Una joyita recién descubierta…

4 Ene

Javier Orellana Cota (1959-2006) fue un articulista de lujo aunque, por desgracia, sus comentarios se encuentran diseminados en varios periódicos y hasta ahora no han sido reunidos.  En Internet se encuentra muy poca de su producción, pero el día de hoy nos encontramos esta columna cuya vigencia es demoledora. Debo agregar que me conmueve especialmente encontrar este tipo de documentos porque ahora forman parte de mi historia familiar pues el autor terminó siendo mi suegro …

El artículo que se anexa se publicó el día jueves 29 de diciembre de 2005 en el periódico abc de Monterrey, Nuevo León, México y forma parte de un ensayo sobre sociología urbana titulado “La movilidad urbana: el caso Monterrey”.

Los interese$ en el transporte

Por Javier Orellana Cota

abuelo sonrienteEn la ciudad conurbada de Monterrey, N.L., México, donde actualmente habitamos más de 3 millones y medio de personas, el transporte urbano ha sido un problema histórico y actualmente es uno de los principales con implicaciones políticas de primer orden.

Desde hace más de 50 años el crecimiento y evolución del transporte ha sido anárquico y obedecido a los intereses mezquinos de dos o tres empresarios y a la dinámica perversa del poder político. La miseria económica permitió que un grupo de golpeadores profesionales crearan y se apoderaran de organizaciones sociales que acabaron prestando el servicio del transporte sin importarles la misión y vocación original del sentido social del transporte público.

Es importante hacer un pequeño alto en la narración y también reconocer que existieron y existen (son garbanzos de a libra) verdaderos empresarios cuentan con una responsabilidad social y que tienen claro la delicada misión de su actividad. También hubo y hay (muy pocos) líderes sindicales que ven en el transporte una oportunidad de desarrollo humano digno y que se encuentran comprometidos con las mejores causas de los trabajadores y por ende de la sociedad entera.

Paralelo a estos grupos sociales existen lo que llamo los achichincles del transporte que son todos aquellos, educados en la cultura de ser enanos y doblegarse ante cualquier tipo de interés, y son los que operan el pésimo transporte que tenemos y han hecho un daño social quizá irreversible.

javier y nacho
En las empresas transportistas los achichincles son los gerentes, o los segundones, a quienes no les interesa el futuro del negocio, sólo lo quieren explotar y sueñan con algún día tener un camión o una “pequeña” ruta; también son los familiares “convenientes” que no tienen escrúpulos e imponen sus criterios, ellos piensan en como engrosar su chequera personal y san se acabo.

En los sindicatos, son los “lideres”, los delegados, quién a punta de pistola comandan a porros y luchan por sus “conquistas”, ellos viven por la cuota semanal y su mundo es la corrupción.

Pero en el ámbito público también hay achichincles, son los políticos, venidos a menos, (por cierto duran mucho en esos puestos) que se ocupan del transporte pensando en sacar una tajada, tener el respaldo de los sindicatos, y quizá, por qué no, “si el voto los favorece”, ser diputados o alcaldes, lo importante es estar en el “ajo”. Estos son nocivos en grado mortal, no se dan cuenta y cometen tonterías que afectan a millones de usuarios, no les importa que mueran ciudadanos por el pésimo servicio y miles terminen lisiados.

Hacen “negocios” pensando en “chips”, en el control y, en meter “nuevos sistemas inteligentes de cobro”, donde un gran grupo empresarial está detrás y ha ofrecido millones de pesos, (esa denuncia la haremos en su momento).

Son los burócratas del transporte. Ellos “meten las cuatros”, aconsejados por los “sabios camioneros” y terminan siendo el papel de baño de los “empresarios” del transporte, son quienes “pagan el pato”, a veces, pues otras veces terminan “logrando su sueño” (en el transporte no hay cuentos de hadas, más bien de policías y de muchos ladrones). Estos grupos tienen una visión social del transporte anacrónica. Pero de eso hablaremos en otro momento.
Espero que tod@s tengan un feliz año 2006 y les deseo, incluso a los “indeseables camioneros y políticos que los acompañan”, que tengan salud, paz, armonía, felicidad, amor y que estas palabras se conviertan en hechos y tod@s hagamos algo para lograrlas, no importa el tamaño y lo imposible de la utopía.

alianza usuarios

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