Somos los incrédulos

13 Jul

Hay un momento para negar y otro para aceptar. Los dos son etapas de un duelo. Los duelos liberan. Aunque hay una efervescencia nacional de rechazo, negación y protesta; poco a poco iremos cayendo en un estadio de aceptación, que no de resignación, que nos hará más libres aunque probablemente más incómodos. Seremos los incrédulos, los des-ilusionados. Habremos perdido la fe, y qué bueno, en instituciones nacidas para engañar.

¿Qué van a hacer con nosotros? No hay nada más incómodo para un mago que un grupo que explique al auditorio su truco. Le llaman democracia, legalidad, “falta de atribuciones”, pero es una gran orquesta que pervierte nuestros derechos y que saquea nuestro futuro: mírenla, así se fragua la cadena de complicidades. Observen quiénes se benefician de esta comparsa. El grupo de escépticos irá creciendo porque su discurso no es ideológico, sino lógico.

Somos afortunados porque estamos atestiguando un momento de renovación cultural, es decir, una reposición de creencias y de ideas. La multitud que marchó el sábado 7 de julio por las calles del Centro de Monterrey retrató, con dignidad, orden, capacidad crítica y creativa, una nueva etapa de pensamiento regiomontano. Para colmo de la publicidad oficial, se pondrá de moda dudar y señalar la simulación de la clase política. Se ha roto el tabú: sí se puede vivir mejor.

Cuando el Tribunal Federal Electoral concluya, como lo hizo en 2006, que aunque hubo irregularidades los resultados fueron legales, producto de una elección ejemplar, se encenderá la furia de los ilusos, es decir, de quienes aún soban las promesas de la Modernidad: democracia, progreso, educación… Llorarán, se deprimirán, algunos se tirarán de los cabellos, pero muchos se levantarán habiendo decidido no volver a creer.

El Estado se sostiene de nuestra fe. Es una ficción digna de llamar a juicio porque acuerda la cesión y la administración de nuestros derechos y de nuestra representación ad eternum, es decir, sin que el contrato se renueve. Así, podrían llegar al poder grupos de impostores o de criminales, podrían estallar revoluciones, pero el Estado permanece como figura inalterable. Una condena perpetua, heredada de Europa, pero impuesta como elemento civilizatorio universal.

No me estoy saliendo del tema. Las benditas crisis nos invitan a ordenar nuestras ideas. Es verdad que la mente no tiene el poder de desaparecer montañas. No porque dejemos de creer y de confiar en los gobiernos que se publicitan como “democráticos y legales”, éstos van a desaparecer. Tampoco dejarán de tomar decisiones antisociales ni de beneficiarse de su impostura. Seguirán robándonos calidad de vida. Pero al cambiar nuestra posición, los obligamos a que cambien la suya.

Se trata de dejar de creer en lo improbable. Se trata de analizar la complejidad del escenario sin temor a la desolación. Los políticos, todos, se benefician del acuerdo de teatralidad que sostiene su poder como irrevocable. Enfrentarán en el futuro a una ciudadanía incrédula, que no respeta sus investiduras porque sabe que fueron ganadas con trampa, aunque sus constancias exhiban el sello de los tribunales.

Siempre han existido mentes lúcidas que exigen a los gobiernos ocupar el lugar de las autoridades, es decir, desistirse de amagar con el monopolio de la fuerza para hacerse respetar. No son antigobiernistas; son mentes de su tiempo, pero que los aparatos de gobierno o las élites económicas desprestigian condenando a sus ideas a la marginalidad. Hoy, en cambio, las voces de indignación se levantan por todo el planeta. Es imposible difamar a tanta gente.

Formo parte de la generación de ciudadanos de todas las edades decididos a declarar que, pese a la opinión de las instituciones, de las iglesias y de los máximos tribunales, el Sol no gira alrededor nuestro. En adelante, no exigiremos “la verdad” con la rabia del estafado, sino con la dignidad de quien ha decidido no levantar la venda que ha caído de sus ojos. No podemos ir en contra de nuestra propia inteligencia.

Adendum: Los dos ataques perpetrados a instalaciones del Grupo REFORMA son la evidencia de un sistema que enloquece ante el valor de un medio que exhibe públicamente, edición tras edición, su independencia editorial.

ximenaperedo@gmail.com

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Una respuesta to “Somos los incrédulos”

  1. omar martinez julio 14, 2012 a 2:26 am #

    Ximena: Reaccionen ya, para llegar al poder la izquierda debe de cambiar de táctica, esta de hacerse el mártir ya se ha visto que no funciona, debemos admitir que todos los partidos políticos tiene buenos, malos y peores miembros, y todos tiene “pecados históricos “de que arrepentirse.

    En general para cada elección los partidos PAN, PRD y PRI tendrán el 30% de los votantes y un 10 % flotante se ira con el que lo convenza pero ya se ha visto que el peje asusta a ese 10 % y ni se ira con el ni postulándolo cien veces.

    Las izquierdas piensan que acaso ya olvido la gente el gran fraude de las elecciones internas de PRD, elecciones que ellos mismos llamaron el “cochinero”

    Que no se fija la gente que el PT es un negocio familiar

    Que ya se nos olvido los bejaranos

    Que el peje, Camacho; Muñoz Ledo, Cuauhtémoc, Núñez, Monreal………. y así hasta el infinito eran priistas.

    O sea que cuando estaban con el PRI eran malvados , pero al igual que a San Paulo un día Dios los tumbo del caballo y los dijo “ porque me persigues” y desde entonces se cambiaron al PRD e ipso facto su maldad desapareció y desde entonces son buenos, que dijo buenos , buenazos , unos héroes.

    Que sellaron la información importante de los contratos del segundo piso en el DF durante no se cuantos años.

    Que el Sr. Barrlet el villano preferido de muchos años por robarles una elección hoy es compadre del peje

    Quiere el Peje que le creamos que no sabia nada de los trafiques de su contralor (el de las Vegas), que no supo nada del ultimo charolazo, nadie lo parodia mejor que el caricaturista Calderón (del Norte) cuando lo dibuja como el angel con la espada de fuego arrojando a los pecadores del paraíso.

    Me dirán que los otros partidos están igual o peor, cierto, pero por lo menos no se siente el angel guardián del paraíso.

    Veo la foto que subiste donde estas con los miembros de la casilla el domingo pasado y los veo felices y sonrientes a todos, unas horas después cuando se supo que perdieron todo cambio y la elección fue un cochinero.

    México necesita a ese 30 % que cree en las izquierdas, sacúdanse los liderazgos de
    caciques.

    Los saluda

    Omar “El trol”

    Por cierto televisa también a sido atacada con granadas, ¿será por su independencia editorial como mencionas del Norte?, o ahí solo se trata de alguien que no le gusto “el show del italiano” de Poncho Denigris

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