La santa comezón

4 May

Quejábame yo de la comezón que me dejaron los piquetes de chaquiste especialmente en mis dedos de las manos y de los pies. Platicaba con Denise y al hacerlo me rascaba frenéticamente, casi sacando la lengua. Mi amiga entonces me recomendó el Caladryl o algún otro potingue para mitigar mi malestar, pero entonces me enderecé y muy seria le dije: pero para el gran placer de rascarse es necesario sentir comezón. Las dos estuvimos de acuerdo. ¡Qué gran placer es rascarse! Temo que la Iglesia Católica algún día condene este acto como pecaminoso de lo placentero que puede llegar a ser. Eso y limpiarse las orejas con cotonetes debiera ser catalogado como pecado capital. Siempre lo he dicho, si algún día me encuentran desmayada en el baño verifiquen si traigo un cotonete dentro de algún oído. Es posible que me haya desposeído de puro gusto no más.

Octavo pecado

Platicamos también de las manitas rascadoras, y de cómo hace un par de semanas fui transada por una mujer indígena que me vendió una manita de madera “pero que no rasca chido” y que además, en lugar de darme mi cambio en monedas decidió darme un pajarito azul.  Las mejores manitas rascadoras son las de plástico, sobre todo cuando traen esas rebabas en las puntas de los dedos, como uñas. Oh, ¡qué buenas son! Mi mamá tiene una color naranja, objeto de mi envidia.  Las mujeres Rodriguez, como yo, caemos en un trance de comezón cuando nos abate el cansancio especialmente en la zona de la espalda y cintura. Si yo fuera un oso me encantaría rascarme en las cortezas de los árboles. Los peines de cerdas negras son también muy buenos para curar la rasquiña, como le dice mi amiga Rosy.

Así como algún día me dijo Alfredo Corella: lo mejor de las peleas son las reconciliaciones, lo mejor de la comezón es poder rascarse. Y con esto me acordé de la gente que ha tenido enyesada alguna parte de su cuerpo y que sufren por no poder rascarse. Se de casos en los que las personas pierden reglas, varitas y plumas dentro de su yeso buscando llegar a ese punto que nos llama ardorosamente.

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7 comentarios to “La santa comezón”

  1. Lorena Sanmillán mayo 4, 2010 a 2:16 pm #

    ¡Genial! Ja. Ayer estuve a punto, a nada, a una nanopestaña infinitésima, de coger un cotonete de tu baño. No me atreví. Para la otra ya sé que puedo hacerlo. Un beso, Ximena y una manita rascadora para cuando la necesites.
    H

  2. Bertha Torres mayo 4, 2010 a 2:23 pm #

    Y qué puedo decir de la comezón por pinolillos? Una entrada principal, por ancha puerta de roble, al placer de las rascadas!

  3. Mike mayo 4, 2010 a 2:51 pm #

    Nombre!! que publicación tan atinada, anoche todavía me deleitaba rascandome las piernas por el ataque de unos SEÑORES SANCUDOS que nos atacaron en allende. Lo mas chido esque aun no me cortaba las uñas así que fue mas placentero jajaja….aunque cuando vi que unos piquetes ya estaba saliendo sangrilla dije “pues tampoco se trata de ser masoquista”
    Sobre los cotonestes no tengo mucho que decir solo recuerdo a un maestro de la Secu (el Juve, por juventino) que no se cortaba la uña del dedo meñique y que usaba su uña como palita para sacarse la serilla, lo mas curado esque antes de embarrarla en su ropa la probaba jajaja es verídico. Pregúntenle a cualquiera que haya estado en la secundaria del Regio chepevera…

  4. OLivier mayo 4, 2010 a 4:18 pm #

    El placer, que llega hasta el masochismo, es dejar la comezon subir y subir hasta ya no poder aguantar y rascarse energicamente gritando un “aaaa!!!”, que de cierta manera recuerda el oso pecador.

    • Mike mayo 4, 2010 a 5:59 pm #

      JAJAJA QUE PROFUNDIDAD!!!! NO SABÍA TODO LO QUE ESTABA DETRÁS DE LA COMEZÓN….AHORA ME RASCARÉ Y RASCARÉ PERO NO ME CONFESARÉ!!

  5. ruido mayo 4, 2010 a 5:55 pm #

    Eso de los cotonetes ya es pena capital, pero en la medicina, metes mas mugre de la que sacas y puedes taparte los oídos, y luego vienen las gripas y alergias crónicas.
    Por ahí un medico me dijo que los oídos se limpian con los codos, hasta donde entre el codo.

    Y la rascada siempre es buena a menos que saque sangre, y yo a tu catalogo de rascadas placenteras agrego la de la esquina de las paredes, en la espalda.

  6. Arq. Roberto Naranjo Quiroga enero 16, 2013 a 12:15 am #

    Bueno…ya que hablamos de instrumentos rascadores, les recomiendo plenamente la corteza del tronco de un arbol nativo del noreste de Mexico 9 o cuando menos muy abundante en estos lares ; que se llama : anacua. Ahi se razcan los cerdos que lo hacen con deleite y cuando me razcaba yo la espalda, era un places cuasiorgasmico. La rascada es realmente un placer de dioses.

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