello mejoraría exponencialmente nuestra experiencia de Ciudad y, lo más importante, se salvarían vidas.

Desde que a mediados del siglo pasado se obligó a las personas a caminar por las orillas de las calles para dar paso al automóvil se instaló una jerarquía ilógica. Regañar a los niños porque juegan en la calle y considerar injusto el pago por el uso de este espacio público, vía parquímetro, son tan sólo dos estampas de una ciudad que sacrifica su sentido común acelerando hacia ninguna parte.

Al mismo tiempo, tenemos a un Gobierno del Estado que, en las obras de reconstrucción posthuracán “Alex”, deja al último la infraestructura para peatones y ciclistas. Éste es el caso del “olvido” de la calzada peatonal en el “multimodal” Zaragoza-Zuazua. Estas omisiones evidencian la exclusión del peatón, quien tendría que ser considerado protagonista estratégico del Monterrey del futuro.

La calle es una construcción de acuerdos colectivos. Por lo tanto debemos estar conscientes de que así como entre todos volvimos peligrosas nuestras calles, también podemos recuperarlas. Pero ¿cómo hacerlo? ¿A quién le toca comenzar? A todos. De hecho, vamos tan tarde que si no comenzamos paralelamente sociedad y Gobierno no llegaremos muy lejos.

peaton de pieSi usted no está lo suficientemente convencido de que se le garantice su derecho a caminar me atrevo a poner algunas preguntas sobre su mesa: ¿qué sucederá con la suerte de los usuarios del transporte público -hoy rehenes en una negociación política entre Gobierno y transportistas- que ya no puedan solventar sus viajes?, ¿cuántos de ellos están siendo condenados a ser atropellados? ¿Ha pensado qué va a ser de usted el día en que ya no pueda manejar o le sea imposible subirse a los camiones? ¿Está dispuesto a quedarse encerrado en casa los últimos años de su vida viendo la programación de Multimedios?

Para que los municipios y el Gobierno del Estado comprendan que volver caminable la Ciudad es una oportunidad de derrama económica, de sostenibilidad ambiental, de procuración de seguridad y una estrategia de salud pública (tenemos el primer lugar nacional en obesidad infantil, lo cual es más triste que vergonzoso) tendríamos que exhibir estos beneficios. Es decir, salir a caminar.

Quien hoy comprenda la importancia de reconquistar el derecho de caminar está saliendo de la Ciudad atrasada, obesa y peligrosa por su propio pie.

ximenaperedo@gmail.com

Columna publicada el 24 de Mayo de 2013 por el periódico El Norte, de Monterrey, N.L

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