Diga sí al debate

17 Feb

En los próximos años caeremos en cuenta de lo absurdo que fue perseguir a los consumidores de drogas; nos palmearemos la frente lamentando la ridícula política prohibicionista.

Veremos claramente que la guerra, con sus horrores y sus 50 mil muertes, pudo ser evitada si México hubiera debatido públicamente su política de drogas, si se hubiera liberado información a la ciudadanía, y si Felipe Calderón no hubiera necesitado propaganda bélica para legitimar a su Gobierno.

Las próximas generaciones nos juzgarán con dureza, y con razón, por no haber cuestionado los motivos de esta guerra.

Si usted sigue creyendo que es preferible este enorme sacrificio nacional para que “la droga no llegue a tus hijos”, tengo que decirle que lo que debe llegar a sus hijos especialmente, pero a todo el pueblo en general, es, simplemente, información. Les hacemos más daño con balaceras afuera de sus escuelas, que regularizando las drogas en México.

El Gobierno federal teme liberar información que aliente a un debate que sin duda perderá. Los argumentos racionales y científicos ofrecidos en el foro “Drogas: un balance a un siglo de su prohibición”, convocado por la organización civil México Unido contra la Delincuencia, evidencian la profunda irresponsabilidad de lanzarnos a una guerra que, como lo dijera el ex Presidente colombiano César Gaviria en su ponencia, “convierte en animales a sicarios y a soldados por igual”.

El ex Presidente Gaviria aseguró que la mayor parte de las muertes mexicanas son causadas por conflictos entre comerciantes, no por tráfico, ni mucho menos por consumo. En México sólo 3.5 millones de personas han probado alguna vez una droga ilegal, pero ni siquiera sabemos cuántos de estos usuarios son problemáticos.

No es lo mismo tomar alcohol de vez en cuando, que depender de su consumo. Es importante distinguir a la población que usa drogas de los drogadictos. Los primeros no representan problemas a los derechos de terceros, los segundos se encuentran en una grave vulnerabilidad y no reciben atención del Estado. En ninguno de los casos debe haber persecución ni fincarse responsabilidades penales.

Otros países sí han demostrado interés en la población adicta que, efectivamente, vive un infierno.

Holanda, Suiza y Portugal han demostrado que la mejor forma de manejar a estos consumidores problemáticos es desde el enfoque de la salud. En Portugal, si el ciudadano es sorprendido con 10 dosis de cualquier droga es citado por un equipo interdisciplinario para revisar su caso y plantear su mejor tratamiento. Desde el punto de vista económico, según los portugueses, es más barato tratar a personas adictas que enviarlas a la cárcel.

Aunque se diga lo contrario, el consumo en México sigue siendo perseguido. La tabla de gramaje permitido de drogas ilegales es ridícula. Permite, por ejemplo, la portación de 5 gramos de mariguana o 0.5 de cocaína, pero a la venta no se encuentran estas dosis. Es decir, el usuario suele portar más de lo permitido porque nadie le vende menos. Al ser detenidos son juzgados como narcomenudistas.

Quien diga que esta guerra es contra la delincuencia, tiene que recordar que cuando Calderón declaró la guerra, los índices de violencia en México iban en picada. Según estadísticas oficiales, la violencia venía decreciendo desde los años 90 hasta el 2007. Hoy en día los picos en homicidios se concentran en localidades con presencia militar y policiaca. (“Homicidios 2008-2009. La muerte tiene permiso”, de Fernando Escalante, en la revista Nexos).

La EGAP y el CIDE propusieron en el cierre del foro la regulación del mercado de todas las drogas, aunque cada una tenga su propio protocolo. Los opiáceos jamás deben ser encontrados en el mercado, por ejemplo, su producción y administración para tratamientos debe ser exclusiva del Estado. La planta cannabis, en cambio, debe ser utilizada por cualquier paciente que la requiera, pero también podría ser consumida en clubes de fumadores con las restricciones obvias de edad. Ninguna droga debe publicitarse como hoy lo hace el alcohol con absoluta irresponsabilidad.

