Llamar a cuentas

30 Abr

El viernes pasado caminé junto a los más de 400 ciudadanos que se dieron cita en la plaza del Colegio Civil convocados por un grupo de estudiantes organizados. Caminamos por el centro de la Ciudad cargando a cuestas el silencio de quienes han muerto asesinados en este País que ya no reconocemos. “Ponle fin al silencio” fue el nombre de la marcha realizada el 23 de abril, que pudo haber sido mucho más numerosa si se hubiera hecho público el asesinato de Víctor Castro, estudiante de Psicología de la UANL, agredido días antes de la marcha.

Pero las autoridades universitarias prefirieron callar. Su compadrazgo con el Gobierno estatal las condena a esperar línea de arriba. Mientras el Rector justifica su silencio, los estudiantes se organizan y exigen por cuenta propia la investigación y el deslinde de responsabilidades.

Mientras otros rinden pleitesía a los gobernantes, como ocurrió en la reunión convocada por Presidencia de la República en Cintermex -un espacio no público, cercado con tanquetas militares, soldados armados y policías estatales- sólo tres jóvenes, dos de ellos estudiantes, se atrevieron a ser críticos con Felipe Calderón. David Pulido, uno de ellos, le recordó la rendición de cuentas que nos debe como empleado nuestro.

La rendición de cuentas es la gran ausente en todos los niveles de gobierno. Les molesta que los llamemos a cuentas y que exijamos transparencia; se nos ofenden los señores porque su palabra ya no convence, al contrario, genera sospechas.

“Exigimos que se deje de discursos y esclarezca las muertes de civiles en enfrentamientos militares con el crimen organizado”, señaló Pulido. Alfonso Lujambio, moderador del evento, sólo concedió 30 segundos a este estudiante del Tec de Monterrey y activista social. ¿Qué hubiera dicho en un minuto?

El lunes pasado, en un esfuerzo conjunto, instituciones educativas como el CIDE, El Colegio de la Frontera Norte y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, junto a las organizaciones civiles Instituto para la Seguridad y la Democracia, y Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C. (CADHAC), organizaron un foro de reflexión y debate sobre la seguridad pública y la participación ciudadana.

En su participación, Consuelo Morales, directora de CADHAC, compartió un caso poco conocido, el de Rocío Elías y Juan Carlos Peña, asesinados en Ciudad Anáhuac por el Ejército que al darles el tiro de gracia los disfrazó de sicarios.

En su hora de comida, el 4 de marzo, Rocío y Juan Carlos, un matrimonio joven, con 30 años cada uno, salió de la empresa Delphi, en donde llevaban laborando más de 10 años, para ir a recoger a sus hijas a la escuela.

Fueron sorprendidos por una balacera entre soldados y presuntos sicarios. Ambos se ocultaron, pero Juan Carlos recibió un proyectil en la cabeza que le borró el rostro. Terminado el enfrentamiento, Rocío se levantó con las manos en alto a pedir ayuda urgente para su marido.

Según testigos, un soldado disparó a los pies de Rocío, por lo que cayó al piso. Luego el uniformado se acercó para darle el tiro de gracia, lo mismo sucedió con el cuerpo de Juan Carlos. A ambos se les colocaron pistolas en las manos para que aparecieran en los medios de comunicación como sicarios abatidos. Inicialmente la prensa consignó, tal como lo informó la Secretaría de la Defensa Nacional, que ambos pertenecían al crimen organizado. Incluso algunos medios reportaron que ella era apodada “La Gata”.

EL NORTE publicaría después que la comunidad de Anáhuac reconoció a la pareja como un matrimonio trabajador y responsable, que apenas unos minutos antes del enfrentamiento se encontraba laborando en una maquila, como cualquier otra mañana. ¿Por qué sembrar armas en las manos de civiles asesinados por el Ejército o caídos por balas de sicarios? Porque la sociedad no toma en cuenta estas pérdidas, todo lo contrario, las celebra.

No caigamos en el error de justificar asesinatos. Eso cancela la posibilidad de la justicia y la pronta restauración del estado de derecho. El Gobierno federal no debiera seguir con su guerra sin antes garantizar herramientas de rendición de cuentas que concluyan en juicios civiles a militares criminales, tal como lo está demandando la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

¿Cuántas de las 22 mil ejecuciones sucedidas en lo que va de la administración de Felipe Calderón fueron injustas? Todas.
(publicado el 30 de Abril en el periodico El Norte)

ximenaperedo@yahoo.com.mx

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3 comentarios to “Llamar a cuentas”

  1. OLivier abril 30, 2010 a 6:06 pm #

    Transparencia y justicia… si…
    Justamente tenemos un problema de justicia en Francia con un viejo politico acusado de corupción, abuso de confianca, malversamiento de fondo y como tres otros delitos. Hoy salió con una amonestación… siempre hay dos velocidades, dos niveles de justicia… Es muy desalentor y exasperante…
    Que no pierdan el ánimo, Monterrey les necesita!!

  2. Carlos mayo 1, 2010 a 5:05 am #

    Es lamentable, pero creo que debemos aceptar que en cualquier conflicto armado hay víctimas inocentes. el daño colateral en esta clase de “guerra” es la muerte de gente que estaba en el lugar equivocado.

    A final de cuentas, los soldados son seres humanos, con miedos. El matar un civil, aún cuando haya sido sin intención, a consecuencia de la confusión y la excitación del combate, no es comprendida por muchas personas.

    Es bastante hipócrita que muchos culpen al ejército por las muertes de civiles, pero no den una mejor idea de combatir el crimen cuando esta probado que las autoridades municipales y estatales son complices.

    Veamos el ejemplo de Monterrey: policía corrupta, funcionarios públicos con antecedentes penales, alcalde haciéndose pato.

    No se debemos justificar los asesinatos, pero debemos aceptar que va a morir gente inocente. No podemos culpar a un soldado que mata a un civil en un fuego cruzado, esto es una guerra y las guerras son así.

  3. jacob mayo 1, 2010 a 5:16 pm #

    Es y ha sido una guerra perdida. Sacar el ejercito a las calles a combatir el narcotrafico ha sido un error. Que va a pasar cuando estos seres humanos (como bien dice Carlos) se corrompan???Los narcos ya tienen su remplazo cuando el ejercito los mate o los encierre. El ejercito en las calles saco mas de control el problema del narco en Mexico, desprestigia al ejercito con asesinato de inocentes. Que se puede hacer? Seguir exigiendo nuestros derechos humanos. Promover humanismo en nuestra sociedad. Hacer redes ciudadanas como estas. Tratar de que el gobierno replantee una solucion integral al problema. Hay soluciones integrales que han funcionado en otros paises para controlar estos problemas, como dice por experiencia el doctor Buscaglia y otros especialistas, existen soluciones, lo puedes encontrar en este link: http://www.youtube.com/watch?v=_S2Q_pW4H84&feature=related

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