Ser freelancer

3 May

trabajo-freelanceEl trabajo ha sido una de las más importantes preocupaciones del ser humano en los últimos 200 años. La voluntad para transformar la naturaleza, la destreza para construir bienes, la astucia para acomodarlos en el mercado dotó de sentido nuestra vida. Muy poco se advirtió sobre las consecuencias negativas de identificarnos tanto con nuestro empleo. Así perdimos nuestro derecho al ocio, a la recreación y al trabajo por placer.

La generación de menores de 35 años se pregunta si es feliz con lo que hace. Es una pregunta que no cabía en la reflexión de generaciones anteriores que relacionaban la felicidad a la disciplina y al honor de trabajar. Pero los posmodernos que no conocen más que de crisis económicas se preguntan, de pie en la fila del desempleo u ofreciendo tarjetas de crédito por teléfono, si vale la pena “perder la vida para ganar la vida”.

La pregunta no es ociosa. Hemos visto cómo el ser humano dilapida sus horas de vida encerrado, haciendo cuentas, limpiando cocinas. Las horas de trabajo se extienden, el estrés se incrementa. Quedarse sin trabajo en este momento representa lo que al cavernícola significaba caer del árbol hacia las fauces de la bestia. Estas condiciones dieron pie al nacimiento de un nuevo tipo de trabajador que se autoemplea: el “freelancer”.
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En México, 10.5 millones de personas trabajan por su cuenta, mientras que el IMSS reporta un total de 15 millones de afiliados.

El trabajador independiente es una tendencia al alza no sólo porque escapa así del desempleo, o porque en principio mejora sus condiciones de trabajo, sino porque las empresas están encontrando atractivo emplear “freelancers” para reducir algunos de sus gastos operativos.

freelanceSin embargo, este fenómeno no ha merecido la atención ni de los gobiernos ni de la opinión pública. Si estuviéramos en presencia de un Estado comprometido con garantizar la seguridad y la vida a sus ciudadanos, tendríamos un debate público sobre la importancia de que el trabajo no sólo sea intercambiado por dinero, sino que, además, sea un vehículo de desarrollo y realización personal.

En un principio “freelancear” parecía la mejor solución ante empleos cada vez menos atractivos. Se trataba de quedarse en casa o de viajar, de manejar los horarios con entera libertad; podría uno permanecer en pijama mientras enviara a tiempo su trabajo.

Sin embargo, estas ventajas comienzan a verse pequeñas frente a la desprotección que en México existe hacia esta gran comunidad de trabajadores independientes.

Muchas compañías se abocan a fortalecer su marca, aparentar una vocación y atraer clientes, pero emplean a un tercero para hacer “el trabajo”. El “freelancer”, sea éste arquitecto, diseñador, financiero, compite contra enormes corporaciones desde la soledad de su escritorio. No es fácil cobrar sus servicios. La ferocidad del mercado lo obliga a abaratar su trabajo y a desenvainar la espada contra deudores. Por si fuera poco, debe llevar la administración de su “jale” y buscar nuevos clientes. Es decir, una sola persona hace la chamba de un equipo.

El “freelancer” es un fenómeno paradójico, pues nace huyendo del lado más oscuro del neoliberalismo, pero en este intento ha mudado a su propia casa, a su habitación, la jaula que creyó dejar atrás.

Hoy en día una sola persona enfrenta las inercias del sistema capitalista. Esta nueva posición para observar al sistema, aunado a la pregunta existencial de si vale la pena vivir para trabajar podría generar nuevas alternativas para sobrevivir en el mercado sin sacrificar calidad de vida. Éste es el desafío último del trabajador del siglo 21.

Mientras en la discusión política se sigan omitiendo las evidentes causas del desajuste económico que nos está acarreando a la crisis: es decir, la acumulación sin límites, la concentración de capital, la explotación irracional de los recursos naturales, seguiremos siendo usados como piezas intercambiables de producción. Procuremos pues una discusión pública que obligue a atender lo que nos importa.

ximenaperedo@gmail.com
Publicado en el periódico El Norte el 3 de Mayo de 2013 en Monterrey,   México

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4 comentarios to “Ser freelancer”

