Brindis

31 Dic

Es tan fácil entrar al 2011 con el ánimo caído, tan fácil cruzar el umbral del nuevo año heridos de ejecuciones y tragedias. Sentir miedo, sentirnos desolados, despojados de algunas certezas que nos gustaba acariciar. Mucha gente bailará esta noche y se embriagará, pero no todos sentirán en el pecho el palpitar de una esperanza. Para muchos, las cosas no están más que para festejar fugazmente un olvido, el de la realidad. Y aunque no tengo muchos argumentos a favor del 2011, comparto mi amuleto contra el desasosiego.

Se trata de los 6 mil 700 millones de habitantes de este pequeño planeta azul. Todos únicos. Rebasados por el misterio. Podríamos empezar por hablar de la crueldad, la avaricia y la paranoia que anidan en algunos de nosotros; podríamos empezar por celebrar la ambivalencia del corazón humano, tan confundido y extasiado. Podríamos empezar por desmenuzar lo que más nos avergüenza de ser humanos, y sólo por esta noche darnos una tregua.

Bajar los puños, meter la lengua, guardar el dedo acusador. No lloverán maldiciones sobre aquellos que bajen el crucifijo. Esta noche podríamos sentirnos enteramente humanos y celebrarlo. Podríamos guardar las condenas, abandonar los castillos de pureza y reconocernos frágiles, exquisitamente frágiles, de corazón imperfecto.

Esta noche deseo recorrer todos los rostros de lo humano. Pasearme debajo de los andamios, esperar a los pescadores en la playa, subir al elevador más alto del mundo, esperar mi desayuno en la barra de cualquier cafetería sólo para contemplar la fuerza inquebrantable de lo humano, así, sin apellidos ni categorías.

Entre tanta gente celebro la presencia de los pacifistas, como ríos subterráneos. Mensajeros de un contramovimiento de reconciliación que viaja en todas las direcciones del Planeta. Entre ellos no se conocerán, pero esto no es condena. Son hermanos y hermanas divididos por lenguas, códigos y geografías, pero unidos por la misma sed, y lo saben. Algunos son muy jóvenes, otros están por morir, pero los une la certeza de que el agua no se detiene y siempre transforma lo que toca. Los pacifistas son discretos en sus anhelos. Son sencillos en sus palabras. Son pacientes.

Hay también gente conectada a la Tierra. Hay entre nosotros personas que guardan silencio. Hay artistas, creativos, para quienes la realidad es un desafío, un sistema por hackear. Hay personas que trabajan con su cuerpo, que conmueven al espectador con su canto, con su música o danza. Hay mariachis, monjes, coros infantiles. Hay música, infinita música que todos los días sale de un ser humano y entra a otro.

Hay gente que se reconoce conectada a los animales y a las plantas por un hilo misterioso de aliento. Esta noche podríamos sentirnos más cerca de los otros seres vivos, que no son mascotas ni adornos, sino compañeros de este corto, pero ancho viaje.

Contra el catastrofismo de quien cree que el mundo está por acabarse, levanto mi copa y brindo: por las mujeres embarazadas que no caben de contento, por esa alegría incomunicable de quienes esperan un bebé y para quienes definitivamente el mundo está por comenzar. Brindo por el adolescente que se descubre parte de una dulce orquesta, brindo por sus dudas existenciales, por el primer amor que llegará en el mes de abril.

Brindo por las amistades nacidas en este 2010. Brindo por los desconocidos que en este 2011 conoceremos y amaremos. Porque la amistad nos salva de muchos infiernos. Brindo por el ser humano que lucha, por el que resiste, por el que domina el miedo.

Brindo por las personas que nos han hecho daño, por quienes toman injustas decisiones en nuestro nombre, por las autoridades enfermas de poder y de dinero, por quienes destruyen y mienten, para que escuchen con ese brindis la llamada nostálgica de una comunidad que los extraña de su lado.

Brindo por los desacuerdos. Por las diferencias. Por el poder del diálogo y la confianza. Creo que este 2011 será mucho mejor que el 2010, no tengo más argumentos para confiar en esto que la sed que se acumula, y la poderosa belleza del corazón humano.

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3 comentarios to “Brindis”

  1. AlfonsoTeja Cunningham enero 1, 2011 a 5:59 pm #

    …¡Y yo brindo contigo, querida Ximena… pues compartimos la misma sed!

  2. alejandro merlín enero 2, 2011 a 11:41 pm #

    Yo también brindo. Feliz 2011, Ximena.

  3. lorena illoldi enero 6, 2011 a 12:33 am #

    Excelente. Gracias, Ximena…

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