Estamos ilusionados (aguas)

18 Nov

Cuidado con las ilusiones; son la primera causa de frustración e, incluso, de suicidio, pero son inevitables para vivir. Nuestro contrato social, de hecho, es un contrato de fe: acordamos creer en perfecciones inexistentes e imposibles. Es decir, nos ilusionamos. El sistema político es una máquina que se sostiene de vender ilusiones, quizá ésta sea su natural vocación, pero se atasca en retórica e histrionismo cuando no hay sociedad civil ejerciendo crítica. AMLO puede ser una ilusión que peregrina hacia su descalabro.

El sistema político apuesta a delinearse como el espacio único de discusión y transformación de las sociedades. Su mayor éxito es convencernos de que es indispensable, y de que su parálisis, putrefacción o incompetencia son vicios a resolver y no problemas originales. Es decir, la crisis nos deja en los pies la sospecha de que el sistema político sólo es un tablero, pero la realidad pública es mucho más amplia. Hay vida, hay enormes posibilidades de transformación por fuera de la política tradicional.

La izquierda posliberal latinoamericana, estudiada por el Dr. Benjamín Ariditi (UNAM), no tiene intención de revolucionar el sistema que le está permitiendo jugar. Vemos una toma de la izquierda por todo el Cono Sur: Chile, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Uruguay, que se traduce en importantes modificaciones en la agenda pública en materia de redistribución de la riqueza y de derechos sociales, pero es una izquierda que no rompe con el status quo liberal. El discurso amoroso de AMLO, que me entusiasma, va en este mismo sentido.

Nos convertimos en esa aldea global neoliberal y electorera que comparte los mismos vicios de la desigualdad y la impostura en la representación, por eso las preguntas que se hacen en Detroit o en Santiago de Chile nos suenan lógicas. Esos grupos de ciudadanos que se consideran sin representación oficial exigen que se discutan los paradigmas; no las políticas públicas, ni los programas, ni mucho menos las ideologías aniquiladas por el neoliberalismo.

El Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, no tiene precedentes. Lo conforman miles de personas críticas, librepensadoras y comprometidas. No es fácil ser reconocidos por cualidades parecidas.

Sin embargo, corre el riesgo de convertirse en un movimiento de ilusos si no matan en sentido metafórico al AMLO que todos llevan en la cabeza. Si no comprenden las limitadas posibilidades de la política tradicional se convertirán en vendedores de ilusiones y replicarán el lamentable papel de quien se permite el engaño para cumplir sus objetivos.

La ola rosada es más amplia y más transformadora que la vía electoral. Gracias al pensamiento crítico y a los evidentes fracasos económicos y ambientales, la ciudadanía ha iniciado procesos de sana autonomía, es decir, de autogestión.

En lugar de participar como porra en el campeonato de la corona, proponen -propongo- dejar de creer en el poder de la corona. No se tragan más ilusiones de ser representados, asumen su propia representación, generan reflexiones, se organizan y accionan.

La política tradicional no es el espacio para renovar la cultura, es, en todo caso, receptor y replicador de nuevas ideas políticas. Los escépticos de la política han facilitado la renovación en el sistema tradicional, lo cual no es una paradoja trágica, sino uno de los más gratificantes frutos de su resistencia.

No creo en la representación, ni en las estructuras piramidales, las considero alimentadoras de problemas. Tampoco veo a la política como un fin, sino como un medio. Pero asumo que comprendernos capaces de idear mejores formas de organización política, que promuevan la discusión y que despierten a la opinión pública, nos tomará muchos años. Esto no excluye que reserve cierta ilusión en la capacidad transformadora de la política tradicional: obvio, es mucho mejor un político preparado y honesto que testaferros engomados.

Las votaciones pasarán de moda; nos reflejan como seres incapaces de llegar a consensos, pero las acepto como parte de un proceso. No podremos eliminar los vicios que alimentamos, esa ilusión nos llevará inexorablemente al siguiente descalabro. Aunque quizá no hay modo de evitarlo.

ximenaperedo@gmail.com

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Una respuesta to “Estamos ilusionados (aguas)”

  1. rodolfosada noviembre 20, 2011 a 5:09 am #

    Excelente, Ximena, me lo llevo a Facebook.

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