Salvador Alva

16 Sep


Qué descaro, dije, nombrar como Rector del Sistema Tec a un capitán de empresas. Y no es que esperara que el Consejo encabezado por Lorenzo Zambrano eligiera a un pedagogo o a un investigador, pero decidirse por un hombre sin las mínimas credenciales en la docencia me pareció descarado. El Tec se maneja bajo una lógica empresarial, pero las condiciones en el País exigen a gritos un cambio de estrategia; un atisbo de reflexión sobre la realidad tras los cristales del edificio CEDES.

Leí todas las reseñas curriculares del Ing. Alva. Escaló en Cuauhtémoc Moctezuma, dirigió PepsiCo Latinoamérica, consejero de 7-Eleven, reconocido por su talento empresarial por Forbes, autor del libro “Tu Vida, Tu Mejor Negocio”. Nada me consolaba. Pero entonces descubrí una breve charla que ofreció para la serie “TEDxGarzaGarcía”, y que usted puede ver en YouTube. La charla, que ofreció a principios de este año, se concentró en revisar el cotidiano dilema entre ser y tener.

Entonces Alva me pareció una persona interesante, que ha tenido oportunidad de conocer la tramoya del sistema capitalista y que, en su retiro, comparte reflexiones vitales sobre el poder ficcional de las marcas, la insensatez de trabajar tanto por ser exitosos cuando lo que en realidad queremos es ser felices y la intrascendencia de lo que él mismo llama “juguetes del mundo capitalista”. Quedé impresionada.

Confiesa haber trabajado gran parte de su vida buscando soluciones a necesidades psicológicas de la gente. Cómo lograr que la cerveza haga sentir seguro al individuo es uno de los casos que comparte; o la forma en cómo invirtiendo en México 100 millones de dólares al año en publicidad, PepsiCo consigue que las fiestas no se conciban sin Sabritas. Un kilo de papas fritas vale lo doble que un kilo de queso o de jamón, y es mucho menos nutritivo, dice Alva, pero la gente cree que compra una botana barata, y divertida, añado yo.

Las marcas son las grandes burbujas de nuestro tiempo. Se inflan con publicidad y cuando se revientan los creadores dicen, hundiéndose de hombros, ¿a poco te la creíste? ¡pero si es muy obvio que la cerveza no te hará feliz, eso decidiste creerlo tú! Pero hablemos justamente de la marca “Tec”, así podemos hablar más en lo concreto de la marca que está por recibir el Ing. Alva.

La semana pasada un alumno de la carrera de Periodismo me envió una entrevista a mi correo electrónico. David Fernández me preguntó: El que hayas cursado tus estudios en una universidad privada ¿ha influido en tu forma de redactar y/o de posicionarte como periodista de opinión?

Yo contesto muy sinceramente:

“El Tec generó en mí un sentimiento de competencia y una angustia ante el futuro que no le deseo a nadie. Este frenesí del liderazgo es una gran chupaleta que los universitarios deberían de despreciar. En las universidades nos enseñan a procurar la desigualdad y, de paso, nos coartan la imaginación, pues nos repiten las mismas preguntas generación tras generación. Especialmente el Tecnológico de Monterrey neutraliza el entusiasmo de transformación de sus estudiantes. En el Tec la criticidad no se premia, se permite en algunos casos, pero no se estimula. Yo salí del Tec fortalecida en algunos aspectos, pero más bien soberbia. Luego me di cuenta que debía comenzar el doloroso proceso de desaprender”.

Lo que no me queda claro es si el Ing. Alva se decidirá por regresar a sus años en los que inflaba marcas para hacer sentir a los consumidores que tenían justo lo que deseaban y así dirigirá al Tec -arriesgándose a que la burbuja le reviente en el rostro porque el título del Tec hace mucho que dejó de ser garantía de empleo-, o si rescatará los esfuerzos por humanizar transversalmente al Sistema Tec.

José Antonio Fernández, presidente de Femsa y vicepresidente del Consejo del Tec, se preguntó recientemente: “¿Qué hemos hecho muy mal?”. El Tecnológico tendría que hacer una reflexión humilde sobre el aporte a la voracidad, al desarrollo rapaz y a la desigualdad social. Creernos los mejores sólo nos retrasa.

Dudo mucho que el Ing. Alva mantenga este discurso de priorizar el ser ante el tener frente a la comunidad universitaria. Pero para qué negarlo, mantengo la esperanza.

ximenaperedo@gmail.com

 

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Una respuesta to “Salvador Alva”

  1. Gustavo septiembre 16, 2011 a 8:01 pm #

    Me quedo con “Creernos los mejores solo nos retrasa”. 🙂

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