Arrojar la píldora

25 Mar

 

El Gobierno de Estados Unidos lo lamenta públicamente pero dice sentirse obligado a enviar a sus tropas a México. Señala, y tiene pruebas contundentes sobre esto, que los gobiernos mexicanos son incapaces de controlar a la delincuencia. Cunde el pánico. México se divide entre quienes reciben como héroes a los soldados norteamericanos, y quienes llaman a una insurrección civil. Talvez cuando queden nuestras ciudades reducidas a pedazos, nos preguntaremos si habrá valido la pena empeñar al País en el combate al narcotráfico.

 

¿Por qué estamos tan obsesionados con las drogas? ¿cuándo se volvieron las enemigas de la Nación? Según la última Encuesta Nacional de Adicciones (2008) sólo 5.2 por ciento de los mexicanos consumen algún tipo de droga y, sin embargo, la mayoría de los mexicanos soporta estoicamente las consecuencias de una guerra nunca discutida, ni consultada. A fuerza de repeticiones la sociedad parece coincidir en que las drogas son un infierno al que hay que prenderle fuego.

 

La PGR advierte en su portal que: “México considera al fenómeno de los delitos contra la salud (narcotráfico) como un problema que afecta la seguridad nacional”.  ¿México? ¿quién es México? ¿cuándo nos preguntaron? De 2002 a 2008 el consumo –que no necesariamente adicción- de drogas ilegales sólo creció un 0.6 por ciento. ¿En verdad es un problema que afecta la seguridad nacional? ¿no sería mejor abrir más y mejores centros de atención para personas adictas? ¿no sería más efectivo realizar campañas de información y prevención?

 

Hemos perdido la libertad para movernos en nuestra ciudad y para transitar por las carreteras regionales. Han muerto más de 30 mil mexicanos en los últimos cinco años. Miles de familias se encuentran en situación de refugiadas de guerra, obligadas a abandonar sus comunidades y su patrimonio. Por si esto fuera poco, el presupuesto otorgado a la Sedena en el 2011 supera los 50 mil millones de pesos y la agenda nacional está secuestrada por este tema. Nada antes, nada después de la guerra contra el narco.

 

Nos rehusamos a hacer las preguntas que exige la realidad. Muchos mexicanos son críticos con sus gobiernos, los acusan de ineptos, de ladrones y de delincuentes pero por alguna extraña razón no se deciden a cuestionar la guerra contra las drogas. Esto tiene que ver, entre otras cosas, con una creencia tradicional que nos gusta conservar. Lo que me recuerda la magistral comparación hobbesiana sobre los dogmas de fe y las píldoras salutíferas: “cuando se tragan enteras tienen la virtud de curar; pero cuando se paladean tenemos que arrojarlas”.

 

El inconsciente colectivo finca sobre prejuicios su fobia hacia las drogas. Uno de ellos es que las drogas no se pueden consumir con responsabilidad. Eso es imposible, advierten quienes todas las noches parten en dos su pastillita para dormir. Impensable, dicen quienes paladean su whisky los fines de semana. Absurdo, rematan los fumadores sociales, que consumen veinte cigarros al mes. Entonces, ¿se puede o no controlar el consumo? Pensar que sólo yo puedo ser responsable y poner al resto la etiqueta de “atascados” parece apuntar a un prejuicio.

 

Otro prejuicio es la peligrosidad de las drogas. Nuevo León es el estado con más depósitos cerveceros del País y los jóvenes regiomontanos son los más tomadores del territorio nacional. Seis de cada diez agresiones domésticas suceden bajo la influencia del alcohol y 40 por ciento de las muertes en accidentes viales están relacionadas con alcohol. Según la Secretaría de Salud, cada año 1.7 millones de mexicanos se convierten en alcohólicos, mientras que el 36 por ciento de los delitos y el 57 por ciento de los suicidios en el País están estrechamente vinculados al abuso de bebidas embriagantes. ¿Lo prohibimos?

 

No entregue a sus hijos como mártires del combate a las drogas. No permita que los niños crezcan en un País en donde los parques son peligrosos. Esta guerra no tiene ningún sentido social. No esperemos a que escenarios injustificables nos alcancen. Recuerde que quienes toman decisiones en nuestro nombre suelen equivocarse.

 

Arrojemos la píldora y formulemos nuevas preguntas.

 

ximenaperedo@gmail.com

 

 

 

 

 

 

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7 comentarios to “Arrojar la píldora”

  1. macovich marzo 25, 2011 a 5:22 pm #

    Me pareció muy bueno tu apunte sobre la cantidad de adictos y “espontaneos” que consumen alguna droga. Evidentemente existen más y mayores enemigos públicos que merecen la atención y los recursos destinados al músculo opresor que algunos casos hasta se figura como cómplice de la delincuencia organizada como es el caso del ejército.

    Además, confirmo y estoy de acuerdo en que esta supuesta “guerra” impuesta fue el último recurso legitimador para un calderón débil, gris y sin una estrategia clara que encamine a al país en el proyecto de nación que tanto urge.

    • ximenaperedo marzo 25, 2011 a 5:26 pm #

      De acuerdísimo, Macovich.

