El placer de debatir

4 May

Fue necesario que el presidente de la segunda televisora más importante del País diera a la política el trato de espectáculo de medio pelo para revelar algunas realidades ocultas detrás de los 224 mil 160 spots diarios de publicidad electoral: a nadie -bueno, a muy pocos- entretiene la discusión política; su frivolización ha devenido no en cualquier choteo, sino en el temerario abandono de la reflexión pública.

Además de ser un ejercicio intelectual complejo, que requiere de esfuerzo y que en no pocas ocasiones provoca angustias muy hondas, la reflexión es un ejercicio pasado de moda. Los tiempos líquidos, lo señaló el sociólogo Zygmunt Bauman, vuelven inasible lo valioso e incierta cualquier postal de realidad. Lo efímero y lo relativo se ofrecen como premios de consolación a un ser humano “evolucionado” que ya no recuerda el placer de guardar silencio.

Se ha puesto de moda la estupidez porque son muchas las condiciones que la favorecen y nos mete, aparentemente, en menos problemas.

Pensar duele. Y no me refiero a sólo razonar, sino a esta nueva inteligencia sintiente, que abandona la indolencia, pero no la lógica y que cuestiona sin competir. Pero además, hay en el pensante un respeto a la armonía que censura, por lo general, cualquier acto que transgreda su conciencia.

George Steiner tiene un libro bellísimo titulado “Diez (Posibles) Razones para la Tristeza del Pensamiento”, escrito con la delicada nostalgia de quien habla de un amor en agonía. Pensar nos cerca dentro de nosotros mismos y de lo que vamos siendo al paso del líquido tiempo.

Si bien pensar no es un acto controlable -es como respirar- sí podríamos gozar más la experiencia. ¿Qué tendría que cambiar, por ejemplo, para que los mexicanos disfrutaran el debate presidencial y lo prefirieran a la transmisión de un partido más de la Liguilla de futbol?

Por supuesto que podríamos irnos por el argumento clásico -y vigente- de que si el pueblo se acostumbra a pan y circo nadie puede sorprenderse de que rechace placeres más sofisticados. Las condiciones crean comportamientos y sobre esto ya se ha dicho demasiado. Sin embargo, se ha dicho poco sobre otras razones legítimas para no ver el debate (ni el futbol): la simulación, el acartonamiento, la retórica, y el régimen de representación, que también invitan a la estupidización.

La verdad es que a ningún partido le ha importado recoger las ideas de los habitantes de las ciudades que gobiernan. Les parece riesgoso prestar el micrófono y optan por entretenernos con pleitos estériles y crisis fabricadas por ellos mismos y sostenidas por medios de comunicación.

Si nuestra opinión contara para algo más que para legitimarlos en el poder, vía voto, hoy tendríamos otra vida política en el País y creo, por cierto, que seríamos más felices.

Mientras los gobernantes sigan teniendo únicamente la obligación moral de obedecernos, las exigencias básicas de la agenda ciudadana seguirán siendo burladas por sistema. Si el concepto de “democracia participativa” le suena aburrido o le parece un sueño de primer mundo, es precisamente porque así lo han maquillado quienes pueden ignorarnos sin que exista sanción de por medio.

Para que un debate sea un deleite es condición que las partes se representen a sí mismas, sin embargo, lo que veremos el domingo será más bien un enfrentamiento entre testaferros. Sólo distingo una voz autónoma con la que valdría la pena debatir, el resto son ecos de sonsonetes comerciales. Por lo tanto, será imposible el intercambio de ideas luminosas o inspiradoras. Nos quedaremos en una guerra insulsa de slogans y eso, la verdad, me desanima bastante.

El sentido de mi voto está resuelto. Por eso, si yo no fuera columnista me quedaría, y lo lamento, con una única razón para ver el debate: la discusión que sostendré después con colegas, lectores, amigos y familia. Ésa es la otra vida política del País que, lenta pero inexorablemente, va mudándonos hacia una lógica más humanizante de la política.

Adendum: La valentía de los periodistas nos humaniza. Su asesinato es un acto de barbarie. En memoria de Regina Martínez.

ximenaperedo@gmail.com

Anuncios

3 comentarios to “El placer de debatir”

  1. Pancho Valenzia mayo 4, 2012 a 10:42 pm #

    Y es posible saber el sentido de tu voto, pero sobre todo el razonamiento que seguiste para llegar a esa decisión?

  2. Carlos Molinar mayo 5, 2012 a 7:02 pm #

    Excelente !

  3. omar martinez junio 9, 2012 a 7:11 pm #

    Me uno al luto por los periodistas caidos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: