Lo vi en la tele y en la TvyNovelas

9 Abr

                                                                                                                                                                “Nuestra felicidad personal, no es tan personal como parece”,

José Antonio Marina, Crónicas de la Ultramodernidad

Todos tenemos una sociedad imaginada. Sin ser concientes le construimos la imagen que nos conviene.  Durante años, quise creer que vivía en una sociedad estilo Carta Blanca City, en donde la gente es buena y trabajadora. Una sociedad inocente y fiel a sus creencias pero que, sin embargo, no parecía tener pasado.  “Las creencias son ideas que vivimos, a veces sin percatarnos de lo que hacemos porque las confundimos con la textura misma de la realidad. Estamos en ellas. Son el aire ideológico que respiramos: no lo vemos, no lo olemos, no lo tocamos, pero mantiene continuamente nuestro metabolismo vital” (Marina: 36)

Según yo, lo que hacía falta para mejorar nuestra calidad de vida, era comunicarse con ese regiomontano.

Pero ese regiomontano no existe, lo supe por la televisión local. Somos una masa manipulada en sus hábitos de consumo. Creemos que así somos, que son nuestros gustos, porque no advertimos la avalancha de publicidad que nos arrastra. “Si no estamos alerta acabaremos actuando de acuerdo con lo que se ha decidido no sé dónde, creyendo que estamos siendo auténticamente libres” (Marina: 37) y locos, agregaría yo. Es común entre los analistas, académicos y activistas pasar de largo frente a la tele local y anunciar con tono puritano: yo nunca veo tele local. Por ello somos incapaces de comunicarnos con la masa de consumidores. Le hablamos a una ciudadanía que no existe. “La dificultad para seguir hablando en nombre de lo popular ha llevado, más que a un cuestionamiento radical del discurso y de las políticas de representación, a sustituir ese término por el de sociedad civil» (García Canclini: 7)

En la televisión local se dictan pautas culturales que caracterizan al regiomontano como una persona afectada en sus emociones: caprichosa, violenta y competitiva; un ser orgulloso de su fijación con el futbol. Podemos desgastarnos pregonando nuestra “veldá”, pero llegarán los conductores de la tele, o los directores técnicos de los equipos de futbol locales y barrerán nuestras palabras. Antes he dicho muchas veces que apaguemos la tele, ahora recomiendo que la encendamos para ver de qué tamaño es nuestro atraso cultural.

Ya entrada en la gran desilusión social, ayer compré la última edición de TvyNovelas. No puedo decir que la leí porque más bien es una revista para ojear, pero pasé todas y cada una de sus hojas con el morbo y el horror custodiándome. Esta revista y otras del mismo corte son las formadoras sentimentales de la mexicana, del mexicano promedio. “Lo que pensamos sobre el amor, la furia, la tristeza o el conflicto, las ideas que tenemos acerca de lo que es un comportamiento cálido o frío, lo que sentimos sobre la expresión emocional, las expectativas sentimentales, determinan gran parte de nuestro comportamiento y de nuestro estado afectivo. Si esto se confirma tendremos en la educación de esas ideas y sentimientos un eficaz método para evitar desdichas” (Marina:70)

El hecho de que existan fenómenos como Fernando Larrazabal, Rodrigo Medina, Ivonne Álvarez, entre otros, nos habla más de un problema cultural que de un atraso exclusivo de la política. “… todos coinciden en acusar al Estado de las desdichas sociales y suponen que la situación mejoraría si éste cediera iniciativas y poder a la sociedad civil. Pero como cada uno entiende algo distinto por este nombre, esa entidad amorfa aparece como una típica comunidad imaginada” (García Canclini: 8) El 99 por ciento de la población que sostiene este sistema está siendo programado en sus motivaciones y frustraciones. “Hombres y mujeres perciben que muchas de las preguntas propias de los ciudadanos —a dónde pertenezco y qué derechos me da, cómo puedo informarme, quién representa mis intereses— se contestan más en el consumo privado de bienes y de los medios masivos que en las reglas abstractas de la democracia o en la participación colectiva en espacios públicos” (García Canclini:1). Creo que esto cada vez se hace más evidente, por ello espero que pronto tengamos en Nuevo León un esfuerzo independiente de monitoreo de mensajes culturales emitidos desde la prensa, la radio, el internet  y la televisión. Como lo menciona el antropólogo Néstor García Canclini, el estudio del consumo nos acerca a comprender la diversificación de gustos, “una de las bases estéticas que justifican la concepción democrática de la ciudadanía”.

