Mordimos el anzuelo

16 Dic

El escándalo es la nueva forma de hacer campañas baratas y al margen de la ley. Pondré de ejemplo el montaje arreglado del “librogate”, pero más que del candidato del PRI pretendo hablar de este nuevo modelo de “hacer política”.

“El problema no es la mala memoria de Peña Nieto, sino la nuestra”, escribió el activista tapatío Felipeno Reyes en Twitter. Concuerdo. Antes de compartir esta hipótesis recordemos el nivel de la televisión mexicana, ésa que sólo tiene dos canales: en uno está Paty Chapoy y en el otro Gloria Trevi.

Más que eso, todos los días se transmite una telenovela que se llama “La Rosa de Guadalupe”, en ésta la Virgen mexicana con su mágica protección soluciona todos los problemas.

La televisión mexicana no tiene escrúpulos, pero a menudo nos olvidamos de ello. Su alianza con el PRI tampoco es nueva -desde el “soy un soldado del PRI”, de Azcárraga Milmo, hasta la boda de Peña Nieto con “La Gaviota”-, entonces, no podemos pasar por alto que la televisión “para jodidos” es capaz de usar la misma fórmula para producirle la campaña al candidato del tricolor.

Nadie se sorprende ante esta sociedad comercial que ha sido abierta y pública. Sin embargo, en el análisis del “librogate” muy pocos radares han identificado la deliberada intención de hacerse de un escándalo para posicionar al candidato de Televisa en redes sociales, y asaltar con su imagen -y la de su guapa familia- todos los programas, revistas y periódicos nacionales. Ésta es una muy sofisticada burla al Cofipe. No olvidemos que estamos ante los alcances de la gran máquina estupidizadora.

Pero tampoco están arriesgando demasiado. Es mucho peor que Peña Nieto no haya podido responder de qué murió su esposa en entrevista con Jorge Ramos en 2009 y, sin embargo, la nota pasó desapercibida para “la opinión pública”.

Lo menos escandaloso de Peña Nieto es su deficiencia de lecturas, defecto que los productores del show supieron capitalizar, pues la conclusión pastoreada por el comando mediático -y por algunos incautos- es que no tenemos autoridad moral para criticar al gallito del grupo Atlacomulco. El que haya leído más de dos libros al año que aviente la primera piedra. ¿Resultado? Una identificación natural con el hombre que, como yo, ni siquiera ha leído la Biblia completa.

No creo en la teoría de la conspiración, pero sí creo en el gran poder de la publicidad. Algunos pensarán que paso por alto que casi todo lo que se dijo de Peña Nieto en las últimas semanas fue negativo, pero la Coca Cola es un auténtico mugrero y se vende como pan caliente. Esto es la “Niurkarización” de la política, el escándalo como relato biográfico indispensable para el éxito comercial.

Todo México se rasga las vestiduras porque el galán no sabe responder sencillas preguntas (¿la del precio de la tortilla fue la última?). Mordimos el anzuelo y nos convertimos en el medio de transmisión más barato de la campaña priista. Visto el éxito del sábado 3, a los dos días Paulina Peña salió a insultarnos -pero a defender a papi- en el Twitter, red social a la que Peña Nieto se acababa de sumar apenas dos meses atrás. Gracias a ese “lunes negro”, ahora Peña Nieto tiene más seguidores que ningún otro candidato en Twitter. Sus competidores habrán pasado de la mofa a la envidia.

Nadie hará el ridículo de quejarse ante el IFE por actos anticipados de campaña aunque Grupo Televisa dedica sin ningún pudor largos, larguísimos minutos de sus programas estelares al aburrido tema.

Por todos lados leo que los usuarios de internet somos el nuevo medio de comunicación, pero más bien estamos siendo replicadores acríticos de mensajes que otros producen. Por eso no concuerdo con Aguilar Camín cuando decreta “la soberanía mediática”. Nunca ha sido más fácil conectarnos sin intermediarios. Usemos ese poder.

Adendo: Los políticos olvidan que la manera más sencilla de permanecer en el poder es hacer bien su trabajo. Ayer lo dijo El Abogado del Pueblo en su columna “Fricasé”: se inventaron una amenaza para disfrazar de superhéroe al Gobernador que anunció (¡por Twitter!) que no aprobará el alza propuesta al transporte público. Qué patético show.

ximenaperedo@gmail.com

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Una respuesta to “Mordimos el anzuelo”

  1. al lira diciembre 17, 2011 a 1:20 am #

    Es más costoso hacer el rídiculo para obtener contactos en las redes sociales, no hay buena utilidad, como dicen los economistas.

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