Diga sí al debate; no postergue esta pesadilla.

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6 comentarios to “Diga sí al debate”

  1. omar martinez febrero 17, 2012 a 6:49 pm #

    Ximena: Estoy de acuerdo en lo medular de tu artículo que es que las drogas se deben de despenalizar.
    Sin embargo el sueño que imaginas que esto puede traer, está muy lejos de la realidad. Al encontrarse los maleantes sin el dinero que producen las drogas, ¿a quién crees que trataran de sacárselo para balancear sus finanzas?
    ¡Correcto! , a ti a mí, a nuestros vecinos…… a juan pueblo
    A juan pueblo no le interesa quien se la fume o se la unte, la compre o la venda, mientras no se metan con el.

    El problema no son las drogas que andan circulando, sino las balas que andan circulando y el legalizar las drogas no solo no acabara con las armas sino que podrían voltearse hacia el pueblo,
    Hoy la mayoría de las muertes son por gente metida en drogas, ese día quien sabe.
    La guerra, lucha, pelea, combate o como quieran llamarla contra la delincuencia organizada tendrá que seguir, y si no dejamos de contar como bajas a los asesinos del pueblo que abate el ejército pronto empezaremos a contar como bajas a más gente buena cercana a nosotros.
    Ojala y hubiese un camino fácil como el que describes, todos quisiéramos encontrarlo y seguirlo
    Por cierto el pecado de Felipe Calderón no es haber iniciado una “guerra contra el narco”, ese era su deber , su pecado es “no haberla ganado”, por eso se debe de ir y su partido perder la elección en puerta, no bastan las buenas intenciones, esto es cuestión de resultados.

    Un saludo

  2. Alfonso Teja-Cunningham febrero 17, 2012 a 9:07 pm #

    Querida Ximena. La pregunta es muy importante, pero no facilita la respuesta adecuada. Desde el entender que me permiten las neuronas en el cerebro que ocupa la cabeza en el cuerpo que habito creo que la mejor respuesta es: ¡NOSOTROS!

  3. Alfonso Teja-Cunningham febrero 17, 2012 a 9:10 pm #

    El comentario anterior NO se relaciona con este texto sobre la despenalización de las drogas, sino con el de DIGA SI AL DEBATE. Ya había subido estas líneas cuando me percaté que el link me envió a otra parte. Sorry!

  4. Areteseeker febrero 17, 2012 a 9:27 pm #

    Juan Pueblo estará mejor si el crimen organizado tiene menos poder económico. Mientras menos dinero tenga para sobornar a policías y jueces, más difícil será que controle la vida, y los hijos de Juan Pueblo.

    Esa idea del traslado del crimen, que brincan de rubro, es un ejemplo clásico de cambio de mercados. Si se despenaliza el consumo, y quizá hasta el cultivo y venta, lograremos quitarle de un golpe de ley una enorme empresa que se nutre de d´lares de USA y sangre mexicana.

  5. Ektenel febrero 17, 2012 a 11:37 pm #

    Yo no estoy de acuerdo con el comentario al artículo por lo siguiente:

    Hace 15 y 10 años el problema vs la delincuencia organizada estaba en los secuestros, se lanzó una ofensiva contra los secuestradores que mas o menos funcionó, y mas por la corrupción imperante en el sistema de justicia mexicano que en otra cosa. Hace 20 años eran los robos a vehículos y asi nos podemos ir ad libitum.

    A un delincuente se le ve como si fuera satanás en persona, se le denigra y se le marca como si de leproso se tratara sin que la justicia analicé el por qué de su comportamiento y sus razones. Hace 10 o 15 años la criminalística en México estaba muy en pañales a pesar de tener mucho tiempo ya de estarse usando, y esto era debido a la indiferencia hacia el criminal y la víctima. Hace 10 años si un criminal era detenido se le procesaba sin muchos derechos y a la víctima ni se le veía o se procuraba realmente resacirle el daño, actualmente apenas comienza a haber un cambio en este modelo de pensamiento.