Referencias:

Marina, José Antonio; Crónicas de la ultramodernidad; Anagrama; Barcelona, 2004.

García Canclini, Néstor: Consumidores y Ciudadanos; Grijalvo; México, 1995.

Se encuentra disponible en: http://es.scribd.com/doc/23787850/Garcia-Canclini-Nestor-Consumidores-y-ciudadanos

VIDEOS:

“Este es el Norte” (sin descripción disponible)

“La Cultura como Negocio”, Producciones Delirio, de Gustavo Cantú, 2012.

“Tv is a Drug”,  bfultonmedia.com

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15 comentarios to “Lo vi en la tele y en la TvyNovelas”

  1. alfonsoteja abril 9, 2012 a 6:57 pm #

    Hace poco tiempo, mi mujer y yo hacíamos compras en el nuevo súper de la cadena dominante que abrieron por nuestro rumbo. Mientras esperaba en la caja, en el revistero de al lado un chiquillo de unos once o doce años, pasadito de kilos por supuesto, tomó un ejemplar de esta publicación que mencionas y salió disparado con dirección a su también obesa progenitora con voz delirante: ¡Mamá, mamá, ya salió el nuevo TV y Novelas! como si hubiera encontrado alguna joya o de plano la gallina de los huevos de oro… Ante esta triste realidad ¿quién se hace responsable?

    • ximenaperedo abril 9, 2012 a 7:39 pm #

      El consumo nos transforma físicamente. Lo vemos diariamente frente al espejo, mi querido Alfonso. Ese niño pasado de peso es un ejemplo.

      • alfonsoteja abril 9, 2012 a 10:32 pm #

        …y no sólo físicamente, para bien o para mal.

  2. Juan Carlos Cantu abril 9, 2012 a 8:45 pm #

    En México (no solo en Monterrey) lo que no pasa en los medios no sucede en la realidad, por eso la realidad la determinan los medios y he ahí donde reside su poder. Ejemplo: Caso Cassez. El ejecutivo ha reconocido tácitamente que la realidad mediática (el montaje) sustituye a la realidad Jurídica. Al final el fallo de la corte fue irrelevante desde el punto de vista social. La gente decidio en base a la realidad mediática, y esa es la que importa para el gobierno. ¿Qué importa el fallo legal si para la inmensa mayoría de los mexicanos la ley es algo que no se sigue? México (como muchos países) no es un país de leyes ni de estado de derecho: Es un país de medios. El poder lo tienen los medios. Enrique Peña Nieto y el PRI ya lo han entendido y juegan el juego a la perfección.

  3. Marcela abril 9, 2012 a 9:09 pm #

    Me pregunto si la falta de cultura tiene una relación directamente proporcional con el exceso de peso o la mala salud, como los comentarios podrían indicar. Mi familia y yo tenemos exceso de peso (unos más que otros, por supuesto), sin embargo, nunca hemos comprado una TVyNovelas, seguido fielmente un programa de televisión local o visto un partido de futbol. El mío es uno de tantos ejemplos que conozco de familias que dedican el tiempo/energía en actividades que no son deportivas, pero no por un bajo nivel educativo.

    Diría que juzgar el nivel cultural de una persona usando como único criterio el peso o la adquisición de ciertos productos es un recurso barato en la argumentación, pero no quisiera apresurarme en mi juicio ;).