  2. carlos marzo 26, 2011 a 1:58 am #

    Creo que tu análisis olvida un punto fundamental: La “guerra” contra las drogas es una consecuencia de la complicidad de las autoridades con las bandas criminales. Los miembros del crimen organizado al ver limitados sus ingresos y, además enfrentando más competencia empezaron a suplantar a las autoridades,

    Las funciones del gobierno en cuanto a proporcionar seguridad y mantener el monopolio de la violencia se perdieron. Es imposible tener un país con gobiernos paralelos, la violencia es invevitable. Es más, me atrevo a asegurar que eso es suficiente para legitimar la guerra del estado mexicano contra el crímen organizado.

    Sin duda la legalización de las demás drogas ayudaría a quitarle buena parte del soporte económico al crímen. Aunque de suceder, harían lo que ya están haciendo, diversificar sus operaciones a otros ambitos cómo la extorsión, el secuestro, el tráfico de ilegales, etc.

    • ximenaperedo marzo 26, 2011 a 4:18 pm #

      De acuerdo, Carlos. La “guerra” es una consecuencia de la complicidad de las autoridades (sic) con las bandas criminales. El espacio es tan reducido en mi columna que a veces debo dar por hecho ciertas reflexiones expresadas ahí mismo anteriormente. Pero tienes toda la razón. El Estado es incapaz de procurar seguridad, también de acuerdo. En lo que no estoy de acuerdo es en que, encima, de todo el desastre pretendamos solucionarlo con una guerra. ¿Con qué Poder Judicial? ¿hacia dónde la guerra, Carlos? Con gobiernos corruptos, cómplices y negligentes.. ¿qué significaría ganar “la guerra”?
      Aunque lo parece en mi artículo no estoy promoviendo la legalización. Estoy haciendo preguntas que hacen que muchos respondan así, con la legalización. Pero, sinceramente, creo que ese es un paso que aún no estamos en posibilidades de dar. Hay mucha ignorancia sobre drogas, sobre la teoría de la dependencia, sobre la perversidad de los gobiernos. Sinceramente el narco es un enemigo menor frente a los agravios infinitos del sistema político mexicano.
      Saludos y gracias por debatir.

  3. silvia salinas marzo 26, 2011 a 10:24 am #

    hola ximena
    me parece interesante tu articulo, pero me queda una duda… ?estamos mezclando del tema de narcotrafico y consumo de drogas? porque desde mi punto de vista son dos actividades muy diferentes, y que por supuesto tienen que ser atacados de maneras diferentes.

    creo efectivamene que se necesitan mejores centros de rahabilitacion, pero el principal problema es la lucha de los carteles del narcotrafico quienes no necesariamente estan “proveyendo” a los adictos de nuestra nacion; por ello pienso que , aunque la adiccion tambien tiene que ser atacada, por lo pronto no son prioridad los centros de rehabilitacio o resolver la adiccion sino la lucha contra estos carteles.

    Cabe aclarar que puede ser que yo estoy equivocada, desafortunadamente (o afortunadamente, ya no se que pensar..) tengo 3 anhos estar viviendo fuera de mexico y no conozco bien la situacion actual en cuanto al tema de las drogas, pero me gustaria saber que piensas sobre eso.

    Muchos saludos! y aprovecho si puedes recomendarme algun libro o alguna fuente donde pueda comprender mejor que es lo que esta pasando en mi pais.

    • ximenaperedo marzo 26, 2011 a 4:30 pm #

      Hola, Silvia, me acaban de recomendar este libro “From Silver to Cocaine: Latin American Commodity Chains and the Building of the World Economy, 1500-2000” (Durham: Duke University Press, 2006) que aborda el conflicto desde la Teoría de la Dependencia, ¿la conoces? América Latina ha crecido sumida en la dependencia de Estados Unidos principalmente. Estos investigadores se preguntan qué pasaría con nuestras economías si las drogas fueran legales. ¿Cuánto dinero nos harían ganar los estadounidenses? Uf! Quizá la balanza se movería, ¿no crees?
      Estoy de acuerdo contigo en que una cosa es el consumo y otra el narcotráfico. Quienes están mezclando los términos son los gobiernos que tienen penalizado y fuera de órbita el urgente debate sobre las drogas. No hablo de legalizar, sabes, sino de discutir. Hay muchísima ignorancia sobre el tema. Esto conviene a los gobiernos. Les venimos mejor borrachitos y temerosos que críticos e informados.
      Saludos, Silvia!

  4. Omar marzo 26, 2011 a 5:43 pm #

    El ejército entro en la pelea cuando los traficantes y consumidores empezaron a afectar al pueblo.
    El decir que dejar de perseguir el tráfico y consumo de drogas eliminará o bajará sensiblemente la violencia es bastante ingenuo o bastante perverso.
    Del lado perverso, el artículo bien podría terminar con la leyenda
    “Inserción pagada por la unión de carteles de México.”

    Del lado ingenuo y/o político , con la leyenda
    “Por un nuevo proyecto de nación.”

    Creo que es por el lado ingenuo y/o politico

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