Los Amorosos

6 Ago

Hay debates que nos empobrecen a todos. A mí, que me encanta morder los anzuelos de una buena discusión, me desmoralizan ciertas discusiones que evidencian el atraso cultural de nuestra comunidad. La controversia sobre si las parejas del mismo sexo pueden o no casarse o adoptar hijos en México es una de estas discusiones que sólo por existir nos degradan. Me avergüenza vivir en un País homofóbico.

Ayer, sin embargo, ocho de los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación avalaron los mismos derechos y obligaciones para todas las personas que deseen casarse en el Distrito Federal. Así, los ministros fortalecen el puente que cruza del País violento, ahogado en sus velos y temores, al México maduro, que reconoce la grandeza de su diversidad y que exige derechos iguales para todos y todas. Desde esta orilla los amorosos celebran que no callarán más, y que, luego de tantas batallas, hay indicios de que salvan al amor.

Hace poco un amigo nos comentaba que al ir a cenar con su esposa y su hijo de 3 años a casa de una pareja gay, el niño no tuvo ninguna duda en considerarlos esposos. Marco y su esposo, los llamaba después, con auténtica naturalidad. La homofobia es un código perverso que ponen en nuestras manos cuando somos pequeños. La mayoría de las veces es la misma familia la que atraviesa los tiernos corazones de los niños y niñas para punzarlos con odio y temor.

Esos niños crecen temiendo que sus propios cuerpos se conviertan en bestias. Por ello son aleccionados por los administradores de la Fe a someterlos como enemigos. Así se les trunca un pedazo de libertad que compensan con un carnet que sólo sirve para sentirse “normales”. Los niños homofóbicos son un reguero de violencia, una fotografía cruel de lo que puede llegar a provocar la aprehensión al erotismo y a la libertad.

Los matrimonios entre personas del mismo sexo son la consumación de una lucha que alguna vez una persona comenzó. Los contrayentes pueden sentirse parte de una cadena preciosa que fue tejiéndose de generación en generación. El acta matrimonial de Marco y Bernardo, o de Claudia y Ana, por ejemplo, es la cumbre que muchos montañistas murieron sin acariciar. Representa el más alto reconocimiento para quienes en todo el mundo inician luchas por la defensa de los derechos humanos.

Los poemas se transforman con cada relectura. Siempre creí que Jaime Sabines en su famoso y triste poema “Los Amorosos” se refería a los insaciables, a los insomnes, a los insatisfechos del amor pero, recientemente, al pasar de un verso a otro pensé en el amor homosexual: “se ríen de las gentes que lo saben todo/ de las que aman a perpetuidad, verídicamente/ de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite”.

La Suprema Corte está por definir si los matrimonios consumados en el Distrito Federal serán válidos en todo el territorio nacional. ¿Cómo podría disolverse un matrimonio al caminar ciertas geografías? Cercar su valor jurídico a una jurisdicción sería, desde mi punto de vista, jugar al matrimonio de kermés. Lo mejor que podrían ofrecerle los ministros al México violento es colar dentro del territorio aires nuevos que ofrezcan reconciliaciones.

La opinión pública ha quedado sepultada. Es difícil pensar en un debate nacional cuando no todos tenemos acceso a información veraz, y cuando las encuestas parecen constituirse en la única y verdadera voluntad popular. Sin embargo, es importante que en este debate saquemos del clóset y pongamos sobre la mesa nuestro apoyo a que las parejas del mismo sexo tengan la misma oportunidad de adoptar hijos que las parejas heterosexuales.

Lamento que haya quienes hoy estén de luto por esta decisión de la Suprema Corte, pero hago votos porque sus ojos se conmuevan ante la belleza que reviste a las personas que se aman. Ése es el mejor consuelo a su aparente desgracia. Deseo que su enojo se diluya cuando vean cómo los amorosos se besan y se abrazan en este País que al fin visita su casa, huele su pan y goza de la luz que entra por sus ventanas.

ximenaperedo@yahoo.com.mx

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4 comentarios to “Los Amorosos”

  1. Los Niños También Cuentan agosto 6, 2010 a 6:12 pm #

    y los derechos del niño? le van a preguntar si quiere que lo adopte una parjea homosexual o heterosexual? qué hay de las repercusiones en el adoptado? sus compañeros tendrán papá y mamá, el tendrá 2 papás… sin que nadie le haya preguntado qué opinaba al respecto… no estoy en contra de la opción de adopción por parejas homosexuales, pero creo que hay muchas consideraciones que hacer antes

  2. Manuel Bravo agosto 7, 2010 a 12:20 am #

    Quiero entender tu punto, pero no estoy de acuerdo. Esas relaciones no son normales, es como decir que esta bien que un electrón se atraiga por otro electrón o un protón se atraiga por un protón, es electrón con protón es como decir que un tornillo embona con otro tornillo o tuerca con tuerca, es tornillo con tuerca. Si la justificante es amor, por que las infidelidades son malas, el cuatito o la mujer aman a su amante, así que que tiene de malo… así suena tu argumento. De la misma forma porque no aceptar la poligamia, se aman entre el hombre y sus mujeres o entre la mujer y sus hombres… así que cual es tu punto.

  3. Omar agosto 7, 2010 a 1:54 am #

    La condición humana de ver todo en blanco y negro ha nublado la visión de quienes están a favor y de quienes están en contra de las relaciones homosexuales.
    1.- Es bueno; que los homosexuales hayan ganado un espacio en la sociedad
    ….Es malo que lo hayan hecho empecinados en usar la palabra matrimonio en lugar de unión , enlace, sociedad, o cualquier otro sinónimo que respetara el sentimiento de pertenencia que por origen y antigüedad sienten tener los heterosexuales sobre la palabra “matrimonio”, creo que les importo mas quitarle el Juguetito al hermanito que el mismo logro en si
    2.- Es bueno que los Homosexuales no tengan que esconder su condición.
    …Es malo que ahora pretendan amordazar y censurar a quienes no piensan como ellos.
    3.- Es bueno que los homosexuales piensen que sus prácticas sexuales son normales
    ….Es malo que califiquen de homofóbicos a cualquiera por el solo hecho de pensar que las relaciones no son normales.
    4.- Es bueno que la publicidad y medios no trate como “raros” a los homosexuales
    ….Es malo que presentarlo como normal sirva de promoción del homosexualismo entre niños y jóvenes con su identidad sexual en formación.

    Es bueno….es malo

  4. Toño noviembre 19, 2010 a 4:05 pm #

    Hey… eso es bueno.
    No hay nada más, pero más perfecto que el amor.

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