    Si las drogas se legalizacen, aun y con esto habrá tráfico (lo mismo sucede con el alcohol por ejemplo que se adultera, se trafican ciertos tipos en los tianguis y demás), pero si se dejará de ver al consumidor como un delincuente ya que no lo es.

    El estado debe procurar la paz y el orden social, es una de sus funciones primordiales y parte de su razón de ser. Pero no importa que demonio le pongamos (secuestro, robo, narcotráfico, guerrillas, etc) el problema no está en que sea o no su deber, sino en la corrupción dentro de éste para que pueda tener estrategias eficaces en contra de la violencia y esto depende mas que del gobierno mismo, depende de la población, es decir del ciudadano común, que ha ido modificando valores y puntos de vista con tal de obtener el sueño del consumismo que es a final de cuentas tener tanto dinero como para cumplir caprichos pensando que esto les ayudará a ser felices durante la vida (hay muchos estudios ya que desmitifican este postulado del consumismo).

    Entonces, la lucha (para no decirle guerra como originalmente fue planteado) contra el narcotráfico ni siquiera ha tenido objetivos bien definidos, ni mucho menos las estrategias, el gobierno en turno lo usó como una medida de legitimación no como una lucha legítima del poder del estado (con el 36% de los votos era algo asi como 18 millones de personas a favor de ese gobierno en un país donde aprox. 60 millones de personas podían votar según datos del IFE en aquellas fechas).

    Hubo en ese entonces análisis muy interesantes y cuestionadores que fueron o ignorados o callados a la mala (recuerdo un artículo muy contundente de Granados Chapa cuestionando las estrategias planteadas que a 5 años de ello el tiempo le dió toda la razón).

    Asi que la tésis de “si no dejamos de contar como bajas a los asesinos del pueblo que abate el ejército pronto empezaremos a contar como bajas a más gente buena cercana a nosotros.” es muy falaz ya que actualmete esas bajas cercanas a nosotros ya las hay, a diario vemos en los periódicos y otros medios muertes de gente inocente que ha sufrido esta escalada.

    Esto no se solucionará hasta que el ciudadano común exija y sea activo en la rendición de cuentas y comience realmente a luchar en contra de la corrupción, y ninguna guerra, lucha o como quieran llamarle, será efectiva hasta que dejemos de ver al delincuente como Satanás y si como un ser humano que debe ser juzgado por sus actos, pero también ayudado para evitar la reinicidencia y esto apenas comienza a darse de manera muy muy lenta y paulatina. Y esto me consta por que lo estoy viendo con mis propios ojos.

    Saludos.

    • omar martinez febrero 24, 2012 a 11:34 pm #

      Estimado (a) Ektenel: Ante tu referencia a mi envío al blog de Ximena me siento invitado a responder no sin antes agradecer tu atención.

      Resumo que propones ser más activos como ciudadanos, exigir rendición de cuentas, y luchar contra la corrupción.

      Excelentes propuestas, así que me sumo a ellas haciendo una aclaración.

      Yo escribí
      “si no dejamos de contar como bajas a los asesinos del pueblo que abate el ejército pronto empezaremos a contar como bajas a más gente buena
      cercana a nosotros.”

      Tú respondes
      “Es muy falaz ya que actualmente esas bajas cercanas a nosotros ya las hay”

      Solo te señalo que el adverbio “mas” usado en mi frase concede y afirma que ya hay un número de víctimas cercanas, siendo entonces tu comentario fuera de toda lógica .

      Una felicitación a Ximena por invitar al debate, ojala y podamos hacerlo con un pensamiento lógico y estructurado.

      Un saludo

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