¿Qué pasó con el Río La Silla?

12 Oct

Para Toño Hernández

Un río es una señal de alianza entre los vivos. Durante miles y miles de años el parto perpetuo de los manantiales se extendía por vastos territorios del planeta. Alguna vez todos los seres vivos nos encontramos bebiendo de su lecho. Entonces, sólo un demente podía cantar su muerte. Hoy los hemos visto pudrirse. Así reconocimos la agonía del Río La Silla.

Hay temas que deberían estar fuera de toda discusión. Perdonarle la vida al Río La Silla no debería ser objeto de debate, mucho menos de enfrentamiento. Su salvación debería ser motivo de reunión de todas las sabidurías y las compasiones regiomontanas. Si tenemos la tecnología y la capacidad económica para emprender proyectos efímeros, ¿qué podría detenernos en esta empresa?
Hace tres años todavía se le escuchaba cantar. Se podían recoger los días escuchando la sinfonía única de aves e insectos mientras las ardillas saltaban de rama en rama recorriendo el follaje de los gigantescos sabinos de casi 400 años de edad.

Por eso, algunos insisten en fechar el inicio de la muerte del río con el paso de “Alex”. Aunque esto es inexacto. El problema operaba mucho antes del 1 de julio de 2010. Se llama negligencia compartida.

La contaminación del río fue provocada por una tubería de aguas negras que entonces se partió en dos y que corría paralela a su cauce. Aunque las “autoridades” señalan a la tormenta como la responsable de esta desgracia, no hay duda sobre la fatal imprudencia de acercar tanto tuberías de aguas negras a un ecosistema de conservación prioritaria.

Estas aguas negras y espumosas estuvieron descargándose al río durante los dos últimos años. Las denuncias que interpusieron los vecinos ante la Profepa sólo sirvieron para neutralizar su angustia. Representantes de la Comisión Nacional del Agua y de Agua y Drenaje de Monterrey explicaron en su momento que la situación no sería fácil de resolver pues, además, debían desazolvar los 20 kilómetros de longitud del río.

Lo difícil de aceptar es que la actual agonía del río no fue provocada por estas dos situaciones, sino por los procedimientos que se efectuaron para su supuesto saneamiento. Primero, las maniobras de desazolve se llevaron a cabo con tan poco cuidado que las raíces de los ahuehuetes (“viejos árboles de agua”) o sabinos quedaron expuestas, es decir, fuera de la tierra. Ahora muchísimos, que se cuentan por centenas, parecen estar muertos.

Pero el tiro de gracia para el río vino después, cuando decidieron instalar la tubería del drenaje otra vez paralela a su margen. Cuando excavaron, obviamente, penetraron el manto freático del Ro La Silla, entonces el agua se desbordó y la obra se les inundó. ¿Cuál fue la solución de Agua y Drenaje de Monterrey? Bombear el agua fuera del manto y, por consiguiente, ¡desecar el río!

Hoy, el panorama es tétrico. Aquello parece el escenario del futuro que las películas de ciencia ficción nos educaron a temer.

El sábado pasado se reunió en la EGAP un cuerpo de importantes académicos, ambientalistas y representantes de la Comisión Nacional del Agua para discutir las acciones que están exterminando al Río La Silla y discutir las soluciones.

En la minuta, que se encuentra en la página de Facebook de Reforestación Extrema, A.C., quedaron asentados los argumentos ofrecidos a Óscar Gutiérrez, gerente regional de Conagua, quien dijo estar en la mejor disposición para resolver el problema y quien, por cierto, mencionó como impedimento para atender los consejos y exigencias ahí vertidos que el presupuesto debe ejercerse en un tiempo determinado, obligándolos a la premura (y condenándonos al desastre).

Esta incapacidad demostrada obliga a que la sociedad civil se involucre en este caso. Es evidente que las dependencias a cargo necesitan sentirse vigiladas.

Los ríos siguen siendo reflejo de una alianza entre los vivos. Por ello, la agonía del Río La Silla evidencia una negligencia compartida, un abandono de lo importante, y una resignación general que apesta. La esperanza estriba en que aprendamos (¿o recordemos?) cómo se honra esta alianza.

ximenaperedo@gmail.com

Gracias a Saúl Escobedo y a Realidad Expuesta por haber registrado en su momento estas valiosas imágenes.

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Una respuesta to “¿Qué pasó con el Río La Silla?”

  1. Alfonso acebo junio 9, 2013 a 3:45 pm #

    Hacia 1 ańo que no pasaba por este parque del rio la silla y es aterrador el como se ve el bosque ya que muchos arboles edtan muriendo porque ya no existe el rio.

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