No todo es “fuaaa”

1 Jul

Un nuevo antihéroe ha nacido en las redes sociales. No tiene nombre, no sabemos a qué se dedica, pero en menos de una semana su discurso ha visitado medio millón de pantallas: lo conoceremos como “el fuaaa”, aunque éste no es su nombre, sino su propuesta. Cuando creemos que ya no podemos más, saquemos la fuerza del carácter y demos el ¡fuaaa! Éste es el rostro que muchos adultos tienen de internet: frivolidad e indescifrable sentido del humor.

Sé que algunas de las personas que me leen no están familiarizadas con las redes sociales. Algunas dicen no haber tenido oportunidad de aprender, pero otras levantan, como escudos, resistencias a la novedad. No les apetece sentirse extraviados. Dicen que es una maravilla el internet aunque sólo conocen su playa. Temen navegar aguas adentro. Por ello no conocen a los nuevos filósofos callejeros/bloggeros que habitan en la Red, y que van descascarando el monopolio de la filosofía en manos de académicos. Entérese.

¿Se trata de desenmascarar a los capitanes del barco?, ¿denunciar que no saben a dónde dirigen estas naves? No. No necesariamente, aunque a veces ocurre. Se trata de horizontalizar los debates, de dar menos peso a los nombres y más peso a las ideas, de abandonar la era de la competencia intelectual -la era de los autores- y de situarnos dentro de la “inteligencia compartida”, concepto que José Antonio Marina defiende magistralmente en varios de sus libros y conferencias, que usted puede encontrar ¿en dónde cree? En YouTube. Bingo.

Al inventarse el libro, y luego la imprenta, se revolucionó el pensamiento de una forma irremediable. Seguro que hubo nostálgicos que acusaron al libro de eliminar el roce humano cara a cara, pero al final, abrió la posibilidad para que, con la popularización paulatina del libro, tuviéramos acceso no sólo a la sabiduría de nuestros maestros y cercanos, sino a la de personas de otros tiempos y latitudes. El libro nos acercó como nada antes a sentirnos una sola humanidad, aunque fraccionada en múltiples culturas. Qué éxtasis tener entre las manos un pedazo de otredad.

Ahora bien, el internet irá detonando otra sarta de explosiones culturales. Lo mismo que el protestantismo cuando puso en manos de los fieles la Biblia, el Internet 2.0 es un vehículo que obedece a su conductor, cosecha sus preferencias y siembra sus inquietudes. Sea un chico de 11 años o una señora que sobrepasa los 60, cada quien busca lo que le atrae; pero la magia se instala cuando el niño y la señora chocan virtualmente.

Es tanto y tan inabarcable todo lo que “habita” en la virtualidad, que las personas solemos entrar en angustia. Están tan expuestas las miradas ajenas, las opiniones, filias y fobias de otros, que nos sentimos interpelados: ¿y yo qué opino? Nunca antes había existido una tierra tan fértil para la participación. Los más optimistas podrían hablar de un espacio democrático único, los pesimistas de un abominable Frankenstein opinador.

En México la mitad de los usuarios de internet son menores de edad. Esto quiere decir que los nuevos acuerdos culturales se están cocinando dentro de la Red. Por eso más que convocar, reclamo la presencia de las generaciones mayores a que ocupen sus espacios en la discusión. Hace falta su opinión, su experiencia, el recuento de las ilusiones perdidas y de la renovación de la esperanza.

Durante los últimos siglos nos considerábamos muy afortunados de poder conocer las opiniones o la estética de determinado artista o filósofo ahora, además, nos conmueven, nos inquietan y alimentan personas desconocidas que encontramos en Twitter, o en algún otro foro de opinión. Así se encendieron las mechas de las últimas revoluciones políticas en África, y de la revolución vital en España.

Si durante más de cuatro décadas se trataba de alinearse a la izquierda o a la derecha, ahora no hay dirección. Al liberarse de la carga del dogma, el individuo puede decidir qué sentido quiere dar a su vida. La Red está desmantelando las antiguas certezas al aglutinar las más antagónicas opiniones. Así se prepara la actualización al sistema fallido. Favor de participar.

Anuncios

Una respuesta to “No todo es “fuaaa””

  1. David julio 24, 2011 a 2:47 am #

    Muy bueno excelentes editoriales

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: