Los malditos puesteros

19 Ago

Nacimos sin pedirlo, pero una vez llegados, todos tenemos el mismo derecho a permanecer. La premisa de “hay que ganarse la vida” es el eslogan más cruel del neoliberalismo que logró hacernos creer que vivir es trabajar. Estamos, sin embargo, en un punto de quiebre porque hoy en día es casi imposible conseguir un trabajo digno, que nos revitalice y que, además, nos pague con justicia.

Una cuarta parte de los jóvenes que han conseguido trabajo labora en el sector informal: sin prestaciones laborales y sí, lo que a muchos indigna, sin pagar el ISR. Pero trabajar en el sector “formal” no es garantía de derechos. La mitad de los asalariados en este sector no ha firmado contrato. Su permanencia en el empleo depende exclusivamente del patrón. Si se embaraza, se enferma o se accidenta el empleado o la empleada pierden su trabajo sin derecho a indemnización. El mexicano promedio se lanza a competir por la vida en las condiciones más desfavorables.

Los vendedores ambulantes merecen todo nuestro respeto. Se les quiere hacer pasar por delincuentes, pero se cuecen al rayo del sol para regresar a casa apenas con lo suficiente para subsistir.

La política de persecución encabezada por la Alcaldía de Monterrey, el SAT y la PGR con apoyo del Ejército y de la Policía Federal debería indignarnos a todos, porque está lanzando a más personas a la desesperación, acorralándolas en el devastador dilema de delinquir o comer.

Soy una peatona del centro de la Ciudad y me ha tocado ver cómo los vendedores ambulantes son hostigados por elementos de la Policía Municipal que primero amenazan con detenerlos y luego aceptan “cuotas” para permitirles seguir ofreciendo sus productos en la vía pública.

Vender burbujas de jabón, pepitas, aguas frías, está prohibido para quien no se ponga de acuerdo con el comandante. Ésta es la Ley y el Orden regiomontano.

Pero lo mismo sucedió con los puesteros de Colegio Civil y Reforma. Montando un operativo espectacular, las fuerzas federales arremetieron contra las fuentes de ingreso de miles de personas. Convencieron al resto de la sociedad con argumentos insostenibles como que entre los puesteros se encontraban los criminales más buscados, o que se ejercía la prostitución infantil y la distribución de drogas. El saldo del operativo: ni un gramo de droga, ni un detenido, ni una niña o niño liberado; miles de personas lanzadas a la calle.

La mayor parte de la mercancía fue confiscada sin inventariar, lo que imposibilita el acceso a la justicia, pues nunca sabremos qué y de quién era cada artículo decomisado. Tienen razón los comerciantes: pudo tratarse de un asalto a mano armada porque no tienen información sobre el paradero ni el estatus de su mercancía. Debemos creer a estas desprestigiadas autoridades que dicen que todo lo confiscado era ilegal, pero ¿y si no?

El Alcalde Fernando Larrazabal no se ha dignado a dialogar con los puesteros que mantienen un plantón en la Explanada de Colegio Civil. En su desesperación por encontrar salida a su inmediato problema -comer, pagar servicios, cuotas escolares-, dos de estos comerciantes se instalaron en huelga de hambre, pero ante la sordera y la falta de solidaridad de la ciudadanía tuvieron que levantar esta huelga. De haber seguido hubieran muerto.

La mayoría de los regiomontanos justifica este atropello aludiendo a la ilegalidad del comercio ambulante o de la posesión de la vía pública (aunque fue la autoridad la que decidió instalar a los puesteros sobre las calles). Este maniqueísmo impide que entendamos la Ley como una herramienta dinámica de regulación social. Si cada vez son más quienes entran al comercio informal y a la venta ambulante, ¿no será que en lugar de perseguirlos tendríamos que protegerlos con derechos y obligaciones?

Las filas de la delincuencia se alimentan de personas desesperadas. ¿Para qué arrebatar a tantas personas su fuente de ingreso? ¿Qué hay detrás de esta política de exterminio de una parte de la vida comercial del centro de Monterrey? ¿Qué nuevo negocio traerá “Larry” entre manos?

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2 comentarios to “Los malditos puesteros”

  1. viki agosto 19, 2011 a 3:45 pm #

    sin mencionar los comerciantes del puente del papa

  2. Carlos agosto 22, 2011 a 1:32 am #

    Muy pocas personas saben los significados “vía pública”, “uso común”, “libre tránsito”, etc. Si se conocieran en cabalidad, se entedería la ilegalidad del comercio en las calles, y en ese punto discrepo contigo Ximena, los puesteros no son “ambulantes”, son comerciantes fijos a los que ilegalmente se les cedió el uso de un bien público.

    No me meteré en profundidades legales, pero las calles son de todos, y aunque el gobierno puede otorgar permisos de usos especiales en la vía pública, el permiso otorgado no da ningún derecho. Cómo abogada sabes que la vía pública es inembargable, intransferible e imprescriptible, destinada al libre tránsito de personas y de vehículos.

    Pero tienes razón es que solo es para taparle el ojo al macho. Es ilegal cerrar las calles, pero ahi tienes a los fraccionamientos que se promocionan con “controles de acceso”, o a Ivonne “blindando” colonias, es decir, violando su reglamento y la constitución cerrandolas con bardas, no se diga de San Pedro, Sta Catarina o San Nico. Cómo decía Benito Juárez: “A los amigos justicia y gracia. A los enemigos, justicia a secas”

    El punto es que no podemos justificar la ilegalidad de ninguna manera, ni con los puesteros, los franeleros o las colonias que cierran sus calles. Pero en inter, se aplica la ley a los más debiles.

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