La nave del PAN

2 Mar

Nos guste o no, la vida interna de los partidos políticos nos impacta. Es mucho su poder. Durante la última década, el PAN en Nuevo León decidió apostarle al pragmatismo y a la descaracterización ideológica. Como admirador secreto del PRI, el PAN aprendió sus transas a tal grado que si hoy ocultaran su mercadotecnia no sabríamos qué Alcalde o Diputado es del PRI y cuál del PAN.

Un grupo de panistas que podríamos considerar como el ala “decente”, pero que durante todos estos años callaron lo que hoy denuncian con tanta beligerancia, está llamando no a la depuración de su partido, sino de la lista de candidaturas plurinominales.

Lo que indigna a los quejosos es, sobre todo, que el Comité Ejecutivo Nacional premie a Fernando Larrazabal y a Raúl Gracia con una Diputación federal y una Senaduría, respectivamente. Es tan simplista que su demanda llama a suspicacia.

Tienen razón. Pero estas candidaturas son el síntoma de una enfermedad que sólo mencionan tangencialmente. El PAN se convirtió en una empresa, un negocio, una agencia de colocación.

Con tal de ganar la Alcaldía de Monterrey en el 2009 le dieron las llaves de la nave a Larrazabal: sálvanos, “Larry”. Ya sabían quién era, pero se dejaron deslumbrar por beneficios que, en ese momento, no pudieron relativizar. Ambiciosos, no advirtieron que el señor y su grupo serían capaces de secuestrar la cabina de tripulación.

No deben sentirse traicionados. La “neocúpula” panista siempre se ha manifestado vulgar y sin escrúpulos. Les molestará, en todo caso, que los rufianes no sepan agradecer los antiguos espaldarazos, pero de ninguna forma pueden asombrarse, ni darse golpes de pecho.

Al respaldar a Larrazabal en su carrera política, los panistas denotaron un desprecio irrefutable hacia el destino de Monterrey. Después de Adalberto Madero, decidieron asestarnos a un rufián de igual o peor ralea. No me conmueven.

De lo que deben dolerse es de las condiciones en que deja Larrazabal al municipio. No es momento de sacar el gran pretexto llamado “crimen organizado” para justificar las graves ausencias en servicios públicos y en atención ciudadana. El despotismo y la improvisación imperan en las administraciones panistas.

Por ello, los panistas redimidos deben pedir una disculpa pública a la ciudadanía. Porque las deudas sociales del PAN son abismales. Jugaron sucio creyendo que, si no lo hacían, perderían prerrogativas y poder. Decidieron aprovecharse, como el PRI, de la ignorancia y la pobreza de la gente.

Ahora se asumen víctimas, pero habrá que decirles a estos señores que las víctimas somos los regiomontanos que llevamos padeciendo la incapacidad de su partido para plantearse como una oposición ética al PRI.

Sin embargo, celebro los desplegados, las protestas y la carta-renuncia de Alejandro Páez al PAN. La depuración del sistema político comienza así, haciendo público el disenso, desmarcándose del arquetipo de político corrupto.

Ojalá que esta indignación no sea golondrina de verano, pero sobre todo, ojalá que adviertan el momento histórico que estamos viviendo: democratizar la democracia es la última llamada al régimen que no ha sido más que compinche del neoliberalismo salvaje.

La mala noticia es que, como se habrán dado cuenta, no hay ciudadanía en Nuevo León que se solidarice con esta causa cuando, en cualquier democracia que se respete, la demanda de sanear la vida interna de los partidos sería de interés público.

Hace mucho que tener la razón dejó de importarle al destino. La sociedad regiomontana no conoce la democracia, nunca ha soñado con ella, luego, se comporta indolente y apática ante lo público. Ahora el PAN tradicional paga las consecuencias de su propia negligencia.

Quisiera creer que después de esta experiencia replantearán su participación en la vida política del Estado. Desearía que los panistas que han renunciado a su partido y los que hoy amagan con abandonar la nave, se comprometan con el cambio cultural que se necesita impulsar en la vida política de Nuevo León. Menos cerveza y futbol, más participación y reflexión.

ximenaperedo@gmail.com

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2 comentarios to “La nave del PAN”

  1. Federico marzo 2, 2012 a 3:14 pm #

    Los panistas se han convertido en priistas. Los panistas al llegar al poder no han establecido la diferencia. Ni en el ejecutivo nacional, ni en cualquier puesto de gobierno.
    Al final de cuentas lo que pelean son los huesos y como no les repartieron, se defienden con la retórica de la decencia.
    La lucha es poder entre ellos mismos, los panistas ricos y los que quieren ser, o la chusma. En el pan también hay niveles, ¿Ves? El grupo de los “neos” son más efectivos recolectando votos, es por eso que el presidente del partido les ha otorgado sus prebendas. Además, ahora los “neos” se manejan independientes de la tutela de los panistas ex dueños del partido, ahora no son manipulables por ellos.
    Los panistas, igual de chapulines que los priistas, dejan un hueso y saltan a otro, asís como Ivonne en Guadalupe, Larrazabal en Monterrey, los dos son lo mismo. ¿Qué ofrecerán en sus nuevos cargos? Los triunfos en sus administraciones, tal vez, pero los de la delincuencia organizada, el aumento de los delitos en general y el deterioro de los servicios a la ciudadanía.
    El pataleo de los dinosaurios panistas regios, es más que oportunista, no es Larrazabal el único gobernante panista pésimo y corrupto, ha habido otros igual de malos o peores en el estado de Nuevo León y los ex dueños del PAN no se indignaron como ahora.
    Los panistas, como todos los partidos que participan en el sistema político mexicano, pelean por los huesos de las próximas elecciones, le apuestan a una ciudadanía apática, enajenada y cobarde hasta ahora.
    Los pocos que de alguna manera se atreven a disentir del estatus social, son descalificados de inmediato por los mismos partidos, sobre todo porque según ellos nada hay que cambiar en el sistema, solo que cuando pierden en poder se dicen indignados, pero al final la dinámica del sistema al que ellos dan vida, a todos los vuelve iguales.
    Lo que sucede en el PAN, nos atañe a todos, pero la mayoría de los ciudadanos de Nuevo León, por ahora se interesa en otras cosas. Estamos jodidos.

  2. lalucidezdelalocura marzo 2, 2012 a 7:44 pm #

    Ximena, se me hace que es mucho pedir, o cuando menos mucho esperar. La verdad yo ya perdí la esperanza, cualquier cosa que provenga de los partidos está contaminado con la parcialidad y la prebenda. La corrupción aunada a “la fuente de la abundancia” que representan hoy los partidos políticos, son dos factores que seducen, pervierten y envician a cualquiera. Ya no hay integridad, y lo mas triste es que a los partidos mismos, tampoco esto les importa. El caso del PAN con Larrazabal y Gracia, nos muestra que puede más el compromiso o compadrazgo, que la probidad y el talento; puede mas la consecución de votos al precio que sea, que la conquista de votantes con soluciones que convenzan. Anhelo el día en que uno o muchos candidatos independientes, puedan representar verdaderamente los ideales de la gente, que motiven y muevan a los electores que ya estamos cansados de participar y ser traicionados.

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