El beso viene después

12 Ago

Dice Jorge Volpi, en “Leer la Mente” (Alfaguara, 2011), que Freud estudió al ser humano mirándose al espejo a todas horas y que, por lo tanto, no debió endilgarnos sus propios complejos como universales. La reflexión me sirvió para realizar otras comparaciones similares, entre muchas, sobre cómo la ética de Jesús Cristo se aceptó en el mundo occidental como código moral. Poner la otra mejilla podría ser masoquismo para algunos, aunque Jesús lo aconsejó como una acción de resistencia y de pacifismo radical.

Javier Sicilia está condenado a la incomprensión por ser poeta y por ser víctima de guerra. Pero también porque vivimos en un país que sigue esperando el regreso de Jesús Cristo y el regreso de
Quetzalcóatl. Nuestra historia está contada desde el papel protagónico de ciertos caudillos, pero no desde la suma de compromisos populares. Luego, muchos, muchísimos mexicanos decidieron imaginarse quién sabe cuántas cosas de Sicilia antes de conocerlo. Por eso, después del abrazo a Felipe Calderón y del beso a Manlio Fabio Beltrones reinó el desconcierto.

Sicilia ha sido consistente en su discurso. No hay nada que recriminarle. Es un poeta que ha nombrado el dolor y que le ha dado su lugar en las plazas públicas al enojo ciudadano. Qué bueno. Nadie había hablado con tanta elocuencia desde el corazón. Pero se convirtió en un caudillo. Creímos, como lo creyó Judas Iscariote, que estábamos frente a nuestro liberador, pero también creo que él mismo se confundió pensando que podría ser todavía más útil a la Nación.

Las consecuencias psicológicas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad son imborrables. Visibilizar el dolor de miles de mexicanos transformó la discusión. Sin embargo, el problema de la impostura de la autoridad, de la toma de decisiones arbitrarias, del maridaje del poder económico y el político, de la traición, de la política oficial del terror, del despojo sistemático, del saqueo y del monopolio del poder público no se soluciona creyendo que detrás del ladrón hay un ser humano que amo. El beso viene después.

Los adolescentes chilenos tienen en paro a su país, los adolescentes británicos llaman a la rapiña como un acto de reciprocidad ante un sistema que los dejó fuera de la fiesta. En Israel, en Francia, en Bélgica, en Grecia, en España, en el Norte de África el movimiento de los indignados crece. En México, la ciudadanía comienza a darse cuenta de que sólo existen ciudadanos ejemplares en tanto cumplen con sus obligaciones, pero no existe en todo el territorio nacional un ciudadano ejemplar por los derechos que ejerce.

Como si estuviéramos obligados a sonreír cuando nos atropellan, en México el enojo ciudadano sigue siendo señalado por “la autoridad” como una falta de respeto. Están tan lejos de la madurez política que creen que por cada ciudadano indignado hay alguien detrás pagándole con lonches o sacos de cemento. No pueden creer que sus omisiones y actos son suficientes para ganarse los adjetivos de ineptos, traidores y ladrones.

Carlos Fazio (La Jornada) señala el poder de la “parresía” en este movimiento. Esto es “el poder subversivo de la palabra, de la verdad que encierra, se opone a la mentira y la retórica de los que mandan”. Sin embargo, el enojo lúcido no es un estado que deseamos perpetuar porque, aunque nos honra en tanto nos dignifica como ciudadanos, no resuelve nuestros problemas.

Por supuesto que detrás de muchas de las personas que hoy nos asumimos parte del movimiento global de los indignados, existe la ilusión de un beso reconciliatorio, pero éste viene después. Asumimos que éste no es un conflicto entre buenas y malas intenciones, sino entre acuerdos caducos y necesidades ignoradas, entre instituciones obsoletas y violaciones sistemáticas. Lo que estamos exigiendo es que se reinstale la autoridad. Si tenemos que decirlo, lo decimos: no es nada personal.

Addendum: Consuelo Morales fue reconocida junto a otra seis personas más en el mundo como una defensora extraordinaria de derechos humanos por la organización Human Rights Watch. Lo es. Es un privilegio que Consuelo viva y luche en Monterrey.

ximenaperedo@gmail.com

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Una respuesta to “El beso viene después”

  1. FReyes Federico agosto 12, 2011 a 7:45 pm #

    LA CLIDEZ DE SICILIA Y EL ESPANTO DE MUCHOS.
    Los abrazo y besos de Javier Sicilia a los políticos encumbrados como Felipe Calderón y Manlio Favio Beltrones han causado revuelo, según los medios de comunicación, que pude ser solo eso, la cultura de hacer notas de la nada, irrelevantes.
    Sicilia, explica que su formación familiar le enseñado esa forma de ser. Eso es todo, Freud, sus interpretaciones y las interpretaciones de los que apelan a Freud, sencillamente son especulaciones.
    Ximena, mencionas que la ética de Jesús Cristo se aceptó en el mundo occidental como código moral. Si alguna vez, se aceptó ahora está en desuso o tal vez la población que la practica es muy pequeña, lo vemos en nuestra sociedad, está llena de violencia, tenemos un vecino como país, que se dicen cristianos, juran ante la biblia y casi toda su historia se la han gastado declarando guerras a otros, invadiendo, violentando, en general, matando, no se les ha visto ni una mejilla, solo su poderío bélico. Indiscutible que la autoridad moral de Javier Sicilia y sus compañeros del movimiento que encabeza ha confrontado a los políticos, de la forma como nadie lo había hecho, claro, esa forma les ofende, porque en realidad, en su interior tienen actitud monárquica, se creen los señores de la realeza política, pero el tiempo se ha terminado, solo son empleados del estado, burócratas, el gremio social más desprestigiado en nuestro país. Ninguno de ellos apela a la ética cristiana, lo que vemos todos los días es que se agreden con lo que pueden, entre partidos y entre los mismos de un partido. En eso se va la vida nacional, en las peleas estúpidas entre los políticos, en tanto, la sociedad se descompone, por que los responsables de mantener el estatus, viven otra realidad, en otro mundo.
    La ética cristiana en México es utilitaria, el movimiento de Sicilia propone que se ratifique o que sea realice un pacto para la convivencia de los ciudadanos, esto implica que los políticos, cambien radicalmente su forma de operar, de ver el mundo. Porque gracias a empedernida corrupción, han permitido que ésta sociedad, la nuestra, se desgarre cada vez mas. No creo que en México haya políticos cristianos, solo hay personajes oscuros de la política.
    La solución a la problemática del sistema político económico depredador que un grupo ha creado para su beneficio, tiene que ver con el rompimiento de las actuales relaciones en los elementos de la sociedad, el estado, la iglesia, los dueños de los capitales, los dueños de los medios, el gobierno y los ciudadanos. La creación de relaciones que tengan que ver, incluso con lo que desde hace tiempo en teoría se ha planteado, como la equidad, la justicia, la tolerancia, la libertad, todo lo que ya está dicho, pero que eso que tanto se dice en el discurso se establezca como forma de vida. Es un proceso difícil, porque los que tienen posiciones de poder, nada están dispuestos a moverse, tal vez, la esperanza mas a la mano es que la sociedad se involucre mas, a tal grado que pueda cambiar las relaciones entre los elementos de la sociedad, cuando esos suceda, los que tengan que pagar, pagarán y después, no habrá beso. Por sanidad.
    De no haber cambio, la alternativa es que tengamos que esperarnos a los estallidos, que luego sorprenden a los gobernantes, que para nada son cristianos, como lo presumen los ingleses, no hay otra mejía, solo hay garrote.

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