Contra la resignación

9 Dic

No tengo palabras para el Procurador Adrián de la Garza que prestó su rostro para asegurar que las medidas de seguridad del Casino Royale eran satisfactorias. No estamos ante el descaro, ni el cinismo, esto es algo mucho más desgarrador. Su dictamen es violencia pura. Es sadismo institucional. Es un empujón a la locura.

Aunque pudiera parecerlo no estoy enojada ni indignada. Estoy instalada en la desesperanza y quiero compartir la vista desde estas ventanas.

Decidimos habitar el tablero de la realidad política. Tomamos nuestras fichas de súbditos, perdón, de ciudadanos, y aprendimos a tirar los dados. Muchos creen que tienen mala suerte porque todas las casillas son pérdidas y despojos; otros jugadores se encargan de denunciar a los tramposos, otros creen que el problema son las reglas, pero todos somos adictos al juego: ludópatas. Ya merito, casi gano, voy por más. Sólo una ínfima minoría abandona el tablero (y se les ve muy bien).

Además de columnista soy activista ciudadana, estas dos cachuchas me han permitido observar el tablero desde dos miradas: quien intenta analizar y quien intenta cambiar la realidad. Durante algún tiempo, me creí la fantasía de que bastaba acorralar al funcionario, desenvainar la espada, y darle duro al sinvergüenza para revertir el estado de las cosas, pero a la postre entendí esta descarga de energía como un performance del desasosiego. No se mandan solos, comprendí.

Advertí que estaba replicando las mismas estrategias para imponer a otros mi forma de pensar. El método de desprestigiar, avergonzar y violentar a otro ser humano estaba presente en mi discurso. De algún modo acreditaba el “derecho de conquista”, es decir, el derecho de los vencedores sobre los vencidos, sin comprender que la paz se aleja de quienes compiten. Rousseau lo dijo claramente en “El Origen de la Desigualdad”, en 1754, el vencido buscará vengarse y así se instalará el conflicto como sentido de nuestras vidas.

Pero también he comprendido que no todas las personas desean dialogar. No basta con que uno esté dispuesto a escuchar. Comprendo que hay que perder las esperanzas en la política institucional, pero sin cancelar la posibilidad del diálogo. Es decir, caminar sobre dos pistas: asumiendo que el Estado, aunque languidece, sigue siendo la materialización de un contrato social al que hay que fortalecer, pero advirtiendo los límites de las estructuras piramidales que inhiben la colaboración y promueven la competencia.

El Estado fallido es una realidad irrefutable no sólo por la exoneración de facto que hicieran el Procurador de justicia estatal y el titular de la SIEDO, Cuitláhuac Salinas, a los corresponsables de la muerte de 52 personas en el Casino Royale, sino porque, aunque hubieran ordenado consignar a funcionarios involucrados por negligencia o corrupción, la cárcel, y esto debemos comprenderlo, es un concepto de justicia obsoleto. Es una cortina de humo que oculta a una sociedad de bárbaros que se regodea con las revanchas y los castigos.

Pocas cosas son tan dolorosas como el filo de una verdad desacreditada desde el poder. Los familiares de las víctimas del Casino Royale, o las familias que buscan a sus hijos desaparecidos en Nuevo León, saben de qué hablo. La apuesta oficial es hacer pasar como molestia al sediento de justicia, para esto es imprescindible la sociedad comercial con algunos medios de comunicación.

Todo indica que los resultados de la investigación del caso Royale se desprendieron de una negociación entre partidos políticos con el apoyo de empresas de la comunicación. ¿Vio usted cómo Brozo defendió a Larrazabal haciéndolo pasar por víctima de su partido? Televisa está replicando en la política sus estrategias para elevar el rating de sus cantantes mediocres.

Ha llegado el momento de asumir que el poder político se ha mudado a las corporaciones. Debemos localizar a nuestros nuevos interlocutores. El Estado es un cascarón, no perdamos mucho tiempo en comprenderlo.

ximenaperedo@gmail.com

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2 comentarios to “Contra la resignación”

  1. jorge610 diciembre 10, 2011 a 4:36 am #

    Como bien dices al final el poder político se ha mudado a las corporaciones, yo agregaría que no solo el poder politico, sino además el narco poder se ha mudado a las corporaciones y por alli de repente encontramos asociaciones de ambos en las corporaciones, y claro como buenos políticos dale tiempo al asunto o problema y la gente olvida y deja de reclamar, después de un tiempo con cualquier explicacion es suficiente, esto es lo que ha sucedido con el casino royal y anteriormente con los niños quemados de la guarderia que se incendio y los responsables principales están libres, o sabe alguien ¿quienes son?…

  2. Esau Rdz diciembre 10, 2011 a 4:56 pm #

    muy buen articulo, Te felicito

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