Sobre las minorías

17 Mar

Orgullo

Con agradecimiento y admiración,
a la Comunidad LGTB, por su ejemplo.

Todos formamos parte de alguna minoría, aunque algunos no quieran asumirlo por temor a parecer débiles. El concepto se ha entendido como “los muy pocos” , “los perdedores” o “los amolados”, pero esto sólo evidencia cómo entienden algunas personas desde el pensamiento hegemónico a la diversidad: quien no piensa o no vive como yo, forma parte de una minoría.

José Antonio Fernández desprecia la movilización social que pugna porque el nuevo estadio del Club Monterrey no sea financiado con recursos públicos ni en un espacio que debiera albergar un bosque. Por preferir que en las 25 hectáreas que exige para su estadio y su macro estacionamiento se rehabilite la vida de un ecosistema, hemos sido tachados por él como “una minoría ruidosa”. Tengo que decir que discrepo. Creo que la mayoría de este planeta sufre de una gran tristeza ante la pérdida de futuro. Las mayorías observan con terror los cambios que presentan las estaciones del año, las extremadamente altas o bajas temperaturas en el ambiente, las furiosas precipitaciones, el desgarramiento de los polos. Las mayorías sufren las consecuencias de tener gobiernos supeditados a códigos mercantiles. A esa mayoría pertenecemos.

Si queremos hablar de verdaderas minorías, hablemos de los muy pocos que se han enriquecido explotado irracionalmente los recursos naturales que pertenecen a todos. Quienes ostentan el poder son incapaces de verse como la minoría que son. Se dedican a gobernar el “mundo” sin el pueblo, por eso se equivocan, por eso pueden generar tanto daño.

El movimiento lésbico, gay, transgénero y bisexual (LGTB) fue por muchos años considerado una minoría. Si habláramos de “minorías ruidosas” tendríamos que hablar justamente del colectivo LGTB, cuyas “ruidosas” demandas fueron poco a poco sensibilizándonos sobre la incondicionalidad de sus derechos. El día de hoy las cosas han cambiado. En el Distrito Federal se han consumado bodas entre personas del mismo sexo que sólo una minoría intolerante repudia. Los papeles se cambiaron. Lo que fue considerada la lucha de un pocos, se convirtió en una exigencia social.

Por eso este movimiento es un referente imprescindible para quienes luchamos hoy por concientizar a nuestra comunidad sobre el derecho que tenemos a vivir en un ambiente sano y sustentable. Las “minorías ruidosas” despiertan y despertarán a quienes prefieren negar la realidad. Celebro la existencia de estos movimientos de conciencia, creativos e independientes cuya fuerza es la certeza, la solidaridad y la voluntad.

El Colectivo Ciudadano en Defensa de la Pastora puede parecer minoritario, pero pronto dejará de serlo. La razón no es un asunto de conteo de votos, la democracia –lo hemos visto- es falible, no pertenece ni a las mayorías ni a las minorías, la razón es un rocío que la historia convierte en lago. El tiempo es un juez inclemente y en el caso que nos ocupa no demorará en dictar sentencia.

Para más información visita: http://www.sialestadioperoenotrolado.org
Para escuchar este texto como Podcast: http://cort.as/HdR

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3 comentarios to “Sobre las minorías”

  1. 0mar marzo 18, 2010 a 7:23 am #

    Ximena: Tu manejo de los hechos me confunde, y como muestra esta el siguiente párrafo extractado exacto de tu escrito.

    “El día de hoy las cosas han cambiado. En el Distrito Federal se han consumado bodas entre personas del mismo sexo que sólo una minoría intolerante repudia. Los papeles se cambiaron. Lo que fue considerada la lucha de un pocos, se convirtió en una exigencia social.”

    Primero.- Tu articulo para defender a las minorías se convierte de pronto en un ataque a lo que tu llamas “solo una minoría intolerante”, lo que le criticas al Ing. Fernández en ti lo consideras justo y valioso.

    Segundo.- Difiero profundamente que el tema de bodas y adopción por parte de gays haya sido una exigencia social, por esta razón el gobierno del DF se negó siempre a realizar una consulta popular.

    En realidad a la mayoría no nos importa lo que hagan otros, mientras no percibamos que nos afecte en algún modo.

    Además si los homosexuales desean casarse ¿Por qué negarles el derecho a este sufrimiento? Ya nos lo reclamaran mas adelante.

    Tercero.- En cuanto al resto del artículo mencionas que la razón no es cuestión de mayorías o minorías, yo agregaría que tampoco es cuestión de terquedad.

    En el proyecto de la pastora debemos cuidar que los beneficios para los habitantes como son oxigenación, permeabilidad, limpieza del agua etc. se conserven o mejoren, si esto puede combinarse con un estadio que haga financieramente factible la futura conservación de todo el sistema , pues bienvenido.

    Saludos

  2. ximenaperedo marzo 18, 2010 a 2:12 pm #

    Creo que en esas 25 hectáreas sería mucho mejor rehabilitar un bosque. No es terquedad insistir en que el estadio, con todos sus beneficios, se construya en otro lado. ¿Por qué no imaginar un verdadero bosque, con pista de trote, gratuito, en La Pastora? Mientras que el estadio se usaría 5 horas al mes, según las corridas financieras de la empresa, el bosque se usaría día y noche. El estadio se puede ir a San Bernabé, cerca del metro Aztlán, por ejemplo. Ahí hay suficiente espacio y un estadio detonaría un verdadero desarrollo.
    Lo hemos dicho ya, el bosque y el río no se pueden mover, un proyecto de estadio sí, ¿de quién es la terquedad?

    • 0mar marzo 18, 2010 a 4:41 pm #

      Si de creer se trata, creo que el “mejor proyecto” para la pastora seria:

      1.- Desaparecer la feria llamada bosque mágico y hacer un verdadero bosque

      2.- Desaparecer los grandes estacionamientos de asfalto y convertirlos en bosque

      3.- Eliminar el llamado zoológico en donde se tortura a los animales en encierros totalmente absurdos comparados con su medio natural, y convertirlo en bosque.

      Esto seria el “mejor proyecto” para la pastora desde el punto de vista naturalista.

      “El mejor proyecto” para el área de San Bernabé no seria un estadio sino reforestar y crear un bosque

      “El mejor proyecto” naturalista para cualquier terreno nunca será una construcción sino un bosque.

      Pero pongamos los pies en la tierra y admitamos que el mejor formato (no el único) para crear áreas verdes “duraderas” en las ciudades, es que sean económicamente autosustentable, y la combinación del uso publico y privado nos puede dar este resultado.

      En este punto es donde requerimos de “ecologistas” con una visión de hacer ganar al medio ambiente y a la gente, no a su protagonismo.

      Un ejemplo es el proyecto de crear un parque-lago (de pago) bajo el puente atirantado actualmente rechazado por elitista, bien, que se haga el parque y se obligue al promotor a crear y mantener x número canchas de futbol o de béisbol o pistas para correr (con acceso libre) adjuntas al lago.

      Sin embargo hoy por hoy no hay inversión, el área es nido de víboras y ratas de cuatro y dos patas, faltan, canchas deportivas y falta promoción del deporte entre los jóvenes.

      Criticar y destruir es fácil, lo difícil es construir algo.

      Este es muestro “ecologismo” a la mexicana

      Un saludo

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