De tribus y salvajes

25 Feb

En su edición de febrero, la revista Nexos nos ofrece pruebas de lo que ya muchos veníamos sospechando, pero que no podíamos fundamentar con cifras: el mexicano promedio es un neoliberal salvaje. Padece a su País no sólo por lo que ha venido denunciando -gobiernos corruptos, empresas antisociales, mafias en el poder-, sino porque sus esfuerzos los consagra únicamente a proveerse de bienestar individual o familiar. El resto existe en calidad de obstáculos.

La intención del estudio fue preguntar sobre los anhelos, fobias y prioridades del mexicano del bicentenario. Para su elaboración se realizaron primero grupos de discusión y luego se practicó una encuesta en noviembre de 2010 en mil 794 hogares mexicanos a personas de todas las edades, de diversos estratos socioeconómicos y de las tres regiones del País: centro, sur y norte. Los resultados no son halagüeños, pero ayudan a comprender por qué estamos atorados.

La investigación es muy amplia por lo que me será imposible compartir todos los resultados, pero me centraré en algunos datos que nos pueden ayudar a replantear los diagnósticos que hacemos de la realidad para afilar las reflexiones que, en los casos más afortunados, puedan generar propuestas asertivas.

El mexicano, famoso por su alegría y calidez, sólo confía (90 por ciento) en que puede cambiar su propia vida; sus aspiraciones sólo son individuales y no colectivas (86 por ciento) y considera que antes que el País está su familia (81 por ciento). El 67 por ciento de los encuestados considera que los mexicanos tenemos una cultura de triunfadores (¡!), el 64 por ciento asegura que, sin importar lo que hagan ricos y poderosos, puede cumplir sus sueños, y el 61 por ciento hace lo que le beneficia, aunque no beneficie al País.

La prioridad para el 55 por ciento de los mexicanos encuestados es mejorar económicamente, ser propietarios y tener bienestar para su familia; el 7 por ciento reportó como su prioridad “la realización personal”. Las aspiraciones colectivas son mucho menos taquilleras: sólo el 9 por ciento de los encuestados reportó como anhelo que “a México le vaya mejor” y un 24 por ciento se inclinó en conjunto por la salud y la educación.

El 70 por ciento de los participantes aseguró que no le ha tocado riqueza del País, pero sólo el 8 por ciento desea que México sea más solidario con los que menos tienen. El 63 por ciento cree que en el País cada quien jala por su cuenta, y el 56 por ciento considera que México es un barco a la deriva. Sólo 18 por ciento de los encuestados desea que México sea justo, el 15 por ciento que sea honesto y respetuoso de la Ley y el 3 por ciento que cuide a sus niños.

A partir de sus resultados, Nexos trazó cinco estereotipos del mexicano contemporáneo que si bien debemos tomar con cautela -por aquello de las generalizaciones-, puede ayudarnos a revisar nuestra actitud ante el País. El 30 por ciento de los encuestados fueron catalogados como “nostálgicos tradicionalistas”; el 25 por ciento como “soñadores sin País”; el 20 por ciento como “pesimistas indolentes”; el 16 por ciento fue etiquetado como “optimistas sobre el futuro” y un 9 por ciento fue identificado como “nacionalistas inconformes”. Las cinco “identidades” tienen la característica común de la incongruencia, pues sus anhelos no son reflejados en sus prioridades.

Una minoría corrupta, por más rica y poderosa que sea, no tiene capacidad para detener al País. Nuestro verdadero problema son las mayorías insolidarias, sólo concentradas en hacer crecer su poder adquisitivo y el de su tribu. Entre nosotros, sólo muy pocos abonan en algo al bienestar general.

El salvaje neoliberal, como lo tilda la propia revista, no sólo es el avaro magnate o el economista sin escrúpulos, sino el mexicano común, dispuesto a la transa o a la traición por las migajas que el sistema concede.

Sin embargo, según los encuestados lo más importante que tiene México para salir adelante es, en primer lugar, su gente, luego sus recursos naturales y en tercer lugar su riqueza económica y cultural.

Es momento de abandonar las trincheras individuales.

ximenaperedo@yahoo.com.mx

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2 comentarios to “De tribus y salvajes”

  1. Alfonso Teja Cunningham febrero 27, 2011 a 3:47 pm #

    Es como dices Ximena: lo venimos sospechando y ahora lo estamos comprobando. Vivimos en una especie de zoológico en donde en cada jaula cada ejemplar sólo alcanza a ver su propia prisión (y algunos ni eso). Y a partir de ahí,frente a los retos, problemas e ideales colectivos, actuamos en forma dispersa, inconexa, inconstante, improductiva. Muy buena tu reflexión y coincido plenamente cuando concluyes ¡abandonemos las trincheras individuales! Te envío un saludo cariñoso…

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  1. Tweets that mention De tribus y salvajes « BAJO LA SOMBRA DE UN ÁRBOL -- Topsy.com - febrero 25, 2011

    […] This post was mentioned on Twitter by rygoverto kortez nab, Ximena Peredo. Ximena Peredo said: nuevo videoblog http://cort.as/0bRH y columna de hoy: http://cort.as/0bRI algo tienen de neoliberalismo salvaje. Saludos. […]

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