Retiro lo dicho

10 Feb

Hace apenas dos meses preparaba un texto para conminar a los ciudadanos y ciudadanas a no ceder a los flirteos de los partidos políticos que se acercarían a ofrecerles un registro como candidatos. “Di no a tu candidatura”, pensaba titularlo. Me parecía un desperdicio truncar un trabajo de construcción de ciudadanía para atender el canto de las sirenas. Ahora he cambiado de opinión. Necesitamos entrar para hacer un contrapeso inmediato al saqueo de lo público.

La ciudadanía mexicana nació enfrentada con el Estado. Mientras más lejos de la política institucional, mejor. Durante décadas, a los ciudadanos les preocupaba desmarcarse de la inmoralidad y el cinismo de su clase política. Nada con el Gobierno. Aún hoy en día no hay peor insulto para los ciudadanos críticos que sugerir que, en lo profundo, andan buscando un hueso. Y es que confundimos a la política con los políticos.

Bajo esta lógica, a los ciudadanos nos quedan dos vías para defendernos de los gobiernos impostores de la representación: la legal y la política, vía protesta.

Muchos años estuvimos entretenidos diseñando estrategias para “no dejarnos”, pero, al menos en Nuevo León, el año 2011 nos dejó muy duros aprendizajes: los políticos son demasiado cínicos y no hay Estado de derecho; luego, ni la protesta social, ni la defensiva legal bastan. Se nos puede ir la vida interpretando el papel del indignado sin ver nunca resultados concretos.

Por supuesto que cada que un ciudadano levanta su voz para representar su inconformidad la sociedad se transforma. Las consecuencias culturales de compartir discursos éticos, de dialogar, de denunciar o de protestar son imborrables, pero son avances tímidos en comparación con la voracidad de la clase política.

Tres años más con Alcaldes y Diputados corruptos o improvisados nos dejarían en ruinas. Es momento de plantearnos seriamente el asalto ciudadano a los puestos de decisión.

Ahora bien, no creo que los ciudadanos, sólo por no militar en partidos políticos, puedan representar a la sociedad en su conjunto. No creo en la democracia representativa sin herramientas de democracia participativa. Pero veo urgente que al menos expertos en derechos humanos, seguridad ciudadana, medio ambiente y urbanismo sostenible nos representen en el Congreso local y en los ayuntamientos. Los políticos que aprenden echando a perder nos salen muy caros.

Por supuesto que hay políticos rescatables, coincido con la activista local Indira Kempis, pero éstos no siempre cuentan con la simpatía de la cúpula del partido, y sólo por este pecado son enviados a la banca.

Como son incapaces de democratizarse internamente, los partidos nos imponen candidatos que son más imagen y retórica que experiencia y madurez política. Por eso cuando son registrados, los candidatos ya tienen una lista enorme de favores a deber, amén de los que se acumulen en campaña. Luego, llegan al poder a pagar sus deudas.

Pero ¿quién desea sacarse la rifa del tigre? Aquí está el siguiente dilema ético que debemos advertir.

La política es el arte de la conspiración, y eso debilita moralmente a cualquiera. Quizá no sean conscientes, pero el juego político engrandece los egos de quienes debieran ser humildes para escuchar y generar acuerdos. Por eso el político clásico es paranoico y obsesivo de su imagen. Quien toma decisiones en nuestro nombre no es una persona reflexiva, sino impulsiva. ¿Quién desea esto para sí mismo?

No es ociosa la pregunta. Porque si coincidiéramos en que la política corrompe moralmente, entonces tendríamos que plantear otra forma de organización. De lo contrario, estaremos condenados a la caquistocracia, el gobierno de los peores, y nos secaremos las gargantas en protestas sin consecuencias concretas.

Ahora bien, ¿qué ciudadana o ciudadano estaría dispuesto a entrarle? Esto no debe ser decisión ni de una ni de dos personas, sino de una nueva generación de ciudadanos de todas las edades convencidos de que se puede recuperar nuestra Ciudad. Lo siguiente sería ofertarse a los partidos políticos, pues ellos tienen el monopolio del registro de candidatos.

¿Quién dijo yo?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: