¿Quién fue Steve Jobs?

7 Oct

Al morir nos convertimos en recreación de otros, un recuerdo elástico y difuso que poco o nada tiene que ver con quien fuimos. ¿Quién era Steve Jobs?, nos preguntamos paladeando la impresión de su ausencia: ¿un genio millonario?, ¿una mente liberada que no dio mayor importancia a la acumulación?, ¿un sabio?, ¿un neurótico?, ¿un capitán que nos llevó a explorar el universo?, ¿otro neoliberal salvaje? Todo y nada: un mortal.

Su biografía dirá mejor que el almanaque, o la Wikipedia, para ponernos serios, lo que ha venido sucediendo en el mundo en los últimos 20 años no sólo en términos de hardware, sino filosóficos. Porque su historia está cruzada con los avances tecnológicos que, desde mi perspectiva, superan con creces la trascendencia de la llegada del hombre a la Luna. La tecnología imaginada por Jobs sirvió para comunicarnos, aprender y acercarnos más, aunque también ha sido utilizada para fanfarronear y para perder el tiempo.

Su pensamiento imprimió un sello a la filosofía de nuestros tiempos. No una filosofía academicista, sino una manejable, que se comenta en la mesa y que podría ser considerada con cierta saña como de “superación personal”, pero que responde a este tiempo en el que la persona se considera a sí misma una herramienta para cumplir objetivos. Su discurso a la generación que se graduaba en el 2005 en la Universidad de Stanford (que usted puede encontrar en YouTube) es lúcido y profundamente humano. Creo que esos 14 minutos son suficientes para decidir doblar, y replantear de otra forma nuestra experiencia de vida.

Nada de lo que dice es nuevo y, sin embargo, sus palabras caen como recién nacidas. Lo parafraseo: recuerda que vas a morir. Caes en una trampa cuando crees que puedes perder algo: ya estás desnudo, como el resto. La muerte es un concepto muy útil; es el mejor destino de la vida. Reconoce qué realmente amas y dedícate a lo que te haga feliz. Confía en tu corazón. Tu tiempo es limitado, así que no lo gastes viviendo la vida de otro.

Vale la pena dedicarnos a lo que nos gusta porque ante los reveses de la vida será más fácil levantarnos, limpiarnos las rodillas y aprender. La biografía de Steve Jobs está plagada de accidentes inesperados: es dado en adopción, es corrido de la empresa que él mismo funda -Apple- y a la que regresa luego de fundar NeXT y Pixar, para hacerla crecer como nunca, y es sorprendido por un cáncer de páncreas que en varias ocasiones creyó superar.

Lo extraordinario de su discurso es escuchar estas ideas de un hombre que nadie dudaría en llamar exitoso. ¡Vaya! Podemos filosofar sobre la brevedad de la vida sin que eso comprometa nuestro desarrollo. ¡Eureka! Muchos temen volverse marginales o perder su tino si se detienen un momento a reconocerse simples mortales, a preguntarse si estamos disfrutando lo que hacemos. ¡Ya estás desnudo!, dice Jobs.

Tememos a los abismos. Para evadir el misterioso sentido de existir, tomamos un tablero del Monopoly y decretamos que así de predecible sería la vida; con anhelos y fobias enlatados. Sin embargo, olvidamos que cada jugador tiene la libertad de plantear su estrategia, aunque compartamos las mismas reglas y el mismo tablero. Esto es: yo decido si me amargo, me aburro o me divierto. Si me engancho o me desato, es decisión mía.

Quizá lo que distinguió a Jobs entre todos nosotros es que no creyó que su vida tenía un sentido establecido. Por eso es un personaje imposible de encasillar; un dolor de cabeza para las personas que aún siguen creyendo que estamos divididos entre conservadores y liberales; víctimas y victimarios; ganadores y perdedores. Su personalidad ridiculizaba estas dicotomías. Hay fronteras que dejan de existir en cuanto dejamos de creer en ellas.

La muerte de Steve Jobs me ha inspirado a recordar la grandeza de los seres humanos. Hay una parte de la realidad que nos empuja a sentirnos avergonzados de nuestra propia especie. Pero no podemos cegarnos ante la otra cara de lo humano que nunca muere ni envejece: nuestra fascinación ante la vida.

ximenaperedo@gmail.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: