Renovación moral

24 Feb

Por la masacre en el Penal de Apodaca el Gobernador Rodrigo Medina debe renunciar.

A diferencia de la tragedia del Casino Royale, los 44 internos ejecutados estaban bajo tutela y protección del Gobierno estatal cuando, con lista en mano, fueron llevados de sus celdas a sacarles los ojos, empalarlos por la boca, aplastarles los cráneos, cercenarles las cabezas o degollarlos. Esta barbarie sin precedentes en el sistema carcelario estatal precisa la renuncia inmediata del Gobernador.

No fue una riña, como intentaron hacernos creer. Fue un acto salvaje planeado por quienes comandan los penales del Estado. Tan es así que los autores materiales no han sido presentados. Sólo fueron detenidos por complicidad los celadores y tres ex funcionarios; y tres internos fueron trasladados a un Penal federal. Pero los torturadores y asesinos siguen ahí.

Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C. emitió un comunicado alertando a las autoridades a no pretender solucionar “esta delicadísima situación con fuerza bruta”, y exigieron la intervención inmediata del sistema ombudsman (Comisión Nacional de Derechos Humanos y Comisión Estatal de Derechos Humanos, así como la observación de organizaciones civiles de derechos humanos), pero en cambio el Gobierno estatal decidió incrementar el terror en su propia casa.

Desoyendo el consejo de recuperar su autoridad moral, el Gobierno permitió la entrada de elementos de las fuerzas federales y de la Fuerza Civil al penal. Los familiares de los internos reportan atrocidades contra la dignidad de todos los presos, a quienes desnudaron y acostaron en el patio para golpearlos y amenazarlos con violarlos con sus toletes. Aseguran que hay internos que muestran huellas de brutalidad policiaca y que incluso hay algunos con heridas de bala.

Es muy importante subrayar lo obvio, pero que por desgracia a pocos parece perturbar: estos actos criminales no sucedieron en algún terreno desolado, ni en alguna cueva de delincuentes. Ocurrieron dentro de un centro de readaptación social estatal, es decir, en un espacio público, del que es absolutamente responsable el Sr. Medina.

Pero además, en este caso, el Gobernador no puede fingir demencia, levantar los hombros y declarar que el director del Penal de Apodaca había pasado las pruebas de confianza, pues EL NORTE alertó en junio de 2011 que el Sr. Gerónimo Miguel Andrés Martínez había sido cesado en 2009 como director del Penal de Santa Martha, en el Distrito Federal, al que dejó convertido en un auténtico centro de extorsiones.

Sin restarle importancia, la fuga de 30 presos es otro síntoma de la podredumbre al interior del sistema penitenciario mexicano. Como lo denuncia Miguel Carbonell en su artículo “Apodaca es un síntoma”, es urgente que la depuración de las cárceles forme parte de la agenda de prioridades nacionales, porque de lo contrario tendremos una erupción en cadena de todos los penales del País y el paso de la transgresión de la Ley a la reinserción social seguirá siendo un salto al vacío.

El dolor que deja una masacre es único e intransferible. Se sufre por las víctimas, pero también por los victimarios. Sé que entre nosotros hay regiomontanos sádicos que gozaron la noticia de la masacre. No se cuántos son. Pero por fortuna, estoy cerca de ciudadanos que se atreven a abrazar el sagrado dolor humano sin juicios, con amor fraterno, con la convicción de que no hay mejor postura en medio de este desastre que la defensa de los derechos humanos.

Por eso vuelvo a reiterar la exigencia de renuncia al Gobernador Rodrigo Medina. No creo que sea cómplice ni mucho menos, creo que ha sido más víctima del sistema que muchos de nosotros, pero ha llegado el momento en que el señor comprenda que su permanencia en el poder inhibe el urgente proceso de renovación moral. Apelo a su dignidad, a la comprensión del insoportable significado de una masacre de 44 personas que estaban bajo la tutela del Gobierno que encabeza.

 
ximenaperedo@gmail.com
 
 
 

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3 comentarios to “Renovación moral”

  1. Alfonso Teja-Cunningham febrero 24, 2012 a 4:37 pm #

    Excelente razonamiento. Van mi admiración y solidaridad con tu línea de pensamiento y acción.

  2. omar martinez febrero 27, 2012 a 5:26 pm #

    Ximena: Buen articulo y sin desperdicio, los conceptos vertidos son reales y requeridos.

    Solo me deja un sabor de parcialidad cuando escribes
    “Desoyendo el consejo de recuperar su autoridad moral, el Gobierno permitió la entrada de elementos de las fuerzas federales y de la Fuerza Civil al penal.”

    Creo que te falto señalar que los internos se amotinaron para defender a tres capos que debían ser trasladados, tres capos que secuestraron, mataron y descuartizaron tanto a inocentes como a otros criminales.

    Es seguro que falta profesionalismo en el uso de la fuerza por parte de las autoridades pero dar una imagen inofensiva de los reos cómplices, es cerrar los ojos al problema global.

    De todos modos señalo que es una percepción personal, y de nuevo felicidades por el articulo.

    Un saludo

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  1. La realidad de la masacre en la cárcel de Apodaca, México - febrero 24, 2012

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