Una buena noticia

23 Sep

La clase política es desesperante. Pretende hacernos creer que estamos ante un caos incontrolable, y no frente a una cadena de negligencias y errores. Desean que creamos a la Ciudad presa de un embrujo y no víctima de un asalto cuyo botín ha sido repartido entre unos pocos. Ay, cómo quisieran que nos creyéramos el cuento de que esta Ciudad ya no se levanta para que nadie salga a pedirles cuentas, ni se atreva a inscribir sus nombres en la lista de la ignominia.

En estas mismas páginas muchos nos hemos preguntado qué está pasando con la ciudadanía regiomontana que no acierta a poner un alto a las autoridades incompetentes. En el resto de la República nuestra pasividad y silencio son incompatibles con la idea del regiomontano entrón, defensor de su tierra y honesto en su trabajo.

Cuando me preguntan qué está pasando, por qué la Ciudad no reacciona ante la pérdida de libertades y de derechos fundamentales, contesto que estamos deprimidos.

Esta depresión cuyo síntoma más evidente es la hostilidad, fue provocada por enormes lagunas de confusión. Haber aprendido durante años a funcionar de una forma y ahora constatar que la fórmula no puede salvarnos de una balacera o de perder la vida en un retén, nos hace sentir fuera de órbita.

La juventud regiomontana está frente a un porvenir sin sentido. Nos sentimos perdedores, y muy pocos advierten que es el sistema el que ha fracasado. Esto nos hunde en una crisis de motivos, que es mucho más grave que la crisis económica o política.

Los políticos, que creen que todo gira alrededor suyo, siguen intentando trilladas maniobras del espectáculo para salvarse del diluvio. El desastre lo observan desde la patética postura de las oportunidades electorales. Pero el punto de quiebre ocurre cuando la sociedad está pendiente de los escándalos de quien ha demostrado reiterada incompetencia. Todavía hay quien cree que los políticos merecen nuestro respeto, aunque hoy los semáforos representan mayor autoridad.

Es difícil de comprender que después de la tragedia en el Casino Royale, que tendría que tenernos discutiendo temas de mucha mayor relevancia, nos hayamos volcado a seguir el “Caso Larrazabal”. La atención la ha capitalizado un hombre que ha demostrado una imperdonable indiferencia ante políticas públicas de bajo costo y fáciles de operar que podrían revertir drásticamente los efectos del desastre que cunde en la Ciudad.

Es tan negligente el Alcalde de Monterrey que intenta levantar su popularidad reabriendo Paseo de los Leones con un nuevo paso a desnivel que causará mayor caos vial. Un Alcalde comprometido con su ciudad habría suspendido la construcción de estas obras, pues agudizan los embotellamientos, fragmentan a las ciudades y nos hacen cada vez más esclavos de los automóviles. ¿Cuántos años más tendremos gasolina?, ¿es que hay alguien en la función pública que piense en la ciudad que heredaremos?

Los ciudadanos hemos caído en el error de creernos inválidos ante los políticos. Estamos tan enredados que nos da vergüenza manifestarnos. Estamos tan controlados que pensamos que de nada servirá nuestro hartazgo organizado. Somos una sociedad programada para resistir abusos, no para cuestionar a los saqueadores. Nos controla el miedo a parecer desobedientes.

Por esta disciplina mal entendida es que estamos perdiendo el último bosque de la Ciudad. Ya las máquinas están destrozando, con el aval de Fernando Gutiérrez, de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y de Brenda Sánchez, de Semarnat, nuestro último pulmón. Pronto habrá en su lugar un estadio de futbol. La mayoría inconforme decidió que no valía la pena desgastarse desmintiendo a una empresa tan poderosa como Femsa.

El desastre político y el saqueo de lo público precisan de una sociedad que se crea impotente y acorralada. Mucho mejor si entiende esta crisis como una plaga venida del cielo y no como la consecuencia natural de abandonar la cosa pública a timoneros hampones o inexpertos.

La buena noticia es que podemos transformar nuestra manera de pensar.

ximenaperedo@gmail.com

Anuncios

2 comentarios to “Una buena noticia”

  1. Rodolfo Sada Ortega septiembre 23, 2011 a 4:07 pm #

    Transformar la manera de pensar colectiva, mi apreciada Ximena, es algo que debemos hacer quienes estamos concientes de la necesidad de hacerlo.

    Es cierto que las circunstancias actuales han despertado el interés por las causas que loas originan, pero el cambio no se dará solo, debemos promoverlo y será una ardua labor que debemos empezar ya.

    El colectivo que lidereas ha empezado la labor junto con otras organiazaciones ciudadanas. No están solos aunque en ocasiones así se perciba.

    Somos muchos los que trabajamos en diferentes trincheras por forjar ciudadanía, por salir de esa disciplina sumisa en que nos han educado para abordar una disciplina analítica, crítica y participativa que devuelva a esta ciudad el estatus de gran sociedad pujante.

    Animo y adelante, que pa’trás ni pa’garrar vuelo.

    Te envío un afectuoso saludo.

    Rodolfo Sada Ortega

  2. this is it septiembre 25, 2011 a 8:07 pm #

    La pastora vive Srita peredo

    S’il vous plaît vérifier votre dossier spam dans le courrier Gmail et Yahoo, il ya un message important et urgent pour vous =)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: