El recuerdo que seremos

11 Ene

Más pronto de lo que nos gustaría creer nos convertiremos en recuerdo. En el futuro nos conocerán por la Ciudad que hemos construido. Temo que cuando eso suceda el cascajo nos retrate como un pueblo resignado, consumido por su indignación pasiva. Los monumentales centros comerciales, los laberínticos pasos a desnivel y la ausencia de parques hablarán de lo que fuimos.

Ayer nos enteramos de lo insólito. Después de talar 100 árboles para construirles un museo a las estrellas del beisbol nacional, el Parque Fundidora anunció la remoción de otros 61 árboles para la construcción de otro estacionamiento. El director del parque, Francisco Morales Purón, trató de matizar la infamia confesando disparatadamente que se trataba de un “estacionamiento ecológico”.

Los estacionamientos ecológicos no existen. Habrá que advertirle al Sr. Morales Purón que está asumiendo el vergonzante papel de vendedor en el mercado de “mentiras cómodas”. Pueden existir estacionamientos que reduzcan el impacto negativo al medio ambiente, pero el término que usó es tan contradictorio como lo es sacrificar árboles de un parque público para acomodar carros.

Hace dos años y medio pedí una cita al Sr. Morales Purón. ¿De dónde viene?, es la pregunta con la cual las secretarias intentar filtrar las “apretadas” agendas de los funcionarios públicos. “Soy usuaria del parque”, contesté ante el par de cejas arqueadas. Tuve mi cita días después. Llegué con una lista de peticiones muy concretas y con el mejor de los ánimos para coadyuvar en la mejora del parque que tanto quiero.

La escena se reinterpretó; el funcionario fingió indignarse con su equipo de trabajo mientras yo enumeraba mis quejas, que resumo: los guardias del parque se distinguen por hostigar a usuarios. Si son adolescentes o tienen “finta de cholos” los guardias les abren la mochila y les confiscan objetos. Los bebederos no funcionan (aunque las máquinas de Coca-Cola abundan) y, en general, el espacio público pierde siempre ante la ferocidad privatizadora. Aquí un link a la carta que entonces le llevé.

Morales Purón se quejó amargamente por las finanzas del parque -que él mismo ha terminado de hundir- y, como suelen hacer los funcionarios negligentes, intentó caerme bien. Me felicitó por el compromiso que mostraba con el parque, se mostró agradecido con mi gesto y prometió organizar reuniones abiertas con usuarios del parque para recoger otras inquietudes.

Salí de la cita con la incómoda sensación de haber estado en una representación teatral, pero ¿cómo negarlo?, siempre conservo la esperanza de estar frente al funcionario excepcional. Aunque, evidentemente, no lo estuve.

No me consuelo creyendo que el Sr. Morales Purón es el origen del problema, él apenas es un eslabón menor en la larga cadena de negligencia y corrupción. Sin embargo, al conducirse como gestor de inversiones privadas se presenta como otro impostor más en la función pública. La desgracia que lo distingue es que está desapareciendo nuestro patrimonio natural, lo cual es todavía más grave que robar nuestro dinero.

Habiendo intentado la vía más civilizada, que es el diálogo, no me queda mucho más que esta indignación abrasadora. ¿Qué hago con ella?, ¿qué hacemos por nuestro parque? Quizá nuestra reacción ante el reciente exterminio de 100 árboles fue tan timorata que ahora el director no tiene empacho en anunciar el sacrificio de otros 61 árboles más. ¿Podríamos evitar esta insensatez?

Ante la poderosa inercia del saqueo no basta tener la razón ni saberla plantear. Es decir, aunque sirve de mucho que compartamos nuestra indignación con los más cercanos, eso no cancelará la decisión de convertir al parque en el estacionamiento de los negocios que alberga. Pero si todos los indignados, que cada vez somos más, nos salimos de nuestra comodidad para manifestar nuestro rechazo quizá podríamos salvar este recuerdo.

Estamos construyendo el recuerdo que seremos, que baste esta certeza para cuidar los últimos jardines.

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Una respuesta to “El recuerdo que seremos”

  1. Enrique enero 30, 2013 a 11:56 pm #

    Piden suspensión de obras en Fundidora

    Los Diputados exigieron al Gobernador, mediante un escrito, detener la construcción de estacionamientos y el museo de besibol en el Parque Fundidora.
    Foto: Gerardo Esqueda

    Abraham Vázquez

    Monterrey, México (30 enero 2013).- Diputados locales acudieron hoy al Palacio de Gobierno para entregar una petición al Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, a través de la cual solicitan que paren las obras de construcción de un nuevo museo y su estacionamiento adjunto en el Parque Fundidora.

    “Le estamos pidiendo (al Gobernador) que suspenda las obras, porque la vocación del Parque Fundidora es otra, tiene su objetivo detener el medio ambiente”, dijo el diputado panista Francisco Treviño, presidente de la comisión de medio ambiente del Congreso.

    Acompañados de representantes de organizaciones ambientalistas como Reforestación Civil, ciudadanas, como Evolución Mexicana y de urbanismo, los diputados señalaron que el área donde se construirá el nuevo estadio era un área arbolada que se afectó.

    “Le queremos pedir al Gobernador que salga y explique a la ciudadanía por qué está haciendo esto, por qué está permitiendo que la gente del Parque Fundidora esté quitando el arbolado y, vamos, haciendo estas obras que van en contra del decreto por el cual se expidió el parque”, dijo Treviño.

    Junto con Treviño, también acudieron los panistas Fernando Elizondo y Jesús Cedillo, y el perredista Eduardo Arguijo.

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