Despojo en El Palmital

26 Nov

 


Primero fueron sus muros que destrozaron con traxcavos; su techo y sus muebles, los electrodomésticos, los recuerdos, todo quedó convertido en escombro y basura ante los ojos horrorizados de Celia Morales, quien al menos pudo evitar que un par de sus guajolotes murieran masacrados como el resto de las chivas y marranos de sus vecinos, aunque ella misma fuera detenida por resistirse ante el peor atropello del que pueda dar cuenta.

Esto ocurrió los días 27 y 28 de octubre pasado, cuando la empresa Construcciones y Servicios del Noreste, S.A. de C.V., quiso borrar la evidencia que la inculparía como ejecutora de un despojo. Los vecinos habían conseguido para el 3 de noviembre la inspección ocular judicial que avalara las mejoras que las más de 280 familias habían realizado a “El Palmital”, en García, donde desde 1992 vivían, sin embargo, la constructora los sorprendió con el apoyo de la Policía Municipal y de civiles armados destruyendo todo hasta no dejar piedra sobre piedra.

Juan Montenegro, representante de estas familias, y quien como el resto de los vecinos tuvo que buscar asilo en la casa de hijos o familiares, me comenta que, en 1992, siendo choferes de camiones recolectores de basura, recibieron el permiso municipal de asentamiento. Luego, en 2005, al enterarse de que el Alcalde en turno, Marco Antonio Hernández Arizpe, pensaba subastar terrenos municipales, entregaron por escrito una solicitud de compra ofreciendo 5.50 pesos por metro cuadrado del terreno, aunque la puja inicial había sido de 3.50 pesos.

Sin embargo, no hubo autoridad que respondiera a esta solicitud, por lo que los vecinos comenzaron a sospechar que sus tierras estaban siendo negociadas con compradores previamente pactados, sin tomar en cuenta a quienes llevaban más de 18 años viviendo en el predio, cuyo domicilio fue reconocido por el mismo Instituto Federal Electoral.

En el 2004, en una firma inusitada para su personal forma de gobernar, José Natividad González Parás decretó que en García fueran respetados los asentamientos humanos en predios rurales, especialmente aquellos que pudieran probar más de un año de posesión. Nada de esto sirvió para estas familias que fueron llamadas para “negociar”, pero que, según me explica don Juan Montenegro, más bien fueron ordenadas a salir de “El Palmital” para ocupar un terreno en Icamole, a más de 25 kilómetros de distancia.

El caso me recuerda especialmente el despojo que sufrieron los vecinos de la Colonia Emiliano Zapata, en el municipio de El Carmen, en octubre de 2003, y el de Nueva Castilla, en el municipio de Escobedo, en 2008. También en estos casos se dinamitaron y destruyeron las viviendas ante los propietarios, amenazados a punta de pistola.

Detrás del caso de Nueva Castilla y del que hoy nos ocupa están poderosas empresas constructoras, que han sabido negociar con alcaldes y políticos la compra-venta de terrenos ocupados por gente muy pobre. Las empresas Javer y Aga aparecieron el día del desalojo sin documentos que probaran a los vecinos su interés jurídico en el asunto; mientras que, por su parte, Construcciones y Servicios del Noreste, multiganadora de licitaciones públicas -entre otras, la prolongación de la Avenida Lincoln, con la que se elevó a 500 pesos el precio del metro cuadrado-, se ostenta como la legítima dueña del predio, aunque no existe documento oficial, ni fallo judicial que sustente este dicho.

El 28 de octubre, mientras toda la colonia se convertía en montículos de cascajo, el Ejército acudió al zafarrancho por una llamada anónima. Según me platica uno de los abogados de los colonos, temerosos por no contar con orden judicial para desalojar a la gente, los policías municipales corrieron hacia el cerro de El Fraile. En esta confusión, el Arq. Fernando Osorio Álvarez, uno de los líderes del proyecto fraccionador, fue ultimado por equivocación por el Ejército.

Don Juan afirma que ha sido amenazado por el Alcalde de García, Jaime Rodríguez, quien mirándolo a los ojos le dijo: “Te voy a sacar vivo o muerto de ahí, con todo y tu gente”.

Le pregunto si puedo publicar esta amenaza y él contesta: “Si nos quedamos callados, la gente no va a saber quiénes están haciendo los desmanes”.

Adendo: Murió Felipe de Jesús Rodríguez, ex colaborador de estas páginas, maestro y conductor del programa “En Voz Alta”, de Radio Nuevo León. Maestros como él no mueren, su existencia sólo se transforma.

ximenaperedo@yahoo.com.mx

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Una respuesta to “Despojo en El Palmital”

  1. @lrofocale diciembre 3, 2010 a 5:18 pm #

    excelente post , no entiendo como no trascendio como nota periodistica.

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