    Cordialmente,

    Marcela

    • alfonsoteja abril 9, 2012 a 10:31 pm #

      Quiero decirles a Juan Carlos y a Marcela, respetuosa y cariñosamente, que están enfocando las cosas al revés. Primero: No es cierto que lo que no pasa en los medios no sucede en la realidad. Eso es falso y es lo que nos han hecho creer. Es hacerle caso a Chavana cuando afirma que “si no eres famoso a nadie le importas”. Eso es estúpido y absurdo. La realidad existe, allá afuera (y aquí adentro), y si nos dejamos convencer por la repetición de la mentira (Goebbels dixit) es nuestro error, pues ya estamos advertidos. Pongo otro ejemplo: ¿por qué demonios a un asesinato, le llaman “ejecución”, o peor aún, “ajusticiamiento”? ¿Por qué los responsables del lenguaje común (los medios de COMUNicación) parecen empeñarse en distorsionar la realidad todo el tiempo y nosotros pasivamente lo aceptamos?.
      El segundo aspecto se relaciona con la pregunta de Marcela. Si desde que la planteas, Marce, apuntas “como los comentarios PODRÍAN indicar”? ¿Por qué ponerse inmediatamente el saco? El planteamiento es al contrario: resulta fácil demostrar que a partir de la falta de información para la salud, y de los excesos publicitarios -por no llamarles abiertamente mentiras y fraudes-, surge un pueblo o una sociedad enfermiza, que se malnutre, que adopta malos hábitos y se hunde en su pereza e ignorancia. Pero esto es al revés de como lo aplicaste. La obesidad no es hereditaria, pero los libros de cocina y la forma de comer sí.
      Necesitamos pensar en los dos planos: el personal/individual y el social/colectivo. Yo podré pagar toda el agua que consumo, pero estaría abusando de la que otros (yo mismo incluido) necesitarán o ya ahora mismo necesitan. Son dos realidades que deben conjugarse. Se trata de pensar no solamente en uno mismo.
      Este no es el juego de las escondidas o de los encantados, cuando decíamos “una, dos, tres, por mí” ya te salvabas. No, ya no. Ahora tenemos que buscar el uno, dos, tres, POR TODOS. Y a eso hice referencia cuando con un simple botón de muestra ejemplifiqué -para apoyar, obviamente- el mensaje de nuestra amiga Ximena.
      Nos urge dejar de ser tan individualistas, cuando pretendemos que nuestro microcosmos sea la medida total del Universo. Saludos atentos

      • Juan Carlos Cantú abril 10, 2012 a 2:34 am #

        Alfonso, no me estás entendiendo. Lee un poco más allá de mis líneas. Por supuesto que no son literales. Es obvio que lo que no pasa en los medios sí pasa en la realidad. A lo que me refiero, (siendo más literal y menos metafórico) es que el imaginario colectivo ignora la realidad “real” por estar tan idiotizada por la “realidad” empujada por los medios. Mi punto es PRECISAMENTE EVIDENCIAR que lo que dice Chavana es absurdo y estúpido, pero que, TRISTEMENTE (como lo quise ejemplificar con el caso de Cassez que dí) la sociedad mediatizada de México (y de otros países) ASÍ LO CREE. Su realidad, conceptos, paradigmas, ideas, juicios de valor, y hasta definiciones de sentimientos está dictada por lo que dice la “stupid box” (TV). Espero haya quedado más claro mi punto.

      • alfonsoteja abril 10, 2012 a 5:34 pm #

        Juan Alberto, qué bueno que aclaras, porque -la verdad sea dicha, tu “ironía” sarcasmo, metáfora o lo que fuera, no estaba tan clara. Por otra parte también me queda clarísimo que lo único que te importó aquí es dejar tu punto personal en firme, Y nada de l demás, NI UNA SIMPLE IDEA POR COMPARTIR te mereció al menos una mención..
        Esa es la realidad de nuestros diálogos de sordos.

      • Juan Carlos Cantú abril 11, 2012 a 1:57 am #

        Estimado Alfonso:
        Según tú, yo tengo un diálogo sordo y no escucho a la contraparte. Mientras tanto tú ni te diriges a mí por mi nombre (me llamo Juan Carlos Cantú). Esa sí que es ironía. Como dices: Necesitamos pensar en los dos planos: el personal/individual y el social/colectivo.

        En cuanto a mi punto: Ahí te va más conciso. A ver si no me malinterpretas otra vez: ESTOY DE ACUERDO CONTIGO. Tu condenas lo que dice Chavana. Yo también (hasta lo mencioné). Tú dices que los medios distorsionan la realidad. Yo doy un ejemplo del gobierno “fabricando la realidad” en el caso Cassez. Tu dices que si nos dejamos convencer de la repetición de la mentira es nuestro error. Yo digo que la gente decidió respecto el caso Cassez de acuerdo a la realidad mediática. ¡ESTAMOS HABLANDO EXACTAMENTE DE LO MISMO! NUESTRA POSICIÓN ES LA MISMA.

