Sobre la suspensión de las obras del estadio

26 Jul

Si se priorizara la calidad de vida de los habitantes de esta ciudad, jamás se habría concesionado la última reserva natural metropolitana a la empresa FEMSA y esta no se hubiera atrevido a exterminar la vida de todos los árboles y animales que ahí habitaban, ni se hubiera hecho todo esto para construir un gigantesco estadio de futbol.  Pero en esta Ciudad lo que menos importa somos sus habitantes.

 FEMSA se ha aprovechado de la debilidad del estado de derecho, es decir, de la posibilidad de controlar a nuestro gobernantes, o representantes, para conseguir su estadio en La Pastora. Todos los caminos para que ese estadio se construyera en la zona de aire más puro del área metropolitana estaban cerrados, sin embargo, FEMSA los abrió rompiendo candados –el Decreto 59, tiene suficientes irregularidades para que se derogue y con ello se cancele la concesión por 60 años otorgado por nuestros diputados, pero además, las coordenadas no fueron corregidas y el predio concesionado sigue estando en Cadereyta-. A partir de la concesión fue escalando permisos amañadamente. La resolución de Semarnat va a caer –el Colectivo Ciudadano en Defensa de la Pastora inició un juicio de nulidad ante el Tribunal Federal Fiscal y Administrativo, por la resolución de la delegación en Nuevo León de la Semarnat ya que el Manifiesto de Impacto Ambiental presentaba ausencias imposibles de dejar pasar y demostraba daños ambientales de imposible reparación. Y por si fuera poco, el Municipio de Guadalupe otorgó el cambio de uso de suelo sin consultar a los vecinos porque, como lo vemos, nosotros los ciudadanos somos invisibles para la necia ambición.

 Empezamos por el último de los graves agravios. Esa es la primera piedra que cae. El estadio hoy está suspendido gracias a que un grupo de vecinos presentó un juicio de amparo contra el cambio de uso de suelo no consultado. Así que en tanto el municipio no convoque a esta consulta, que debe durar más de un mes, y en la que muchos interesados ingresaremos nuestras opiniones y por las que habremos de recibir respuesta, el estadio debe permanecer suspendido toda vez que el juez está velando por un derecho claramente transgredido por la empresa.

La empresa pretende chantajear a la opinión pública con los 425 supuestos empleos que quedarán detenidos.  Son tan cínicos en su afición por romper las reglas, que González Ornelas declara hoy en el periódico EL NORTE: “Nosotros creemos que el hecho de suspender el permiso de construcción tiene una consecuencia desproporcionada en relación al procedimiento que está reponiendo el municipio”, y fue más allá, “lo que estaríamos eventualmente buscando es que se nos permita seguir con la construcción mientras se lleva a cabo el proceso”.  ¿Relación desproporcionada? ¿cuál? ¿La de olvidarse de preguntar a los afectados si les parecía o no tenerlos de vecinos? Es tan evidente la ignorancia del presidente del consejo del equipo Rayados del Monterrey, que cree que se puede conseguir un permiso para seguir violándole un derecho a un tercero mientras se resuelve el proceso. Me pregunto si estaría de acuerdo en permitir que le siguieran cortando una pierna si estuviera en duda la certeza del procedimiento.

Es de lamentar que la obcecación de la empresa y su comando mediático sigan apostando a la desinformación y a la manipulación en lugar de aceptar el diálogo público que desde hace tres años hemos solicitado formalmente en sus oficinas.

Pero quizá llama más a la reflexión que exista un grupo amplio de la sociedad regiomontana que celebre el exterminio de su última reserva natural. ¿En qué nivel de descomposición está nuestra cultura para preferir un estadio a un bosque de vegetación riparia, con fauna única en la ciudad? Supongo que quienes apoyan hasta la violencia este proyecto tienen al futbol y a la cerveza como dos faros que dan sentido a su vida. Por supuesto, no voy a hacer juicios morales sobre el sentido que cada uno de nosotros podemos dar a la vida, pero sí es importante recuperar la idea de lo sagrado, de lo elemental, del respeto a lo viviente y de la reconciliación con lo que somos.  Hay una enorme diferencia entre existir y vivir.

Veo con mucha tristeza el hostigamiento del que está siendo objeto el Lic. Gregorio Vanegas, defensor de los vecinos amparados contra el cambio de uso de suelo, y cuyos amparos mantienen suspendida la obra. La violencia que se esté desplegando nos está dejando ver las dimensiones de nuestro extravío.

Por redes sociales está circulando también una fotografía mía de cuando fumaba Delicados. Son tan pocos los argumentos a favor del estadio, que los fanáticos están haciendo el ridículo de evidenciar su incompetencia para debatir. Me acusan de incongruente por fumar y ser ecologista. Al respecto, tengo que decir que no me he librado de las incongruencias porque soy un ser humano, pero que entiendo muy bien la diferencia entre una incongruencia personal que sólo me daña a mi, y de una incongruencia antisocial que roba futuro a las próximas generaciones. Por lo demás, agradezco que se desprestigie mi imagen, porque mientras menos imagen me quede, más libre seré.

http://www.sialestadioperoenotrolado.org

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Una respuesta to “Sobre la suspensión de las obras del estadio”

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