Que se vayan todos

12 Mar

Calderón se robó la Presidencia, confesó en la tribuna del Congreso de la Unión un representante del PRI. ¡Pero el PRI pactó apoyar el paquete fiscal del PAN siempre y cuando se le garantizara el triunfo en las próximas elecciones del Estado de México!, reclamó César Nava. Que Peña Nieto asesinó a su esposa. ¡Pero César Nava y Calderón son alcohólicos! Que el PRI legitimó a Calderón a pesar de reconocer su fraude. ¡Pero el PAN apoyó a Carlos Salinas a pesar de que robó las elecciones en 1988! Así discutieron el miércoles pasado los secuestradores del País. Instalado el mercado de miserias, los marchantes se encargaron de vociferar sus mentiras. Los priistas, frenéticos, acusaban a Nava “¡Pinocho, Pinocho!”, pero no se daban cuenta de la paradoja que montaban al rasgarse, ellos mismos, las vestiduras. Los panistas, a punto del soponcio, confesaron haber firmado un pacto secreto con Beatriz Paredes que garantizaba al PRI conservar la gubernatura del Estado de México. ¿Eso mismo hicieron en Nuevo León? ¿Por eso se quedaron calladitos ante la venta y la coacción del voto en 2009? El Diputado Rubén Moreira, del PRI, llamó espurio a Felipe Calderón. Aceptó en la máxima tribuna del País lo que, horas después, su jefe en el Congreso, Francisco Rojas Gutiérrez, negaría tajantemente: que Felipe Calderón no ganó las elecciones del 2006. Ahora dirán que fue un error provocado al calor de la discusión. El mismo Diputado saldrá a pedir disculpas, a comerse sonriendo sus palabras, tal como lo hizo ya la Diputada panista María Elena Pérez de Tejada Romero al desdecirse después de señalar que Enrique Peña Nieto es acusado de haber matado a su mujer. César Nava, por su parte, confesó casi por accidente haber firmado este secreto intercambio de favores, con cargo a la democracia, con Beatriz Paredes, teniendo como testigo del acto al flamante Secretario Gómez Mont y al Secretario de Gobierno del Estado de México. Es decir que, ayer mismo, en el mismo evento, los partidos confesaron públicamente su bajeza moral. Siendo traidores, acusaron de traición. Habiendo maquinado los fraudes electorales más burdos, acusaron de fraude. El espectáculo fue provocado por la desesperación de cada uno de los actores de salir del fango en el que flotan todas las curules. Para no hablar de su acuerdo “antialianza”, el PRI, en voz de Óscar Lavín, vicecoordinador de su bancada, se refirió a la alianza PRD-PAN como “pervertida, casi gay”. Así, mientras más se esforzaban en limpiarse, más se ensuciaban. Su vulgaridad y perversión los rebasa. Ha quedado evidenciada la complicidad silente que sólo explota cuando algún “traidor” a la comuna jala el gatillo. No nos hubiéramos enterado de todo lo que saben y callan por conveniencia si César Nava no rompe el código de “sana convivencia” que se basa en el conocido refrán: “el que tenga la lengua larga, que tenga la cola corta”. No es la exaltación de la discusión lo que indigna -eso podría ser una muestra de democracia-, sino la falta de solidez moral de los oradores. Sin embargo, hay algo en la sesión del 10 de marzo que me gusta: los diputados están provocando el despertar ciudadano. Su conducta exige una sanción social. Su cinismo invita a que los militantes decentes abandonen los partidos políticos y constituyan, desde la ciudadanía, la oposición crítica e independiente que no lograron ser. Los “representantes populares” confesaron uno a uno su participación en este gran fraude político al pueblo de México. Cada partido, obsesionado con ganar más poder, más recursos, más barajitas, tuvo oportunidad de tomar el micrófono para asumir su participación como cómplice o como actor. No hay una sola voz ética que escape a las negociaciones oscuras y secretas: que se vayan todos, no nos representan. Adendo Telcel y Telmex brindan un pésimo servicio con las tarifas más altas a nivel mundial; su dueño debería estar quebrado, pero es el hombre más rico del mundo. Quienes padecemos los abusos de sus monopolios podemos asegurar que su fortuna es ilegítima. Como mexicana, su riqueza me avergüenza. ximenaperedo@yahoo.com.mx

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Una respuesta to “Que se vayan todos”

  1. 0mar marzo 12, 2010 a 7:30 pm #

    En total acuerdo contigo, y yo agregaría que la podredumbre de la clase política es el fiel reflejo de la podredumbre de la sociedad que la Elegimos.

    Esta degradación de la sociedad se debe al relativismo de valores que actualmente esta de moda, consumismo, violencia expuesta, promoción de lo gay, sexo sin limitaciones uso de drogas etc.

    En realidad en lo personal soy un seguidor del relativismo de valores, pero cuando este se le aplica a las masas, estas pierden todos los límites y fronteras que contienen su comportamiento social y el resultado salta a la vista.

    Estoy conciente que el comentario suena excluyente y hasta x-fóbico pero refleja lo que sucede no lo es justo.

    Saludos

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