Inercia del descalabro

2 Nov

“Locura es realizar el mismo proceso una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”, esta frase, atribuida a Albert Einstein, bien podría servir de pinchaglobos de las triunfales tomas de protesta municipales que cada vez se asemejan más a shows televisivos.

Escenografías, iluminación, discursos bien ensayados y las promesas de siempre que ningún invitado se atreve a cuestionar por temor a parecer “anticlimático”. Sin las superproducciones el engaño sería simplemente insoportable.

Intentan persuadirnos de comprar el “borrón y cuenta nueva”, aunque reciben administraciones saqueadas cuyas cuentas están comprometidas por la deuda. No hay posibilidad de olvido.

Ensayan el discurso del entusiasmo para que olvidemos los quebrantos y nos resignemos pronto a los nuevos escenarios. Nos consuelan prometiendo, ahora sí, rendición de cuentas y transparencia mientras el Alcalde saliente los escucha desde la primera fila con una sonrisa de oreja a oreja, cierto de que jamás será llamado a cuentas.

Salvo la Administración entrante de Ugo Ruiz en San Pedro -y tengo mis reservas con Hernán Salinas de Secretario de Ayuntamiento-, las restantes en el área metropolitana me parecen un obsesivo déj vu.

Ya me parecía haber visto esos gabinetes regalados al partido. Me tallo los ojos para releer algunos de los nombres que aparecen como responsables de direcciones estratégicas, personas sin ningún tipo de preparación para implementar soluciones creativas a falta de presupuesto.

Y ahí están esos políticos que se ofenden ante el escepticismo y la indignación que generan sus nombramientos. Nos llaman apocalípticos; no comprenden que la película del fracaso la hemos visto hasta la saciedad. Nadie juzga su simpatía, pero estamos hartos de que el destino de nuestras ciudades recaiga sobre políticos cuyo único mérito ha sido haberse aliado con quien resultó ganador. “Vengo a aprender”, nos dicen como si tuviéramos ánimo de aplaudirles por la humildad de confesarse perdidos.

Aunque el negocio de la política podría parecer en recesión -¿qué ha quedado en la fiesta sino botellas vacías y colillas?- el negocio de la seguridad sigue en franco crecimiento.

El presupuesto social se sacrifica, pero el dinero que se derrocha vía deuda en estrategias fallidas de seguridad aumenta escandalosamente. Un ejemplo: Escobedo gastó el 80 por ciento de su presupuesto 2011 en materia de “seguridad”. Este sexenio la Federación gastó 320 mil millones de pesos en sus operaciones de guerra.

Las redes delincuenciales se renuevan todos los días con nuevos integrantes. El enfoque de combatir la “inseguridad” a balazos no es sólo una estrategia costosísima, sino dolorosa e inútil.

Los primeros que tendrían que estar valorando esto serían los Alcaldes, pero ellos también parecen convencidos de que no nos queda otro remedio más que defender con más fuego la casa que arde en llamas. Se equivocan tanto y tan seguido que me parece extraño que sólo pocas voces expresen su duda sobre la legitimidad y la utilidad de una guerra que jamás “ganaremos”.

Pero, finalmente, ¿qué consecuencias tiene para un político el mal desempeño de sus funciones?, ¿qué castigo reciben si hoy legitiman una guerra que mañana comprenderemos inútil?, ¿qué riesgos corren al endeudarnos, permitir saqueos e infiltraciones del crimen en nuestros gobiernos? La respuesta es escalofriante: no tienen qué perder. Incluso la sociedad ha demostrado que es capaz de premiarlos con sus votos.

Por eso me atrevo a decir que el desafío que inicia con la apertura de estas administraciones municipales no es político, sino cultural. Nos corresponde mudar de mirada, comprender la teatralidad que ampara a la política, cuestionar la legitimidad de las decisiones que personas frívolas e ignorantes toman en nuestro nombre.

No temamos a parecer apocalípticos cuando la lógica nos indica que estamos siendo engañados. Rehuyamos de la comodidad del súbdito que se consuela creyendo que no es responsable de su destino.

Todo parece indicar que los políticos seguirán buscando un resultado distinto ensayando una y otra vez el mismo procedimiento del fracaso. Y nosotros ciudadanos, ¿no estamos atorados en la misma inercia del descalabro?

ximenaperedo@gmail.com

VIDEO de César Garza tomando protesta con Ivonne Álvarez de invitada de honor. Rodrigo Medina se dice muy contento de que Guadalupe tiene rumbo.

La casa por la ventana, pantallas, escenario, ¡solemnidad! en García…

VIDEO de Víctor Flores “garantizando” a los santacatarinenses que el problema de la basura y de la seguridad se van arreglar. ¡Así lo dijo!

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Una respuesta to “Inercia del descalabro”

  1. carlos noviembre 2, 2012 a 4:28 pm #

    Hay un comentario del regidor incomodo de Monterrey sobre la toma de protesta de Margarita Arellanes. Este comentario es que según la Ley la protesta de alcalde se tiene que hacer frente al alcalde que va de salida.
    El problema es que Monterrey no tiene Alcalde. Bazaldua es un encargado porque el Congreso no lo ha ratificado, en este orden de ideas ¿Margarita no es alcaldesa?
    Un botón de muestra de lo desaseado del proceso. Las mismas promesas de siempre.
    Bazaldua (que se brincó los amparos impunemente) va al DIF. Exfuncionarios de Maderito hallaron cobijo en la actual administración.
    Los demas municipios deben ser lo mismo y deberemos esperar lo mismo.

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