Fabricando monstruos 1/624

4 May

(27-Abr-1998).-

Me han acobardado, me han hecho insegura, he pedido identidad. Casi no hablo, casi no actúo, permanezco así, como les gusta, calladita y con los brazos cruzados, siempre escuchando. ¿Y saben por qué? Porque me están “educando”.

No trabajo en el Congreso, sin embargo, conozco la corrupción. No trabajo en el Gobierno, pero sé que existen “intocables”. No soy reo de cárcel, pero conozco lo dañino que puede ser quejarse o demandar una injusticia. No vivo en la miseria, pero entiendo la impotente sensación al saber que mi voz es ignorada. No soy títere de ningún circo, pero me manipulan. No soy plastilina, pero han moldeado mi personalidad. Yo sencillamente he asistido a la escuela desde cumplidos mis tres años.

En la escuela he aprendido a copiarme en los exámenes por un falso diez, producto de la presión que ejercen sobre el estudiante las estúpidas normas de “excelencia”, que estipulan dejar atrás a los demás. Con amenazas y chantajes algún día se provocó que mi salón desencubriera a una compañera que había cometido una “gravísima” falta. Nos han llamado revoltosos (a un amigo y a mí) por levantar firmas ante una injusticia. Me están acostumbrando a conformarme con las irregularidades suscitadas en mi educación, me dicen que aprenda a acoplarme -“siempre existirán obstáculos Ximena”- lo que yo traduzco, “aprende a ser mediocre”. Es más cómodo para mi institución responder de esta manera, que argumentar con razones convincentes sus acciones. Estos son los valores que he aprendido en la escuela.

Observo hoy totalmente desvirtuada a la noble educación. Descubro día con día que asisto a una institución comercial. La educación se ha vuelto un negocio en donde el dinero ha venido a ensuciar las buenas intenciones. Si acepto ver mi educación como un mercado, también debo demandar algunos fraudes que a diario me cometen. Como cliente no han sabido respetar mis derechos, no escuchan mi voz, muy por el contrario, me tratan de enmudecer. El “producto” que estoy comprando dista mucho de ser de calidad. Como en todos los negocios, los productores tratan de abatir al máximo sus costos. Tratan de exprimir hasta la última gota a sus maestros haciendo que cubran áreas que no son de su dominio. Es por esto que me encuentro ingenieros químicos dando clases de inglés, sociólogos dando matemáticas. Esto es sucio. Lo que menos necesita nuestro cansado México son maestros improvisados.

Me rehuso a creer que la educación ya no representa esperanza para quienes la manipulan, sino puro interés monetario.

Definitivamente la educación en los valores no representa un reto en nuestro país. Es por eso que se ha venido optando por una educación meramente técnica, la cual entorpece al ser humano y lo hace solitario.

Desploma la ilusión de ver algún día una generación preocupada por el bien común, en donde lo más importante sea realizarse al servicio del prójimo.

Al final de la educación académica, cuando se recibe el título profesional, se ha perdido en cantidades alarmantes la propia identidad y se lleva en la sangre y en el cerebro las múltiples e incongruentes doctrinas de las universidades. La universidad técnica tendrá egresados incapaces de trabajar en equipo; las universidades al vapor tendrán egresados inútiles; las universidades “fariseas” tendrán egresados que todo lo juzguen deshonesto pero que no sean capaces de dar un paso hacia la verdad. Como resultado, tendremos una sociedad de jóvenes profesionistas incompatibles, que olviden al prójimo y se dediquen a satisfacer sus propios intereses. La educación, para desfortuna de México, no es estática (mejora o empeora) por tanto puedo asegurar que nuestro país se está hundiendo y no nos hemos dado cuenta o, lo que es peor, no queremos darnos cuenta, de lo que cada uno de nosotros podemos hacer por salvarlo.

Más que en el Gobierno, en los maestros o en las autoridades educativas, la solución a tanta manipulación está en los jóvenes que hoy asistimos a escuelas o universidades. ¡Basta de relajarnos y mantenernos apáticos! Es tiempo de tomar la educación en nuestras manos y exigir verdad.

En los maestros también se centra parte de mi esperanza, pues he tenido la fortuna de toparme con maestras (os) íntegras, que dominan su asignatura, tienen una irreprochable calidad humana y conocen el compromiso de estar parado al frente de jóvenes. Sé que en sus manos puede descansar mi esperanza. Me he topado con maestros que han cambiado mi perspectiva ante la vida, la han mejorado.

Confío en que llegará un momento en el cual se eduque para educar. Será entonces cuando los maestros al fin se crean y convenzan de lo necesarios que son y de la trascendencia que tienen en la vida del presente y del futuro.

Convencémonos de que la solución a los problemas políticos, sociales y económicos por los que hoy atraviesa México, no serán solucionados con estrategias de subir y bajar el Peso, de invertir en propaganda para persuadir al mexicano de votar. El culpable de nuestra crisis económica no fue un Presidente sin (o con) conceptos claros en economía; la razón de tanta miseria no radica en la falsa pereza del indígena. La culpable de la crisis de valores por la que hoy atravesamos no es la televisión ni la publicidad inmoral. Convencémonos que la raíz-solución a todos los problemas es la educación en los valores humanos. Cuando en la escuela se nos enseñe a reconocer en nuestro prójimo a nuestro hermano, estaremos siendo educados y comenzaremos a caminar.

Hoy pasamos por estos infortunios porque en el pasado la educación no divisó su trascendencia. Hoy, esa gente mal educada está controlando mi educación.

Jóvenes, es tiempo de parar en seco a nuestras universidades y sus mentiras prefabricadas. Exijamos lo que nos merecemos. Hagámoslo con coraje, con valentía. Es un reto por demás difícil, pero no estamos solos. Tú me tienes a mí, y yo te tengo a tí

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5 comentarios to “Fabricando monstruos 1/624”

  1. Mark Twain mayo 4, 2010 a 5:31 pm #

    “No permitas que la escuela interfiera con tu educación”

  2. jacob mayo 4, 2010 a 7:53 pm #

    Muy apasionado, muy bravo.
    Los que sospechan de tus intenciones no han observado esta congruente linea de analisis. Tu tema ha sido el humanismo desde el primer articulo publicado. Felicidades!
    jhs

  3. hrg mayo 4, 2010 a 9:38 pm #

    Interesante. Escuhé muchas veces el título pero nunca lo leí (hasta hoy). De acuerdo completamente. Suerte en A Q mal.

  4. Daniel Gil mayo 4, 2010 a 10:18 pm #

    Excelente post Ximena.
    ¿¿Lo escribiste en 1998 todavía estando en prepa??
    Saludos!

  5. carmen stefanía mayo 5, 2010 a 3:03 am #

    Hace unas horas hablaba con una de mis pocas amigas de la Facultad de Psicología, cómo me es tan facil justificar y con buenos argumentos, el fracaso de calificaciones que es mi kardex. No me interesa ser validada por una escuela que encuentra como Problema Principal limpiar su imagen como casa de Estudios, cuando hubo un estudiante asesinado a las afueras de la escuela. Lavarnos las manos de los hechos que ocurren a nuestro alrededor, es de las peores violencias que sufrimos, porque es impune, porque es generadora, es madre de las otras violencias. Los niños y las niñas, los ciudadan@s somos víctimas por omisión, por ésta omisión que nos ha venido a castrar a muchos, el don que algún dios en algún tiempo le dio al hombre, el del libre albedrío.
    Gracias Ximena por tus reflexiones. Encuentro en tus palabras alivio.

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