Punto ciego

4 Ene

Hay perspectivas que escapan a nuestra capacidad ocular. Esto lo aprendemos con las primeras lecciones de manejo y lo confirmamos la primera vez que, por accidente, le cerramos el paso a un auto. Con el corazón a todo galope juramos una y otra vez “¡no lo vi!” y es verdad. Así aprendemos a cercioramos de que aparezca en nuestro campo visual todo lo que existe y no sólo lo que vemos. Me parece que quienes condenan tan enérgicamente el impuesto a la tenencia vehicular están dejando de ver un punto.

no-a-la-tenecia-nl-panEl mismo debate llega puntual con la entrada del nuevo año. Sin embargo, no había participado en la discusión porque me encontraba vacilante, no tenía una opinión ni a favor ni en contra. Cada año comprendía mejor la indignación de los detractores del impuesto, pero también, cada año, fui comprendiendo la urgencia de la redistribución de la riqueza en México, en donde el 10 por ciento de la población atesora el 90 por ciento de la riqueza generada (datos del 2011 de la OCDE).

El investigador social Richard Wilkinson comprobó cruzando información que los países más desiguales, como México y Estados Unidos, presentan mayores índices de asesinatos, obesidad, embarazos en adolescentes, adicciones, mortalidad infantil, hacinamiento en cárceles, entre otros. Es decir, la desigualdad social no es un problema de los pobres. Cuando la brecha entre los más ricos y los más pobres se ensancha, los problemas públicos empeoran.

Por lo tanto, es importante redistribuir la riqueza que entre todos generamos. Esto podría hacerse voluntariamente si los patrones o CEOs, por ejemplo, redujeran la distancia entre su sueldo y el del obrero peor pagado. Como eso no ocurre todos los días, el Estado tiene que crear políticas de redistribución. Ésa es la misión de los impuestos directos, como el de la tenencia a los autos nuevos -no austeros- y de lujo.

Esto que en México nos parece una imposición es plenamente aceptado por sociedades en las que el Estado es el efectivo garante de derechos como la salud, el transporte y la educación. Nosotros no tenemos esos incentivos para pagar impuestos. Todo lo contrario. Pagar sin confiar es una sensación insoportable por la que los mexicanos pasamos, pero al dejar de pagar no solucionamos el problema de la corrupción.

La indignación empeora cuando ciertos candidatos prometieron erradicar el impuesto que terminaron aprobando. La falta de palabra o la cobardía de los Diputados y Diputadas panistas no me sorprende, en todo caso, lo que me frustra es que el tema se discuta tan frívolamente en lo que debiera ser nuestra máxima tribuna pública.

El Congreso local es un mercado de negociaciones políticas. Los legisladores no tienen la obligación legal de explicar el sentido de su voto aunque ninguno podría argumentar que lo hizo para redistribuir la riqueza. Si la suya hubiera sido una intención legislativa por acortar la desigualdad social no hubieran aprobado el alza al Impuesto Sobre Nómina, pues éste encarecerá aún más las condiciones laborales y obstaculizará la creación de nuevos empleos.

Desincentivar el uso del automóvil es la tendencia internacional para recuperar la vida comunitaria en las ciudades. Sin embargo, en Nuevo León, nos encantan los carros y las camionetas. No me animaría a generar hipótesis sobre este rasgo cultural, pero lo anoto porque es difícil que la sociedad rompa esta inercia voluntariamente.

Cada vez es más evidente la confrontación entre nuestro “ser consumidor” y nuestro “ser ciudadano”. Eso que llamamos libertad de consumo está generando problemas públicos. Comprar un auto deportivo o una ostentosa camioneta para llevar a los niños a la escuela es un derecho de consumidor, pero su alto consumo de gasolina atenta contra el derecho del resto a una ciudad sostenible. ¿Cómo solucionamos esta paradoja? Gravando el auto de lujo.

Aunque parece que estamos en un nudo de paradojas irremediables, pongo en la discusión la exigencia de presupuestos participativos cuya experiencia puede iniciar decidiendo en ventanilla a qué programa deseo que se destine mi impuesto a la tenencia para recibir a cambio “una llave” para vigilar el uso de mis impuestos. Es cuestión de ver el punto ciego.

ximenaperedo@gmail.com

Ilustraciones : Micah Ganske

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3 comentarios to “Punto ciego”

  1. Julio Moreno enero 4, 2013 a 2:49 pm #

    La mayor indignación que enfrentan los nuevoleoneses al pagar el impuesto a la tenencia es que esos recursos (y, en general, todos aquellos que son recaudados) no se ven reflejados en un óptimo servicio público. Particularmente interesante encuentro el que menciones que no se nos quita la costumbre de contar con coches y camionetas para trasladarnos a todos lugares, siendo que la tendencia internacional es suplir estos medios de transporte por otros que sean más sustentables y amigables con el entorno. ¿Cómo hacerlo si contamos con un servicio de transporte público oneroso y de pésima calidad? Peor aún, ¿cómo esperar que más gente decida moverse sin su vehículo si se cuenta con un metro mediocre con el cual las autoridades se fueron por la vía barata y desarrollaron sobre las calles en vez de colocarlo en el subsuelo donde puede ampliarse con mayor facilidad?

    El problema no es pagar impuestos, sino que, como bien señalaste, no existe una confianza plena por el contribuyente en que estos serán bien utilizados.

    Recibe un cordial saludo.

    • ximenaperedo enero 4, 2013 a 2:51 pm #

      De acuerdo!

  2. victor1948 enero 4, 2013 a 5:25 pm #

    Que el pago de la tenencia se convieta en una póliza de seguro del automóvil fue una idea que los medios simplemente ignoraron, a continuación una idea para la regulación del precio y el consumo de gasolina:
    TARJETA PARA COMPRA DE GASOLINA CON SISTEMA DE PREPAGO
    Generalidades
    1. Es un sistema para la compra-venta de gasolinas mediante una tarjeta de débito pre-pagada por el usuario en múltiplos de 50 pesos.
    2. Opera para un solo vehículo que deberá contar con un código de confirmación y una memoria blindada.
    3. La tarjeta llevará la memoria del saldo y la fecha de cada movimiento, además de los datos fiscales correspondientes, la misma información estará también registrada en el dispositivo instalado en el automóvil.
    Implicaciones en tarifas
    1. Las tarifas pueden ser progresivas a partir de un mínimo de consumo por unidad de tiempo (semanas)
    2. El usuario tendrá la opción de pagar en efectivo pero a tarifa más alta
    3. Los vehículos utilitarios y de taxi podrán tener tarifas preferentes
    Implicaciones fiscales
    1. Deducibles en los niveles altos de consumo y causantes mayores
    2. Acreditable parcialmente bajo el esquema de monedero en personas físicas de ingresos menores de 200 mil pesos anuales y pensionados

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