¿Y yo por qué, Josefina?

22 Jun

El sexo que tenemos, y nuestra primera apariencia, es una de las características dadas misteriosamente a cada uno de nosotros. Habrá quienes en adelante lucharán legítimamente contra la inercia de su biología y habrá también quien luche contra los roles culturales estipulados sólo por el hecho de tener vagina o pene. También hay a quienes esto no preocupa en absoluto. Pero este último no es mi caso.

La manera en cómo vivimos nuestro sexo es una de las creaciones más interesantes de nuestra vida. Es una lástima que, por lo general, prefiramos transitar por caminos largamente andados, en lugar de abrir nuestra propia brecha.

Desde adolescente he sido una torpe participante del baile sincronizado. Cuando mis amigas comenzaron a usar bolsa, perfume y labial, yo no sabía ni dónde meterme. Entonces me supe mujer.

Nunca había sido discriminada, y mis padres me educaron como persona moral, jamás me dijeron cómo comportarme “por ser mujer”. Por ello fue hasta mi primera juventud cuando me confronté con una danza que no sentía propia. Por eso, cuando un grupo de feministas de Nuevo León me invitó a una de sus juntas quedé patidifusa. No podía creer que hubiera estudios, posicionamientos políticos y discusiones públicas sobre lo que yo me venía cuestionando íntimamente.

Entonces me volví feminista. De las de hueso colorado, por supuesto. En mis primeros editoriales, allá por 1998, estaba yo obsesionada con visibilizar a las mujeres. No podía poner un adjetivo general como “indignados”, tenía que agregar “(as)” o de plano escribir “indignados e indignadas”. Mis amigos y mi familia se cuidaban de no decir algo que yo considerara “políticamente sexista”, y me llené la cabeza de libros, estudios y debates sobre teoría de género y feminismo.

Hasta que me saturé. Un buen día me di cuenta que si bien me había salido del camino tradicional, estaba obsesionada en seguir por el camino feminista, sin abrir mi propia brecha.

De la misma forma que temía estar en el error frente “al deber ser” social, me preocupaba caer en inconsistencias según el canon de la “mujer liberada”. Así que cerré libros, di por terminados muchos debates interiores y me dediqué a explicarme el mundo como Ximena, otra integrante de la especie humana.

Todo esto para decir que me divierte que algunos lectores me exijan apoyar a Josefina Vázquez Mota porque soy mujer. Ya no me ofende, pero me preocupa mucho el chantaje con el que ha tratado Josefina de enganchar votos. Desde su llamado particular a las mujeres y su mercadotecnia falaz de “La mujer tiene palabra” -¿cuál de todas?-, hasta la sandez de considerarnos objetos sexuales idóneos para manipular las sedes sexuales de los lobos con quienes compartimos el lecho.

¿No hay por ahí alguna simpatizante del PAN que goce tanto el sexo con su pareja que pueda ponerle un alto al chantaje de su candidata?

¿Y yo por qué, Josefina?, me gustaría escuchar en respuesta a la bajísima propuesta de castigar sin “cuchi-cuchi” al señor que no vote por ella.

El chantaje es el método educativo más popular con el que nos forman en casa, en la escuela y en las iglesias. Somos una masa muy fácil de manipular porque no nos educan en el pensamiento crítico, sino bajo la lógica conductista del premio o el castigo. Somos una sociedad atolondrada que pierde libertades y derechos, pero que vota por sus victimarios porque atiende más a los tonos épicos, emotivos y cursis, que a los argumentos lógicos poco entretenidos.

Cuando en el último debate organizado por el IFE pidió que nos imagináramos a los otros tres candidatos de mujeres para preguntarnos a quién le dejaríamos encargados a nuestros hijos, caí en cuenta del pobre concepto que tiene de los hombres. ¿A poco no podíamos imaginarlos como papás? Josefina se evidencia anclada en creencias insostenibles que han distanciado a los hombres del placer de criar a sus hijos.

Casi desde el inicio de su campaña, Andrés Manuel López Obrador pidió que sus simpatizantes convencieran a cinco ciudadanos de votar por él. Convencer es muy diferente a presionar o a coaccionar. Razone su voto.

ximenaperedo@gmail.com

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5 comentarios to “¿Y yo por qué, Josefina?”

  1. Elsa Hdz. junio 22, 2012 a 4:50 pm #

    Concuerdo con la crítica y los cuestionamientos que haces al discurso pobre de Josefina.

  2. omar martinez junio 23, 2012 a 1:52 am #

    Ximena: Bonita historia, no conocía los antecedentes de tu desarrollo intelectual, pero siempre me imagine algo así.

    El mejor testigo de los cambios que al ir creciendo se han desarrollado en ti eres tu misma; no conozco tu edad pero por las fotos no veo que haya llegado todavía a la mitad de tu vida.

