Vaticano a juicio

22 Mar

Aunque en mi lectura el “nuevo” discurso y la imagen del Papa Francisco son estrategias de branding para detener el desprestigio de la Iglesia católica, celebro que su “entronización” haya colado en la agenda pública un par de temas espirituales.

La política arrasa siempre con los titulares recetándonos una dosis de indignación y desespero. Las otras realidades, las que nos alimentan el ánimo, pasan desapercibidas en la arena pública, como si no fueran de importancia colectiva.

El Vaticano es una entidad política, por lo tanto, y desde siempre, ha jugado con los dados del poder. A contracorriente resisten consagrados o fieles cuyo compromiso y afecto con su comunidad mantienen su fe, pero, según observo, el grueso de seguidores sigue defendiendo que El Vaticano y todas las decisiones que de éste emanen son mandato divino. No se percatan del poder ni del dinero que se mueve detrás del escenario. No advierten las actitudes corporativas en el mercado de la fe.

La Iglesia católica siempre ha querido extender su número de fieles. En ello se ha obsesionado. Pero parece que olvidamos la historia cuando creemos que ahora los discursos, las cuentas de Twitter, la caricia al paralítico, el saludo al ciego, los mensajes televisivos, no tienen intenciones colonizadoras.

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Dice el filósofo francés André Comte-Sponville, ateo confeso, que el siglo 21 tendrá que ser fiel o no será. Se refiere a una fidelidad a los valores espirituales, pero se muestra escéptico frente a las religiones. Y es que las religiones occidentales se han extraviado en su propia mitología. Se volvieron cómplices del capitalismo salvaje y del autoritarismo político, es decir, defensores de la miseria y el sufrimiento humano.

Por ello, el discurso del nuevo CEO de la Iglesia católica sólo me ha servido para constatar la larga ausencia de una discusión pública de lo trascendente. Qué falta nos hace un espacio silencioso, para el pensamiento crítico, que recupere las grandes preguntas que nos hermanan.

Sería maravilloso que Francisco nos ofreciera consuelo para, al menos, marchar felices hacia nuestro irremediable exterminio, pero me parece que será incapaz de poner en riesgo las relaciones políticas del Vaticano con sus cómplices. Basta ver que los dueños del poder económico y político, usurpadores y saqueadores en lo general, ocupaban las primeras filas en el espectacular evento de su entronización.
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La Iglesia católica jerarquizada está suficientemente comprometida con el poder que legitima las relaciones de opresión y explotación en el mundo. “Hay que tener respeto por todas las criaturas y por el entorno en el que vivimos”, dijo el nuevo Papa al recibir su anillo pastoral, pero no puedo evitar preguntarme si su retórica quiere contentarnos -qué bonitas palabras- o pretende ponernos de pie.

Supongo que la impunidad con que el Estado vaticano comete crímenes por todo el territorio mundial tiene un precio: el silencio frente a nuestro sufrimiento. No me refiero al sufrimiento tradicional que de manera protocolaria existe en todos los sermones. Me refiero al sufrimiento posmoderno de quien ya no tiene tiempo para vivir, de quien no puede plantearse un futuro, de quien se prepara perpetuamente para una felicidad que nunca llega.

yacasiNo se cuáles son las intenciones pastorales de Francisco, si es un hombre sincero o más bien es un estratega que busca mejorar los números de la Iglesia católica, esa duda me parece interesante como para que la desarrollen los católicos.

Sin embargo, deseo que sea un actor espiritual de su tiempo. Que advierta la urgencia de hablar de los nuevos descubrimientos de la física cuántica, que señale la belleza de los océanos y sepa valorar la complejidad de lo humano.

Lo que exijo, y creo tener derecho a hacerlo, es que detenga la propaganda homofóbica, obedezca las leyes y respete a los tribunales civiles y que, de una vez por todas, no utilice su poder religioso para legitimar conductas antisociales de gobiernos y empresas trasnacionales a cambio de protección. Eso nos lastima a todos, no sólo a los católicos.
Sin esto, El Vaticano seguirá jugando a la impostura religiosa.

ximenaperedo@gmail.com

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2 comentarios to “Vaticano a juicio”

  1. Peñasco Digital marzo 22, 2013 a 6:34 pm #

    Ximena: ¿me das permiso de reproducir tu columna en los portales de Peninsular Digital, Peñasco Digital, Tijuana Digital etcétera?

    • ximenaperedo marzo 22, 2013 a 7:31 pm #

      Claro!

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