Llenas de gracia

10 May

diosas_2Hay dos formas de vivir la vida, dijo Albert Einstein, una es creer que no existen los milagros, la otra es creer que todo es un milagro. Ambas son correctas.

Tener hijos puede llevarnos al asombro perpetuo o puede pasarnos desapercibido. No hay nada más ordinario que quedar embarazada y, al mismo tiempo, no existe un fenómeno más prodigioso. Formar en el vientre a otro ser es un gesto de inconmensurable generosidad de la naturaleza hacia las mujeres, aunque puede verse como si nada.

La maternidad es uno de esos grandes temas que nos cruzan a todos. Se ha entendido de formas radicalmente distintas a través de la historia. Durante miles de años no hubo dios, sino diosa. La mujer encinta representaba no sólo la puerta sagrada para que un nuevo ser existiera, sino que su fertilidad recordaba a la tierra, que convierte las semillas en frutos. Luego estos misterios se poblaron de palabras y de explicaciones.

En las últimas décadas, y creo que en paralelo con la implementación de políticas neoliberales, se comenzó a expandir la falsa idea de creer que el embarazo y la crianza eran actividades poco o nada productivas y, por lo tanto, dedicarles tiempo era muy poca cosa. Parir, amamantar y criar a los hijos comenzaron a señalarse como rasgos cuasisalvajes que, por supuesto, había que evitar.

Las mujeres entonces dejaron de parir, aunque no de ser madres. La experiencia “milagrosa” les fue enajenada por una industria ávida de sacar ventaja de la falta de información y del miedo.

Monterrey, la capital mundial de las cesáreas, prácticamente conoce los partos naturales por accidente. Siete de cada 10 mujeres atendidas en hospital público “elige” una cesárea, frente a casi 9 de cada 10 en nosocomios privados.

act-of-revelation-bobo-rajacicLas mamás mexicanas tampoco dan de mamar. Sólo 14.5 por ciento de los bebés mexicanos son alimentados en sus primeros seis meses de vida por su madre. El 56 por ciento de las mujeres abandona la lactancia materna o la combina con otros líquidos a los tres días de nacido su bebé.

La industria de la leche “de fórmula” se beneficia de las condiciones adversas que enfrentan las mamás para amamantar, desde mitos como que “tu leche está aguada”, hasta la imposibilidad de trabajar y lactar.

Este asalto industrial a la maternidad está cambiando su significado. Las mamás somos hijas de nuestro tiempo y nuestro ejercicio maternal se modifica con las circunstancias. Quizá hoy, 10 de mayo, sea positivo recordar que la maternidad es una construcción cultural y, por lo tanto, dinámica. Somos responsables de sus futuros significados, por ello es importante que compartamos nuestros aprendizajes de madres. Y juntos hablemos de nuestra experiencia de ser hijos.

En este espíritu de compartir yo deseo invitar a las futuras madres a que no se pierdan de sus partos. Parir es unaparto experiencia de esfuerzo única, que nos traspasa como un relámpago y nos rebautiza. Algo de nosotras muere en la labor de parto, pero renace con el primer llanto de nuestro bebé.

No creo que sea justo comprenderlo como un dolor ocioso, que puede evitarse; en mi opinión el parto es un viaje personal extraordinario hacia donde nadie más irá.

M 83La leche materna es un líquido vivo. Sus imitaciones en polvo palidecen frente a sus valores nutricionales y, sin embargo, ésta no es su mayor ventaja. Tampoco lo es su practicidad ni el ahorro económico que representa. Dar de mamar es conectarse con el ritmo del bebé, es oler el perfume de su cabeza, es contemplar su crecimiento en la penumbra de la madrugada.

Comprendo que para las mujeres que trabajan fuera de casa amamantar cada vez es más complicado -así de antisociales hemos construido nuestros marcos legales-, pero la mejor forma de lograr que esto cambie es advertirlo como un derecho que se nos debe respetar a las madres y a los bebés.

La maternidad es un viaje extraordinario, aunque no siempre sea placentero, ni deseable. Yo felicito a todas las mujeres que han llevado en su vientre la historia de la humanidad: llenas de gracia.

ximenaperedo@gmail.com

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2 comentarios to “Llenas de gracia”

  1. Don Cuco mayo 22, 2013 a 1:53 am #

    Tocaste un tema tabú en las sociedades modernas. cada día menos mujeres se someten al parto natural con su labor de parto. Mi mujer me dio 3 hijos con parto natural. El primero Juan Enrique, la tuvo en labor de parto 8 horas. Erika y Karen fueron mas piadosas. Te estoy hablando de los años 80´s. en el nuevo milenio la juzgarían loca por someterse a esas torturas.

    Gracias a Dios mi nuera (esposa de Juan Enrique) habla de un parto natural para fines del verano en que me hará abuelo por primera vez.

    • Karla julio 4, 2013 a 4:14 am #

      “Cada día menos mujeres se someten al parto natural con su labor de parto.”

      Mi duda es: Si la finalidad del parto es tener un hijo, cuando ya se tiene entre las manos, ¿qué importancia tiene el método empleado?

      Joder.

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