        Para ser alguien que reclama más consideración y respeto a los demás (en este caso tus ideas) te recomiendo trabajar más en eso. Es desgastante estar discutiendo cuando los dos tenemos la misma postura.

      • alfonsoteja abril 11, 2012 a 2:51 pm #

        Bueno, pues dejemos de discutir ya que no existe ninguna razón :)) Trabajemos por el cambio ¿De acuerdo?

      • Marcela abril 20, 2012 a 3:36 pm #

        Estimado Alfonso,

        Formo parte de la extensa mayoría que percibe las cosas en una amplia gama de grises, en vez de en blanco y negro. Por tal motivo dije que los comentarios podrían indicar una relación directamente proporcional entre la falta de cultura y la mala salud o el exceso de peso. En ningún momento “me puse el saco”, sino que los invité a considerar otro punto de vista.

        Ahora me pregunto si “a partir de la falta de información para la salud, y de los excesos publicitarios -por no llamarles abiertamente mentiras y fraudes-, surge un pueblo o una sociedad enfermiza”, o si será al revés, que una sociedad enfermiza (y por agregarle más detalles, apática) tiene poco interés en educarse y permite excesos publicitarios. Me pregunto si la responsabilidad de educarse reside en el individuo o en la comunidad o es más bien un balance de ambos. Mi impresión después de vivir en el extranjero los últimos cinco años, es que el individuo es quien tiene la mayor responsabilidad de buscar la información y los recursos necesarios para vivir una vida sana y que la suma de las responsabilidades individuales es la que crea un colectivo sano. Y es responsabilidad del individuo actuar para moldear la sociedad en la que vive, porque cuando algo es responsabilidad de todos, es muy fácil que no lo haga nadie.

        Coincido contigo en que los libros de cocina y las costumbres familiares son hereditarias, lamentablemente la obesidad también: http://cienciaysalud.laverdad.es/5_4_1.html (“La comunidad científica acepta hoy día que en el problema de la obesidad humana puede existir hasta un 60% de condicionamientos genéticos…”). Y con esto no estoy diciendo si ése es mi caso o no, tampoco me puse ese saco que pudiera ser más conveniente. Solo te invito a considerar, de nuevo, otro punto de vista.

        Estoy 100% de acuerdo contigo en que la realidad es mucho más rica, diversa y vibrante que la que los medios de comunicación nos han hecho creer (como mencionó Juan Carlos). Estoy 100% de acuerdo en el hecho de que debemos empezar a actuar, que no tenemos mucho tiempo para enmendar esto que hemos heredado de la avaricia de unos pocos y la apatía de unos muchos. Estoy 100% de acuerdo contigo en que debemos pensar en todos y dejar de ser individualistas, y para eso, (en mi humilde opinión) el primer paso es considerar otro punto de vista.

        Cordialmente,

        Marcela

  4. Juan Alberto abril 10, 2012 a 3:57 am #

    Para entender la relación de los medios con la formación de opinión pública, una buena herramienta es analizar la campaña de Peña Nieto. Desde antes de su candidatura ya se venía forjando toda la campaña mediática, con la Gaviota y demás cursilerías. Ahora continúan con ella sin nigún contenido, pero llegando al corazón más que la república amorosa o el deseo de que Calderón continúe en Josefina. El tipo se la pasa de guía de turista por México y hace uso de los estereotipos más comunes (los neoloneses son trabajadores, los jarochos son fiesteros) para llegar al corazón de la “familia mexicana”.

    • alfonsoteja abril 10, 2012 a 5:31 pm #

      Juan Alberto, qué bueno que aclaras, porque -la verdad sea dicha, tu “ironía” sarcasmo, metáfora o lo que fuera, no estaba tan clara. Por otra parte también me queda clarísimo que lo único que te importó aquí es dejar tu punto personal en firme, Y nada de l demás, NI UNA SIMPLE IDEA POR COMPARTIR te mereció al menos una mención..
      Esa es la realidad de nuestros diálogos de sordos.

  5. alfonsoteja abril 10, 2012 a 5:40 pm #

    PERDÓN… EL COMENTARIO ANTERIOR ES PARA JUAN CARLOS CANTÚ, NO PARA JUAN ALBERTO… MIL PERDONES.

  6. Omar Martinez abril 11, 2012 a 4:03 am #

    Esto esta mejor que el programa de Chavana

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