    Así que te tengo una noticia; lo que piensas hoy y como lo piensas cambiara dentro de 10 años y probablemente en 20 años mas, en la etapa madura de tu vida, tendrás otro pensamiento y modo de definir la vida.

    Ojal y todos pudiésemos nacer con la madures de la etapa final, pero es un camino que ninguno se salva de recorrer.

    Hoy tus escritos muestran la inmadurez de la edad media, y dentro de 20 o 30 años te sorprenderás de tus conceptos, tal y como hoy te admiras de tus conceptos de hace 10 o 15 años.

    La historia también colocara a AMLO en el lugar que haya merecido, entonces no valdrán las defensas a ultranza tipo “Luis” o el que tu y otros seguidores de AMLO cierren los ojos a los defectos de AMLO.

    La verdad yo puedo entender que una persona le vaya a AMLO, Josefina; o peña, lo que no entiendo es la cerrazón de negar los defectos de su candidato.

    Este fenómeno en los seguidores de AMLO ha convertido en un deporte nacional el reírse de este candidato al grado de considerarlo loco, megalómano, mesiánico y bipolar o multipolar.

    Si no me crees lo veremos dentro de 20 años
    (Por la tarde, porque en la mañana voy a estar ocupado)

    Saludos de Omar “El Trol”

  3. Rodolfo Sada junio 23, 2012 a 4:46 am #

    Hola, Ximena, quiero estar equivocado porque por primera vez no te siento objetiva en un editorial.
    Dices que Josefina pidió a las mujeres negar el cuchi cuchi a sus pArejas que NO VOTEN POR ELLA.
    Te sugiero revises la nota, porque lo que Josefina sugirió y tal vez en son de broma, fue negar el cuchi cuchi a los hombres que no salieran a votar.

    Solo eso, Ximena, pecata minuta que no hace mella en la admiración que te tengo como editorialista.

    Saludos.

  4. Luis junio 26, 2012 a 4:14 am #

    Ximena, hace unas horas leía algunos párrafos que disertan sobre la filosofía como autobiografía y escritura de sí. Cito: “En primer lugar vale considerar que uno de los legados más relevantes de Nietzsche para la filosofía actual es la compresión de las ideas como medio para hacer de la escritura un síntoma y el espejo de uno mismo. A partir de esa premisa, se propone… que el pensamiento de Nietzsche es autobiográfico, lo cual permite releer su obra y la práctica de la filosofía como forma de vida”.

    Casi siempre que compartes tus reflexiones existenciales, se derivan de las mismas posiciones éticas, otras veces ideas filosóficas, frecuentemente cívicas y desde luego políticas. Los enfoques que nos planteas, manifestación simultánea de pensamientos, formación, motivaciones y sentimientos, hace muy enriquecedora la experiencia de leerte porque escribes a partir de tí, y eso, por increible que parezca, no es tan común entre quienes analizan o editorializan el acontecer. La mayor parte de los ‘opinantes’ esconde u omite, para empezar, sus motivaciones.

    Tu pregunta es saeta imparable, aguda, simbólicamente fatal para quienes la diriges:
    “¿No hay por ahí alguna simpatizante del PAN que goce tanto el sexo con su pareja que pueda ponerle un alto al chantaje de su candidata?” La pregunta mueve a risa por las panistas, y en su caso sería una pena por ellas, pero viniendo el chantaje de un esperpento fascista como la Chupina, se comprende… nadie que esté bien en su salud mental, espiritual, intelectual,física y sexual, se prestaría a actuar el papel de arpía, ávida de poder e impunidad, y enferma de codicia y racismo; la política de los panistas hace 2 décadas que ya ni siquiera es asunto ideológico.

    Y sí luego de leer un texto dilecto que desmorona el discurso chabacanero de una pseudopolítica, se encuentra uno además las peroratas de un loro patético enviado por la derecha a decir sandeces y dar “noticias”, pues ya hizo la noche, me reí un buen rato.

    Así que todo esto terminó siendo, además, una experiencia lúdica… gracias.

  5. omar martinez junio 26, 2012 a 6:20 pm #

    El rostro que muestra Luis es el verdadero rostro de AMLO y muchos de sus fanáticos seguidores (que no todos), no nos dejemos engañar por la piel de oveja con la que AMLO se cubre para acercarse a la presidencia, “genio y figura hasta la sepultura “

    Y si queremos reir con la politica ,déjenme compartirles este nota aparecida en el periódico “El Norte” en la sección de “Comentarios (a noticias) a el norte.com “ y que dibuja AMLO de cuerpo entro

    Cabeza de noticia : Afirman científicos: Einstein tenía razón

    (Comentario del lector) : “Aunque AMLO dice que él tiene datos que indican lo contrario”

    (Enviado por): “El ferretero”

    Y para que Luis pueda dirigir bien sus insultos le diré que no soy panista (como el supone), y mi voto ira por Peña Nieto.

    Saludos de Omar ” El trol”

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