  1. Tere Garza mayo 3, 2013 a 11:53 pm #

    En las dos últimas columnas, has puesto el dedo en una llaga muy profunda que en pocos años se ha hecho. Creo que los dos temas están relacionados, si consideramos que muchos de esos trabajadores -profesionistas o técnicos- son papás y/o mamás que tienen que dejar el valioso tiempo para cuidar y acompañar en el crecimiento a sus hijos para buscar frenéticamente cómo aumentar sus ingresos. Me dejó pensando mucho el anterior comentario sobre los niños del “progreso”, pensando cosas que ya me he planteado muchas veces al ver a las mamás jóvenes que tengo cerca hacerse garras para estirar el tiempo; al ver cómo los niñitos se suben -no les queda de otra- al loco carrusel de la vida moderna, privándose de tardes placenteras en casa, de vacaciones “flojeando” a gusto en su cama hasta tarde, de paseos en el parque y otros privilegios que mis hijos pudieron tener gracias a que yo “no trabajaba”. Ahora con eso de los trabajos libres, que más bien son “libres a fuerza” pues también a muchos jóvenes no les queda de otra que bailar al son que les toca esta tremenda era que mal vivimos. Me pregunto ¿en qué momento caímos en este desquiciado juego de tener y tener, de competir por cosas absurdas, de querer trabajar hasta caer rendidos? Me temo que vamos a tener que tocar fondo para darnos cuenta de que lo que se ha dejado ha sido mucho más valioso que lo que ahora se persigue…. Saludos. Tere Garza V.

    • ximenaperedo mayo 4, 2013 a 7:24 pm #

      Afortunada, Tere, porque tuviste oportunidad de ver crecer a tus hijos sin prisa. Me hiciste pensar en cómo de una generación a otra se volvió un poco vergonzoso dedicarse al hogar, o quedarse en casa a cuidar a los hijos. Era como muy poca cosa. Así nos lo hicieron pensar. Se puso de moda trabajar fuera de casa. Aunque también la situación económica obligó a la mayoría. Total que la mujer por gusto o necesidad o ambas sacrificó la contemplación y el ocio. Y ya no hay vuelta atrás. Es decir, no se trata de regresar a lo que fue, sino de crear nuevas dinámicas familiares que nos hagan felices siendo lo que somos. ¡No es poca cosa! Un abrazo y gracias por compartir.

  2. Ædrián Lozano (@EdrianLozano) mayo 6, 2013 a 5:21 pm #

    Me ganaste la reflexión… de muy buena forma. Tengo tiempo queriendo escribir al respecto, pero la búsqueda de clientes no me deja. Curioso el origen que a mi me empujara a estas reflexiones que compartes, en mi caso tuvo mucho que ver el no quererme adherir a los movimientos en contra de reformas laborales, magisteriales y otras que mucho tenían que ver con perpetuar (o pretender que así será) un sistema que ya no funciona, las pensiones, las prestaciones, el seguro social del Estado… pienso, ¿para qué exigir los derechos de los trabajadores a los que yo no aspiro ni por asomo? ¿si se logran hacer valer esos derecho, van a permanecer así? ¿Son para todos? Mejor que las cosas caigan por su propio peso.

    Y con lo de los hijos, los tiempos, la familia, creo que estamos frente a la oportunidad de que ya no sea menester femenino, porque así leo mucho el reclamo, a que la mujer no debió salir de su rol de hogar ni delegar tanto el cuidado de los hijos pero, ahora que lo ha hecho, por qué no pensar en que tanto el hombre como la mujer nos volquemos de vuelta a esas labores y las podamos compartir.

  3. Don Cuco mayo 18, 2013 a 5:06 pm #

    La cuestión de los trabajadores por su cuenta (frelancers para usar el mismo término) tiene muchas complejidades. En lo personal fui asalariado muchos años (casi 20) y si tienes suficientes virtudes desaprovechadas te entra la curiosidad de usarlas para tu propio beneficio, ¿como? trabajando por tu cuenta.

    El momento del salto es el crítico. Muchas gentes alardean que incluso vendiendo tacos en la esquina ganarían más que trabajando para esa bola de %$·&··”. y cuando entras a la realidad de la vida en la calle es cuando te das cuenta que los recibos llegan cada mes y tu familia come 3 veces al día.

    ¿A donde quiero llegar? una vez que caíste en la trampa es donde los empresarios sin escrúpulos se aprovechan y te ofrecen trabajo “por honorarios y sin ninguna prestación”.
    Te enganchan diciéndote que el horario es flexible y que podrás trabajar también para otros, a la hora de la verdad te das cuanta que eso no es posible y terminas trabajando más y ganando menos y aparte sin seguro médico ni fondo de retiro o vivienda.

    En 20 años de trabajar por mi cuenta he tratado de no ser orquesta de un solo hombre. El esquema que uso implica trabajar en equipo con otros freelancers para realizar labores que no domino y ellos usan mis habilidades en los mismos términos. En pocas palabras una empresa informal con la base de “Todos ganan”

    Para la protección patrimonial y la cobertura médica existen muchos esquemas es cuestión de investigar.

    Saludos y felicidades por este Blog tan bien escrito

    Refugio Arriozola (Don Cuco)
    rarriozola@hotmail.com; refugio.arriozola@gmail.com
    http://doncuco.wordpress.com

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