Mis días con la cachorra

26 Mar

la foto(5)No es que no la sienta mi hija pero en estos días prefiero verla como un bebé humano, un ser dotado de la información que nunca compartimos con palabras porque cuando aprendemos a hablar ya lo hemos olvidado todo. Por eso gozo tanto ver a una cachorra en mi hija de dos meses. Me gusta observarla como lo que es: un ser íntegro de naturaleza, desprovisto de cualquier carga cultural. Y aunque esta intención parece difícil, intentarlo me hace contemplar distinto su crianza.

Se que algún día dejará de ser esta cachorrita que gruñe, patalea, llora porque no entiende, quiere que la carguemos en brazos para sentir nuestro calor. En unos meses podrá decir que tiene hambre, pero por lo pronto grita para exigir su leche. Hoy duerme cuando tiene que hacerlo, y duerme mejor junto a nosotros. Mañana quizá será necesario convencerla. Respira aceleradamente como un lobezno. Habla en su propio lenguaje. Dice palabras muy tiernas que comunican a un nivel desconocido. No tiene control sobre sus movimientos. Su comodidad depende absolutamente de nosotros, sus cuidadores. Elisa todavía no puede buscar una posición cómoda para dormir, no puede ponerse de ladito, ni voltearse. Necesita que adivinemos cómo estaría mejor. Después será distinto, ella se procurará el confort y construirá de forma más complejas sus deseos.

Mi cachorra sueña. No sé qué encuentra allá adentro, en su memoria, pero la escucho agitarse y a veces la veo sonreír mientras duerme. ¿Qué sueñan los cachorros? ¿Con qué soñaba yo cuando tenía dos meses? ¿Qué escenarios se revisitan? ¿Qué sensaciones oníricas construye nuestra memoria?

la foto(6)Mientras escribo estas líneas, por cierto, mi cachorra duerme sobre mi regazo. Escucho su respiración y veo su rostro plácido y sus regordetes dedos relajados. Entonces la veo como si fuera la primera vez. Es mi hija. No sólo es una bebé humana con la que comparto mi vida, tengo la fortuna de que esta pequeña es mi cría. Yo soy su mamá humana. Olfateo su cabeza y me lleno del perfume más exquisito. Soy la madre de esta cachorra al verla comer de mi cuerpo. Sus mejillas chorreadas de leche dulce me contagian una tranquilidad que antes no conocía. No es parecido a sentir el deber cumplido; es una sensación mucho más abrasadora, de gozo y agradecimiento. Le agradezco el recuerdo de lo soy, de lo que somos todos los humanos. Elisa ha llegado desde “la cueva de los sueños olvidados” ha recordarme una hermosa historia. La historia que me une a ella. La historia que me une a su padre. La historia que me une contigo, que lees estas líneas.

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9 comentarios to “Mis días con la cachorra”

  1. Angel Sendic Tovalin Castillo marzo 26, 2013 a 3:06 pm #

    hermosas

  2. Alfonso Teja-Cunningham marzo 26, 2013 a 4:04 pm #

    ¡Qué privilegio!¡Para todos!…

    • ximenaperedo marzo 26, 2013 a 6:24 pm #

      Gracias por estar cerca, Alfonso.

  3. Graciela marzo 26, 2013 a 4:24 pm #

    Vengan, por mucho, más gratos momentos con tu cachorra, Ximena. Saludos, desde este semidesierto que bien conoces.

  4. Patto Leer marzo 26, 2013 a 4:25 pm #

    Ximena, te felicito, mi nombre es Patricia, mejor conocida como Patto, y me identifico contigo porque tengo una pequeña de tres meses, que he visto crecer y cambiar diariamente, mi hija fué el resultado de una relación con un señor Patata, y es por eso que mi hija se llama Patatita, que es una combinación entre Patto y Patata. Tuve un embarazo bellísimo, en el que no tuve ni una sola complicación, ni nauseas, ni vómitos, ni hemorroides, ni alta presión, ni pies hinchados, ni ganas de tejer. Tuve un hermosísimo parto natural, en agua y sin anestesia, tuve la bondad de sentir absolutamente todo el proceso de mi patatita viniendo al mundo, ella nació oliéndome, buscando mi pezón, yo gritaba extasiada, y la asusté. Ahora cada que la veo, y observo con detenimiento sus pequeñas lineas dibujadas por sus venas; estoy impresionada al saber que mi cuerpo fué capaz de formar cada poro de su piel, cada folículo de pelo, cada célula…. Es un momento único, invaluable, impresionante, cada que me observa ella cuando mama. Mi hija se retuerce, y se jala las greñas, y grita cuando tiene hambre, y cómo explicar el sentido de paz que le otorga el saber que su mamá está cerca, ahí, para tocarla, alimentarla y darle amor… Estoy en shock. Pero lo recomiendo muchísimo. Te felicito, tu cachorrita se ve feliz. Y Tu tambien. Soy tu fan.

    • ximenaperedo marzo 26, 2013 a 6:02 pm #

      Ay, Patto, sin conocernos somos hermanas desde hace tanto tiempo… gracias por abrir también tus ventanas. Es hermoso lo que nos dejas ver. Un abrazo grande.

  5. Tu super fan la comadre Angelica abril 22, 2013 a 7:37 pm #

    Ay Peredo! desde hace tantos años que quiero ser como tú! y vivir todo así tan intensamente! te quiero, hermosa, y ahora más a través de Elisa y con ella y a ella… cuándo podremos abrazarnos las 5?

  6. Pablo Pineda febrero 15, 2015 a 4:46 pm #

    Hola Ximena,
    Desde el cafe del Cielo, hasta tu ultimo texto Luz , luz y mas luz, ahora hecha carne, una parte de ti, sin duda una expresion sumaria de vivo amor. Que dicha saberte madre, saberte libre , saberte tu.
    Te recuerdo aun, te recuerdo siempre.

    • ximenaperedo febrero 15, 2015 a 6:11 pm #

      Mi queridísimo Pablo Pineda. Hado padrino. Yo también te recuerdo con enorme agradecimiento a no qué fuerza, o qué accidente, por el privielgio de haberte conocido.

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